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martes, 10 de mayo de 2016

ASÍ PASÉ EL SALÓN


Volví agotado pero contento del Salón del Cómic de Barcelona de este año. Aquí no vais a encontrar una crónica del evento, porque yo ya no estoy para crónicas. Desde hace años, el Salón es un acontecimiento en el que participo pero que no veo. Llego, me sumerjo en las sesiones de firmas y otros actos profesionales, por el camino tengo encuentros casuales con multitud de amigos y compañeros de oficio, y cuando me quiero dar cuenta estoy de vuelta en casa sin que haya tenido ocasión de echar un buen vistazo al festival propiamente dicho. Pero sí me gustaría dejar constancia de algunas de las cosas que hicimos en esta última edición porque al fin y al cabo esto es un blog, y un blog no deja de ser un diario donde uno anota las cosas que ha ido haciendo.

miércoles, 4 de mayo de 2016

EXPOSICIONES Y ACTOS EN BARCELONA



Mañana empieza el 34º Salón del Cómic de Barcelona, en el que estaré presente y donde tengo un montón de actividades previstas que os voy a comentar brevemente aquí.

En primer lugar, Javier Olivares y yo tenemos dos exposiciones distintas en dos sedes distintas, aunque muy próximas.

La primera exposición será la que el Salón del Cómic dedicará a Las meninas como título ganador del premio a la mejor obra nacional el año pasado. Estará a la entrada del propio recinto del Salón y muestra toda una diversidad de materiales, incluidos bocetos, páginas a tinta y páginas acabadas. Como curiosidad, también incluirá por vez primera alguna muestra de los cuadernos donde voy desarrollando los guiones.



La segunda exposición, titulada VINYETES, recoge otros trabajos que Javier y yo hemos hecho en colaboración. Allí se podrán ver páginas de otras historietas de arte que hemos publicado juntos y muestras de nuestra adaptación de Jekyll y Hyde, por ejemplo. Pero creo que el plato fuerte será, atención, que por vez primera se podrán ver TODAS las páginas que Javier llegó a terminar de nuestro frustrado Beowulf, el proyecto que abandonaríamos sin concluir y que posteriormente David Rubín rescataría para rehacerlo desde el principio y producir uno de los cómics más importantes de mi carrera. Las páginas de Javier son originales pintados a mano, y son espectaculares. Merece la pena verlas en persona.


VINYETES se podrá visitar en el Museo Nacional de Arte de Catalunya, un espectacular edficio que está al lado del Salón y al que se podrá acceder presentando la entrada del festival de cómic. VINYETES la inauguramos el viernes 6 a las 12 horas. El domingo 8 a las 11 horas Javier y yo haremos una visita guiada, y a las 12 habrá una charla de Jordi Carrión titulada «Còmics: un llenguatge artístic transversal». Precisamente a Jordi quiero agradecerle todo lo que ha hecho para que esta exposición sea posible. Sin él no habría ocurrido. Y en el capítulo de agradecimientos, quiero dar también uno muy especial al excelso Toni Guiral, que se ha preocupado de comisariar ambas exposiciones, la de Las meninas en el Salón y la de Vinyetes en el Museu Nacional de Catalunya, con el cariño y la dedicación que han distinguido siempre su larga trayectoria profesional.


Y por supuesto, en el Salón también tendremos varias sesiones de firmas. En el stand de Astiberri estaré firmando junto a Luis Bustos y Javier Olivares tanto ¡García! 1 y 2 como Las meninas. Os recuerdo que ¡García! 1 está nominado a mejor obra nacional este año, y que ya nos podéis traer el pack completo para llevaros la dedicatoria.

Las firmas en Astiberri serán:
Viernes 6, de 17.00 a 18.30 horas.
Sábado 7, de 19.00 a 20.30 horas.
Domingo 8, de 13.00 a 14.00 horas.


