lunes, 29 de septiembre de 2014

VIDA Y MUERTE DE COLL, DIBUJANTE DE TEBEOS









Publicada originalmente en Caramba nº 1, el fanzine dirigido por Manuel Bartual y Alba Diethelm que dio originen a la editorial ¡Caramba!, esta historieta también pertenece a la serie de artistas que hacemos Javier Olivares y yo, y evoca en esta ocasión la biografía de Josep Coll, dibujante de historietas célebre por sus colaboraciones en el TBO clásico. Coll es probablemente mi dibujante de cómics español favorito de todos los tiempos, de manera que siento un cariño muy especial por esta historieta.

Tenéis recopiladas más historietas de arte de las que hemos hecho Javier y yo en este post: Brunelleschi, cupulista.

jueves, 25 de septiembre de 2014

UNA PRESENTACIÓN DE LAS MENINAS



Hace apenas un rato que ha concluido en Madrid la presentación de «Dibujar las meninas», la exposición que estará abierta en el Museo ABC hasta el próximo 16 de noviembre, mostrando algunos de los materiales de trabajo que ha utilizado Javier Olivares para dibujar este libro, y explicando nuestro proceso creativo a través de ellos.

Lamentablemente, no he podido estar presente, pero por lo que me han contado el acto, conducido por Jesús Marchamalo (a quien desde aquí expreso mi agradecimiento), ha salido estupendamente y a satisfacción del público presente.

Para paliar en cierto modo mi ausencia, se ha proyectado durante la presentación un vídeo en el que explicaba algunas cosas sobre mi lado del proceso creativo que vendrían a complementar todo lo que la exposición enseña. Si vais a visitarla en los próximos días, este vídeo os dará algunos elementos más para conocer cómo hemos hecho Las Meninas Javier y yo.

Complemento la entrada con algunas fotos de este ajetreado día. (Ajetreado en Madrid, claro, aquí en Baltimore la gata no ha perdido el sueño).



(Javier atendiendo a la prensa en la exposición esta mañana;
las fotos me las ha facilitado él mismo, aunque esta claro
que él no es el autor; si quiere identificarse, lo acreditaré debidamente)


(Un momento de la presentación, con Javier y Jesús Marchamalo;
foto robada del twitter de Borja Crespo)

miércoles, 24 de septiembre de 2014

DIBUJAR LAS MENINAS


La invitación lo deja claro: mañana estáis todos invitados a acompañar a Javier Olivares en la inauguración de la exposición «Dibujar Las Meninas» en el Museo ABC de Madrid, a las siete de la tarde. Jesús Marchamalo se ha ofrecido amablemente a conversar con Javier, que estará rodeado de los materiales que ha utilizado para la confección de nuestra novela gráfica, además de otros creados expresamente para la ocasión.

Javier ha trabajado muy intensamente en la preparación de esta exposición, y por las fotos que he tenido oportunidad de ver, el resultado es fabuloso. El recorrido está dividido en tres partes que siguen las secciones del libro -la llave, el espejo y la cruz- y que muestran cada paso desde el guión y cómo lo trabaja el dibujante hasta el acabado final, pasando por bocetos, planificaciones y diseños, todo explicado con suma claridad. Si Javier se ha dejado el alma en el libro, en esta expo ha puesto todo el corazón.

No os imagináis cuánto lamento no poder estar allí. Pero si vosotros podéis, no os lo perdáis. El Museo ABC es una institución excelente y muy relacionada con el cómic que merece la pena conocer, y Javier Olivares es una persona de amabilidad legendaria con quien siempre se pasa un rato estupendo. Además, por aquella zona se puede tomar uno luego unos buenos vinos, no hace falta decir más.




(Fotos de Javier Olivares)

martes, 23 de septiembre de 2014

BRUNELLESCHI, CUPULISTA



Las Meninas no es la primera historieta de arte que hemos hecho juntos Javier Olivares y yo. Desde hace años, cada vez que hemos tenido ocasión hemos contado pequeñas historias de artistas de todas las épocas y estilos. Una de ellas es la que recupero en este post. Filippo Brunelleschi, cupulista, pertenece a una serie de adaptaciones de las Vidas de Vasari que fuimos publicando en la revista El Manglar, editada por Ricardo Esteban de Dibbuks y comandada por Manuel Bartual. Esta historia en concreto apareció originalmente en El Manglar nº 7, en junio de 2008, unos meses antes de que pusiéramos en marcha Las Meninas.

