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lunes, 13 de mayo de 2013
CHARLES BURNS: LA COLMENA Y MÁS ALLÁ
Ahora que se ha publicado en España La colmena (2013, Mondadori), me parece oportuno recuperar lo que escribí en su momento en Mandorla sobre este segundo título del trabajo en curso de Charles Burns. De paso, recuerdo algunas otras entradas en torno a Burns o relacionadas con él.
EL ESPÍRITU EN LA COLMENA: sobre La colmena.
REVÁLIDAS: donde escribía sobre Tóxico, la primera parte de la obra continuada en La colmena.
AGUJERO NEGRO: donde rescataba un texto que escribí para Rockdelux sobre la obra más conocida de Burns.
EL ECO EN EL AGUJERO: Sobre Echo Echo. Cut-up Drawing from Black Hole, el peculiar cuaderno de bocetos de Agujero negro.
PÁGINAS PERDIDAS (DE LOS OTROS): Con las imágenes de la participación de Burns en El libro de los otros.
HIJOS DEL HORROR: Un ensayo sobre el horror en la novela gráfica contemporánea donde Charles Burns desempeña un papel fundamental.
Y además, MR. BURNS EN PERSONA.
jueves, 18 de abril de 2013
ALGO PARA LEER
Un breve boletín para recordar algunos cómics de los que hemos hablado en Mandorla que ahora se encuentran en las librerías españolas. No quiero dejar de recomendar tres novelas gráficas excepcionales:
Grandes preguntas (Fulgencio Pimentel/Sinsentido), de Anders Nilsen: LOS PÁJAROS.
Virus tropical (Random House Mondadori), de Powerpaola: EL VIRUS DE LA VIDA.
La Hermandad de Historietistas del Gran Norte (Sinsentido), de Seth: UN CAPRICHO.
Además, os recuerdo que ya está a la venta Marvel Comics: La historia jamás contada (Panini), de Sean Howe: LA HISTORIA DE MARVEL.
Y aunque no he escrito nada al respecto en Mandorla, quiero llamar la atención sobre un cómic que he traducido y que hace años que forma parte de mis favoritos: BACO (Astiberri), de Eddie Campbell.
Grandes preguntas (Fulgencio Pimentel/Sinsentido), de Anders Nilsen: LOS PÁJAROS.
Virus tropical (Random House Mondadori), de Powerpaola: EL VIRUS DE LA VIDA.
La Hermandad de Historietistas del Gran Norte (Sinsentido), de Seth: UN CAPRICHO.
Además, os recuerdo que ya está a la venta Marvel Comics: La historia jamás contada (Panini), de Sean Howe: LA HISTORIA DE MARVEL.
Y aunque no he escrito nada al respecto en Mandorla, quiero llamar la atención sobre un cómic que he traducido y que hace años que forma parte de mis favoritos: BACO (Astiberri), de Eddie Campbell.
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viernes, 25 de enero de 2013
CLOWES, PROPHET, ANTES DE, CAMPBELL
Como ya hice hace unos meses, recupero algunos enlaces de interés que han podido quedar enterrados en este blog con el paso del tiempo y que están relacionados con novedades del mercado español de estas semanas.
En primer lugar, uno de los cómics verdaderamente grandes que se han publicado en lo que va de siglo por fin llega a España: El Rayo Mortal (Random House Mondadori), de Daniel Clowes. Hablamos de él en «Supervillanos: El Rayo de la Muerte».
Una de las sorpresas más agradables del comic book americano comercial del último año: Prophet (Aleta), relanzado por Brandon Graham con la ayuda de una galería de excelentes dibujantes, con Simon Roy a la cabeza. Lo comentamos en «Profeta en tierra extraña».
No he escrito una verdadera reseña de Antes de Watchmen (ECC), pero aquí hablamos de alguna circunstancia que nos llamó la atención en su día: «Superhéroes para adultos».