Además, el sábado 7 a las 17 horas estaré firmando Cómics sensacionales en C. G. A. Comercial Grupo Anaya (Stand 69). Por supuesto, no hace falta ni que lo diga, pero por si acaso: firmaré cualquier libro en cualquier stand. Si me traéis Cómics sensacionales a Astiberri, lo firmaré encantado, de la misma manera que firmaré con mucho gusto ¡García! o cualquier otra cosa en Grupo Anaya. Nosotros estamos para lo que haga falta donde haga falta.

Y esta semana estaremos en Barcelona. Espero que vosotros también vengáis y lo pasemos muy bien todos juntos con nuestros tebeos.


miércoles, 9 de marzo de 2016

LLEGA ¡GARCÍA! 2... ¡Y TRAE UNA NOMINACIÓN DEBAJO DEL BRAZO!


Este viernes estará en las librerías el segundo tomo de ¡García! 2, y no puede ser más oportuno, porque Ficomic acaba de anunciar que ¡García! 1 está nominado al Premio a Mejor Obra Española de 2015 en el próximo Salón de Barcelona. Es un honor y una alegría enorme, y desde luego un reconocimiento justo al trabajo impresionante que ha hecho el gran Luis Bustos. Y aunque parezca mentira, en el segundo volumen se supera. Eso lo veréis a partir del viernes.

Y el sábado mismo tendréis la ocasión de encontraros con Luis y conmigo en persona, pues ambos estaremos en Termicómic, evento en torno al cómic que se celebra en Málaga bajo los auspicios del infatigable y nunca bien apreciado Borja Crespo. Allí Luis hablará de toda su carrera y yo le acompañaré para charlar sobre nuestros héroes de acción. Huelga decir que firmaremos ejemplares, calentitos y recién llegados de imprenta, a todo el que nos los traiga. Será a partir de las 18.30 horas.

No será mi único acto en Termicómic, pues también daré una charla sobre Más cómics sensacionales y tendré otro encuentro público con Javier Olivares. A ver si mañana os puedo recordar el programa completo.

Hoy sólo quería dar las gracias a todos los que han confiado en ¡García! 1 como una de las mejores obras del año pasado y avisarles de que en apenas 48 horas podrán leer al fin la conclusión en ¡García! 2

domingo, 19 de abril de 2015

GRACIAS


Acabo de volver del Saló del Cómic de Barcelona, muy cansado pero contento. Han tenido la inmensa gentileza de dar un premio a Las meninas, el tebeo que Javier Olivares y yo publicamos hace unos meses, y nos hace una ilusión inmensa. Gracias a todos los que habéis leído, difundido y apoyado la obra.

Ahora, vamos a seguir haciendo tebeos.

jueves, 9 de abril de 2015

LAS MENINAS EN BARCELONA


El próximo fin de semana se celebra el 33º Salón del Cómic de Barcelona, en el que estaré presente gracias a la invitación de Ficomic como coautor de uno de los cómics nominados a mejor obra española de 2014, Las Meninas, que hice con Javier Olivares. Ambos estaremos firmando en el stand de Astiberri viernes y sábado, en los horarios que veis indicados en este cartel y que repito a continuación:

Viernes 17 de 12:30 a 14:00 y de 17:00 a 18:30.
Sábado 18 de 17:00 a 18:30.

Allí el Conde Duque de Olivares y yo estaremos encantados de dejaros la Cruz de Santiago y alguna otra dedicatoria sobre vuestras copias del libro. Y no hace falta decir que también firmaré gustosamente cualquier copia de El vecino, La tempestad, Fútbol, Beowulf, Tengo hambre, El fin del mundo, Héroes del espacio, La novela gráfica y cualquier otra cosa que pongáis delante y que lleve mi nombre en la portada. ¡Nos vemos en Barcelona!

miércoles, 12 de marzo de 2014

VUELVE BEOWULF



Beowulf vuelve. Vuelve a las librerías, y vuelve a dar la brasa promocionalmente.

El regreso a las librerías se debe a que este mes de marzo se pone a la venta la segunda edición del libro, con lo que ya tenemos 7.000 ejemplares distribuidos en España. Pronto aparecerán las ediciones francesa (para la que David ha realizado una nueva y tremenda portada) e italiana, y hay negociaciones con editoriales de otros países que esperemos lleguen a buen puerto lo antes posible.

