lunes, 3 de octubre de 2011

MÁS LÍBRANOS DEL MAL


OK, según me decía Pepo el otro día (y él sabe de lo que habla), desde el glorioso DK2 hasta hoy, Frank Miller sólo había publicado un tebeo: los nueve números de All-Star Batman que guionizó con dibujo de Jim Lee. Escasa producción para una década que el dibujante norteamericano ha consagrado en su mayor parte a su segunda aventura en Hollywood. Una aventura que parece que tuvo su cumbre y su abismo en The Spirit, pero ésa es otra historia.

La historia de hoy, nuestra historia, es que Frank Miller ha vuelto por fin al cómic, y ha vuelto a lo grande, con un pedazo de novela gráfica de más de 100 páginas en formato apaisado, a lo 300. Tan grande es Miller que se ha permitido inaugurar una editorial, Legendary, financiada por unos estudios cinematográficos, y creada casi ex profeso para dar salida a su producción viñetera. Tan grande, sí. Lo curioso del tamaño es que a veces desde lejos las cosas nos parecen más grandes que desde cerca. Quiero decir que desde España, la figura de Miller me parecía gigantesca en el panorama del cómic americano actual -al menos el mainstream- pero resulta que estando en Estados Unidos, he visto que la aparición de Holy Terror ha pasado casi desapercibida en las tiendas de cómics que  yo frecuento, tanto en las más superheroicas como en las más gafapastas.

Pero ésa, también, es otra historia. La historia de hoy, repito, es esa novela gráfica que por fin nos concede Miller después de tan larga espera, esa novela gráfica que nos llega envuelta en el estruendo del escándalo y en el misterio de la novedad. Un breve resumen de los antecedentes para situar a los lectores menos enterados del tema. Tras el 11-S (que coincide con la publicación de su última gran obra, la mencionada DK2), Miller anuncia que va a hacer una obra propagandística protagonizada por Batman y titulada Holy Terror en la que el caballero oscuro se enfrentará a Al Qaeda. Pasan los años, el proyecto se va haciendo cada vez más mítico, y en un momento determinado Miller anuncia que el protagonista del tebeo ya no será Batman, que la obra ha superado al personaje y que pasa a ser protagonizada por un superhéroe de nuevo cuño creado para la ocasión. Pasan más años y por fin podemos leerlo.

Y ésa, ésa es la historia, sí, por fin.

Para empezar por lo primero, en la portada de Holy Terror hay dos cosas que me llaman la atención: sólo aparece el nombre del autor y el título de la obra, y no hay ni siquiera un logo de la editorial, que queda relegada a la contraportada, confirmando así la canonización de Miller como entidad artística autónoma y superior a cualquier sello que le albergue. Y en segundo lugar, que Miller demuestra ser fiel a su planteamiento propagandístico desde el principio, y lo practica relacionándolo con la historia de los superhéroes. Así, decide que la portada de Holy Terror cite la portada de Captain America Comics #1 (1941), de Jack Kirby y Joe Simon, una de las portadas más icónicas de la Edad de Oro del comic book americano:



(La portada de Holy Terror la he tomado de internet; en el libro tal y como se ha publicado no aparecen el nombre ni el logo de Legendary en la cubierta).

Esta decisión implica toda una serie de significados, el menos sutil de los cuales es el de identificar a los terroristas árabes con los nazis de la 2ª Guerra Mundial, que es el mecanismo más sencillo para decirnos que el planteamiento inicial es que a) estamos en guerra y b) es una guerra justa (porque no olvidemos que en el imaginario occidental la 2ª Guerra Mundial fue la última guerra justa). La impresión la confirma la cita textual que inaugura el libro, a doble página: «Si encuentras al infiel, mata al infiel; Mahoma». Miller plantea este versículo del Corán como punto de partida, como acto de agresión original, al que podríamos decir que responde todo Holy Terror, hasta llegar a su epitafio, la dedicatoria al cineasta holandés Theo Van Gogh, asesinado en 2004 por terroristas islamistas. Se entiende, también, que Miller ve que hay una agresión ideológica a la que él puede responder ideológicamente. Quiero decir que el enfrentamiento se plantea en términos muy sencillos, no socioeconómicos ni históricos, sino de mero «choque de civilizaciones» entre nosotros (representados por la Justicia Ciega que preside la muy apropiadamente rebautizada Empire City) y ellos (los recalcitrantes de la Edad Media que quieren arrastrar al mundo entero a un retroceso de siete siglos, y estoy citando textualmente pasajes de Holy Terror).