El último enlace no lleva a Mandorla, sino a Entrecomics y a una reseña que Gerardo Vilches ha escrito a partir de Mi libro sobre el dinero. Esa cosa maravillosa y horrible (Astiberri), de Eddie Campbell, que tuve el gusto de traducir y que es ya uno de mis títulos favoritos del autor escocés. Lo recomiendo fervientemente, y la reseña se puede leer aquí.
En primer lugar, uno de los cómics verdaderamente grandes que se han publicado en lo que va de siglo por fin llega a España: El Rayo Mortal (Random House Mondadori), de Daniel Clowes. Hablamos de él en «Supervillanos: El Rayo de la Muerte».
Una de las sorpresas más agradables del comic book americano comercial del último año: Prophet (Aleta), relanzado por Brandon Graham con la ayuda de una galería de excelentes dibujantes, con Simon Roy a la cabeza. Lo comentamos en «Profeta en tierra extraña».
No he escrito una verdadera reseña de Antes de Watchmen (ECC), pero aquí hablamos de alguna circunstancia que nos llamó la atención en su día: «Superhéroes para adultos».
El último enlace no lleva a Mandorla, sino a Entrecomics y a una reseña que Gerardo Vilches ha escrito a partir de Mi libro sobre el dinero. Esa cosa maravillosa y horrible (Astiberri), de Eddie Campbell, que tuve el gusto de traducir y que es ya uno de mis títulos favoritos del autor escocés. Lo recomiendo fervientemente, y la reseña se puede leer aquí.
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lunes, 29 de octubre de 2012
REPESCA DE NOVEDADES
Como suelo comprarme las novedades en su edición americana, y a menudo las comento inmediatamente, cuando salen publicadas en España a veces ha pasado un año o más desde que las reseñé en Mandorla, con lo que quedan enterradas y son poco útiles para el lector que sigue la actualidad de las librerías españolas. A ver si me aplico y de vez en cuando me voy acordando de rescatar esos textos que vuelven a cobrar actualidad con su traducción al español. En este post he recopilado algunas entradas que se referían a títulos publicados durante los últimos meses en España.
¿ERES MI MADRE?, de Alison Bechdel, publicado por Mondadori: EL DÍA DE LA MADRE.
HOLY TERROR (TERROR SAGRADO), de Frank Miller, publicado por Norma: MÁS LÍBRANOS DEL MAL.
META MAUS, de Art Spiegelman, publicado por Mondadori: DE RATONES Y HOMBRES.
SUPERGODS. HÉROES Y MITOS DEL CÓMIC, de Grant Morrison, publicado por Turner: LITERATURA SUPERHEROICA 4: SUPERGODS.
LOS ENTUSIASTAS, de Brecht Evens, publicado por Sinsentido: UN LUGAR MUY EQUIVOCADO.
LA BIBLIA, de Basil Wolverton, publicado por Diábolo: PROFETAS DEL DIBUJO.
EL NUEVO UNIVERSO DC, de diversos autores, publicado por ECC: EL FIN.
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martes, 5 de abril de 2011
UNA MANÍA
"Segundo diálogo rescatado de mi memoria entre Toutain y tres dibujantes de su agencia:
DIBUJANTE 1: ¿Por qué no puedo dibujar con mi estilo?
TOUTAIN: Te respondo. Para empezar, TÚ no tienes estilo, ¿de acuerdo? Así pues, sigue estas reglas: para dibujar historias actuales, de gánsters por ejemplo, copia a Rip Kirby. Para dibujar cualquier tía, copia a la Juliet Jones y a su hermana la rubia; lo mismo debes hacer con Cisco Kid si se trata de un tío del Oeste. El asunto de la ciencia ficción, los temas de la selva y el rollo medieval, hay que copiarlos a saco del Dan Barry, del Hogarth y del Foster respectivamente. Y no te olvides nunca de una cosa: todos sabemos que el Caniff y el Robbins son de puta madre, gloriosos, puede que sean los mejores del mundo, eso está muy claro... ¡pero no son comerciales! ¡En Francia no venden! ¿Llegas a comprender lo que significa eso? Pues que sólo sirven para ser mirados, no para ser copiados. Y ¿por qué?, te preguntarás. Pues porque la gente de la calle es muy burra y no entiende de estilos raros. Esos estilos sólo nos gustan a nosotros, porque somos muy MODERNOS, pero la gente de la calle es más bien corta y con boina, y le gustan las cosas bonitas y sin complicaciones.