Y la brasa promocional deriva de que acaban de anunciarse los nominados a los premios del Salón del Cómic de Barcelona de este año y Beowulf se encuentra entre ellos, en la categoría de Mejor obra de autor español publicada en España en 2013. Podéis consultar toda la información en entrecomics.

Durante estas últimas semanas han aparecido muchas listas de lo mejor del año que se han acordado de nuestra obra, y tanto David como yo estamos infinitamente agradecidos a todos los que han tenido esa amabilidad. Mi intención era hacer alguna recopilación de estas menciones, pero mientras encuentro el momento de hacerlo, valga como muestra esta lista de los lectores de Rockdelux.


Me siento muy feliz de que Beowulf haya proporcionado tanta satisfacción a los lectores, y me siento muy agradecido con todos los que lo han leído, recomendado y regalado, así como con los que han hecho con sus votos que esté nominado a los premios de Barcelona, que ya sabemos que tienen tanto relieve en el mundillo del cómic español. Y me siento muy agradecido de haber podido vivir toda esta aventura al lado de David Rubín, que es el mejor compañero de armas para las batallas más difíciles.

David, por cierto, ha detallado en su blog el proceso mediante el cual dibujó una página de Beowulf paso a paso, desde el guión hasta el resultado final. Si os interesa la cocina de la historieta, os recomiendo muy mucho que os paséis por allí a echarle un vistazo: BEOWULF (historia de una página, 03)



Para acabar, no puedo dejar de felicitar a todos los demás nominados a los premios de Barcelona. No he tenido la oportunidad de leer todas las obras seleccionadas, pero me siento especialmente feliz de que allí se encuentren algunos autores que participaron en Panorama, como Marcos Prior y Rayco Pulido, y de poder compartir esta ocasión con amigos a los que aprecio mucho personalmente, como Paco Roca y Manel Fontdevila, los cuales en justa correspondencia probablemente cometerán la vileza de arrebatarnos a David y a mí el premio final. A pesar de todo os seguiré queriendo, cabrones.

Me ilusiona ver a dos grandes talentos emergentes como Nacho García y Nadar como candidatos a Autor Revelación, pero tengo que reconocer que lo que más me ha tocado el corazón ha sido ver cómo a través de la nominación en esa misma categoría que se lleva Clara Soriano se hace un reconocimiento a la labor de ¡Caramba Comics!, la editorial de mis amigos Manuel Bartual y Alba Diethelm que merece toda la suerte del mundo.

Pues eso, suerte. Suerte para todos. Para ti también.

[El dibujo que encabeza este post, por si alguien lo duda, es del propio David Rubín].

domingo, 11 de noviembre de 2012

BROOKLYN


Ayer mi señora y yo nos subimos al coche, hicimos tres horas y media de carretera, y nos plantamos en el Brooklyn Comics and Graphics Festival que se celebra en Williamsburg, el barrio bohemio del vecindario. No me encontré ningún efecto catastrófico de Sandy por el camino, pero sí restos de una nevada reciente. Nada de lo que asustarse: aunque nublado, hizo un día espléndido para pasarlo en Nueva York, rodeado de cómics y de las gentes que los hacen.

Organizado por la librería especializada Desert Island, por el crítico de cómics Bill Kartalopoulos, y por la editorial Picturebox, el BCGF se celebra en la iglesia de Nuestra Señora del Monte Carmelo, junto a la Avenida Meeker, que está cubierta por un viaducto debajo del cual se siente uno como en un decorado de French Connection. El escenario del evento es peculiar, porque mientras parte de las instalaciones del recinto están cedidas a los tebeos, al lado se está celebrando un funeral. Todo contribuye a ese sentido de la comunidad que es tan propio de este país. El hecho de que una de las dos salas ocupadas por los expositores fuera un gimnasio con canastas de baloncesto y marcador colgado de las paredes contribuía aún más a darle a todo la apariencia de una reunión de vecinos aprovechando que el sábado el instituto está libre. El espíritu del yard sale, casi.



