jueves, 18 de abril de 2013
ALGO PARA LEER
Grandes preguntas (Fulgencio Pimentel/Sinsentido), de Anders Nilsen: LOS PÁJAROS.
Virus tropical (Random House Mondadori), de Powerpaola: EL VIRUS DE LA VIDA.
La Hermandad de Historietistas del Gran Norte (Sinsentido), de Seth: UN CAPRICHO.
Además, os recuerdo que ya está a la venta Marvel Comics: La historia jamás contada (Panini), de Sean Howe: LA HISTORIA DE MARVEL.
Y aunque no he escrito nada al respecto en Mandorla, quiero llamar la atención sobre un cómic que he traducido y que hace años que forma parte de mis favoritos: BACO (Astiberri), de Eddie Campbell.
miércoles, 5 de diciembre de 2012
GOLIAT
TOM GAULD
“Goliat”
Sinsentido/Apa Apa
Reseña publicada en Rockdelux #311 (noviembre de 2012).
lunes, 29 de octubre de 2012
REPESCA DE NOVEDADES
Como suelo comprarme las novedades en su edición americana, y a menudo las comento inmediatamente, cuando salen publicadas en España a veces ha pasado un año o más desde que las reseñé en Mandorla, con lo que quedan enterradas y son poco útiles para el lector que sigue la actualidad de las librerías españolas. A ver si me aplico y de vez en cuando me voy acordando de rescatar esos textos que vuelven a cobrar actualidad con su traducción al español. En este post he recopilado algunas entradas que se referían a títulos publicados durante los últimos meses en España.
¿ERES MI MADRE?, de Alison Bechdel, publicado por Mondadori: EL DÍA DE LA MADRE.
HOLY TERROR (TERROR SAGRADO), de Frank Miller, publicado por Norma: MÁS LÍBRANOS DEL MAL.
META MAUS, de Art Spiegelman, publicado por Mondadori: DE RATONES Y HOMBRES.
SUPERGODS. HÉROES Y MITOS DEL CÓMIC, de Grant Morrison, publicado por Turner: LITERATURA SUPERHEROICA 4: SUPERGODS.
LOS ENTUSIASTAS, de Brecht Evens, publicado por Sinsentido: UN LUGAR MUY EQUIVOCADO.
LA BIBLIA, de Basil Wolverton, publicado por Diábolo: PROFETAS DEL DIBUJO.
EL NUEVO UNIVERSO DC, de diversos autores, publicado por ECC: EL FIN.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
UN LUGAR MUY EQUIVOCADO
El año pasado escribí sobre Un lugar equivocado (Sinsentido, 2011) que era «el libro que había que tener». La presentación internacional del joven belga Brecht Evens era deslumbrante por su pincelada fluida, su uso del color pictórico en el cómic y un concepto revolucionario del espacio en la página. Un lugar equivocado era una obra de sensaciones e impresiones volátiles, un torbellino informal de imágenes y emociones juveniles que triunfaba más por lo que sugería que por lo que decía.
En su nueva obra larga, The Making Of (Drawn & Quarterly, 2012; que está publicada, o a punto de ser publicada en España por Sinsentido bajo el título Los entusiastas), Evens vuelve a hacer un despliegue gráfico de primera categoría, casi un catálogo de recursos, y además se aplica en armar un guión sólido y coherente mucho más que en Un lugar equivocado. A partir de un tema eterno, la vieja lucha de la naturaleza contra la cultura, que llevada al terreno del arte se convierte en inspiración vs. educación, al fin y al cabo un tema muy de estudiante de arte, Evens perfila personajes, pule el argumento y encadena anécdotas con una rotundidad que dista mucho de la fragilidad narrativa de su obra anterior. Lo que hace Evens es construir con mano firme una clásica sátira social burguesa, muy al gusto europeo y especialmente francés.