DIBUJANTE 2: Entonces todos vamos a dibujar igual...
TOUTAIN: Y ¿os parece poco dibujar como Raymond y Foster?
DIBUJANTE 3: Y ¿por qué no puedo firmar con mi nombre?
TOUTAIN: Porque en Francia existen los sindicatos que defienden los intereses de sus dibujantes y nosotros no somos franceses. ¿Lo entiendes?
DIBUJANTE 1: ¿Qué quiere decir eso de 'copyright' que aparece antes del nombre del dibujante? Por ejemplo, Copyright Frank Robbins.
TOUTAIN: Esto del copyright es una MANÍA. Los dibujantes americanos tienen esta manía. Una manía más de un pueblo sometido a la tiranía de una burocracia implacable. No le des más vueltas al asunto y sigue con tu trabajo si quieres cobrar a fin de mes.
Así estaba el patio».
Del prólogo de Josep Mª Beà para la edición completa de Los Profesionales, de Carlos Giménez, que saca DeBolsillo (Random House Mondadori).
Para aquellos que no estén versados en la historia de nuestras viñetas, decirles que la breve escena que reconstruye Beà pertenece al marco de las relaciones entre los dibujantes españoles de agencias y Josep Toutain, jefe de Selecciones Ilustradas, que vendía material a toda Europa, durante los años 60. Beà, como Giménez y muchos otros, fue uno de aquellos dibujantes cuya historia se cuenta en Los Profesionales, que siempre ha sido mi obra preferida de Carlos Giménez. No sé cómo será la experiencia de releerlo tantos años después en este extraño formato con dos tiras por página y más de 650 páginas en total, pero ya solo por el prólogo ha merecido la pena.
Por buscar un punto de referencia que hemos mencionado aquí muy recientemente, digamos que Los Profesionales es una especie de Bakuman cañí. Lo cual me hace pensar: ahora que ya tenemos El invierno del dibujante de Paco Roca para contarnos la historia de los dibujantes de Bruguera de los 50, y Los Profesionales de Giménez para contarnos la de los dibujantes de agencias de los 60 y 70, ¿quién se anima con la historia de la generación de los 80, la del Víbora, El Cairo, Madriz y el Boom del cómic adulto? Ahí hay mucha tela que cortar...
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sábado, 7 de agosto de 2010
EL GRAN CATÁLOGO DEL CÓMIC MODERNO

LIBRO OBJETO
El Catálogo de Novedades ACME ofrece muchas cosas a sus lectores en su propia e irónica autopublicidad, pero si hay algo que el comprador de este libro tiene asegurado es lectura para toda la vida. Son sólo 110 páginas, pero el ACME no hay quien se lo lea de pe a pa. Yo, desde luego, no he sido capaz. Pero no me preocupa, aún soy joven.
Tampoco es que ACME sea un libro para leerlo, exactamente. Es un libro para admirar, enseñar, tocar, recorrer,y redescubrir cada “tarde lluviosa de sábado” que estemos de ese humor. No quiero decir con esto que no se pueda leer también, pues la lectura que ofrece no es sólo, como dijimos, abundante, sino también gratificante. Pero si hay algo que hace ACME es, sobre todo, redescubrir (¿o tal vez descubrir?) el valor material del cómic como objeto. ACME no son sólo viñetas impresas sobre papel, ACME es cada detalle de este libro obsesivamente diseñado desde el canto de las tapas (donde se incluye “La tira de cómics más pequeña del mundo”) hasta el interior de la faja, ocupada por una historieta que sólo podemos leer despegando dicha faja y, por tanto, alterando irremediablemente la integridad del libro. Nada grave, pues al fin y al cabo, un libro que incluye recortables, como éste, nos está pidiendo que lo alteremos. O que nos atrevamos a alterarlo, tal vez.
