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viernes, 11 de marzo de 2016

MAÑANA EN MÁLAGA


Mañana sábado 12 de marzo tendré el gusto de participar en Termicómic, las jornadas de novela gráfica y autoedición que se celebran en La Térmica de Málaga.  Mi actividad será intensiva, mañana y tarde, y os la resumo aquí.

12:00 horas: MÁS CÓMICS SENSACIONALES. Como se me quedaron muchos títulos fuera de Cómics sensacionales, me voy a dar el placer de hablaros de un puñado de aquellos que podrían haber entrado si el libro hubiera tenido 100 páginas más. Os aviso que va a ser un viaje panorámico por el lado más sorprendente de la historia del cómic. Nos vamos a divertir.

17:00 horas: LAS MENINAS, CÓMIC Y ARTE, con Javier Olivares. El show de Olivares y García, en todo su esplendor. (Por cierto que Javier es el autor de ese descomunal cartelazo que encabeza esta entrada).

18:30 horas: ENCUENTRO CON LUIS BUSTOS, A PROPÓSITO DE ¡GARCÍA!, y yo estaré allí también, por supuesto, inexplicando con pelos y señales todos los detalles y secretos de ¡García! 2, recién salido del horno. Tan recién salido del horno como que HOY se ha puesto a la venta. ¿¡Lo tenéis ya!?


Aparte de todo esto, por supuesto que estaré disponible para firmas en cualquier momento que tenga libre, acompañando a Javier y a Luis, pero también a Pablo Ríos y Pepo Pérez, los dos Grandes Artistas malagueños (uno de ellos de adopción, que no se me enfade) con quienes he tenido el honor de hacer Fútbol. La novela gráfica y El Vecino, respectivamente.

El día acabará con un concierto de Mal Amigo, el sello discográfico unipersonal de Paco Alcázar, ¡así que yo no me lo perdería!

miércoles, 18 de noviembre de 2015

EN GETXO




A partir de mañana estaremos un montón de autores de cómic en el fantástico festival de Getxo. En los carteles que hay sobre estas líneas tenéis el aviso de algunas de las actividades en las que participaré durante este fin de semana. Para más claridad, os lo resumo aquí.

Firmas:
Viernes 20 de noviembre, 18.00-19.30h, en el stand de Astiberri. Con Javier Olivares y Luis Bustos.
Sábado 21 de noviembre, 11.30-13.00h, en el stand de Astiberri. Con Pepo Pérez.
Sábado 21 de noviembre, 17.30-19.00h, en el stand de Firmas del Salón. Con Javier Olivares.
Sábado 21 de noviembre, 19.30-21.00h, en el stand de Astiberri. Con Luis Bustos.

Firmaré Cómics sensacionales, ¡García!, Las meninas, El vecino y cualquier otra cosa que pongáis delante de mis manos y que no sea comestible.

Mesas redondas:
Domingo 22 de noviembre, 12.00-13.00h, «Guionista vs. dibujante: Las meninas y ¡García!», donde participaremos Javier Olivares, Luis Bustos y yo moderados por Pepo Pérez.

Exposición:
Además, durante los tres días se podrá visitar una exposición titulada «Las meninas: del cuadro a la viñeta», donde se verán un montón de originales de Javier Olivares.

Espero que lo paséis muy bien. Yo desde luego que tengo la intención de hacerlo.

miércoles, 8 de abril de 2015

UN YOUTUBE



El youtuber David Ullhman se ha marcado un entusiasta vídeo repasando algunos de los cómics que he hecho con Pepo Pérez, David Rubín y Javier Peinado: El vecino, Beowulf, La tempestad... Y tampoco se ha olvidado de La novela gráfica y Supercómic. ¡Así da gusto hacer tebeos!

martes, 3 de marzo de 2015

EL ENIGMA DE LAS MENINAS EN VIÑETAS


Pepo Pérez, coautor junto a servidor de la serie El Vecino, de la que llevamos tres libros publicados, ha escrito una espectacular reseña de Las meninas en «Revista de Libros» donde realiza uno de los acercamientos más profundos que he leído hasta ahora a nuestro tebeo a partir de la historia del arte (Pepo es doctor en Bellas Artes).