Con esto, para mí Evens se sitúa en un lugar muy equivocado desde el que plantear su manera de hacer cómics. Todo lo que es abierto en su espléndida personalidad gráfica se vuelve cerrado en su provinciano guión literario. Evens ha escrito su libro con buena letra y redacción impecable, pero no ha podido evitar los tópicos de un argumento muy manido y unos personajes muy sobados que convierten la supuesta crítica corrosiva en complaciente guiño entre pares. Si una virtud tiene Evens es precisamente su caudal visual, que aquí se vierte en una diversidad de recursos narrativos -hay algo de manual de estilo a lo Asterios Polyp también en The Making Of-, puntuados por citas recurrentes a la historia de la pintura, que parten precisamente de La ciudad, de Grosz, uno de mis cuadros favoritos. El gran poder de Evens está en sus imágenes, como dejó claro en Night Animals (Top Shelf), una maravillosa fabulita contada con un encadenado de ilustraciones. Incluso en The Making Of lo demuestra, en dos páginas que anteceden al inicio del propio relato y que, a la manera del vía crucis, condensan la novela gráfica entera en sólo doce imágenes sin palabras. Y lo hacen con mucha más potencia y sutileza que las 200 que vienen a continuación.
Quiero con esto decir que siento toda la simpatía del mundo hacia las páginas de Evens, pero creo que su comedieta moral de clase media a la francesa está muy por debajo de sus verdaderas posibilidades. Y ni siquiera es porque tenga antipatía por el género: Lauzier es uno de mis autores favoritos de siempre.
Con The Making Of confirmo que cada vez me interesan menos los guiones competentes y las historias bien contadas. Lo que quiero son imágenes que me entren por los ojos.
viernes, 27 de julio de 2012
LA MUCHACHA SALVAJE
La muchacha salvaje 1. Nómada
Sinsentido
El debut de Mireia Pérez como autora grande de novela gráfica viene precedido de un premio (Fnac/Sinsentido) y de un hype considerable. Esas expectativas se habían generado en ocasiones por motivos extradeportivos, pero ahora a Mireia le tocaba demostrar sobre la cancha que vale lo que se esperaba de ella. Esta primera entrega de lo que se anuncia como una trilogía despeja dudas: a Mireia Pérez le sobra el talento y sabe cómo usarlo. Aún con algunas asperezas por limar y con sus influencias por bandera, no obstante este viaje iniciático feminista en los tiempos arcádicos se lee con fluidez y pasión, con urgencia por pasar la página, y con la ilusión de que sea el primer paso en una carrera que llegará a donde Mireia Pérez quiera que llegue.
Publicado originalmente en Rockdelux nº 303 (febrero 2012).
viernes, 30 de diciembre de 2011
LA CHICA SILVESTRE
Habrá quien piense que Mireia Pérez lo tenía muy fácil para su debut en formato largo. Se había hecho muy conocida a través de las redes sociales (más conocida quizás de lo que su escasa obra justificaba), había encandilado a críticos y editores, tenía un estilo moderno y reconocible que se había demostrado comercial en nuestro país en la obra de Sfar y, por supuesto, era una mujer joven y con personalidad, y en nuestro mundillo, según parece, ser mujer sigue siendo noticia.
A mí, por el contrario, me parece que todo eso se lo ponía muy difícil a Mireia. Las expectativas (o el hype) eran muy altos, y yo sé que hacer una historia de 100 páginas no es lo mismo que ocho viñetas; y presentarse con sus influencias tan a la vista, tan desnudas, era poner la cara al frente para recibir la lluvia de halagos o de trompazos. Se vea como se vea, un acto de valentía. De personalidad. Pero aún así, arriesgado.
Por eso me ha producido tanta alegría ver que en La muchacha salvaje 1. Nómada (Sinsentido, 2011), obra ganadora del IV Premio Fnac-Sinsentido de Novela Gráfica, Mireia confirma todo ese talento que ya había ido enseñando poco a poco, y confirma que ese talento da para cosas grandes también. Y para lo que quiera, sospecho, pero eso ya lo veremos en el futuro. Página tras página, he disfrutado la lectura de este libro como una revelación. Hay un infinito de posibilidades en sus viñetas, y el único motivo por el que no estoy deseando que maduren es porque para entonces seré ya un hombre viejo, y nadie tiene prisa por envejecer. Disfrutemos, pues, de la Mireia Pérez joven y primeriza, y de su espléndida inmadurez.