Estoy seguro de que en la intención más profunda de Miller también hay otro mensaje para la comunidad de lectores de cómics, a la que al fin y al cabo él pertenece: esto son los superhéroes. Dejaos de chorradas, si para algo sirven, es para funcionar como mecanismos primarios de propaganda simple y violenta. Y si bien creo que estamos en un momento ideal para que Miller le hubiera demostrado al gran público, al público espectador de las películas de Marvel y del Batman de Nolan qué son realmente los superhéroes, cómo funciona su poder grandioso y absurdo, también creo que los superhéroes de hoy en día no son lo que eran en 1941, como no es lo mismo su público lector, como no es lo mismo la 2ª Guerra Mundial y la guerra contra el terrorismo.


Pero en fin, Miller ha anunciado que iba a hacer un trabajo propagandístico, y es en esos términos en los que, en justicia, habría que juzgarlo. A eso iremos dentro de poco. Antes, voy a lo primero, a lo que más me interesa del tebeo a medida que lo hojeo y lo empiezo a leer casi con un poco de precipitación. Miller es uno de los grandes artistas de la viñeta de los 30 últimos años, y su capacidad para sorprenderme y apabullarme con sus soluciones gráficas y narrativas, con su imaginación para inventar siempre algo nuevo que tenga sentido, ha sido inagotable hasta ahora. ¿Qué me ofrece de nuevo el Miller de Holy Terror? ¿Con qué me va a asombrar esta vez? A simple vista, Holy Terror continúa muy directamente los hallazgos de Sin City, 300 y DK2. Grandes imágenes impactantes a viñeta completa (panorámica), o a doble página, blanco y negro muy contrastado con toques de color plano. La principal innovación es una textura mucho más matérica, casi pictórica, un expresionismo de pincel que parece llegar directamente de la portada que hizo para Gravity Rainbow, de Thomas Pynchon, y que se superpone a todas las herramientas ya conocidas del último Miller.


El tebeo arranca en territorio familiar para los lectores de Miller. Una persecución por los tejados. The Fixer (el sosias de Batman) persigue a Cat Burglar (el sosias de Catwoman). El hilo narrativo lo llevan cartuchos de monólogo interior de la ladrona. Cuando Fixer por fin consigue capturar a Cat Burglar, estalla la pasión entre ambos y hacen el amor salvajemente, como los superhéroes suelen hacer el amor cuando saltan por los tejados y hablan en cartuchos de monólogo interior. Es un tema recurrente en Miller como mínimo desde Daredevil y Elektra, y que continúa en los Superman y Wonder Woman de DK2 y hasta en el All-Star Batman y Robin, precisamente con Batman y Catwoman. Pero hasta tal punto se ha convertido ya en un tópico en el cómic de superhéroes contemporáneo, que este mismo mes que Fixer y Cat Burglar se dan gusto en las azoteas de Empire City, también Batman y Catwoman follan vestidos de faralaes, precisamente en el número 1 de la nueva colección de la ladrona, lanzada dentro del dichoso reboot DC.


La coincidencia ya nos alerta de algo que apuntaba más arriba. No sólo no estamos en 1941, sino que ni siquiera estamos en 1981, ni tampoco en 2001. Mientras Miller se entretenía con Eva Mendes y Robert Rodriguez, el pequeño mundo de los comic books del cual salió ha repasado una y mil veces las lecciones que le dejó escritas, y las cosas que quitaban el aliento hace una década hoy provocan un mohín de hastío. «Frank, querido, ¿de veras...?» Sí, de veras. Si algo tiene Miller es que todo lo hace de veras, y desde luego que todavía le queda fuelle para hacer su gran número de violencia-sexo sin echar mano de la pastillita azul. Energías y mala leche le sobran, y Miller se marca una secuencia de cinco páginas-viñeta tan gloriosa como cualquier otra cosa que haya hecho. Y al final de la escena, la explosión: una bomba representada por una lluvia de clavos. De nuevo, Miller, como ha hecho durante toda su vida artística, uniendo el placer y el dolor en un juego de masoquismo cristiano. Hablé de eso hace muchos años, en un U. Pero eso tampoco es la historia de hoy.