El enigma de Las meninas en viñetas.

martes, 15 de julio de 2014

CRISIS EN TIERRAS PARALELAS II

Hace un par de días, Pepo Pérez publicó en su blog un post de lectura necesaria para todo aquel que esté interesado en entender los derroteros por los que se mueve el negocio del cómic ahora mismo en el mundo. El texto de Pepo venía a reventar la burbuja de los que creen que Francia es el paraíso dorado de la historieta para poner de manifiesto los muchos problemas a los que se enfrenta ahora mismo la bd. Pero es un texto tan completo, tan interesante y tan razonado que no merece la pena resumirlo. Lo más recomendable es leerlo y disfrutarlo en toda su extensión, aquí:

CRISIS EN TIERRAS PARALELAS

¿Ya está leído? Bien, continuamos. Iba a dejar un comentario a Pepo, pero me he dado cuenta de que probablemente me iba a enrollar demasiado, de manera que prefiero contestarle desde aquí, con más libertad para extenderme. Me pilla esta crisis en tierras paralelas precisamente escribiendo una nueva introducción para la edición norteamericana de La novela gráfica. Parece mentira, pero ya han pasado cuatro años desde que apareció en España, y volver la vista atrás ahora me ha hecho ver las cosas con más perspectiva.

En parte es esa perspectiva a largo plazo la que hace que quiera puntualizar una única cuestión sobre lo que escribe Pepo. Es un mero detalle de interpretación, tal vez, pero importante: no creo que el negocio de la bd (ni del cómic en general) esté en crisis. No se trata de una crisis, no es un bache temporal. Es un final de historia, un cambio de paradigma completo, el ocaso de una época que deja paso a otra completamente distinta. No habrá recuperación. Entramos en la estación término. Habrá, en todo caso, caminos nuevos por los que probablemente transiten nuevos actores con nuevos modelos.

Art Spiegelman recurre a una cita de McLuhan que resume de forma muy sencilla lo que está pasando: «Todo medio, cuando deja de ser un medio de masas, tiene que convertirse en arte o desaparecer».

Y si nos pasamos al arte, nadie se puede ser artista esperando cobrar un sueldo mensual. No digo que no se pueda ganar dinero con el arte. Es obvio que hay artistas que lo han ganado, y mucho. Pero la idea del artista como funcionario es atroz. Y de la misma manera, la idea del dibujante de cómics con nómina es cada vez más una idea del pasado. Si te quieres dedicar profesionalmente al dibujo, como un oficio, podrás hacerlo, pero dibujando para agencias de publicidad, haciendo diseños para producciones audiovisuales o poniendo fondos a Angry Birds, que son los negocios que ahora funcionan a escala. El concepto «profesional» sólo funciona cuando hay una escala de mercado suficientemente amplia, por no hablar de que también requiere la existencia de unas condiciones laborales normalmente depredadoras por parte de la empresa. Y esa escala sólo se puede sustentar en un medio de entretenimiento de masas. El cómic ha dejado de serlo en occidente.

En el mes de junio de 2014 las cifras de venta de comic books en Estados Unidos nos dicen que la décima colección más vendida ha sido Detective Comics (protagonizada por Batman) con 73.000 ejemplares. En un país con una población de 313 millones de habitantes, eso supone que llega a un 0,02% de la población. Si trasladamos esa proporción a España, con 46 millones de habitantes, un 0,02% de la población supondría una tirada de 9.200 ejemplares. El reciente (y alarmista) informe de la Federación de Gremios de Editores de España indica que la tirada media de los libros en España es de 3.223 ejemplares. Está lejos de esos 9.200, pero también es cierto que se trata de libros, no de cuadernillos de grapa. La necesidad de escala se reduce al aumentar el precio por unidad. Pero sea como sea, queda claro que unas y otras son cifras muy alejadas de lo que a mediados del siglo XX se venía considerando medios de masas o prensa popular.

Esto no va a mejorar en los próximos años, al contrario. No es sólo la crisis general y la caída del consumo, es también la forma en que los hábitos de consumo cultural están cambiando, que permiten una mayor penetración de otras formas de entretenimiento mucho más aceptadas por la sociedad. Hace apenas unos años no era común el binge watching, lo que aquí llamamos «maratón de series», ahora práctica común en Estados Unidos gracias a la oferta de plataformas como Netflix y Hulu. Cuando uno se puede ver una temporada entera de una serie en dos o tres días, consume todas sus horas de ocio delante de la tele, y nada más terminar está buscando otra serie que tragarse. De la misma manera, las personas que antes viajaban en los vagones del metro y los autobuses pegadas a sus revistas, libros y periódicos ahora lo hacen sin levantar la cara de la pantalla de su móvil o su tablet, entregados no sólo a minijuegos, sino a interminables conversaciones de Whatsapp, el entretenimiento supremo de nuestros días.

