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lunes, 12 de septiembre de 2016

CÓMICS SENSACIONALES: GRANDES PREGUNTAS



Grandes preguntas
Anders Nilsen,
2011

Hay comida y comes. Necesitas refugio y te construyes un nido. El mundo ya es bastante complicado sin necesidad de inventarte razones mágicas para las cosas.
El pájaro Curtis

Tengo grabada en la memoria la imagen de Anders Nilsen (1973), un norteamericano rubio y desgarbado de cuarenta años, paseando por las calles de Medellín con un monopatín debajo del brazo en busca de una pista callejera donde practicar algunas maniobras en compañía de los lugareños. Sobre Nilsen me habían engañado en internet. En su entrada de Wikipedia decían que tocaba la guitarra en un grupo. Anders era el primer sorprendido por el dato, y me aseguró que era un infundio cuyo origen desconocía. Él no tocaba ningún instrumento musical. Esto sucedía en 2013, así que nos evitamos una confusión aún mayor que se habría podido producir al año siguiente, cuando otro Anders Nilsen se haría famoso en Noruega con una canción del verano titulada Salsa Tequila cuya gracia estaba, precisamente, en estar cantada en español por alguien que no sabe español. Pero aún más, una búsqueda en Google me había llevado a varios vídeos de Youtube que mostraban a Anders Nilsen luciendo sus habilidades con la tabla con ruedas. Y sin embargo, se trataba de un tercer Anders Nilsen, en este caso campeón de skateboarding, disciplina artístico-deportiva que nuestro Nilsen, el dibujante, no había dejado de practicar durante toda su vida. Pero no, por improbable que parezca la confusión en el caso de alguien que no se llama precisamente John Smith, aquel tampoco era el Anders Nilsen que tenía delante.

lunes, 15 de abril de 2013

SUPERCÓMIC EN VIVO

El próximo jueves 18 de abril a las 19.30 se presenta Supercómic en La Central de Callao (Calle Postigo de San Martín 8).

Prometen que en el acto habrá vino y piscolabis, además de la presencia del editor de Errata Naturae Rubén Hernández  junto a algunos de los participantes en el volumen: Mireia Pérez, Max, Óscar Palmer y Alberto García Marcos. Todos ellos son guapos, modernos y de habla perfectamente articulada, así que estoy seguro de que será una delicia contemplarles y escucharles.

El aliciente final será mi ausencia, con lo cual no sólo os ahorraréis mis interminables discursos sino que, sobre todo, tendréis una participación apreciablemente mayor en el convite vinícola y piscolábico. ¿Qué más se puede pedir?

No faltéis. ¡Bastante rabia me da perdérmelo a mí!

MÁS SUPERCÓMIC: Un par de entrevistas que me han hecho recientemente en las que hablamos de Supercómic, entre otras cosas:

· En La hora del bocadillo, el programa de Laura Barrachina en Radio 3.
· En el blog ¿Quién vigila al Doctor Ender?

jueves, 28 de febrero de 2013

SUPERCÓMIC


Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea. Libro de ensayo colectivo publicado por Errata Naturae en abril de 2013.
Autores: Daniel Ausente, David M. Ball, Eddie Campbell, Fernando Castro Flórez, Jordi Costa, Alberto García Marcos, Emmanuel Guibert, Eloy Fernández Porta, Max, Ana Merino, Raúl Minchinela, Óscar Palmer, Mireia Pérez y Pepo Pérez.
Portada: David Sánchez.

Durante los últimos meses he tenido el inmenso placer de coordinar la edición de este libro, que finalmente será publicado el próximo abril, coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona.

Os copio aquí el texto de contraportada, escrito en la editorial, que creo que ha pillado muy bien el sentido del volumen:

«Precaución: el libro que tiene ahora mismo en las manos no es una historia del cómic. Tampoco es una guía de lectura ni una lista de la compra para principiantes. Dios nos libre. Este libro es un conjunto de ensayos lúcidos, heterogéneos y desacomplejados sobre el cómic actual: sobre sus mutaciones fundamentales en todo el mundo a lo largo de los últimos años. Porque el cómic ha cambiado mucho últimamente, y con él sus lectores. Hasta hace unos años, el lector adulto de cómics era casi siempre alguien que vivía en el recuerdo melancólico de sus lecturas infantiles y adolescentes. Ahora, sin embargo, los nuevos lectores adultos compran cómics porque su lectura les resulta tan estimulante y enriquecedora como una novela de Roberto Bolaño, un capítulo de The Wire o la última película de los hermanos Coen. A ellos se dirige este libro.
¿Y de qué tratan entonces estos ensayos? De la importancia que han tenido en el cómic y su reciente transformación temas como la autobiografía, la memoria, el periodismo gráfico, la reinvención de los superhéroes, el manga más heterodoxo, el nuevo género negro, el tebeo como ensayo, la representación extrema de la sexualidad o la nouvelle bande dessinée francesa.
Y por si acaso sintieran que tras leer estos textos, escritos por algunos de los grandes especialistas nacionales e internacionales, les faltara algo, incluimos también un maravilloso cómic inédito de Max y Mireia Pérez: un historietista consagrado y una de nuestras mejores promesas de la viñeta a la búsqueda conjunta y delirante de la historia perfecta».

Éste es el sumario, en el orden que aparece en el libro, que tiene 357 páginas:

«Después del cómic. Una introducción», Santiago García.
«La autobiografía en el cómic. Una muy breve introducción a un tema muy extenso, visto desde una bicicleta en marcha», Eddie Campbell.
«Love and Rockets o la cumbre de la ficción seriada», Ana Merino.
«Los fracasos de Chris Ware», David M. Ball.
«La imparable extensión de lo nimio», Raúl Minchinela.
«La memoria gráfica y las sombras del pasado», Daniel Ausente.
«M+M», Mireia Pérez y Max.
«Don Sórdido goes global. Miguel Ángel Martín y las gestiones de la violencia», Eloy Fernández Porta.
«Un zoom para Shintaro Kago», Jordi Costa.
«La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano», Óscar Palmer.
«Dioses y patria: viñetas políticas en el cómic norteamericano contemporáneo», Pepo Pérez.
«"...yo soy Pagliacci" [el (presunto) sacrificio superheroico y la "mentira" (fundadora) social]», Fernando Castro Flórez.
«Entrevista con Emmanuel Guibert: el hombre tranquilo y las pequeñas cosas», Alberto García Marcos.

Hasta aquí la información fundamental sobre el libro, que iré ampliando en próximas fechas: precio y día exacto en que sale a la venta, por ejemplo. Además, en futuras entradas iré comentando de forma concreta cada uno de los artículos incluidos en el volumen.

Aquí ya sólo quiero añadir la crónica personal de este libro.

Como ya habrá supuesto algún seguidor de Mandorla, me encanta escribir sobre cómics. Y, por supuesto, también me encanta leer sobre cómics. Es uno de esos raros placeres que a veces, y lo digo sin complejos, puede superar incluso a la propia lectura de cómics. A veces, pero, reconozcámoslo, raramente. No me encuentro tantos textos maravillosos sobre cómics como me gustaría. Pero también es cierto que no siempre se promueven esos textos, y que las personas que podrían escribir textos fantásticos sobre cómics no siempre reciben el estímulo adecuado para hacerlo, ni tienen dónde hacerlo ni, en definitiva, se lo ha pedido nadie. El caso es que hay un tipo de libro sobre cómic que yo todavía no había visto publicado en España: la colección de ensayos heterodoxos y adultos, que se acerquen al cómic frontalmente, sin pedir disculpas y sin dar explicaciones, desde una perspectiva amplia de la cultura general, no del mundillo especializado. Si algo tenía claro era que, en caso de hacer ese libro, tenía que hacerlo en una editorial que no fuera de cómic, una editorial que tuviese un amplio marco de intereses dentro de los cuales el cómic pudiera presentarse como otro más ante sus lectores, que no tendrían por qué ser necesariamente aficionados de los que frecuentan las librerías especializadas. Y todo esto no es porque haya nada de malo ni en las editoriales de cómic ni en las librerías especializadas, sino porque la idea era salir a un escenario más amplio, al escenario común de la cultura general, compartida, no del nicho para iniciados. Un escenario que pocas veces nos atrevemos a pisar los que básicamente vivimos del cómic.