La terrorista, en fin, por fin se presenta con cara y nombre. Se llama Amina y es una estudiante extranjera que se está especializando en humanidades. Pero, en realidad, ha venido a traer la muerte a los ingenuos e infantilizados americanos, representados en un chaval, Jaye, que acoge a los extranjeros peligrosos con absoluta inocencia, sometido por su propio y sano entusiasmo viril. Sólo canallas como el Fixer pueden salvar a sus benévolos compatriotas. El sacrificio del héroe es, en este caso, esa renuncia a la inocencia en bien de la comunidad. Claro que hace falta una vena sádica para entregarse con tanto entusiasmo a ese deber.

A partir de aquí, la cosa se va descalabrando a gran velocidad. El metarrecurso de las viñetas en blanco para representar a las víctimas de los atentados terroristas se puede tolerar en un concurso de barrio, pero es impropio de alguien como Miller a estas alturas de su carrera; el resumen caricaturesco de la situación general, con políticos débiles en occidente y asesinos jubilosos en oriente, se puede tolerar en aras de la propaganda, si ése es el objetivo declarado, pero es muy pobre y confuso en cuanto a ejecución. Y aquí es cuando voy a juzgar Holy Terror como lo que Miller ha declarado que quería hacer, es decir, como obra propagandística. Como tal, es un fracaso.

El problema de Holy Terror como propaganda no es su supina estupidez en conjunto -eso nunca ha sido un obstáculo para la propaganda-, el problema es su ingravidez y su incapacidad para conectar el mensaje con un paisaje reconocible por el público al que quiere manipular. Holy Terror carece de personajes -ni reconocibles ni irreconocibles, ni simpáticos ni antipáticos; Fixer y Cat Burglar son simplemente dos monigotes-, carece de ambientación y carece, en resumidas cuentas, de nada que lo relacione con el mundo en el que vivimos, que es sobre el que pretende aleccionarnos. La soflama se disuelve en un confuso mar de estampas de acción cansinas y diálogos entrecortados protagonizadas por fantasmas y siluetas sin carne ni sangre. El engaño nunca nos convence de nada, ni siquiera de su condición de engaño.

Esto no es consecuencia de la postura ideológica más o menos extrema de Miller, sino de la decisión que toma de desligar Holy Terror de cualquier referente real, aunque sea cultural, que le otorgue un suelo sobre el que asentarse. Habrá quien piense que el «choque de civilizaciones» ya estaba tal cual en 300, pero por más que esa pudiera o no pudiera ser la intención de Miller cuando escribió y dibujó aquella obra, lo cierto es que su relación con un referente histórico y cultural concreto hacía que el relato siempre escapase de los límites de la visión de su autor. 300 era histórico, concreto y alegórico, mientras que Holy Terror es puramente ideológico. Lo que hicieron los espartanos se puede interpretar de mil maneras distintas -y así ha sido, de hecho, a lo largo de la historia y también con ocasión del tebeo de Miller y la posterior película de Zack Snyder-, porque detrás de ellos hay una textura histórica y cultural de la que carece Holy Terror.