En este blog he ido colgando otras de nuestras colaboraciones, gratis para quien sienta curiosidad por echarles un vistazo. He aquí la lista:

El misterio de la broma de Dalí
3 páginas sobre el Guernica
Los álbumes de Ilya Kabakov
¿Dónde viviremos en el futuro?
Rafael
Una breve historia del arte marginal
Amanecer nuclear

lunes, 22 de septiembre de 2014

EL CAMINO DE LAS MENINAS


Este fin de semana pasado ha sido el primero de vida de Las Meninas. Y digo el primero de vida porque un libro no está verdaderamente vivo hasta que no se encuentra con los lectores. Este viernes el tebeo que hemos hecho Javier Olivares y yo por fin llegó a las librerías, y las primeras respuestas que hemos recibido no pueden hacernos más ilusión. Los primeros comentarios y reseñas en redes sociales y prensa son en general muy favorables, y como Javier y yo hemos hecho esto para que ustedes lo disfruten, ahora mismo no podemos estar más felices. Sin duda en este blog no tardaré en recopilar enlaces a algunos de esos textos, pero de momento, y como anticipo, quiero señalar uno que a mí me ha impresionado especialmente por su certeza y claridad, el de Raúl Minchinela en eldiario.es: Viñetas para resolver el misterio de Las Meninas.

Este jueves se inaugurará «Dibujar Las Meninas», la exposición sobre nuestro cómic que se celebra en el Museo ABC de Madrid desde el 25 de septiembre hasta el 16 de noviembre, y en cuya preparación Javier ha trabajado intensamente durante las últimas semanas. La exposición es una manera excelente de aproximarse al proceso de trabajo que hemos seguido para llevar a cabo este libro, especialmente desde la perspectiva de Javier (la foto que encabeza este post es suya y muestra su mesa de trabajo antes de encarar la realización definitiva de la parte final de la historieta). Como yo no voy a poder estar allí, he pensado que podría complementar en parte esa muestra dando algunas pinceladas (esta expresión parece que aflora sin que podamos reprimirla cada vez que hablamos de Las Meninas) desde mi propia perspectiva.

lunes, 15 de septiembre de 2014

LA SEMANA DE LAS MENINAS


Esta semana por fin sale a la venta Las Meninas, el cómic que he hecho con Javier Olivares. Os juro que la espera se me está haciendo interminable. Mientras tanto, algunos ya empiezan a hablar de nuestra novela gráfica.

Velázquez salta del Prado a la viñeta, artículo de Pilar Martín para EFE.
Las Meninas salen del Prado, artículo de Peio H. Riaño para El Confidencial.

Ángel Carmona entrevista a Javier Olivares en «Hoy empieza todo», en Radio 3:

lunes, 8 de septiembre de 2014

LAS MENINAS EN MIS MANOS


Hoy me ha llegado un paquete enviado por el Señor Astiberri que contenía algunos ejemplares de Las Meninas, el tebeo que hemos hecho Javier Olivares y servidor. Era la primera vez que tenía en mis manos copias del libro tal y como ha quedado finalmente.

Ha quedado estupendo.

Aunque Las Meninas no sale a la venta hasta el viernes 19 de septiembre, creo que en las librerías ya se encuentra un folleto con un adelanto de la obra, para ir abriendo boca.

Hoy, por si alguien lo duda, es un día muy emocionante para mí.

Va por ti, Javier.


(Foto de Alba Diethelm)

miércoles, 3 de septiembre de 2014

NUEVO CURSO

Con el inicio de septiembre tenemos aún más sensación de empezar un nuevo año que cuando llega el 1 de enero. Para mí, el nuevo curso está señalado en primer lugar por el lanzamiento de Las Meninas, la novela gráfica que he hecho con Javier Olivares y que Astiberri pone a la venta el 19 de septiembre. En algunos medios ya la han incluido entre los cómics que esperan con más interés para este otoño. Por ejemplo, en Zona Negativa y en rtve.es.

Pero ya habrá tiempo de hablar de Las Meninas en las próximas semanas. Precisamente por ese efecto de cesura que produce el verano, quiero aprovechar para recordar algunas de las cosas que he ido publicando estos últimos meses y que todavía están en las librerías.

Por ejemplo, Beowulf, el tebeo dibujado por David Rubín, que todavía no hace ni un año que salió (han pasado tantas cosas desde entonces que me parece que fue hace siglos) y que ha sido recientemente nominado en los premios de la crítica en dos categorías: mejor obra y mejor dibujante. De paso, recomiendo echar un vistazo a esta entrevista con David que publicó El País hace unos días: «El gran sueño americano de David Rubín».

Más recientes todavía son Tengo hambre, con Manel Fontdevila, y El fin del mundo, con Javier Peinado. Y ahora que ya ha vuelto la Liga es el momento de recuperar Fútbol. La novela gráfica, con Pablo Ríos. Aquí, por cierto, una reseña de Octavio Beares para el Faro de Vigo.