Con este planteamiento en mente, mi primera elección entre las editoriales que trabajan ahora mismo en España estuvo clara: Errata Naturae representaba justo lo que buscaba. Una editorial que publica tanto ensayo como filosofía y narrativa, y que se ha preocupado de incluir en su catálogo volúmenes dedicados a series de televisión, cine y videojuegos. Si Supercómic tenía sentido, tenía que ser en un sitio como Errata Naturae.

Mientras rumiaba este proyecto, esperando el momento -que al final nunca llega- de que las obligaciones más urgentes me dejaran un rato libre para planteárselo a la editorial, el año pasado recibí inesperadamente una llamada de Errata Naturae. Querían que participara en el volumen dedicado a The Walking Dead, cosa que hice con sumo gusto, escribiendo un artículo sobre el cómic original en el que se basa la serie de televisión. Y ya de paso, aproveché para comentarles mi idea de un libro dedicado a ensayos sobre cómic contemporáneo. ¿Sabéis qué? Resulta que estaban buscando precisamente un proyecto como ése.

A veces, las cosas salen bien casi sin proponérselo.

A partir de ahí, ya sólo ha sido cuestión de seleccionar a un grupo de autores, pedirles un texto y esperar a que lo entreguen. Es maravilloso cuando uno hace un libro y en realidad todo el trabajo duro lo hacen otros. Debo decir que todos los colaboradores han mostrado un trato excepcional y una profesionalidad impecable, y que ha sido un placer trabajar con ellos. Y lo mismo debo decir del equipo de Errata Naturae: Rubén Hernández, Irene Antón y los demás -maquetistas, correctoras- que han trabajado un montón para que este libro quede incluso mejor de lo que había soñado. No sólo han currado una barbaridad, sino que lo han hecho con una amabilidad extraordinaria. Así da gusto.

Ya sólo queda esperar unas semanas para tenerlo en las manos. Me hace muchísima ilusión que este proyecto sea ya una realidad. Espero que si hay por ahí fuera más personas que, como yo, disfrutan leyendo textos excelentes sobre cómic, pasen un buen rato con Supercómic. Es realmente un libro único.

Aunque la semana que viene hablaré de otro que podría ser su hermano, en cierta manera. Pero eso será la semana que viene.

viernes, 27 de julio de 2012

LA MUCHACHA SALVAJE

MIREIA PÉREZ 
La muchacha salvaje 1. Nómada 
Sinsentido 


El debut de Mireia Pérez como autora grande de novela gráfica viene precedido de un premio (Fnac/Sinsentido) y de un hype considerable. Esas expectativas se habían generado en ocasiones por motivos extradeportivos, pero ahora a Mireia le tocaba demostrar sobre la cancha que vale lo que se esperaba de ella. Esta primera entrega de lo que se anuncia como una trilogía despeja dudas: a Mireia Pérez le sobra el talento y sabe cómo usarlo. Aún con algunas asperezas por limar y con sus influencias por bandera, no obstante este viaje iniciático feminista en los tiempos arcádicos se lee con fluidez y pasión, con urgencia por pasar la página, y con la ilusión de que sea el primer paso en una carrera que llegará a donde Mireia Pérez quiera que llegue.


Publicado originalmente en Rockdelux nº 303 (febrero 2012).

viernes, 30 de diciembre de 2011

LA CHICA SILVESTRE


Habrá quien piense que Mireia Pérez lo tenía muy fácil para su debut en formato largo. Se había hecho muy conocida a través de las redes sociales (más conocida quizás de lo que su escasa obra justificaba), había encandilado a críticos y editores, tenía un estilo moderno y reconocible que se había demostrado comercial en nuestro país en la obra de Sfar y, por supuesto, era una mujer joven y con personalidad, y en nuestro mundillo, según parece, ser mujer sigue siendo noticia.

A mí, por el contrario, me parece que todo eso se lo ponía muy difícil a Mireia. Las expectativas (o el hype) eran muy altos, y yo sé que hacer una historia de 100 páginas no es lo mismo que ocho viñetas; y presentarse con sus influencias tan a la vista, tan desnudas, era poner la cara al frente para recibir la lluvia de halagos o de trompazos. Se vea como se vea, un acto de valentía. De personalidad. Pero aún así, arriesgado.