Digo esto para subrayar que el BCGF tiene un ambiente muy informal y espontáneo, casi familiar, y que a su lado incluso un festival pequeño como SPX parece agigantarse. Pero que nadie piense que eso significa que el BCGF tiene escaso interés profesional o es de corto alcance. La mezcla de autores de minicómics en las mesas y de autores consagrados en sesiones de firmas o charlas es de primer nivel, gracias sin duda a que la localización del festival le permite contar con la presencia oficial u oficiosa de muchos grandes nombres que viven en Nueva York y sus proximidades. Por allí circulaban Art Spiegelman, Chris Ware, Richard McGuire, David Mazzucchelli, Ben Katchor, Adrian Tomine, Anders Nilsen, Charles Burns o Josh Simmons, entre otros, junto a muchísimos de los autores que más me interesan del nuevo cómic americano: Pat Aulisio, Tom Kaczynski, Malachi Ward, Ben Marra, Tim Hensley, Lale Westvind, Box Brown, Gabrielle Bell, Julia Wertz, William Cardini y un montón más. Además, el BCGF tiene vocación internacional, y contaba con invitados europeos, como los franceses Rupert y Mulot (que presentaban su primer libro en inglés), sus compatriotas Nine Antico y Blexbolex (Nobrow volvía a tener una de las mesas más asediadas del recinto, como en SPX) o el belga Olivier Schrauwen, que además de tener publicado en Estados Unidos su magnífico El hombre que se dejó crecer la barba, también tenía a la venta un curioso folletito sobre abducciones publicado por Desert Island.

El evento dura sólo un día de 12 a 7, y la entrada es gratuita, de modo que la energía se concentra y no da tiempo a que llegue el cansancio y la saturación, como suele ocurrir en otros festivales que ocupan el fin de semana entero. Hay una programación de charlas en la legendaria Knitting Factory, a la que no pude acudir, pero que tenía una pinta espectacular, empezando por una mesa redonda con Ware, McGuire y Spiegelman moderada por el propio Kartalopoulos. Por la tarde, las salas estaban tan llenas que casi no se podía caminar, hacía un calor impropio de la época y se producían aglomeraciones en algunos pasillos. Es una sensación que en España no tenía desde los tiempos del Salón del Cómic de Barcelona en la Estación de Francia. A lo largo de los días anteriores y posteriores hay otra cantidad de actividades relacionadas en diversas ubicaciones de la ciudad.


Como ya os podéis imaginar, me llevé de allí un buen cerro de cómics de todas las formas y colores. A pesar de la energía furiosamente juvenil que desprendía el evento, dos de las novedades que más entusiasmo me producen no eran precisamente obra de chavales. Una de ellas es un gran folleto en forma de periódico en el que Picturebox ha recuperado historietas del artista Michael McMillan, ya casi octogenario. La otra es la monumental reedición que ha hecho Fantagraphics de Spacehawk, una serie de ciencia-ficción y aventuras de Basil Wolverton publicada originalmente a principios de los años cuarenta. Desde luego, en aquel contexto resultaba mucho más adecuado Spacehawk que un nuevo tomo de Príncipe Valiente o de los patos de Carl Barks. Con su desaforada imaginación y su rotunda hiperseriedad, casi involuntariamente irónica, Basil Wolverton parecía presentarse como el abuelo olvidado de tantos jóvenes primitivos cósmicos que poblaban la sala.

Acudir a un festival como el BCGF es algo más que recolectar cómics por las mesas. Es entrar en contacto con la realidad del cómic de autor contemporáneo, capaz de generar la energía suficiente como para sostener este invento por sí mismo, sin la respiración artificial de asumir un papel subalterno a los videojuegos, el cine y la televisión, y aún más, entrar en contacto con las personas que lo hacen, todas sin exclusión amables y simpáticas hasta lo irreal. Tengo la impresión, además, de que esas personas son muy trabajadoras. Lale Westvind había dejado su empleo para dedicarse en exclusiva durante dos meses a terminar su nuevo Hyperspeed to Nowhere, y Box Brown buscaba mesa de dibujo nueva después de haber roto la última  de tanto dibujar (sí, yo también le pregunté cómo era posible eso, y la explicación es que dibuja de pie y se apoya en el tablero). Para mí, esta gente es una inspiración.