Una vez que ya nos hemos parado un momento a mirar brevemente hacia atrás, es el momento de seguir caminando hacia el horizonte. En las próximas semanas espero que podamos hablar no sólo de Las Meninas, sino también de otros proyectos que se están fraguando ahora mismo.

martes, 2 de septiembre de 2014

EMPIEZA LA AVENTURA



El pasado mes de junio vivimos el que será recordado como un momento histórico en el cómic español de nuestros días, cuando un montón de dibujantes de El Jueves abandonaron la revista en desacuerdo con su política editorial. Ayer, 1 de septiembre, con el inicio del nuevo curso empezó de verdad la emocionante aventura de este puñado de autores, que han puesto en marcha la revista digital mensual Orgullo y satisfacción.

A los que iniciaron el proyecto se han sumado algunos nombres, entre ellos uno tan destacado como el de Alberto González Vázquez, para mi gusto uno de los humoristas más potentes de España en estos momentos, autor de hitos tan destacados como el libro Humor cristiano y el videoclip «Ratonera» de Amaral.



Junto a ellos repiten todos los autores del número cero que salió en junio. Como ahora no hay urgencias, el trabajo está más meditado y algunos de los miembros del grupo han podido participar con mayor intensidad y profundidad. A mí me han gustado especialmente las colaboraciones de Luis Bustos (brutal «El museo de la democracia»), Bernardo Vergara (fantástico «El bar del congreso») y Manuel Bartual (original el «Sr. Martínez»). También muy inspiradas las «15 urnas» de Manel Fontdevila. Pero el nivel es el máximo, y seguro que en sus 103 páginas cada lector encontrará sus propios favoritos.

En Orgullo y satisfacción está, en fin, lo mejor del humor gráfico español del momento, y yo escribo esto porque les deseo la mejor de las suertes por mil motivos que van desde lo personal hasta lo profesional. Desde el deseo de que triunfen amigos que se han lanzado a una empresa tan arriesgada como ésta hasta el deseo de que se abran nuevas vías para la publicación de cómics en un momento en que es tan necesario inventar soluciones de futuro.

Participar en el proyecto Orgullo y satisfacción es muy fácil. Sólo hay que ir a su página web, darle al botón ¡COMPRAR!, seguir las instrucciones, pagar 1,50€ (o más) y descargarse el archivo digital de la revista:
ORGULLO Y SATISFACCIÓN

Como despedida de esta bienvenida, aquí tenéis la presentación de la revista que tuvo lugar ayer mismo en Madrid, con los Humoristas en Riguroso Directo:

sábado, 2 de agosto de 2014

UNA FICHA Y UNA RESEÑA

En la página web de Astiberri ya tenéis disponible la ficha de Las Meninas, que sale a la venta el 19 de septiembre: precio, número de páginas y formato, todo está allí recogido.

Por otra parte, en El Lector Bicéfalo, Miguel A. Pérez-Gómez reseña Fútbol. La novela gráfica: ¡¡¡Gooool en Las Gaunas!!!

miércoles, 23 de julio de 2014

LAS MENINAS ENSEÑA LA CARA


Ésta es la portada de Las Meninas, el tebeo que hemos hecho Javier Olivares y yo y que Astiberri pone a la venta en septiembre.

lunes, 21 de julio de 2014

EL FÚTBOL AUSENTE

Siempre entusiasma que a uno le hagan una reseña como la que Daniel Ausente ha hecho de Fútbol. La novela gráfica, el tebeo que he publicado recientemente junto a Pablo Ríos. Pero cuando la reseña está escrita por alguien a quien uno admira, entonces hasta emociona. Hace unos meses disfruté inmensamente de Mentiré si es necesario, el libro donde Ausente recopilaba las memorias (o crónicas de infancia y juventud) que ha ido publicando en El Butano Popular, y hoy me encuentro con este regalo que nos hace a Pablo y a mí:

El fútbol es así.

jueves, 17 de julio de 2014

miércoles, 16 de julio de 2014

CÓMICS EN REVISTAS


Lo anticipaba en el post anterior, y quería dedicarle unas líneas específicamente. Estamos encontrando nuevos ámbitos para el cómic, y no es sólo la novela gráfica. También están los webcómics, los fanzines y minicómics, y... las revistas de temática general o cultural. Diréis que cómics en revistas los ha habido siempre. Sí, pero ahora es distinto, entre otras cosas porque estas revistas son distintas.