Por eso me ha producido tanta alegría ver que en La muchacha salvaje 1. Nómada (Sinsentido, 2011), obra ganadora del IV Premio Fnac-Sinsentido de Novela Gráfica, Mireia confirma todo ese talento que ya había ido enseñando poco a poco, y confirma que ese talento da para cosas grandes también. Y para lo que quiera, sospecho, pero eso ya lo veremos en el futuro. Página tras página, he disfrutado la lectura de este libro como una revelación. Hay un infinito de posibilidades en sus viñetas, y el único motivo por el que no estoy deseando que maduren es porque para entonces seré ya un hombre viejo, y nadie tiene prisa por envejecer. Disfrutemos, pues, de la Mireia Pérez joven y primeriza, y de su espléndida inmadurez.

La muchacha salvaje ha acabado siendo una primera parte de una trilogía, lo cual ya da idea de los problemas a los que se enfrenta un autor novel que aborda el arte de hacer novelas gráficas. Desarrollar una historia compleja es un proyecto de envergadura que no es fácil resolver en los plazos previstos. La solución es recurrir a esa vieja instancia del cómic comercial de siempre, la serialización. El problema es darle entidad propia a cada entrega, hacer que tu historia sean tres libros y a la vez uno solo. En ese empeño, Mireia se queda a medias. Nómada es una lectura completa, pero te quedas con ganas de más. Manejarse en las distancias largas requiere cierta experiencia, y su falta se nota también en algunos problemas de estructura o en ciertos detalles de narración que podrían haberse pulido. Quien lea Mandorla sabrá que no soy precisamente de los que reclaman la perfección formal como baremo de calidad. Prefiero el talento al oficio, y en eso Mireia gana de sobra, afortunadamente. Pero estos detalles creo que no benefician a la obra porque no encajan con el tono que se ha buscado, que es más bien clásico, y estoy seguro de que la autora los irá puliendo en el futuro.

Por otra parte, la mayor parte del libro es un festival de dibujo y color, una experiencia prácticamente sensual -a su manera, una celebración gráfica movida por el mismo entusiasmo que anima las Aventuras de un oficinista japonés de José Domingo de las que hablaba ayer-, donde se deslizan gotas de inteligencia muy avanzada. Es brillante la manera en que Mireia ha resuelto los diálogos del libro, evitando la torpeza fácil de ensayar algún tipo de simulacro de primitivismo para optar por un estilo contemporáneo muy natural. Quizás el libro más parecido (aparentemente) a La muchacha salvaje que he leído en los últimos años sea The Sanctuary (Fantagraphics, 2010), de Nate Neal. El parecido está en que también relata una odisea cavernícola. La impresión es que Neal se ha documentado mucho más que Mireia, y que se ha esforzado mucho más por representar de manera fidedigna los tiempos adánicos, y sin embargo La muchacha salvaje, con su desacomplejada contemporaneidad, resulta mucho más verosímil, más realista.

La anónima y silenciosa protagonista de La muchacha salvaje abandona su tribu recolectora en las cavernas tras ser repudiada por su padre, e inicia un viaje iniciático de corte clásico en el que vivirá su travesía del desierto, sus encuentros con mentores y amenazas, acumulará conocimientos y volverá a casa para salvar a su comunidad en peligro. Privada del habla, tal vez porque de momento no tiene nada que decir, ya que sólo está aprendiendo, su atributo distintivo son los ojos, inmensos y abiertos de par en par, por los que engulle con avidez el mundo que le rodea. Desde Laura Mulvey, la mirada ha sido un punto de discusión clave para la historia del arte feminista, y en cierta medida es la mirada de la chica silvestre la que deconstruye la invención social del género contra la que se rebela en su búsqueda. Evidentemente, la muchacha no está contenta con el papel que le han asignado, pero para descubrir quién quiere ser o quién es, necesita conocer otros modelos, y necesita superarlos. Para recuperar la (fálica) lanza, por ejemplo, antes necesita doblegar la violencia del hombre oscuro dominándolo sexualmente, y mostrando al final que, al contrario de lo que cree su propio padre al inicio del libro, no es que no le gusten los hombres, es que sólo acepta el sexo bajo sus propias condiciones.

