lunes, 29 de octubre de 2012
REPESCA DE NOVEDADES
Como suelo comprarme las novedades en su edición americana, y a menudo las comento inmediatamente, cuando salen publicadas en España a veces ha pasado un año o más desde que las reseñé en Mandorla, con lo que quedan enterradas y son poco útiles para el lector que sigue la actualidad de las librerías españolas. A ver si me aplico y de vez en cuando me voy acordando de rescatar esos textos que vuelven a cobrar actualidad con su traducción al español. En este post he recopilado algunas entradas que se referían a títulos publicados durante los últimos meses en España.
¿ERES MI MADRE?, de Alison Bechdel, publicado por Mondadori: EL DÍA DE LA MADRE.
HOLY TERROR (TERROR SAGRADO), de Frank Miller, publicado por Norma: MÁS LÍBRANOS DEL MAL.
META MAUS, de Art Spiegelman, publicado por Mondadori: DE RATONES Y HOMBRES.
SUPERGODS. HÉROES Y MITOS DEL CÓMIC, de Grant Morrison, publicado por Turner: LITERATURA SUPERHEROICA 4: SUPERGODS.
LOS ENTUSIASTAS, de Brecht Evens, publicado por Sinsentido: UN LUGAR MUY EQUIVOCADO.
LA BIBLIA, de Basil Wolverton, publicado por Diábolo: PROFETAS DEL DIBUJO.
EL NUEVO UNIVERSO DC, de diversos autores, publicado por ECC: EL FIN.
miércoles, 20 de julio de 2011
EL MAL DEL GUAPO

De Bastien Vivès he escrito maravillas en Mandorla:
domingo, 10 de julio de 2011
ALGUNOS AVISOS
lunes, 31 de mayo de 2010
PARA CAGARSE
Me da mucha rabia que se me pasen las semanas sin comentar lecturas recientes, pero últimamente he ido demasiado pillado para extenderme en el blog. Y lo sigo yendo, pero ya no me aguanto más, que la mitad de la gracia de leer un tebeo está en comentarlo, de modo que me reservo un ratito para escribir cuatro líneas sobre algunas cosas que me he leído últimamente.martes, 8 de diciembre de 2009
MICROENTREVISTA: BERNARDO VERGARA
Hace poco comentaba que con El mundo según Ptolomeo (Diábolo, 2009), de Bernardo Vergara, me había reído en voz alta, cosa que no me suele pasar leyendo un tebeo. Para entender mejor qué es lo que le hace tan gracioso, he intercambiado impresiones con su autor.¿Cuál es tu historieta favorita de El mundo según Ptolomeo y cuál es la que ahora te arrepientes de no haber incluido?
Te voy a decir dos favoritas, ¿vale? Por un lado está Un día en la vida de la familia Cristo. Con la excusa de un documental de James Cameron en el que aseguraba haber encontrado la tumba de Jesucristo junto a los restos de su esposa, María Magdalena, y el presunto hijo de ambos, cuento cómo sería la vida cotidiana de tan peculiar familia. Seguramente no es la mejor historieta del libro pero cuando la releo me viene el recuerdo de habérmelo pasado estupendamente haciéndola, en ese tono de humor tontorrón que tiene. Y luego, dentro de una historieta sobre perversiones sexuales, hay una tira titulada La coprofagia que, para mí, es uno de los momentos más graciosos del libro.
Me arrepiento mucho de no haber incluido La vida secreta de Radovan Karadzic. Lo explicaba en mi blog hace unos días: no la seleccioné para el libro porque hacía referencia a una noticia de actualidad de hace casi dos años (la detención de Radovan Karadzic) y me dio miedo que los lectores no la entendieran, pero dudé si incluirla o no hasta el último momento. Además, da la casualidad de que en estos días, coincidiendo con la aparición de El mundo según Ptolomeo, Karadzic está saliendo en los periódicos prácticamente a diario con motivo del proceso al que se le somete por parte del tribunal de crímenes de guerra de la ONU, con lo cual sigue siendo un tema de actualidad. Otra que me habría gustado incluir en el libro es una historieta de dos páginas titulada 50 razones para odiar a Bush, porque representa una época de mi trabajo en El Jueves en la que hice decenas de historietas sobre Bush, Aznar y la guerra de Irak. Me habría gustado que eso hubiera estado representado en el libro de alguna manera, pero al final me rajé por las mismas razones que con la de Karadzic, aunque creo que en general se habrían entendido todos los chistes. Ya ves, ¡soy un indeciso!