Las revistas han sufrido (y están sufriendo) la misma debacle que toda la prensa de quiosco. Como los periódicos y todo el material impreso popular, se encaminan al cementerio de los elefantes, y durante la última década han ido cayendo como moscas. Y, sin embargo, muy recientemente -estoy hablando tal vez de los dos o tres últimos años- estamos asistiendo a un verdadero resurgir de las revistas. Ya hablamos un poco de eso cuando escribimos sobre las nuevas revistas de fútbol, pero en este momento hay una explosión -o miniexplosión- de cabeceras de literatura, pensamiento, cine o música.

¿Cómo se entiende esto? Bueno, mi impresión es que estas nuevas revistas se han novelagrafizado. Permitidme la expresión, ya que éste es un blog de cómics, y eso pone ante mis ojos un filtro de viñetas siempre que miro al mundo. En realidad, lo que esto viene a decirnos es que los procesos de transformación del cómic actual no son completamente singulares, sino que se insertan dentro de una dinámica más amplia que está afectando a todos los productos culturales, y sobre todo impresos, y aún más si procedían de una tradición de periódico. Para sobrevivir hay que reinventarse, dar más contenido y de mayor calidad y buscar un público menos numeroso y con criterio a través de espacios como las librerías generales o especializadas. La novelagrafización es un fenómeno general de nuestros días que desborda al cómic, y en el caso de las revistas muy probablemente sea un camino abierto por McSweeney's y sus revistas (The Believer ha lucido portadas de Charles Burns durante años) y donde hoy se encuentran proyectos como Grantland, que vende ese encuentro entre deporte espectáculo y cultura pop sobre un andamio de diseño moderno.

Incluso una veterana revista online de música como Pitchfork se ha apuntado al papel, editando un hermoso tomo trimestral de más de 200 páginas. La sorpresa es descubrir la presencia que tiene el cómic en sus páginas. Ojeando el número 2, por ejemplo, me encuentro historietas de Aisha Franz, Sophia Foster-Dimino, el inevitable Simon Hanselmann, Michael Deforge, Edie Fake y Johnny Sampson, además de un nutrido grupo de ilustradores, entre ellos Irkus M. Zeberio.

En España, la revista de pop-rock por excelencia, Rockdelux, hace años que hizo hueco a los cómics (los incluían ya antes de esta moda reciente), con colaboraciones habituales de Laperla y Morán y también de Juanjo Sáez, por no hablar de una sección fija de reseñas de cómics organizada por Pepo Pérez y una presencia frecuente de entrevistas a historietistas. En Rockdelux, sin embargo, hay una cierta adscripción de los cómics a la temática de la cabecera. Soy ídolo tuyo y Hit emocional, las series de Laperla/Morán y de Sáez, respectivamente, se refieren al mundo de la música. En Pitchfork los cómics no tienen que estar necesariamente ligados a la música. Se ofrecen como contenido tal cual. Esto es tal vez uno de los rasgos singulares de esta nueva inserción de los cómics en las revistas.

Algo parecido ocurre en Presencia humana, la revista de literatura de Aristas Martínez, que en sus números 2 y 3 entrega varias páginas a Ana Galvañ y Ed para que hagan lo que quieran, mezclándose con los relatos de otros escritores en los mismos términos (Aristas Martínez ya había mostrado su aprecio por el cómic en la fastuosa Black Pulp Box). El estado mental, nueva revista de pensamiento crítico, ofrece un deslumbrante despliegue de historietas de aquí y de allá en sus tres primeros números. Los dibujos de Cegado, Nacho García, Maïté Grandjouan, Sergi Puyol, Bendik Kaltenborn, Alberto González Vázquez, Robert Sergel, Anna Sailamaa y otros conviven con los textos de Javier Moscoso, Guillem Martínez, Belén Gopegui, Elena Cabrera, Jimina Sabadú o Juan Marsé. No son cómics «fáciles», sino más bien cómics que desde el mundo del cómic tienden a verse como extraños. Sin embargo, estas revistas los ofrecen en contigüidad con textos que exigen una predisposición intelectual por parte de lectores que no están acostumbrados a leer cómics habitualmente. A lo mejor eso no es casualidad.

El fenómeno, en fin, parece imparable. Una nueva revista editada en España pero escrita en inglés, Minchō, que se describe como «Illustration & Graphic Arts Magazine» se presenta con amplios espacios dedicados al cómic (incluida una entrevista con Peter Bagge), y la satírica Mongolia incorpora más páginas de historieta en su número de verano (algunas de ellas, firmadas por parte de los dibujantes perdidos por El Jueves).