Y no es que hiciera falta desarrollar un recargado aparato dramático para dotar a Holy Terror de esa textura. Por el contrario, en 300 Miller hacía una admirable labor de despojamiento que demostraba que se podía abstraer el material base y mantener toda su potencia metafórica, e incluso amplificarla. En Holy Terror le hubiera bastado mantener a Batman y Catwoman como protagonistas para introducir ese aliento de verosimilitud que lo hubiera convertido realmente en un vehículo propagandístico eficaz. Porque por muy ficticio e icónico que sea, Batman arrastra consigo un tejido de significados que habrían hecho que pudiéramos contextualizar el mensaje de Holy Terror en algo próximo a nuestro horizonte mental. La desbatmanización de Holy Terror es en sí muy limitada y, por tanto, difícilmente justificable por motivos artísticos. Miller incluso conserva topónimos típicos de Gotham City, como «Robinson Park». Aparte de Fixer-Batman y Cat Burglar-Catwoman, el único personaje reconocible es el capitán Dan Donegal-inspector Gordon, que tiene un papelito mínimo. Queda un rastro más del Hombre Murciélago: el propio título. Holy Terror no es sólo el título de uno de los libros de más éxito de Terry Eagleton -que tiene mucho que ver con el tema en cuestión, además-, sino que es un título que unía la palabra terror-terrorismo con la clásica expresión de sorpresa que lanzaba Robin en la serie de TV de 1966 protagonizada por Adam West y Burt Ward. Es decir, Miller empezó a plantearse Holy Terror no sólo como una historia de Batman, sino como una farsa, donde se podían manipular los tópicos camp y enfrentarlos con los mayores tabúes de la conciencia colectiva contemporánea en un choque grotesco. Muy propio del Miller clásico, por cierto, que ha hecho del contraste extremo su mayor arma dramática. Pero por el camino, ese humor se ha perdido, y con él Miller ha extraviado esa habilidad suprema para el contraste. Lo que queda, pues, es aburrido y predecible, algo muerto y que suena a eco.

Un eco muy cercano para Miller, además, porque es el eco de Steve Ditko, uno de sus mayores maestros.  La distancia que separa a 300 de Holy Terror es la misma distancia que separa al Ditko de Spiderman del Ditko de Mr. A y posteriores historietas objetivistas. En Holy Terror hay un personaje que parece remitir directamente a Ditko: David, un misterioso asesino sionista con gabardina y una estrella pintada en el rostro al que el Fixer describe como el hombre más peligroso del mundo, y posteriormente explica que fue él quien lo convirtió en lo que es ahora. La reverencia a su maestro artístico parece evidente. Es como si dijera: yo aprendí todo lo que sé de los cómics de Ditko, y ahora os digo que también he aprendido de él todo lo que sé del mundo, y no me avergüenza mostrarlo. Pero es significativo que David no hace nada en toda la historia. Sólo aparece, se exhibe y abandona la escena, dejando a Fixer enmarañado en un mar de palabras que intentan explicar el sentido de esa figura. Probablemente Miller no lo pretendiera así, pero el tratamiento de David también es, finalmente, significativo: cuando se pierde de vista a los personajes, cuando se pierde de vista la humanidad, sólo queda el sermón.

El sermón de Holy Terror se resume en el siguiente texto de apoyo, monólogo interior de un Fixer enfrentado a la hecatombe de su ciudad: «Pero de vez en cuando, cada mucho tiempo, la máscara se cae. De vez en cuando, el mundo entero tiene un sentido perfecto. El mundo se revela a sí mismo. Estoy en paz. Y en guerra». Miller reaccionó con rabia al 11 de septiembre, como tantos de sus compatriotas, como es comprensible. Pero, diez años después, ¿Miller sigue rabioso? ¿Sigue cegado por la rabia? Tal vez su rabia no sea tan sagrada como su terror, sino algo mucho más prosaico. Tal vez su rabia sea algo que ha llevado siempre dentro y que le ha servido como motor para ser grande, tan grande como ha sido. Tal vez haya estado siempre rabioso, y eso fuera lo que le hizo grande porque le hizo revolucionario. Pero la rabia del hombre joven no es la misma que la del hombre mayor. El hombre mayor debería ser más sabio que rabioso, porque el hombre mayor rabioso no es un revolucionario, es un tirano.

Y el hombre que ha hecho Holy Terror es de todo menos sabio.

Al final, lo que me queda en las manos es un tebeo irrelevante, tal vez el tebeo más irrelevante que haya hecho jamás en su vida Miller. Han salido tantos tebeos excelentes de todo tipo en los últimos meses, que de pronto Holy Terror parece algo feo y viejo, un trasto inútil y desfasado. De pronto, yo mismo siento un terror sagrado. Miller por fin se ha hecho viejo. A todos nos llega.