La muchacha salvaje ha acabado siendo una primera parte de una trilogía, lo cual ya da idea de los problemas a los que se enfrenta un autor novel que aborda el arte de hacer novelas gráficas. Desarrollar una historia compleja es un proyecto de envergadura que no es fácil resolver en los plazos previstos. La solución es recurrir a esa vieja instancia del cómic comercial de siempre, la serialización. El problema es darle entidad propia a cada entrega, hacer que tu historia sean tres libros y a la vez uno solo. En ese empeño, Mireia se queda a medias. Nómada es una lectura completa, pero te quedas con ganas de más. Manejarse en las distancias largas requiere cierta experiencia, y su falta se nota también en algunos problemas de estructura o en ciertos detalles de narración que podrían haberse pulido. Quien lea Mandorla sabrá que no soy precisamente de los que reclaman la perfección formal como baremo de calidad. Prefiero el talento al oficio, y en eso Mireia gana de sobra, afortunadamente. Pero estos detalles creo que no benefician a la obra porque no encajan con el tono que se ha buscado, que es más bien clásico, y estoy seguro de que la autora los irá puliendo en el futuro.
Por otra parte, la mayor parte del libro es un festival de dibujo y color, una experiencia prácticamente sensual -a su manera, una celebración gráfica movida por el mismo entusiasmo que anima las Aventuras de un oficinista japonés de José Domingo de las que hablaba ayer-, donde se deslizan gotas de inteligencia muy avanzada. Es brillante la manera en que Mireia ha resuelto los diálogos del libro, evitando la torpeza fácil de ensayar algún tipo de simulacro de primitivismo para optar por un estilo contemporáneo muy natural. Quizás el libro más parecido (aparentemente) a La muchacha salvaje que he leído en los últimos años sea The Sanctuary (Fantagraphics, 2010), de Nate Neal. El parecido está en que también relata una odisea cavernícola. La impresión es que Neal se ha documentado mucho más que Mireia, y que se ha esforzado mucho más por representar de manera fidedigna los tiempos adánicos, y sin embargo La muchacha salvaje, con su desacomplejada contemporaneidad, resulta mucho más verosímil, más realista.
La anónima y silenciosa protagonista de La muchacha salvaje abandona su tribu recolectora en las cavernas tras ser repudiada por su padre, e inicia un viaje iniciático de corte clásico en el que vivirá su travesía del desierto, sus encuentros con mentores y amenazas, acumulará conocimientos y volverá a casa para salvar a su comunidad en peligro. Privada del habla, tal vez porque de momento no tiene nada que decir, ya que sólo está aprendiendo, su atributo distintivo son los ojos, inmensos y abiertos de par en par, por los que engulle con avidez el mundo que le rodea. Desde Laura Mulvey, la mirada ha sido un punto de discusión clave para la historia del arte feminista, y en cierta medida es la mirada de la chica silvestre la que deconstruye la invención social del género contra la que se rebela en su búsqueda. Evidentemente, la muchacha no está contenta con el papel que le han asignado, pero para descubrir quién quiere ser o quién es, necesita conocer otros modelos, y necesita superarlos. Para recuperar la (fálica) lanza, por ejemplo, antes necesita doblegar la violencia del hombre oscuro dominándolo sexualmente, y mostrando al final que, al contrario de lo que cree su propio padre al inicio del libro, no es que no le gusten los hombres, es que sólo acepta el sexo bajo sus propias condiciones.
Sin embargo, el viaje feminista no es el más interesante de los que realiza la muchacha salvaje en su nómada peripecia de este primer libro, sino el viaje artístico. Es el arte de sus pinturas rupestres el que verdaderamente provoca el conflicto en su sociedad, el que introduce la quiebra de los valores institucionales, y el que proporciona por fin la sabiduría nueva y redentora: el arte que ha aprendido de ella le permite a su hermana pequeña darle una clave del destino de la tribu, y abrir así la posibilidad de que la muchacha acuda a su rescate (previsiblemente en el segundo volumen). Ese discurso profundo es el más universal e inspirador de La muchacha salvaje, ya que propone la práctica del arte como un acto de responsabilidad social, que es precisamente uno de los desafíos a los que se enfrenta el cómic contemporáneo si quiere dejar de ser una reliquia de una era muerta para enfrentarse al futuro.