Menciono sólo algunas de las revistas que he podido leer durante estos últimos meses, pero estoy seguro de que el fenómeno también se da en muchas otras cabeceras. Es una nueva forma de hacer cómics y, sobre todo, de acceder a un público nuevo, que los dibujantes deberían empezar a incorporar a su horizonte profesional lo antes posible. Pero quiero cerrar aludiendo quizás al caso más paradigmático, el de la revista más leída de España, que no es nueva pero está exigida a renovarse continuamente para mantener su vigencia. El País Semanal incluye desde hace ya tiempo una historieta de dos páginas cada semana. Paco Roca y Max -ahora mismo, sin duda, las dos figuras más representativas de nuestro cómic- se turnan cada quince días con sus dos series: Un hombre en pijama el primero y ¡Oh, diabólica ficción! el segundo. Puede que sea una moda, sí. Pero a veces hay cosas que nos gusta que se pongan de moda.

martes, 15 de julio de 2014

CRISIS EN TIERRAS PARALELAS II

Hace un par de días, Pepo Pérez publicó en su blog un post de lectura necesaria para todo aquel que esté interesado en entender los derroteros por los que se mueve el negocio del cómic ahora mismo en el mundo. El texto de Pepo venía a reventar la burbuja de los que creen que Francia es el paraíso dorado de la historieta para poner de manifiesto los muchos problemas a los que se enfrenta ahora mismo la bd. Pero es un texto tan completo, tan interesante y tan razonado que no merece la pena resumirlo. Lo más recomendable es leerlo y disfrutarlo en toda su extensión, aquí:

CRISIS EN TIERRAS PARALELAS

¿Ya está leído? Bien, continuamos. Iba a dejar un comentario a Pepo, pero me he dado cuenta de que probablemente me iba a enrollar demasiado, de manera que prefiero contestarle desde aquí, con más libertad para extenderme. Me pilla esta crisis en tierras paralelas precisamente escribiendo una nueva introducción para la edición norteamericana de La novela gráfica. Parece mentira, pero ya han pasado cuatro años desde que apareció en España, y volver la vista atrás ahora me ha hecho ver las cosas con más perspectiva.

En parte es esa perspectiva a largo plazo la que hace que quiera puntualizar una única cuestión sobre lo que escribe Pepo. Es un mero detalle de interpretación, tal vez, pero importante: no creo que el negocio de la bd (ni del cómic en general) esté en crisis. No se trata de una crisis, no es un bache temporal. Es un final de historia, un cambio de paradigma completo, el ocaso de una época que deja paso a otra completamente distinta. No habrá recuperación. Entramos en la estación término. Habrá, en todo caso, caminos nuevos por los que probablemente transiten nuevos actores con nuevos modelos.

Art Spiegelman recurre a una cita de McLuhan que resume de forma muy sencilla lo que está pasando: «Todo medio, cuando deja de ser un medio de masas, tiene que convertirse en arte o desaparecer».

Y si nos pasamos al arte, nadie se puede ser artista esperando cobrar un sueldo mensual. No digo que no se pueda ganar dinero con el arte. Es obvio que hay artistas que lo han ganado, y mucho. Pero la idea del artista como funcionario es atroz. Y de la misma manera, la idea del dibujante de cómics con nómina es cada vez más una idea del pasado. Si te quieres dedicar profesionalmente al dibujo, como un oficio, podrás hacerlo, pero dibujando para agencias de publicidad, haciendo diseños para producciones audiovisuales o poniendo fondos a Angry Birds, que son los negocios que ahora funcionan a escala. El concepto «profesional» sólo funciona cuando hay una escala de mercado suficientemente amplia, por no hablar de que también requiere la existencia de unas condiciones laborales normalmente depredadoras por parte de la empresa. Y esa escala sólo se puede sustentar en un medio de entretenimiento de masas. El cómic ha dejado de serlo en occidente.

En el mes de junio de 2014 las cifras de venta de comic books en Estados Unidos nos dicen que la décima colección más vendida ha sido Detective Comics (protagonizada por Batman) con 73.000 ejemplares. En un país con una población de 313 millones de habitantes, eso supone que llega a un 0,02% de la población. Si trasladamos esa proporción a España, con 46 millones de habitantes, un 0,02% de la población supondría una tirada de 9.200 ejemplares. El reciente (y alarmista) informe de la Federación de Gremios de Editores de España indica que la tirada media de los libros en España es de 3.223 ejemplares. Está lejos de esos 9.200, pero también es cierto que se trata de libros, no de cuadernillos de grapa. La necesidad de escala se reduce al aumentar el precio por unidad. Pero sea como sea, queda claro que unas y otras son cifras muy alejadas de lo que a mediados del siglo XX se venía considerando medios de masas o prensa popular.