ACTUALIZO: Empecé el post citando a Pepo, así que me parece apropiado ampliarlo y cerrarlo otra vez con Pepo, que ya ha publicado sus primeras impresiones sobre Holy Terror en su propio blog. ES MUY DE CÓMIC: HOLY TERROR.

22 comentarios:

Loris Z. dijo...

Hola Santiago,

Recuerdo leer hace unos días, en un blog (no recuerdo cual, honestamente), una historia de un chico que estaba en su clase de literatura. El profesor llega y saca un libro cubierto por un papel marrón, y comienza a leer. Al final de la primera página toda la clase se estaba matando de la risa. El profesor les pregunta "¿porqué?". Uno de los alumnos responde que lo que estaba leyendo era una parodia perfecta de Hemingway. El profesor quita el papel de la portada del libro, revelando el ultimo libro publicado por Hemingway en vida.

Perdón que no recuerde el titulo de ese libro, pero no lo he leído lo suficiente como para demostrar que esta historia sea cierta.

Aun así, me parece que esa historia representa bastante bien lo que le ha ocurrido a Miller con este libro.

Probablemente tenga leído Holy Terror antes del fin de semana, veré de regresar con una opinión solida y formada para entonces, tengo ganas de ver hacia donde va esto :)

Un abrazo!


--Loris

JC malaga dijo...

Es curioso que después del revuelo mediático que supuso DK2 hace una década Holy Terror no haya tenido repercusión en prensa, sobre todo tocando los peliagudos temas que toca. Como bien dices, si llega a ser Batman el protagonista todo hubiera sido diferente, pero parece que Miller ha optado por no "regalar" sus ideas políticas a personajes que no le pertenecen. A pesar de todo lo que apuntas me quedan ganas de leerlo (con reservas).

Simon Fun dijo...

Nooooo T_T En parte se veía venir ya desde el planteamiento de la obra, pero con Miller eso nunca se puede prever.

Por cierto, qué horror de dibujo ese de Catwoman y Batman en celo. Joderle el fetichismo a una escena así tiene casi mérito, antivirtuosismo o algo así de qlipothico.

el tio berni dijo...

Lo perdimos. Estoy muy triste.

Mikel dijo...

Completamente de acuerdo. Y, cierto lo que dice Tio Berni... lo perdimos, parece. Una pena.

Pepo Pérez dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pepo Pérez dijo...

Ya lo hemos hablado, Santiago. Yo no lo he leído aún, pero mis vibraciones con este libro desde hace tiempo no eran buenas. Oye, que igual luego me encanta, pero desde hace tiempo lo que vengo pensando es "espero que al menos no sea MUY malo". Y no ya sólo por el propósito "propapagandístico", que tira para atrás sin haberlo leído, sino por la propia concepción de la obra. Uno puede estar de acuerdo con la visión, con lo que Miller quiera contarnos, o puede estar en profundo desacuerdo y odiar lo que quiere contarnos aquí, pero en todo caso, mira, es su expresión, lo que un gran artista (lo ha sido) del cómic quería decir ahora en su nueva obra. Pero no voy ahora eso, voy a algo que tiene más que ver con el acto artístico en sí, con cómo se concibió esto y cómo se ha realizado.

Este libro lo tenía casi hecho en 2005, tal como el propio Miller anunció, mostrando páginas en un video. ¡2005! Pero lo ha sacado 6 años después. Eso no apunta ya nada bueno. Recocinado, enmendado, vuelto a recocinar, ahora ya no es Batman, ahora rehago páginas, ahora retoco... cuando en su concepción sí era lo que era, y eso siempre se va a notar en el fondo de las cosas, porque el cómic estaba ya materializado, por muchas enmiendas o retoques que haya podido añadir luego. Sabemos que la razón de todo ese retraso fue el cine, claro, pero es que en el cine es donde (a su Spirit me remito) se ha estrellado. De nuevo, porque ya le pasó en 1990 con RoboCop 2 y luego 3.