EL ORÁCULO DEL CÓMIC
Chris Ware (1967) es, en estos momentos, el oráculo del cómic de vanguardia internacional. Su posición central en el paisaje de la novela gráfica, consagrada desde la publicación de Jimmy Corrigan (Planeta-DeAgostini, 2003) le ha conferido una autoridad enorme sobre las nuevas generaciones de historietistas, y también sobre sus antecesores. Pocas veces el mundo del cómic ha disfrutado del trabajo de un genio tan indiscutible.
ACME, el segundo libro de Ware que se publica en España, señala los puntos cardinales de ese trabajo. Concebido como recopilación de páginas sueltas de diversas series sin continuidad que ha desarrollado a lo largo de los años, no se queda en eso. Ware ha modificado el material original para adaptarlo al singular formato de este libro, y lo ha combinado con anuncios falsos y textos editoriales de abrumadora minuciosidad y seco humor, y con una historieta sin palabras protagonizada por un salvaje anti-Superman que ata con una cadena de melancolía el conjunto. Sí, supuestamente ACME es un “tebeo de humor”, pero para reírse con Ware hay que aceptar que reírse sarcásticamente de las víctimas de la soledad y el abandono es gracioso. Cosa que no lo es, claro. Y Ware lo sabe bien, porque él fue un niño abandonado por su padre.
Tal vez no sea desternillante, pero el planteamiento funciona, porque Ware demuestra en cada página que forma y fondo, continente y contenido, son inseparables en el cómic. El despliegue de recursos visuales que ofrece ACME no tiene comparación en la historia del medio. Es fácil reconocer la influencia de los clásicos de la prensa americana de principios del siglo XX -los diseños geométricos de las páginas dominicales de Winsor McCay o la preocupación por representar el paso del tiempo de Frank King-, pero Ware hace suya toda esa herencia con una autoridad casi violenta y una sensibilidad, por supuesto, absolutamente moderna.
Catálogo de Novedades ACME no es el libro del año, es el libro de la década que estamos despidiendo. La edición de Mondadori está a la altura, y no era fácil porque Chris Ware es un ogro que exige la perfección y asusta a los editores. Corran a comprarlo, corran a leerlo. O no. Es optativo.
Publicado en ABCD 909, 4 de julio de 2009.
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lunes, 12 de abril de 2010
INSÓLITO
Recuerdo haber hablado con algunos amigos (Óscar Palmer y Manuel Bartual entre ellos) de la posibilidad de que los cómics fueran clasificados por su contenido, y no por ser tebeos. Parece que con algunos, eso ya está pasando.
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martes, 6 de abril de 2010
LA HISTORIA

Un Joe Sacco maduro (admirable el despliegue gráfico y narrativo del que hace gala en este libro) vuelve a la franja de Gaza, el escenario del «infierno eterno», donde nunca cambia nada. Es un lugar perdido por la historia, y precisamente el proyecto de Notas al pie es recuperar la historia. Sacco el periodista se convierte en historiador para recordar los sucesos olvidados por la historia oficial, los hechos que son sólo «notas al pie» del relato hegemónico y aceptado. Este libro es, pues, la historia de dos matanzas sucedidas en 1956 en los poblados de Khan Younis y de Rafah, pero también la historia de su investigación en el presente. Por eso, la gran pregunta del libro, la pregunta a la que debe contestar Sacco continuamente es: ¿por qué desenterrar los muertos del pasado cuando tenemos tantos muertos nuevos que enterrar hoy?