Esto no va a mejorar en los próximos años, al contrario. No es sólo la crisis general y la caída del consumo, es también la forma en que los hábitos de consumo cultural están cambiando, que permiten una mayor penetración de otras formas de entretenimiento mucho más aceptadas por la sociedad. Hace apenas unos años no era común el binge watching, lo que aquí llamamos «maratón de series», ahora práctica común en Estados Unidos gracias a la oferta de plataformas como Netflix y Hulu. Cuando uno se puede ver una temporada entera de una serie en dos o tres días, consume todas sus horas de ocio delante de la tele, y nada más terminar está buscando otra serie que tragarse. De la misma manera, las personas que antes viajaban en los vagones del metro y los autobuses pegadas a sus revistas, libros y periódicos ahora lo hacen sin levantar la cara de la pantalla de su móvil o su tablet, entregados no sólo a minijuegos, sino a interminables conversaciones de Whatsapp, el entretenimiento supremo de nuestros días.

¿Por qué sigue existiendo entonces el cómic tradicional, si su muerte lleva décadas anunciada? (Prácticamente cada generación de profesionales que se ha incorporado al negocio desde los años 50 pensaba que serían los últimos en hacerlo). ¿Por qué mantiene todavía unas cifras de ventas que en general superan al cómic artístico o la novela gráfica? Porque arrastra la inercia de una industria consolidada durante decenios, y aunque en su caída se desmigaja lentamente, al adaptarse a un nicho de público ha conseguido mantenerse (aún) dentro de los límites de lo viable. Lo malo es que esa estrategia de supervivencia de nicho ha provocado su anquilosamiento, y ha hecho que se refugie en fórmulas que han incapacitado su renovación. En el mercado estadounidense encuentro un caso paradigmático de la crisis de la renovación en los dos o tres últimos años de Image Comics. La editorial fundada en los 90 por un grupo de autores fugados de Marvel ha renovado su oferta lanzando series que siguen siendo de género -principalmente acción y aventura- pero que amplían el espectro más allá del género superheroico (sin olvidarlo) y ofrecen personajes nuevos y conceptos interesantes urdidos por algunos de los mejores guionistas y dibujantes del cómic comercial americano de ahora mismo (la mayoría, precisamente, salidos también de Marvel, donde se han hecho un nombre). En cierto sentido, parecen los cómics que deberían dominar el mercado americano hoy en día si los cómics románticos, policiacos y de terror de los años 50 no se hubieran interrumpido en seco a finales de esa década, dejando paso a cincuenta años de dieta casi exclusiva de superhéroes que arrasaron el mercado y comprimieron el público potencial. A veces casi parece que esta nueva oleada de Image es el pálido reflejo de lo que habría podido ser el mercado norteamericano si hubiera seguido un desarrollo parecido al del manga en Japón.

Pero eso no fue así, y ya no podrá serlo, me temo, por mucho que Image se empeñe en lo contrario. Too little, too late. Es muy posible que esos nuevos cómics no estén saliendo del circuito de los viejos, y la mayoría de sus autores están resignados a que el verdadero éxito de sus series consiste en que sus derechos sean adquiridos por una productora de cine o televisión.

¿Quiere esto decir que el cómic está muerto? Sí, tal y como lo conocíamos. Lo que nos queda hoy en día de aquello que los cuarentones vivimos de niños es una carcasa vacía, un cadáver viviente. Pero, por otra parte, el cómic ha brotado también en otros ámbitos. Hemos inventado otras formas de hacer cómic, aunque no sean como medio de masas. No sólo la novela gráfica, sino también los webcómics y una nueva hornada de fanzines y minicómics. Aún más: los cómics tienen una renovada presencia en revistas culturales y de otro tipo (espero hablar de esto en un próximo post). Son nuevos ámbitos. Y nadie dice que en ellos no se pueda ganar dinero, tal vez incluso mucho. Lo que probablemente no se podrá es ganar un sueldo, como en los viejos tiempos.

Jugar a futurólogo es buscarse la ruina, así que ni siquiera voy a descartar que  través de alguna revuelta imprevisible el cómic vuelva a ser un medio de masas en el futuro. Lo veo difícil, pero todo puede pasar. Al fin y al cabo, en 2004 jamás hubiera imaginado que la novela gráfica estaba a punto de aparecer en España, y su implantación me pilló completamente por sorpresa. Pero si el cómic vuelve a ser un medio de masas, lo será a través de alguna vía nueva que no imaginamos, y no mediante un «regreso» o «renacimiento». El viejo modelo está agotado, y en lugar de seguir atrapados en un eterno lamento nostálgico que, por el síndrome de Estocolmo que muestra hacia las épocas en que los dibujantes profesionales eran más maltratados por los empresarios casi suena a «con Franco vivíamos mejor», en lugar de eso, digo, lo perentorio para todos los que nos dedicamos a esto es seguir buscando y probando soluciones para el futuro. No nos aferremos a un madero que flota a la deriva, nademos hacia la orilla. Veamos qué nos depara la vida después de la novela gráfica.

lunes, 14 de julio de 2014

FÚTBOL EN ENTRECOMICS

En Entrecomics, Gerardo Vilches nos ha sometido a Pablo Ríos y a mí a una entrevista inmisericorde de tres horas que luego ha tenido el valor de transcribir. Ahí está, como una montaña esperando que alguien vaya a saltársela. Es un desafío.