Sospecho que el segundo volumen de La muchacha salvaje me va a sorprender mucho. Espero no tardar en averiguarlo, porque quiero leerlo antes de haberme convertido en un hombre viejo. Y además, estoy deseando saber qué va a hacer Mireia después. Cualquiera sabe.
domingo, 24 de julio de 2011
CUANDO ESCUCHO ALGO ASÍ ME CUESTA CREER QUE UN DÍA TENGA QUE MORIR

lunes, 18 de julio de 2011
LUJO, CALMA, VOLUPTUOSIDAD Y GARRIRIS

Hace muchos años, un personaje del tebeo underground español fue un icono mundial. Era un perrito que se transformó con un par de retoques en Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. Javier Mariscal fue quien realizó ese pequeño acto de magia que ya no se ha vuelto a repetir. Porque Javier Mariscal, diseñador de fama mundial, resulta que era también dibujante de tebeos. Viendo el impresionante volumen de Los Garriris (Sinsentido, 2011) que se acaba de publicar, diríamos casi que era, ante todo, dibujante de tebeos.
domingo, 27 de marzo de 2011
LOS INCENDIOS VENIDEROS

lunes, 31 de mayo de 2010
TRIVIALIDADES

martes, 11 de mayo de 2010
¡CARACOLES!
Tenía muchas ganas de pillar este Duelo de caracoles (Sinsentido, 2010) de Pere Joan y Sonia Pulido, y no me ha decepcionado lo más mínimo. Quiero con esto decir que me ha producido una agradable sensación de desconcierto que te dejan las cosas que necesitan tiempo y relecturas para hacerse amigas tuyas. Mientras tanto, flotan libremente por los recovecos de tu cabeza, asomándose por donde menos lo esperas. Que de momento es en alguna loma lejana del horizonte imaginativo de Emanuel Guibert, Rutu Modan y Eddie Campbell, bajando hacia un valle donde habita el -en esta misma semana, al menos- inevitable 1-Hervir un oso de Jonathan Millán y Miguel Noguera. Y antes de que alguien piense que es barbaridad bárbara comparar la aparente cursilería burguesa de este Duelo de caracoles con el humor extraviado y oblicuo de 1-Hervir un oso, aclararé que me refiero a que ambos comparten una manera actual de entender el lenguaje del cómic, una manera que está entre la señalética y la ilustración editorial de prensa, y que, en definitivas cuentas, y esto es lo importante, intenta construir un discurso reflexivo a través de las imágenes, aunque su base sea realmente la palabra.sábado, 19 de diciembre de 2009
FUNNY ANIMAL
Al final, Sócrates el semi-perro se va a convertir en mi serie favorita de Sfar y Blain. Sobre todo de Blain. El primer volumen me pareció un rollo patatero, pero el segundo me impresionó mucho, y el tercero, Edipo en Corinto (Sinsentido, 2009), que acaba de publicarse, me ha parecido extraordinariamente divertido. Creo que la desenvoltura con la que hace las cosas Sfar provoca que Blain -ese tío tan serio que en Gus se ha empeñado en demostrarnos que él también es divertido, por las buenas o por las malas- se relaje y se convierta en la máquina de dibujar perfecta. Sfar, todo hay que decirlo, es hasta demasiado relajado, y por eso este volumen acaba tan abruptamente, cortado de cualquier manera a mitad de escena y sin que el argumento se haya llegado a desarrollar de verdad. Pero bueno, al fin y al cabo, ya sabíamos de antemano que Sócrates el semi-perro no nos llevaba a ningún lado, simplemente nos llevaba, y como de lo que se trata es de disfrutar del paseo, eso es lo que hay que hacer. La comedia anacrónica y seudofilosófica se desata bajo una portada inspirada en la del Electric Ladyland de Jimi Hendrix, y que nos recuerda que Blain vive desde hace algún tiempo en la fantasía de haberse trasladado a 1968 y que allí, metamorfoseado en Guy Peellaert, dibuja interminablemente tebeos eróticos de una frivolidad cartelística. Sfar se toma todo esto con naturalidad, desactiva las ínfulas de su compañero artístico y lo somete a la implacable disciplina del buen humor. Edipo en Corinto se hace corto. Eso es bueno. Un buen tebeo siempre tendría que parecernos insuficiente cuando hemos terminado de leerlo.