Notas al pie de Gaza es un libro que explica cómo se escribe la historia. No sólo la historia de las matanzas de las que trata, o la historia de Palestina e Israel, sino la historia, en general. O la Historia, tal vez. Sacco reconstruye los hechos a través de testimonios orales de supervivientes, que bucean en sus recuerdos cincuenta años después, y descubre que esos testimonios son contradictorios, incompletos, inseguros. Como lo son los escasos documentos que quedan de los casos tratados. Y por eso hoy vivimos en el mundo de las microhistorias y de las historias locales, de la memoria personal y de la multiplicidad de relatos alternativos. La Historia como Gran Relato ya no es válida, porque desde que sabemos que es una mentira, no podemos olvidarlo, y no podemos creerla. Lo pasmoso es que Sacco lo pone de manifiesto de una manera que sólo puede funcionar en el cómic, y que está fuera del alcance de la literatura y el cine. En algunas páginas (véase, por ejemplo, 306 y siguientes), Sacco reproduce en cartuchos de texto el testimonio oral de los supervivientes, inserto en viñetas que visualizan lo que están contando. Pero cada viñeta reproduce la versión de un superviviente distinto que estuvo en el mismo hecho, y por eso cada viñeta muestra una realidad diferente. Ante nuestros ojos, la imagen misma -la realidad visual- de la historia se disuelve, y entendemos casi sensorialmente cómo la historia no es más que lo cada uno que queremos reescribir de ella. Una guerra política, al fin y al cabo. En cine o literatura, las diferentes versiones se habrían sucedido, pareciendo así que cada nueva versión sustituye o enmienda a la anterior, corrigiéndola y acercándonos un paso más a una supuesta verdad final. En el cómic, sin embargo, percibimos todas las viñetas a la vez, y por tanto todas las aceptamos con el mismo rango, y nos transmiten con mayor potencia la idea de que todas las verdades diferentes, juntas, son la Historia, y que la Historia es una mentira hecha de verdades.
Y esto, añadiría, no es algo que consiga el cómic por ser un arte secuencial, sino, al contrario, por la capacidad que tiene de presentar diferentes imágenes como simultáneas.
No intentaré agotar aquí todo lo que hay en Notas al pie de Gaza. Es verdaderamente un libro muy grande, un libro rebosante que, además, siempre sabe sorprender porque está contado con el pulso de un narrador excelso. La naturalidad con la que Sacco introduce el final -«El historiador podría seguir hurgando, pero se ha cansado y quiere retomar su vida, y sabe que lo mismo quiere el lector» (p. 382)- es de un maestro que sabe exactamente lo que está haciendo.
NUESTRA HISTORIA: Leyendo Notas al pie de Gaza no podía evitar recordar el proceso que yo mismo he seguido para escribir La novela gráfica. Igual que él buscaba reconstruir dos incidentes perdidos por la historia oficial, dos notas al pie de la misma, yo he tenido que escribir una historia del cómic a partir de las notas al pie del mismo, esos extravagantes y aislados cómics adultos que en distintos momentos y lugares aparecían sin motivo aparente alguno, sobre todo antes de 1967. Por eso no he escrito la Historia del Cómic, sino una historia del cómic, una de las muchas que se pueden y deben escribir y reescribir. Una verdad que no aspire a ser la Verdad, al menos no es mentira.
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ÉL

Este nuevo libro de Juanjo Sáez se titula Yo. Otro libro egocéntrico de Juanjo Sáez (Mondadori, 2010) y no puede tener un título más descaradamente autobiográfico en una época en la que el cómic autobiográfico ha alcanzado las primeras posiciones en la historieta internacional. En un momento determinado, Juanjo defiende la decisión de presentarse directamente ante el público, y rechaza la retórica escapista de la ficción: «Más cobarde es inventarse un personaje y hacerle decir lo que tú no te atreves» (p. 78). Y, sin embargo, a lo largo de todo Yo, yo tengo la sensación de que Juanjo nos está escamoteando su verdadero yo, y que tal vez haya una mayor sinceridad personal en Arròs covat, gracias precisamente a la libertad que da el traje de la ficción. A través de personajes, en efecto, nos revelamos como no nos revelamos directamente.