Entrevista con Santiago García y Pablo Ríos en Entrecomics.

viernes, 11 de julio de 2014

EL NUEVO FÚTBOL


El fútbol con el que yo me crié estaba representado culturalmente por la chica de la última página del As. Sí, es cierto que ya hacía muchos años que Alberti había escrito una oda a Platko, portero húngaro del Barcelona, y que Camus ya había descubierto la dimensión existencial del balompié, pero no nos engañemos, la verdadera proyección de las producciones culturales sobre fútbol se encontraba en los talleres mecánicos y los bares de barrio donde los obreros tomaban el café con leche en vaso.

No es que la chica del As haya desaparecido, ni mucho menos, pero sí se ha lavado la cara. Y de aquellas tetudas de la generación Lib a un mundo donde el Real Madrid estrena una camiseta fucsia hay un trecho importante.



No es algo nuevo, y como mínimo las bases de este nuevo fútbol se sentaron con la explosión metrosexual de los Beckham, Guti y demás figuras de principios de siglo, probablemente precedida de la intelectualización de Valdano. Pero el caso es que el movimiento ha desembocado en una profusión de revistas y productos culturales que practican una deliberada hipsterización del antaño rudo fútbol.

En España es fácil ahora mismo encontrar una amplia oferta de libros sobre fútbol que incide mucho en lo literario fino, y que tiene reductos importantes en editoriales pequeñas que venden una imagen de prestigio, como es el caso de Los Libros del K.O. Hace poco me he leído (y disfrutado enormemente) Niños futbolistas, de Juan Pablo Meneses, un libro que explica muy bien el nuevo mapa futbolístico mundial y cómo la lógica empresarial ha convertido el deporte en una variante más de la explotación del Tercer Mundo que Occidente ya practica en las industrias textil y tecnológica. Es significativo que Niños futbolistas esté publicado por Blackie Books, el sello que más define la búsqueda de lo cool en las librerías del momento.

Pero es en las nuevas revistas impresas y el periodismo online donde más refulge esta tendencia. En España hay ahora mismo dos -no una, sino dos- revistas de fútbol modernas, en las antípodas de clásicos como el entrañable Don Balón. Son Líbero y Panenka, que camufladas entre las revistas de cine, música o tendencias, prestan gran atención a lo gráfico, el diseño y lo visual, e intentan dar un tratamiento más literario a los textos. También la revista online Jot Down dedica frecuentemente sus entrevistas en profundidad a futbolistas (y otros deportistas), con especial incidencia en jugadores retirados que cuentan anécdotas y secretos antiguamente sepultados por una montaña de plácidos tópicos.

Más llamativa es la presencia de una revista de esta línea en el mercado estadounidense. Howler, de la que suelo proveerme en la tienda favorita de John Waters en Baltimore, Atomic Books, empaqueta el fútbol como experiencia molona para un público que no tiene tradición futbolística, y revela en gran medida cómo se está vendiendo el balompié en Norteamérica. Aunque las noticias inciden en que el soccer tiene cada vez más tirón en Estados Unidos, y las estadísticas lo respaldan, no hay que perder la cabeza. Mi experiencia personal me dice que sigue siendo una curiosidad marginal. Detrás del omnipresente fútbol americano, en Estados Unidos se apelotonan decenas de deportes, profesionales y universitarios, y la población es tan amplia y diversa que da para mantener muchos nichos y espectáculos de temporada. Tal vez a través de esa vía que propone Howler, como un deporte de culto para personas inteligentes (y fascinadas por el Viejo Mundo), el soccer pueda crecer entre la población anglosajona (entre la latina ya sabemos que es el rey).

La ola está llegando ahora a la novela gráfica. Aprovechando este Mundial de Brasil somos varios los que hemos lanzado nuestra visión del fútbol en viñetas. Pablo Ríos y yo con nuestro Fútbol, Mario Torrecillas y Artur Laperla con Dream Team (una historia que parece una ficcionalización de lo relatado por Meneses en Niños futbolistas) y otros.