¿Tienes el síndrome del pagliacci? ¿Eres el payaso que ríe por fuera y llora por dentro?
Hombre, yo soy un poco agonías, pero no sé si tanto, ja, ja. Aunque, la verdad sea dicha, en este trabajo en el que has de hacer chistes sí o sí, porque la revista o el periódico en el que publicas ha de salir todos los días, te toca ser el pagliacci más veces de las que te gustaría. No sé, estoy pensando en cuando estás enfermo o, peor aún, cuando muere alguien querido. Es una putada sentarte en la mesa a hacer humor en esas condiciones pero, ¿qué le vas a hacer? Es lo que hay. Y luego está ya, en referencia a los temas que tocamos, que muchas veces te ríes por no llorar, ¿no? Me refiero a cuando te toca hacer chistes con temas como la guerra de Irak, el bombardeo de Gaza y cosas así, que te entristecen o te hierven la sangre.
¿Te ríes de tus propios chistes?
Sí. Me pasa más cuando los leo después de un tiempo que cuando los estoy dibujando. Por ejemplo, haciendo la selección de páginas para El mundo según Ptolomeo, me saltaba la risa cada dos por tres. Leer las páginas más antiguas, era como estar leyendo historietas de otra persona porque ya ni me acordaba de los chistes. Cuando dibujas todas las semanas quince o veinte chistes esto pasa, ¿eh? Mira, ayer mismo hablaba por teléfono con José Luis Ágreda, porque estamos desempolvando Jaula Magna con intención de recopilarlo y nos pusimos a releer páginas, él en Sevilla y yo en Huesca, y nos reíamos como tontos. Qué buen rato pasamos, ja, ja.
Los humoristas siempre os estáis quejando de que no se os reconoce tanto como a los que hacen cómic serio o dramático, pero sois los únicos que os ganáis la vida con el cómic en este país. Explícame eso.
Bueno, es que es falso que no se nos reconozca. La única revista profesional en España es una revista de humor, El Jueves, porque tiene el reconocimiento y el aplauso del público, ¿no? Y los periódicos y las revistas normalmente buscan humoristas para sus páginas y no autores dramáticos. Por ese reconocimiento precisamente, nos ganamos la vida con el cómic. Ahora bien, sí que hay compañeros míos (y yo mismo, en otro tiempo) que se quejan de que a la hora de premiar obras de cómic, el humor siempre está peor considerado, como parece que pasa también en otras artes, como el cine, ¿no? Pues bueno, a mí eso ya me da un poco igual, ¿eh? ¡Ellos tienen los premios y nosotros los millones, ja, ja!
Si tú fueras rico...
Dubidubi dubidubi dubidubi dubidú.
Si yo fuera rico lo primero que haría sería pillarme un año sabático para decidir si quiero seguir siendo dibujante o, yo qué sé, bon vivant, ja, ja. Yo creo que yo sería un gran bon vivant, ¿eh? ¡Ponedme a prueba, mecenas del mundo! Lo que sí tengo claro es que me tomaría la profesión con más relajo. Seguramente sería la oportunidad de abordar otras fórmulas sin el agobio de las entregas. Aunque, no nos engañemos, el agobio de las entregas es un acicate creativo de primera, así que lo mismo lo de ser un bon vivant acababa conmigo como creador y me convertía en lector a secas, en el pagliacci que se ríe por fuera de lo que otros lloran por dentro, ja, ja. No, en serio, supongo seguiría dibujando pero creo que cambiaría el chip radicalmente e intentaría explorar otros campos. Con calma, eso sí...
¿Y si tuvieras una escoba?