Porque tengamos en cuenta que éste es el libro de la madurez de Juanjo, el libro en el que por fin el niño prodigio se ha hecho mayor -o al menos nota que se está haciendo mayor- y percibe que tiene que abrir nuevos capítulos en su relato. Sustituir la moda, la noche y las tribus adolescentes por la política, la muerte y los temas «de mayores». Es decir, la crisis. Y en el libro no hay nada de la crisis de Juanjo Sáez, sólo de las reflexiones hechas a posteriori por Juanjo Sáez. Sabemos que algo le ha pasado, pero no lo hemos visto. Sólo le hemos visto cerrar la puerta de casa y salir al descansillo a transmitirnos la sabiduría que ha adquirido a través de esa crisis.
Este tipo de autobiografía sentimental que se expresa a través de aforismos y lecciones vitales de sentido común convierte Yo en una especie de manual de autoayuda para modernos. La división de Juanjo entre su personalidad expresa y su «otra» personalidad le lleva a reproducir los esquemas del análisis transaccional, que facilitan el entendimiento de nuestros propios problemas de personalidad, y con ello, la resolución de los mismos. La autobiografía como ejemplo siempre ha tenido ese valor de ayuda espiritual: nos sentimos reconocidos en otros y aprendemos lecciones para nuestra propia vida, como en una terapia de grupo. Por eso tienen tanto éxito obras como Fun Home, y por eso Juanjo a veces se convierte -probablemente sin desearlo- en una especie de apóstol para la descreída tribu indie. El mensaje se verbaliza muchas veces («La emoción es lo importante», p. 130, es una de las máximas que indefectiblemente siempre van a calar hondo en cualquier lector), pero es aún más explícito cuando aparece representado a través de esquemas gráficos, como en los pasajes de «Fuerza interior», que parecen apropiados para proyectar en grupo como mantra visual jaleado por todos al inicio de una sesión terapéutica colectiva.
Lo malo de una crisis es que no tiene vuelta atrás. Se puede salir de ella, pero no se puede volver a lo que era uno antes de ella. Hay que ir siempre hacia delante. Es lo que le pasó a Eddie Campbell con la autobiografía y con su propio personaje autobiográfico, sumido en una crisis tan enorme que después de El destino del artista se ha entregado de nuevo a la ficción de género. Lo interesante de Yo (entre otras cosas, claro, porque cualquier libro de Juanjo Sáez tiene mucho interés por diversos motivos; en este caso, por ejemplo, sólo la excelente colección de tiras publicadas previamente en diversos medios ya justificaría el volumen) es que nos deja preguntándonos por dónde saldrá el autor de esta crisis, cómo será su próximo paso más allá. La madurez no supone sólo hacerse mayor, también supone un mayor dominio del entorno y de su historia. Es obvio que Juanjo tiene un mayor dominio del medio cómic en este libro que en los anteriores: es más visual, hay menos apoyo en el texto en prosa para explicar las cosas, hay una mejor economía narrativa y un extraordinario equilibrio entre lo gráfico y lo verbal. Qué coño, Juanjo se está convirtiendo en un virtuoso a su pesar, y sabe ahora demasiado como para ser tan espontáneo como en su primer libro. A la espontaneidad se llega por la vía de la ignorancia, y un primer libro sólo se puede publicar una vez.
Quizás por eso entendemos muy bien lo perentorio del último mensaje que nos deja Juanjo el terapeuta antes de cerrar el libro, el lema que parece destinado a reproducirse en camisetas que (nos) hagan más felices a sus portadores: «Déjate llevar».
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