Sin embargo, el viaje feminista no es el más interesante de los que realiza la muchacha salvaje en su nómada peripecia de este primer libro, sino el viaje artístico. Es el arte de sus pinturas rupestres el que verdaderamente provoca el conflicto en su sociedad, el que introduce la quiebra de los valores institucionales, y el que proporciona por fin la sabiduría nueva y redentora: el arte que ha aprendido de ella le permite a su hermana pequeña darle una clave del destino de la tribu, y abrir así la posibilidad de que la muchacha acuda a su rescate (previsiblemente en el segundo volumen). Ese discurso profundo es el más universal e inspirador de La muchacha salvaje, ya que propone la práctica del arte como un acto de responsabilidad social, que es precisamente uno de los desafíos a los que se enfrenta el cómic contemporáneo si quiere dejar de ser una reliquia de una era muerta para enfrentarse al futuro.

Sospecho que el segundo volumen de La muchacha salvaje me va a sorprender mucho. Espero no tardar en averiguarlo, porque quiero leerlo antes de haberme convertido en un hombre viejo. Y además, estoy deseando saber qué va a hacer Mireia después. Cualquiera sabe.

martes, 9 de febrero de 2010

MICROENTREVISTA: PEPO PÉREZ


Pepo Pérez es un nombre habitual en Mandorla, cosa que no tiene mucho misterio porque es el co-creador del Vecino, una serie de cómic de la que han oído hablar tarde o temprano todos los que siguen este blog. Pero el Pepo Pérez que aparece hoy aquí para ser microentrevistado no es el dibujante del Vecino, sino el dibujante del semanario de humor en internet El Estafador, que acaba de publicar su entrega número 23, dedicada a la "Pobreza mental", con colaboraciones del propio Pepo y de Juanjo Sáez, Javirroyo, Liniers, Tote, Susipop, Martirena, Troche, Mireia Pérez y Joaquín Reyes (y si me he dejado alguno, lo siento). Como además mañana hay una presentación del Estafador oficial y real, de carne y hueso, en la Fnac Triangle de Barcelona, me ha parecido un momento oportuno para saber a qué dedica el tiempo libre mi media naranja historietística. Porque siempre es bueno que la mano izquierda sepa qué hace la mano derecha...
(Post ilustrado con una foto de Óscar Palmer).

¿Cuál es el mecanismo de funcionamiento del Estafador?

Es una iniciativa de Javirroyo. Suya fue la idea, él ha montado El Estafador, ha diseñado la cabecera y reclutado a los colaboradores. Cada semana se encarga de coordinarla también, y él sube los contenidos, aunque los demás podemos proponer los temas semanales. Nos comunicamos por e-mail.

¿Qué objetivos tenéis? ¿Que El Estafador sea rentable? ¿Proyectaros personalmente y que alguien os fiche o compre la cabecera?...

Javirroyo tenía la ilusión de hacer algo así desde hace tiempo, por el gusto de hacerlo. Su empeño, además, es conseguir que sea rentable. De momento se ha intentado mediante anunciantes pero no ha funcionado, aunque Javirroyo sigue probando por otras vías. La intención principal es usar El Estafador como plataforma creativa, de expresión o como quieras llamarlo. Y justo porque nos permite una libertad total -y en esto Javirroyo siempre hace hincapié-, a mí ni se me ha ocurrido que alguna empresa pudiera comprar la cabecera o algo así. Es más, espero que no suceda nada parecido, ja, ja.

Tu trabajo llama la atención por cómo busca explotar las virtudes propias de la pantalla, utilizando con frecuencia el scrolling vertical (algo que también suele hacer Juanjo Sáez), sin pensar aparentemente en la posible publicación en papel. ¿Qué ventajas e inconvenientes le encuentras al "lienzo digital", como diría McCloud? (Un buen ejemplo de este tipo de piezas de Pepo se puede ver en la entrega de esta misma semana).