¿Por qué sigue existiendo entonces el cómic tradicional, si su muerte lleva décadas anunciada? (Prácticamente cada generación de profesionales que se ha incorporado al negocio desde los años 50 pensaba que serían los últimos en hacerlo). ¿Por qué mantiene todavía unas cifras de ventas que en general superan al cómic artístico o la novela gráfica? Porque arrastra la inercia de una industria consolidada durante decenios, y aunque en su caída se desmigaja lentamente, al adaptarse a un nicho de público ha conseguido mantenerse (aún) dentro de los límites de lo viable. Lo malo es que esa estrategia de supervivencia de nicho ha provocado su anquilosamiento, y ha hecho que se refugie en fórmulas que han incapacitado su renovación. En el mercado estadounidense encuentro un caso paradigmático de la crisis de la renovación en los dos o tres últimos años de Image Comics. La editorial fundada en los 90 por un grupo de autores fugados de Marvel ha renovado su oferta lanzando series que siguen siendo de género -principalmente acción y aventura- pero que amplían el espectro más allá del género superheroico (sin olvidarlo) y ofrecen personajes nuevos y conceptos interesantes urdidos por algunos de los mejores guionistas y dibujantes del cómic comercial americano de ahora mismo (la mayoría, precisamente, salidos también de Marvel, donde se han hecho un nombre). En cierto sentido, parecen los cómics que deberían dominar el mercado americano hoy en día si los cómics románticos, policiacos y de terror de los años 50 no se hubieran interrumpido en seco a finales de esa década, dejando paso a cincuenta años de dieta casi exclusiva de superhéroes que arrasaron el mercado y comprimieron el público potencial. A veces casi parece que esta nueva oleada de Image es el pálido reflejo de lo que habría podido ser el mercado norteamericano si hubiera seguido un desarrollo parecido al del manga en Japón.

Pero eso no fue así, y ya no podrá serlo, me temo, por mucho que Image se empeñe en lo contrario. Too little, too late. Es muy posible que esos nuevos cómics no estén saliendo del circuito de los viejos, y la mayoría de sus autores están resignados a que el verdadero éxito de sus series consiste en que sus derechos sean adquiridos por una productora de cine o televisión.

¿Quiere esto decir que el cómic está muerto? Sí, tal y como lo conocíamos. Lo que nos queda hoy en día de aquello que los cuarentones vivimos de niños es una carcasa vacía, un cadáver viviente. Pero, por otra parte, el cómic ha brotado también en otros ámbitos. Hemos inventado otras formas de hacer cómic, aunque no sean como medio de masas. No sólo la novela gráfica, sino también los webcómics y una nueva hornada de fanzines y minicómics. Aún más: los cómics tienen una renovada presencia en revistas culturales y de otro tipo (espero hablar de esto en un próximo post). Son nuevos ámbitos. Y nadie dice que en ellos no se pueda ganar dinero, tal vez incluso mucho. Lo que probablemente no se podrá es ganar un sueldo, como en los viejos tiempos.

Jugar a futurólogo es buscarse la ruina, así que ni siquiera voy a descartar que  través de alguna revuelta imprevisible el cómic vuelva a ser un medio de masas en el futuro. Lo veo difícil, pero todo puede pasar. Al fin y al cabo, en 2004 jamás hubiera imaginado que la novela gráfica estaba a punto de aparecer en España, y su implantación me pilló completamente por sorpresa. Pero si el cómic vuelve a ser un medio de masas, lo será a través de alguna vía nueva que no imaginamos, y no mediante un «regreso» o «renacimiento». El viejo modelo está agotado, y en lugar de seguir atrapados en un eterno lamento nostálgico que, por el síndrome de Estocolmo que muestra hacia las épocas en que los dibujantes profesionales eran más maltratados por los empresarios casi suena a «con Franco vivíamos mejor», en lugar de eso, digo, lo perentorio para todos los que nos dedicamos a esto es seguir buscando y probando soluciones para el futuro. No nos aferremos a un madero que flota a la deriva, nademos hacia la orilla. Veamos qué nos depara la vida después de la novela gráfica.

sábado, 21 de diciembre de 2013

UNA NOTA SOBRE EL VECINO



Me permito una breve tregua en la tralla beowulfiana para llamar la atención sobre una excelente reseña de El Vecino 1 y 2 en el blog 365 Comics por año de Andrés Accorsi. Podéis leerla haciendo clic AQUÍ.

Pepo Pérez lleva ya algún tiempo trabajando en El Vecino 4, aunque aún no tenemos fecha de publicación y tampoco es el momento de adelantar más datos sobre la obra. Os recuerdo que la historia completa estará integrada por cinco volúmenes (y probablemente habrá un sexto recopilando historietas cortas que han salido en diferentes lugares).

Para acompañar estas líneas os dejo un boceto de Pepo para la portada del tomo que recogía los dos primeros volúmenes de El Vecino y, como cierre, unos lápices procedentes de El Vecino 4.