Volviendo al Holy Terror, si es que el mismo título delata su origen traicionado. O sea, ¡Batman y Robin! Tal como dices, no es precisamente algo sin importancia, creativamente hablando, el detalle de que "que ya no es Batman", puesto que no es lo mismo hacer un tebeo con Batman (con todo el "texto" acumulado que lleva a sus espaldas después de 70 años de tebeos, tv y cine... que se dice pronto) que con un superhéroe de nuevo cuño al que simplemente ha redibujado los detalles no convenientes. El peligro de la parodia no intencionada (a diferencia de la parodia que FM siempre había practicado) ya estaba ahí, en esa misma decisión.

Es pocas palabras, todo lo que ha pasado en el proceso de realización no parecía muy beneficioso para la obra. Y si nos vamos ya al TEMA, un arranque de furia como éste aún podía tener su "justificación" en el mundo de 2005, con el 2001 aún cercano y etc. Pero, ¿¿en 2011?? ¿y con Bin Laden (o quien fuese el que murió) ejecutado sumariamente por el ejército americano? Ademas, ¿quién habla hoy de terrorismo árabe, cuando los que ahora provocan nuestro terror cotidiano son "blancos" dentro de nuestras murallas, capitalistas superricos que juegan al casino virtual con la deuda pública de nuestros países, y con ello contribuyen a hundirlos (hundirnos) más a todos? El terror, la guerra, la tenemos dentro del castillo, sólo que se trata, como decía el otro día alguien, de una nueva clase de guerra.

Holy Terror llega ya fuera de su tiempo, se concibió en otra época, incluso se llegó a materializar, hace 6 años. Y esto a Miller jamás le había pasado, él siempre había ido por DELANTE de su tiempo (me remito al DK2 y a su revolución desde los chats y las tendencias juveniles; Miller lo contó 10 años antes de que sucediera en el mundo real), tal como hacen los grandes artistas.

Ahora, en cambio, sin haber leído Holy Terror, como ya te dije el otro día, es fácil ver que se ha quedado por DETRÁS de su tiempo. El mundo occidental de 2011 no es un mundo de "terrorismo árabe", ni de "choque de civilizaciones", es un mundo en el que nuestro propio sistema se devora a sí mismo desde dentro. En 2011, algo como Holy Terror no tiene nada que ver con el mundo actual. Y eso a Miller no le había ocurrido nunca.

David dijo...

A mí me ha gustado esta entrada, sí (el tebeo todavía tengo que leerlo).
Dicho con cariño, conste... esto es como la carta del fan de hace unas entradas que se quejaba de los de Spiderman(ja,ja)...
pero bien argumentada y expuesta.
Un saludo.

TEBEOBIEN dijo...

creo que otro baremo del fracaso es que ya hace casi una semana que ha salido y aún no tiene 'su fatwa'.
gran pena.

Robur dijo...

Pues vale, me facilitas la decisión de que comprar ahora que tenemos un par de meses con mucha oferta buena. Con lo que conocía del planteamiento ya estaba muy reticente, pero vamos pagar para leer un tebeo escrito por el gabinete de prensa de Dick Cheney o Peter King paso.

Y lo malo es que el tema si esta candente, al menos en los USA. No en la versión Pánico al terrorismo Islámico y Alquaeda, sino la islamofobia pura promovida públicamente por ciertos sectores e incluso por varios de los candidatos Republicanos a la Casa Blanca. Si encima hay un personaje David con la estrella de David tatuada en la cara, mas cerca se mueve Miller de ser una parodia. Supongo que pronto veremos a Steven Colbert recomendando el tebeo.

Por cierto el tebeo no se hizo con Batman pq la DC dijo que no, según tengo entendido y leyendo las criticas lo entiendo, no porque a Miller Batman se le quedara pequeño para contar como ostiar al terrorismo hasta que se rinda.

Pepo Pérez dijo...

la otra versión es que fue Miller quien dijo "esto ya no es Batman". No digo ni que sea una ni que sea otra la verdad, eso lo sabrán solo los implicados.

Santiago García dijo...

Gracias a todos por los comentarios.

Loris: la historia es oportuna, sí, o eso me parece a mí. Gracias por compartirla.

David: eres un cabrón. Muy bien visto. Muy bien visto también lo tuyo, Tebeobien.