Tom Spurgeon también estuvo allí, y lo cuenta en The Comics Reporter, con una visión más de insider que la mía.

lunes, 24 de septiembre de 2012

SPX, EL AMOR POR LOS TEBEOS

Alberto García Marcos, el Tío Berni, ha escrito su propia crónica de la SPX 2012 en Entrecomics. Para contrastar puntos de vista, recomiendo su lectura pinchando aquí.

martes, 18 de septiembre de 2012

UNA SEMANA DE BONDAD, 1ª PARTE: ENTREVIÑETAS


La semanita que me acabo de pegar no es normal. Tres convenciones o festivales de cómic (tres) en nueve días, cada uno con su propio estilo, con su propia energía y con su propia personalidad. Maratón de viñetas. A lo bestia.


El sábado 8 salía hacia Colombia, donde me habían invitado a participar en Entreviñetas, un festival internacional de cómic. Pero como mi vuelo salía por la tarde, de camino al aeropuerto todavía tuve tiempo de pasarme un momento por la Baltimore Comicon, que abría precisamente ese fin de semana. Después de aguantar la monumental cola que daba la vuelta al Pabellón de Congresos de Baltimore, apenas tuve tiempo de visitarla durante poco más de una hora, lo justo para reencontrarme con sus dos elementos principales: disfraces y cómics viejos.



Como convención mainstream (o friki, elíjase el término que uno prefiera), la de Baltimore me cae bien. Hay mucha gente y está muy animada, pero no hay aglomeraciones insoportables, al estilo de la NYCC, hay disfraces simpáticos y de buen rollo, y hay sobre todo muchos tebeos Marvel y DC que van desde la década de los 60 (e incluso anteriores) a la actualidad, en lugar de muchos karaokes o espacios dedicados a películas y videojuegos. Para un veterano como yo es una experiencia divertida. Y si sabes lo que buscas, incluso una breve visita te sirve para llevarte un puñadito de esas joyas de papel mohoso que llevabas tiempo buscando. Por ejemplo, un New Gods #1 de Kirby o un Marvel Team-Up de la Antorcha Humana y el Hombre de Hielo dibujado por Gil Kane que se me había metido entre ceja y ceja. En la Baltimore Comicon pago muchas deudas con mi infancia.



Del centro de Baltimore me fui directamente a Washington Dulles, donde tomé el vuelo a Bogotá, y allí conecté con otro avión hacia Medellín, mi primer destino en Colombia. Era una de las múltiples sedes del festival internacional Entreviñetas, cuya cabeza visible es Daniel Jiménez, editor de la revista Larva. Entreviñetas es un salón del cómic completamente distinto de los que he conocido en Europa y Estados Unidos hasta ahora. Para empezar, como decía antes, es un festival itinerante que tiene lugar en diversas ciudades (Medellín, Bogotá, Armenia y Manizales, entre otras), y carece de carácter comercial, siendo su actividad completamente cultural y divulgativa. Esto quiere decir que no hay puestos de venta de editoriales o librerías, sino que en su lugar se celebran numerosas conferencias, mesas redondas, debates, exposiciones, talleres y encuentros con autores. [En ese planteamiento podría emparentarse con los sensacionales Diálogos del Sr. Boliche de Valladolid]. La nómina de autores es singular, además. Este año, contaban, como siempre, con numerosos invitados latinoamericanos (entre los que conocí: Decur, de Argentina; Marco Tóxico, de Bolivia; Powerpaola, de Colombia; Fran López, de Argentina; Jesús Cossío, de Perú; Joni B., de Colombia; Truchafrita, de Colombia), y del norte llegábamos Anders Nilsen, Sarah Glidden, Rupert y Mulot y Peggy Burns, editora de Drawn & Quarterly, junto a mí mismo. Es decir, autores experimentales y de vanguardia de Estados Unidos y Francia. Este gusto por el cómic contemporáneo más avanzado, junto a la complejidad misma de una organización tan ambiciosa (en un país de geografía tan difícil como es Colombia) sorprenden cuando uno descubre que la organización es muy joven y que en la actualidad el cómic apenas tiene presencia industrial en Colombia. Es decir: el esfuerzo de Entreviñetas es enorme, y además no ha elegido el camino más fácil. Mi admiración hacia ellos es enorme: su amor por el cómic no admite compromisos.