Sí, es otro soporte, otro formato de publicación, con mecanismos distintos al de la página impresa. Para El Estafador jamás pienso en cómo se verían impresas las viñetas en papel. Las pienso para la pantalla del ordenador, que es donde se van a publicar y leer. Aparte del formato vertical, y los colores “de luz” -a veces uso colores chillones que no podrían imprimirse tal cual en cuatricomía, y otros dibujantes de El Estafador también los usan-, hay otra gran diferencia: el “paso de página” respecto al papel impreso. En un webcomic no hay páginas en realidad, claro, es una especie de “cinta continua”, pero la gracia es que no puedes ver todo el contenido de la “cinta” a la vez. Así que el lector va pasando la “cinta” con la barra de scroll, tal como dices, y eso te permite jugar con la sorpresa de aquello que no se ve aún de la tira, del “chorizo” como solemos decir en El Estafador, y que irá apareciendo “paulatinamente” conforme el lector vaya moviendo el ratón. Pero cuando aparecen las nuevas viñetas, siguen viéndose parte de las viñetas anteriores, cosa que no sucede al pasar la página de un tebeo impreso, con lo cual hay una continuidad distinta. En cuanto le vas cogiendo el truco te permite recursos diferentes, sobre todo con la sorpresa, que es la clave del humor. El principal inconveniente del formato web es que no puedes publicar cómics de mucha extensión. Es muy cansado leer en la pantalla del ordenador. Los cómics largos, de momento, son para el papel impreso. Imagínate leer una novela gráfica de 300 páginas en la pantalla del ordenador, ja ja… un coñazo.

¿Cuáles son las fuentes de inspiración para tu trabajo?

En los últimos años leo bastante sobre historia del arte y sociología, de hecho es lo que más leo aparte de tebeos, y me está influyendo un montón. Me ha cambiado la percepción de muchas cosas, el modo de entender el mundo y por supuesto de los cómics. Entonces, intento aplicar recursos que no siempre proceden del cómic sino del “mundo del arte”, por ejemplo descontextualizar cosas, o combinar dos “planos” de significado contrapuesto para intentar conseguir un tercero, etc. Luego hay algunos historietistas a cuya influencia es difícil escapar ahora mismo. Chris Ware, que me parece el autor de cómic más importante de los últimos veinte años, de hecho el más importante desde Robert Crumb. A Crumb también lo estoy leyendo mucho últimamente, y redescubriendo. Los dos son muy grandes, tanto que te hacen sentir un enano, casi un gusano, pero por eso mismo resultan tan inspiradores. De Art Spiegelman también he aprendido algunos recursos formales, sobre todo de las viejas historietas que ha recopilado en su Breakdowns.

De autores cercanos de “humor gráfico”, al que más sigo últimamente es a Manel Fontdevila, que me parece, ahora mismo y en España, sencillamente el mejor. Va tan sobrado de talento que, estudiando su trabajo, te sientes también muy pequeño: “¿De dónde ha sacado esta idea el cabrón? ¿Cómo se le ha ocurrido esto otro?”, etc. Manel usa mecanismos bastante impredecibles, que es la clave básica del humor, y además tiene la cosa de que cada vez dibuja mejor, con lo cual se le ocurren modos de representar las ideas cada vez mejores también. Juanjo Sáez también me gusta mucho, su trabajo siempre me ha inspirado, es un teórico muy fino, muy avanzado, aunque sus cómics puedan no aparentarlo; de hecho funcionan ocultando toda la reflexión que tienen detrás. Luego hay recursos formales que saco de la tradición del cómic, incluso de viejas tiras de principios del siglo XX. La estructura de las pantomimas mudas, por ejemplo, que alguna he hecho.

Una característica de tu trabajo que me parece muy deliberada por tu parte es un intento continuo de desafiar los límites establecidos entre el humor gráfico y el cómic. ¿Existen esos límites?

Es que no veo una diferencia esencial. Para mí el llamado “humor gráfico” y el cómic es lo mismo, en todo caso serían géneros narrativos distintos dentro de un solo medio, el cómic. Manejan los mismos recursos formales, el mismo lenguaje, y el hecho de que la temática sea humorística, el chiste como finalidad, no significa que sean cosas distintas. En otros medios se hace humor, en cine, en literatura, etc., y no por eso se le pone aparte como “algo distinto”. Tampoco me parece que la secuencia de viñetas respecto a la viñeta única marque ninguna diferencia esencial. Lo que solemos entender hoy por cómic procede de las caricaturas impresas y de las viñetas –únicas- de la prensa gráfica del siglo XVIII y XIX; de hecho en ellas se ensayaron recursos como los bocadillos modernos, o la misma interacción entre dibujo y texto, o el tipo de dibujo que mejor funcionaba para ser reproducido (y ser reproducido junto a un texto), todo eso mucho antes que en las historietas de varias viñetas. El cómic moderno procede del “humor gráfico”, así veo yo la historia del medio, y tienen la misma naturaleza. Y cuando pienso mi colaboración para El Estafador no lo hago en términos de “hoy voy a hacer un cómic” o bien “hoy no voy a hacer cómic, voy a hacer humor gráfico”, esto sería absurdo. Hay ideas que piden ser resueltas con una sola viñeta, otras con dos, otras con más viñetas, todo depende de la idea. Pero los mecanismos -el dibujo pensado para ser reproducido y “leído”, la caricatura, la palabra, los bocadillos si los usas- son los mismos.