Pepo y Robur: la verdad es que mientras lo leía yo pensé "de la que se ha librado DC". Y se me pasó por la cabeza que hubieran sido ellos quienes lo hubiesen rechazado, aunque creo que sí he leído a Miller hacer declaraciones como si fuera él quien lo hubiese retirado de DC. ¿Alguno de los dos tenéis fuentes fidedignas que aclaren quién fue el que rompió el contrato?

Por cierto, Robur, que como yo soy nuevo aquí, me ha sorprendido el poco impacto que ha tenido este tebeo en el mundillo. Al menos a pie de calle, en las tiendas. En la librería especializada más friki, donde compro los tebeos del reboot DC y prácticamente sólo tienen mainstream, les pregunté por Holy Terror a principios de mes y me miraron con cara de "¿de qué coño estás hablando?" En Atomic Books, que es la librería enrollada donde tienen decenas de copias de Habibi, por ejemplo, trajeron dos ejemplares (2) de Holy Terror a la venta. Preguntaba por el tebeo nuevo Frank Miller y era como si preguntara por el tebeo nuevo de Steve Ditko (la comparación parece que va siendo cada vez más oportuna en más aspectos). No sé, yo tenía la idea de que harían poco menos que una fiesta de lanzamiento para su nueva obra, que sería un acontecimiento, y resulta que casi ni se han enterado. Ayúdame a calibrarlo tú, que conoces mejor el panorama en este país.

Pepo Pérez dijo...

P.d. en mi comentario, donde dije antes "libro" podéis sustituir en todos los casos la palabra por "novela gráfica"

Robur dijo...

No tengo fuente alguna, lo siento, pero creo que posiblemente fue ambas cosas. Es decir tras el recibimiento de All-Star Batman los de DC tuvieron que ver en algún momento algunas pagina de HT, mas las declaraciones de Miller de la época. Si le comentaron algo o le pusieron cualquier mínimo reparo el cogió todo y se largó con una separación amistosa. Como pruebas muy circunstanciales pongo que a pesar de la falta de sutileza y la no parodia de HT a Batman y su mundo DC no dice nada, y si no es una parodia tendrían base para decir. Y dos, Miller agarra el proyecto que excede a Batman y no se va a Vertigo que seria lo normal no?, o Dark Horse, o incluso a alguna de las editoras de novela gráfica, sino que se lo ofrece a una productora de cine conocida por hacer cine impactante incluyendo adaptaciones de sus obras. Sacara algún otro comic este grupo? Me da que no.

Aun estoy en España ya casi de vuelta, pero si me llegaron de las dos tiendas locales, la de superheores y la indie novela grafiquera, en sus newsletters que tenían las copias de HT, en una entre las novedades DC y en la otra entre Habibi y Hark a Vagrant(me da que si me gusta la edición Kate Beaton se va a llevar el dinero que tenia pensado gastar HT, y encima me ahorro unos pocos dolares que HT es carillo).

Joaquín Ágreda dijo...

"El hombre mayor rabioso no es un revolucionario, es un tirano". Hay sí había material para el antiguo(por más joven) Miller.

Pepo Pérez dijo...

La versión del propio Miller sobre el cambio de Batman a no Batman. Yo deduzco de ahí que la decisión fundamental vino de él.

“It’s almost done; I should be finished within a month,” Miller said. “It’s no longer a DC book. I decided partway through it that it was not a Batman story. The hero is much closer to ‘Dirty Harry’ than Batman. It’s a new hero that I’ve made up that fights Al Qaeda.”

“I had a talk with [former DC president and publisher] Paul Levitz and I said, ‘Look, this isn’t your Batman,’” Miller said. “I pushed Batman as far as he can go and after a while he stops being Batman. My guy carries a couple of guns and is up against an existential threat. He’s not just up against a goofy villain. Ignoring an enemy that’s committed to our annihilation is kind of silly, It just seems that chasing the Riddler around seems silly compared to what’s going on out there. I’ve taken Batman as far as he can go.”