Fran López, Jesús Cossío, Mandorlo, Sarah Glidden y Anders Nilsen, en Medellín.


Precisamente ese amor por el cómic es el principal activo con el que cuentan los países periféricos a la hora de sacar adelante la historieta, tan maltrecha en casi toda Latinoamérica. Existe talento y existe la voluntad de hacer cómic moderno. Lo que no existe es una clase media lectora que sustente las publicaciones, ni una tradición editorial que consolide las propuestas. Pero por algún lado hay que empezar, y entiendo que ése es el principio que moviliza a Entreviñetas.






En Medellín tuve dos días libres para ver la ciudad antes de iniciar mis actividades. Medellín es una ciudad con personalidad para cualquiera que venga del extranjero (cinco días antes de mi llegada habían matado allí a la mítica Griselda Blanco), pero sobre el terreno resulta aparentemente muy pacífica. En mis paseos pude descubrir la curiosísima escultura de Superman (Christopher Reeve) pensador con la que he abierto este post (no hay otras estatuas de miembros de la Liga de la Justicia desperdigadas por la ciudad, por si alguien se lo está preguntando). Medellín, como muchas ciudades colombianas, está encerrada en un valle entre montañas, y para llegar a algunos de los barrios que han colonizado las laderas es necesario utilizar el metrocable, que es una línea del metro en la que éste se convierte en teleférico, el transporte habitual de las montañas. Salvo que en esta ocasión, en lugar de nieve, lo que vas dejando bajo tus pies son aglomeraciones de viviendas. La experiencia de subir en el metrocable y disfrutar de las impresionantes vistas de la ciudad es sin duda lo que más recordaré de Medellín. También es muy recomendable visitar el Palacio de la Cultura y la «Plaza Botero», incluso aunque las esculturas de este artista te den un poco de grimilla, como es mi caso. Podrías cambiar de opinión.


Por supuesto, para los autores invitados un festival es siempre, y ante todo, la oportunidad de confraternizar con colegas a los que conoces poco o no conoces. Cuando todo el mundo viene de sitios distintos, como es el caso de Entreviñetas, la experiencia es aún más interesante. A contrastar las opiniones de argentinos, peruanos, colombianos, norteamericanos y españoles al respecto de Dan Clowes, Paying for it y las últimas obras de Chester Brown, el Génesis de Crumb y (¡oh, sorpresa!) el viejo duelo de pistoleros Frank Miller-Alan Moore (tema de debate eterno, universal y transversal, según parece) dedicamos buena parte de la barbacoa nocturna del domingo.








En cuanto a las actividades, Anders Nilsen montó una pequeña exposición en el Planetario, mientras que las charlas y talleres se llevaron a cabo en el Parque Explora, al lado del Jardín Botánico (donde en esos momentos tenía lugar la Feria del Libro). El Parque Explora es una de esas instalaciones modernas multiusos donde te encuentras espacios adaptados a todas las funciones, desde conferencias a estudios de televisión, y donde en el jardín te recibe un rebaño de animatronics de dinosaurios. No es que estéticamente sea una maravilla, pero las instalaciones son espectaculares, modernas y con toda la tecnología imaginable excelentemente atendida por un equipo muy profesional. Creo que nunca había hablado en un sitio tan bien preparado.

Entre las muchas instalaciones del Parque Explora hay también un acuario, y fue precisamente en el acuario donde se celebró el taller de Anders Nilsen, a quien finalmente ayudaron Sarah Glidden y Fran López. Ver a un montón de gente dibujando mientras a su lado nadaban (flotaban) peces es una experiencia creativa realmente abisal, en la que los ritmos mentales empiezan a alcanzar profundidades insólitas. Extraordinario acierto el de la organización de Entreviñetas al elegir un escenario tan singular para un taller.