Luego hay semanas en que no me apetece hacer chiste, o se me ocurre algún chiste muy tópico, y prefiero hacer algo que no tiene gag realmente, o que puede ser una historieta más “de cómic”. En el fondo todo es lo mismo. Igual con el dibujo, la idea se impone. Las ideas te piden un tipo de dibujo, a veces más elaborado, otra veces un rollo más de garabato. Y siempre tienes que intentar sorprender al lector. Si consigues hacerle reír alguna vez, no va a ser desde luego repitiendo el mismo truco.

¿Piensas que lo que haces en El Estafador es humor gráfico y por tanto distinto de lo que haces cuando haces cómic en El Vecino?

La diferencia básica es el formato y la libertad que tengo en El Estafador. En El Vecino trabajo en colaboración, contigo, con tus guiones, luego me tengo que sujetar a una historia pensada de antemano. El tipo de dibujo también es distinto. En El Estafador me permito unas, digamos, libertades que no permitiría en El Vecino. O eso creo de momento, ja, ja. Pero en lo demás, para mí, no es distinto. Todo es cómic.

¿Te ves haciendo este trabajo indefinidamente? ¿Te resulta fácil?

No, no me resulta fácil, y no sé hasta cuándo seguiré. Lo haré mejor o peor, pero siempre procuro ir más allá del tópico, que es por cierto lo primero que se te suele ocurrir. A veces me parece que lo consigo, pero otras veces no, y entonces me doy por vencido y dibujo el tópico para salir del paso. Las ideas, la inspiración, son extrañas, van y vienen. Hay veces que se te ocurre una buena idea casi a la primera, y otras veces te das de cabezazos. También he descubierto que hacer una historieta semanal de humor de calidad es MUY difícil. Admiro y aplaudo a quienes llevan años haciéndolo.

¿Es un alivio no trabajar conmigo?

Sí, un descanso total, ja, ja. Ahora en serio, es distinto, obviamente. A mí me gusta colaborar (como tú bien sabes). He colaborado en el pasado con otras personas, con Juanjo Sáez y con otros amigos, es algo que siempre me ha gustado, ver qué sale de la colaboración, y todo lo que aprendes con ella. Tener un guión escrito por ti, por otra parte, me libera del peso de pensar en muchísimas cosas previas. Pero en El Estafador estoy “solo ante el peligro”. Las primeras semanas me dio mucho miedo, la verdad, sobre todo porque es una publicación de humor, y hacer humor es, repito, francamente difícil. Pero cuando te sale bien, es muy liberador.

martes, 1 de diciembre de 2009

CHICA Y MONSTRUO

Otra de esas pequeñas cosas que uno se trae de los festivales: Chica y monstruo en la llegada del invierno. Es un cuento gráfico en nueve tarjetas (más una portada), que no están encuadernadas ni relacionadas por un orden predeterminado, de manera que uno puede establecer entre ellas la secuencia que quiera, creando su propia historia. Es de hecho lo que se pide: "Coloca las páginas en el orden que te gustaría que sucedieran los acontecimientos. Interpreta las imágenes y lee tu propia historia", dice la portada. Yo ya lo he hecho, pero creo que todavía puedo darle algunas vueltas a los elementos e inventarme otra historia.
La responsable de esta joyita es Mireia Pérez, y lo interesante no es ya su calidad gráfica (Mireia, no me siento capaz de resistirme a decirlo, es una chica con un talento monstruoso) sino su condición sintomática de cómo cada día que pasa surgen nuevos autores que están poniendo en duda los límites reconocidos del cómic. O tal vez, de cómo se están haciendo con sensibilidad de cómic cosas que normalmente no denominaríamos cómic, lo que acaba enriqueciendo a la historieta, siempre que estemos dispuestos a dejarnos impregnar y no quedarnos discutiendo si cómic es esto y no lo otro en una trinchera llena de barro.
Os dejo con otra imagen relacionada con este minitebeo, robada al flickr de Mireia.