[Actualizo añadiendo la correspondiente reseña de El Vecino 3, aparecida pocos días después y obra del mismo Accorsi: EL VECINO 3]


lunes, 16 de septiembre de 2013

SPX 2013



Este fin de semana estuve en la SPX 2013, en Bethesda. Como ya es mi tercer año consecutivo y os he dado la brasa en años anteriores, no me voy a extender al respecto. Las sensaciones fueron parecidas a otros años: mucha actividad, mucha gente joven, mucho talento y muchos tebeos raros que me traje para casa. El espacio era el mismo y las actividades principales también se movían en la misma línea, de manera que no hubo grandes novedades. Tal vez se pueda pensar que el año pasado había colas más largas para las firmas, pero claro, ¿cómo se puede superar un cartel con Chris Ware, Daniel Clowes y los Hernandez a la cabeza?

En la foto que encabeza este post me tenéis flanqueado por Pepo Pérez, que vino a visitarnos desde Nueva York, y por Robur, un habitual de los comentarios de este blog que también vive en la Costa Este. Tuve la oportunidad de disfrutar de su compañía durante el fin de semana y lo pasamos muy bien. En mi Flickr podéis encontrar unas cuantas fotos de la fiesta que se celebró en Atomic Books el viernes y de la jornada del sábado en la SPX. Hay retratos de Seth, Tom Spurgeon, Gary Panter, Lisa Hanawalt, Michael Kupperman, Jeffrey Brown, Adrian Tomine, James Kochalka y muchos otros.

Flickr de Mandorla

Crónica de SPX 2011
Crónica de SPX 2012

lunes, 12 de agosto de 2013

THAT'S ENTERTAINMENT



The Superior Pepo-Pérez está realizando una estancia veraniega en la School of Visual Arts de Manhattan, y además lo está contando en su blog. A todo el que le interese aprender la experiencia, le aconsejo que eche un vistazo a estas entradas de Es Muy de Cómic. (Y sin duda seguirá actualizando).

Y como Nueva York no está tan lejos de la Mandorlacueva, esta semana tuve a Pepo de visita por territorio Barksdale. En su compañía visité por vez primera uno de los hitos del cómic en Baltimore, que hasta ahora, y de manera incomprensible, inexcusable e inverosímil, había dejado pasar: el Geppi's Entertainment Museum, que se presenta bajo el lema The Ultimate Pop Culture Experience!


Steve Geppi es un nativo del Little Italy de Baltimore que hizo fortuna al crear la mayor distribuidora de cómics de Estados Unidos, Diamond. Con su colección personal como base, en 2006 fundó este «Museo del Pop», sitio en pleno centro de la ciudad, en Camden Yards, que es precisamente el estadio del histórico equipo de béisbol, los Orioles, de los cuales Geppi también es propietario parcial.


¿Por qué he tardado dos años en visitar este templo del frikismo que tengo a quince minutos en coche de mi casa, y por qué ha hecho falta que me envíen al Agente Pepo directamente desde Málaga para que por fin me decidiera a dar el paso? Pues no es fácil de explicar, desde luego. Probablemente imaginara que el museo serían un par de salones desangelados y medio abandonados con cuatro recortables y alguna impresión de portadas de cómics, una especie de barraca de feria de pueblo muerta de asco y tristeza.

Qué equivocado estaba.

El Museo es realmente espectacular, y recomiendo a cualquiera que pase cerca de Maryland y esté interesado por los cómics, los juguetes, el cine, la televisión, la música y, en resumidas cuentas, la industria cultural americana de los últimos 100 años, que se planifique una visita. No es muy grande, pero es muy intenso.

En una sola planta que se recorre siguiendo un único pasillo se distribuyen varias salas temáticas que van siguiendo el desarrollo de la cultura popular americana en orden más o menos cronológico y temático. La cantidad de material expuesto es abrumadora, y se puede seguir un discurso con cierto sentido, aunque también es verdad que se echan en falta cartelas explicativas para cada una de las piezas. Digamos que el recinto está a medio camino entre un museo tradicional y el alucinante Museo del Juguete Antiguo de México DF.

El pasillo se divide en un ala derecha (Superman de pie) y otra izquierda (Superman volando).




El espacio está aprovechado hasta el último centímetro, y no hay un palmo de pared sin algo colgado, ni una hueco en una sala que no contenga una vitrina, y una vitrina que no esté cargada hasta los topes. La acumulación de materiales heterogéneos recuerda un poco a una Wunderkammer de la edad moderna. La asociación era casi inevitable: un rato antes habíamos estado viendo una reconstrucción de un gabinete de curiosidades en el museo de arte Walters, el más importante de la ciudad. Y más allá de la casualidad, creo que la comparación no es demasiado desatinada: ¿no fueron aquellas cámaras de las maravillas el origen del coleccionismo que hoy representan mejor que nada estos archivos de artículos nacidos para ser efímeros?