Por mi parte, yo tuve dos charlas en el Parque Explora. En la primera intenté explicar de qué va mi libro La novela gráfica, y en la segunda charlé con Anders Nilsen sobre su obra, y especialmente sobre Big Questions, su último título, que precisamente le ha valido un premio Ignatz en la SPX celebrada este fin de semana, sobre la cual hablaré en el siguiente capítulo. Como estaba ocupado sobre el escenario, no tengo fotos de esos eventos, pero sí de la charla sobre cómic y periodismo que mantuvieron Álvaro Vélez (Truchafrita), Jesús Cossío y Sarah Glidden, y de la portada del periódico del día siguiente, donde se contaba la victoria de Colombia por 1-3 en campo de Chile en partido clasificatorio para el Mundial que coincidió en horario con nuestras conferencias. Una vez más, fútbol y cómic chocaron, pero debo decir que a pesar de todo la participación del público fue notable.

Nada más terminar la charla con Anders salí disparado hacia el aeropuerto de Medellín (que está a cierta distancia de la ciudad, debido precisamente a la barrera de montañas que la rodea), y desde allí volé hasta Bogotá, donde al día siguiente conocí a otras personas, participé en otras actividades y probé algunos manjares de la cocina colombiana. Que es, al fin y al cabo, de lo que se trata, ¿no?



Si bien Medellín es una ciudad moderna, en la que apenas quedan rastros arquitectónicos de su pasado, Bogotá sí que conserva un casco antiguo que remite a la época colonial y sobre el que se ha escrito una historia llena de tensiones. En la Plaza de Simón Bolívar te puedes encontrar llamas para turistas y un destacamento del ejército jurando por la bandera de la paz, imagino que con el ánimo de inaugurar una nueva tradición que celebre el final del conflicto con las FARC. Tenía todo un tono un tanto festivo, por cierto. En Bogotá tenía una agenda apretada, así que espero poder volver otro día para explorarla a fondo, porque lo merece.


Decur, Marco Tóxico, Powerpaola y Mandorlo, en Bogotá.

Por mi parte, durante la mañana, y en la Escuela Nacional de Caricatura, di un taller de guión de cómic en el que participaron unos quince alumnos. Como era mi primera experiencia en estas circunstancias, aproveché algo de lo que vi en el taller de Anders, Sarah y Fran, lo mezclé con algunos consejos de mi amigo David Muñoz, y lo destilé en una fórmula propia que creo que funcionó razonablemente bien. Los alumnos escribieron, hablaron, compartieron proyectos y demostraron una creatividad que me dejó asombrado. Tentado estuve de robarles unas cuantas ideas muy prometedoras. Yo también aprendí mucho de lo que hicimos en aquellas cuatro horas. A veces, los que tenían las mejores ideas no eran los que desarrollaban las mejores historias, y los que habían tenido ideas menos brillantes, sí eran capaces de desarrollar una historia en condiciones. Efectivamente: cuando uno se pone a escribir, nunca se sabe dónde va a acabar, ni cuándo va a acabar. Y una idea no es un guión.



Por la tarde, y en el Teatro El Parque, tuve ocasión de descubrir la obra de algunos dibujantes colombianos (me quedé especialmente flipado con los originales de Felipe Camargo Rojas, pintados sobre tablas de madera), luego participé en una charla sobre La novela gráfica con el guionista y experto en cómic Pablo Guerra, fantástico conversador, y finalmente disfruté muchísimo de la charla que sostuvieron Daniel Jiménez y el argentino Decur sobre la obra de éste. Como el mismo Decur diría: me hizo un bien espiritual. Es más, diría que todo el tiempo que pasé en Colombia me hizo ese bien, y volví a Baltimore felizmente agotado. Y sin tiempo de descansar, porque me esperaban dos editores españoles de ceño fruncido y la más importante convención de cómic independiente que se celebra en Estados Unidos. Sin respiro.

[Y mi agradecimiento especial a Karol, en Medellín, por tratarme tan bien durante toda mi estancia].

(Continúa en la segunda parte)