No cabe duda de que todo esto tiene que ver con un cambio profundo que se ha ido experimentando en el fútbol-espectáculo durante los últimos quince años. El negocio ha crecido económicamente hasta dimensiones colosales, se ha globalizado como nunca, y lo que antes eran figuras ahora son prácticamente superhéroes. Los Cristiano Ronaldo y Messi se pasean por el mundo como si fuera una canica, levitando sobre un suelo que nunca llegan a tocar. Siempre están por encima de nosotros, que los queremos más ídolos que nunca, larger than life. No puedo evitar pensar que hay un paralelismo con el movimiento de reivindicación del frikismo que a partir de los 70 fue cambiando el panorama de la cultura de consumo hasta transformar la propia definición de ésta y hacerse hegemónico. El fenómeno que Boltanski observaba en el cómic francés se puede descubrir en el fútbol reciente. Desde los años 70, varias generaciones de espectadores han recibido una educación cada vez más amplia (incluyendo el acceso a la universidad) y eso ha aumentado su capital cultural. Ese público ha mantenido el consumo de fútbol como hábito -la FIFA y los grandes clubes han sabido hábilmente actualizarlo con la creación de marcas como la Champions League- pero ha demandado otras maneras de acceder a él, de manera que se integrase con mayor continuidad en un panorama de consumo cultural más amplio. El aficionado a la música y el cine que disfruta departiendo sobre Tortoise y Jim Jarmusch ya no quiere tener que fruncir el ceño cuando le toca sumergirse en su pasión por el fútbol. Al contrario, quiere continuar la conversación en los mismos términos y con el mismo vocabulario.

Igual que antes me reía cuando escuchaba la palabra friki, ahora me río cuando escucho la palabra hipster. Hace tiempo que sabemos que todos somos frikis, ya es hora de que asumamos que todos somos hipsters.

LA VIDA SIN FÚTBOL NO SE COMPRENDE

Pero, ah, como ya señalábamos antes, el fútbol en viñetas tampoco es algo que hayamos descubierto esta semana. En el número 4 de Howler se incluía un artículo de Davide Castellazzi titulado «The Game in Panels» (El deporte en viñetas) donde se repasaban las aportaciones futbolísticas al cómic en los cinco continentes desde hace décadas. Y durante el pasado festival Letras y fútbol celebrado en Bilbao, al cual tuve ocasión de asistir porque se organizó una mesa sobre balompié y cómic, Jon Spinaro comisarió una exposición titulada Goles y bocadillos donde se reunían trabajos de todo estilo y época, desde Superman y Superlópez hasta Baru y Jorge González.


Todo este preámbulo para decir que ya en la época en que mi padre jugaba, había locos que hacían viñetas con pelotas. Véase el caso de La vida sin fútbol no se comprende, una revista con textos de Valentín Castanys publicada por Editorial Bauzá en los cincuenta y que llevaba el subtítulo «Historia del fútbol, anecdotario, vicios y costumbres. Chistes». Manel Fontdevila me regaló una copia de esta joyita hace unos meses. Se incluyen textos humorísticos acompañados de dibujos sueltos, chistes y alguna historieta. El cuaderno se abre con una «Historia del fútbol» encabezada por este Prólogo:

«Ha sido necesario que las Sociedades Arqueológicas de todo el mundo se decidieran a mandar caravanas a los distintos puntos del globo para obtener las pruebas necesarias que permitiesen fijar con exactitud la época en que nació el fútbol. En sucesivas excavaciones se han encontrado piedras de forma redonda, prueba inequívoca de que en la prehistoria ya se practicaba el fútbol con pelota de piedra. También se supone que los árbitros eran apedreados. Un sabio sueco, que sin ser prehistórico cuenta más de ochenta abriles, sostiene que la denominación de Edad de Piedra, arranca de las primeras pedreas dedicadas a los árbitros. Nos faltan datos concretos para apoyar la tesis del sabio sueco, pero ya que la invención del silbato no pudo producirse hasta la época de los metales, el dato que queremos aportar a la historia es que los primeros que silbaron metiéndose los dedos en la boca fueron los árbitros prehistóricos».

Y así sigue...

Entre los muchos chistes incluidos, he seleccionado unos pocos que me llaman especialmente la atención.

Éste, porque me hace mucha gracia:



Éste, porque parece que estoy viendo a José Luis López Vázquez interpretarlo:



Éste, porque ya es de otra época que no volverá:


Y éste, porque parece de nuestros días, o es de una época que vuelve siempre:

miércoles, 9 de julio de 2014

EL FÚTBOL SE LEE

Empiezan a aparecer las primeras reseñas de Fútbol. La novela gráfica. Como autor, sólo puedo agradecer lecturas tan atentas y tan generosas.

Gerardo Vilches en Entrecomics.
Roberto Fila en La Casa de El.
Manu González en Blisstopic.