Miller said he will complete the book before he signs with a publisher. “I’m talking to a number of people,” says Miller, "

link:
http://herocomplex.latimes.com/2010/07/29/frank-miller-takes-holy-terror-out-of-gotham-ive-taken-batman-as-far-as-he-can-go/

Os comento que, a diferencia de otros autores como Eisner, jamás he pillado en contradicción/mentira a Miller en una entrevista. Pero bien pudo ocurrir que DC no "opuso demasiada resistencia" a que se llevara el proyecto cuando vio lo que vio en las páginas, eso también es muy plausible.

Pepo Pérez dijo...

Entrevista en New York Times, 2008:

"I have a bunch of drawing I want to do,” he said. One project, which began as “Holy War, Batman!,” a series with a post-9/11 context, has shifted. “As I worked on it, it became something that was no longer Batman. It’s somewhere past that, and I decided it’s going to be part of a new series that I’m starting.”

http://www.nytimes.com/2008/07/20/movies/20webs.html?pagewanted=2&_r=2&ref=movies

David Muñoz dijo...

Muy buena la entrada, Santiago. Eso sí, si ya tenía pocas ganas de leerlo, ahora tengo muchas menos. Tiene una pinta horrible. Me parece que va a ser el primer tebeo de Miller que no voy a leer.
Y yo juraría que lo que pasó con DC fue que al ver lo que estaba haciendo Miller con Batman se acojonaron y le pidieron que suavizara la historia. Miller se negó y llegó a un acuerdo con DC para reutilizar las páginas tras redibujarlas cambiando a Batman por The Fixer. Lo que pasa es que por lo que cuentas el resultado es extrañísimo. Una historia de Batman sin Batman. Debe ser que cambió al personaje y no hizo nada más. En fin...

tronicdisease dijo...

Pues esto mismo que dices que te ha pasado a ti con Miller y Holy Terror, el verle como un tirano, sin nada de sabiduría, fascinado con un cierto sadomasoquismo poco sano y dejándome un regusto de lectura entre agrio y sucio, me pasó a mi con el primer arco de Sin City. Me compré el segundo y ya nada más. No necesito más Miller por bien que me dibuje.

javier Olivares dijo...

Un post estupendo, Santiago! Muy bien escrito y muy bien explicado. Creo que das en el clavo con muchas de tus conclusiones, y se complementa con lo que luego apunta Pepo, que Miller ha dejado pasar el tiempo y eso le ha pasado factura a él y al tebeo.
No se si lo mas triste es que no se haya dado cuenta o que en el fondo le dé igual...

Santiago García dijo...

Gracias de nuevo a todos por los comentarios. Y gracias especialmente a Pepo por las puntualizaciones sobre el proceso de creación de Holy Terror. Sea como fuera, que el abandono de Batman se produjera por decisión del autor, de la editorial, o por acuerdo entre ambos, lo que sí creo es que el resultado ha sido perjudicar a Holy Terror. Y perjudicarlo además en los fines que tenía declaradamente Miller, los propagandísticos. No sólo por lo que comentaba antes, lo de que la capacidad de persuasión hubiera sido mayor al ser traer consigo el personaje toda una textura más creíble para el lector, sino por el mero hecho de que Batman es un icono mediático y eso habría provocado una mayor difusión del "mensaje" milleriano. Sinceramente, si este tebeo lo hubiese protagonizado Batman de verdad, creo que lo habríamos visto mucho más en la prensa, tal y como lo vimos cuando se anunció por vez primera: "Batman contra Al Qaeda" era el titular fácil y repetido en todas partes. Por contra, "Miller hace un tebeo contra el islamismo" tiene mucho menos alcance. Otra cosa es que en algún momento de los últimos cinco o seis años Miller se haya creído que él mismo era una figura tan potente como Batman en el imaginario de masas occidental. No lo sé, pero si era así, estaba muy equivocado.

Ovidio dijo...

Te sonará a peloteo, pero me ha encantado tu reseña. Es una de las mejores que he leído en mucho tiempo, y no cabe duda de que cuando lea Holy Terror me sentiré tan decepcionado como tú, a juzgar por lo mal que me supo la lectura de All Star Batman o DK2.

En fin, que creo que va a ser más interesante tu texto que el cómic en sí. Y me encanta la frase final: "el terror sagrado es darse cuenta de que hasta Miller puede hacerse viejo." Inmejorable.