Tantas cosas barreríaaaa. Las religiones, el cambio horario, las monarquías, los altavoces con musiquitas navideñas por las calles, los que se pasan los derechos humanos por el forro, la ONU que no sirve para que los que se pasan los derechos humanos por el forro no se pasen los derechos humanos por el forro, los que tocan el claxon por cualquier tontería, los “días sin”, los políticos... No sé, los que leen mis chistes cada día se pueden hacer una idea de las cosas que barrería si yo tuviera una escoba. De momento me voy a barrer mi estudio, que buena falta le hace.
[Entrevista ilustrada con un par de autorretratos de Bernardo Vergara, aquejado de garabatosis, enfermedad que le impide dejar de dibujar ni un solo instante del día].
viernes, 4 de diciembre de 2009
HUMORISTAS

El segundo libro es Zorgo 2 (Dibbuks, 2009) de Luis Bustos, que no se parece en nada a lo de Bernardo salvo en que la mayoría de sus páginas también tienen su origen en El Jueves (la editorial, no la revista) y en que ambos dan mucha risa. Por lo demás, el libro de Luis parece muy ligero después de emerger de la increíble densidad del de Bernardo (atención, compradores de El mundo según Ptolomeo, sabed que las 80 páginas que os lleváis a casa equivalen aproximadamente a 350 de cualquier otro tipo de cómic... no se lee en un rato tonto), y Luis no es un observador de la realidad como Bernardo. Más bien todo lo contrario, lo suyo es inventarse una realidad singular que podríamos denominar a veces de pop cazurro o chic castizo. Zorgo nació como serie juvenil en la revista Mister K, y Dibbuks ha recopilado en dos volúmenes todo el material que se publicó allí (más algunas páginas añadidas que han ido apareciendo en El Manglar, si no me equivoco). Aunque el humor de Zorgo -un supervillano de opereta, "azote de la democracia, mariscal del terror, amado y temido a días alternos"- es lo bastante blanco como para que lo puedan leer los críos, la verdad es que la sofisticación de la que hace gala Luis lo convierte en una lectura la mar de entretenida para los mayores también. Bustos siempre se ha confesado un admirador de Gallardo, y se nota, pero la soltura con la que maneja aquí los discursos desopilantes ha hecho que me recuerde más de una vez y más de dos al Manel Fontdevila más desbocado. Zorgo merecía haber tenido más suerte. En otro país se habría convertido en una franquicia con derivados de animación y muñequitos, pero aquí estamos para lo que estamos. Sospecho que hay muchos lectores que han descubierto por vez primera a Luis Bustos como el autor serio y épico de ese novelón gráfico de aventuras clásicas que es Endurance (Planeta-DeAgostini, 2009). Espero que Zorgo también llegue a sus manos para que descubran el verdadero rostro de Luis: cuando se les pase el soponcio, se van a tronchar.lunes, 21 de septiembre de 2009
MAMÁ, SABE A CLORO

Mientras escribía sobre Pobre marinero, he empezado a pensar en El gusto del cloro (Diábolo, 2009), de Bastien Vivès, el tebeo que nos ha pillado a todos por sorpresa con sus deslumbrantes viñetas azul piscina, salpicadas de color carne y trocitos de negro. A mí El gusto del cloro me ha gustado una barbaridad, pero hay quien me ha dicho que sí, que es muy bonito pero que, a la hora de la verdad, cuenta muy poca cosa. Debo decir que me parece fenomenal que cuente muy poca cosa. A ver si nos entendemos: me parece fenomenal que la anécdota argumental sea muy leve. No tengo en nada contra el gusto por acumular una gran cantidad de sucesos, peripecias y, en general, todo tipo de fuegos artificiales argumentales, pero la obsesión por "la historia" en el cómic llega a veces a resultar un poco infantil. De tanto insistir en que hay que contar "una buena historia" (entiéndase como tal una adecuada combinación de giros sorprendentes, momentos emotivos y revelaciones de carácter por parte de los personajes), podemos olvidarnos de que el cómic es capaz hacer algo más que "contar buenas historias".