El Geppi sugiere que la visita se inicie por la sala 1, en el ala derecha, titulada A Story in Four Colors. Aunque cada cual tendrá sus objetos fetiche favoritos dentro de la colección, para mí personalmente esta sala es la que justifica por sí sola la visita. Está dedicada por completo a la historia del comic book, y recoge primeras ediciones desde los años 20 y 30 hasta nuestros días. No sólo de tebeos de grapa, por cierto, sino también de Little Big Books y de revistas pulp.

Ésta es la vista desde la puerta de entrada:


Vamos a echar un vistazo más de cerca a esa primera vitrina que nos encontramos nada más entrar:



Sí, amigos, ahí hay un Action Comics #1 y un Detective Comics #27. En bastante buen estado, debería añadir. No creo que costase demasiado conseguir un millón de dólares por los dos. Casi me da un soponcio al verlos: creo que es la primera vez en mi vida que los he tenido delante en persona. Tampoco es que el resto de la vitrina sea desdeñable: entre otras fruslerías hay un All-American Comics #16 (primera aparición de Green Lantern), un Sub-Mariner #1 (1941) y un Walt Disney's Comics and Stories #1 (1940), todos ellos tebeos que, lamentablemente, aún faltan en mi colección privada.

Uno podría tirarse el día entero en la sala de los tebeos. Hay decisiones expositivas un tanto extrañas, eso sí. EC Comics disfruta del muy merecido honor de recibir una columna de exposición exclusiva para sus títulos, pero la otra columna de esa misma categoría está dedicada, sin embargo, a los cómics de la Atlas de los años 70, que hoy en día son una frikada tan marciana que ni los más excéntricos coleccionistas han conseguido que suba su cotización (cualquier día de estos tengo que hacer una entrada sobre esa locura que es Planet of Vampires).

Por otra parte, hay algunos fragmentos de las estanterías que uno se llevaría a casa sin dudarlo, como por ejemplo esta pequeña secuencia arácnida que incluye Amazing Fantasy #15 (primera aparición del trepamuros), Amazing Spider-Man #1 y Amazing Spider-Man #39 (el primero de John Romita).


Otro de los que inspira cierto fervor religioso es el Fantastic Four #1.


Más allá del aturdimiento que produce sentir la presencia física de ciertos hitos históricos del cómic (reconvertidos ahora a hitos económicos del coleccionismo), esta primera sala ofrece un viaje muy entretenido por las diferentes épocas del medio, poniendo en extraña y en ocasiones reveladora relación portadas y colecciones que definen épocas y tendencias.



Por supuesto, uno no disfruta del privilegio de manejar y ojear todos estos tebeos, pero en el Geppi saben que la portada no lo es todo, de manera que en la sala hay unos puestos electrónicos con pantallas táctiles que permiten leer versiones digitales de clásicos como la primera aparición de Batman y algunos otros. Pepo Pérez se prestó a hacer una demostración del artilugio para los lectores de Mandorla:


Yo me habría quedado a vivir en esa sala, pero al final hay que salir y tomar aire, e ir al encuentro de otros tesoros. No voy a hacer aquí un recorrido detallado por el resto del museo, pero al menos dejaré unas pocas imágenes de muestra, con algún comentario añadido.

Una  notable colección de novelas y revistas pulp de ciencia-ficción y fantasía:





Clásicos del cómic de principios del siglo XX: originales, páginas y merchandising de todo tipo:





Una cantidad incomprensible de carteles de cine, cómic, televisión, juguetes y música de todas las épocas, géneros y estilos:









Juguetes para entretener a varias generaciones de niños. Incluyendo una colección muy completa de Howdy Doody, muy probable inspirador del Woody de Toy Story.













Y, por supuesto, lo más importante de todo: una tartera de Espacio 1999:


Para ir terminando, mencionaré uno mis rincones favoritos del Museo, el de Martin Luther King, pop star:


Y bueno, si vas al servicio ya te cagas (lo siento, tenía que decirlo):


Sales del Geppi aturdido, dando tumbos, intentando poco a poco abandonar el reino de fantasía que acabas de visitar para volver al mundo real. Y al poco te encuentras con este puesto callejero de bebidas, sin ninguna relación con el Museo, y entonces te das cuenta de que en América a veces no tienes mundo real al que volver.