domingo, 6 de diciembre de 2009
HACER EL INDIO
Segundo capítulo de hoy de cuando nos gustan tebeos que no nos gustan.lunes, 9 de noviembre de 2009
CHRISTOPHE BLAIN: "LA HISTORIA TIENE SU PROPIO MISTERIO"

HEREDERO DE LA GRAN TRADICIÓN DEL CÓMIC DE AVENTURAS FRANCÓFONO, CHRISTOPHE BLAIN HA ENCONTRADO LA FORMA DE ESCRIBIR CON EL DIBUJO.
El relevo generacional ha puesto en cabeza de la industria del cómic más potente de Europa, la francesa, a un grupo de dibujantes treintañeros agrupados bajo el poco original nombre de “nouvelle bd”. Formados en la independencia, los Joann Sfar, Blutch, David B. o Lewis Trondheim han demostrado ser capaces de madurar como autores con tirón comercial que no renuncian a una personalidad propia. En el pelotón de cabeza se encuentra Christophe Blain (1970). Sin duda uno de los más brillantes dibujantes de cómics del mundo ahora mismo, Blain se ha revelado además en los últimos tiempos como un guionista fascinante e inaprensible, que siempre se escapa por el último recoveco ante los ojos mismos del lector. Sus dos últimas obras publicadas en nuestro país le muestran en su faceta de autor completo, con Jacques (Norma Editorial, publicado originalmente en 2005), el tomo 5 de su extraordinaria serie Isaac el Pirata, y como dibujante al servicio de los guiones de Sfar, en la primera entrega de Sócrates el semi-perro, titulada Heracles (Sinsentido, publicado originalmente en 2002).
Al inicio de Jacques, mientras Isaac el pintor pinta un cuadro que no va a vender a nadie, le preguntan: “¿Y por qué lo pintas?” “Para ver si todavía soy pintor”. ¿Te identificas con Isaac?
En mis historias pongo muchas cosas tomadas de mis experiencias, o que he estado observando, pero nunca son autobiográficas. Reparto mis experiencias entre distintos personajes, y a veces soy completamente un personaje y luego me distancio de él. Con eso consigo dar a los personajes personalidades complejas y sorprendentes, estando en todas partes, pero a la vez en ninguna y mezclando personalidades que he estado observando y que no se me parecen para nada. Cuando Isaac dice eso, estoy más bien pensando en la práctica del dibujo que en el cómic. No es exactamente lo mismo. No es el mismo proceso. En Isaac no me refiero tanto a mi oficio como historietista, porque Isaac realmente no escribe, es un observador. Es lo que se le pide.
¿Te consideras vocacionalmente más historietista o dibujante?
Las dos cosas. Al principio era más dibujante, pero ahora como trabajo sólo en mis propias historias tiendo a cada vez más a ser historietista.
En tus historias resulta imposible distinguir el guión del dibujo. Da la impresión de que están escritas con el dibujo.
Es verdad.
¿Partes de un guión escrito?
No. Parto de un storyboard, y tengo alguna situación, entonces empiezo a escribir a partir de ahí e introduzco algunas modificaciones. Aunque el dibujo sea un croquis muy básico, se podría entender toda la historia sólo con el storyboard.
¿Necesitas que la historia te sorprenda?
Sí. Siempre tengo la sensación de que la historia se escribe sola, de que tiene su propio misterio. Si tengo la sensación de que sé exactamente lo que quiero decir, de que quiero controlarlo, es posible que escriba situaciones que sólo sean tópicos y que el lector no se quede sorprendido, y el lector verá desde mucho antes a dónde quiero ir.
Jacques es quizás el mejor álbum de la serie porque es el más orgánico, y nunca tienes la sensación de saber exactamente lo que está pasando.
Estoy muy contento de que me digas eso. Intento guardar lo más posible eso y no tener una idea definitiva de lo que quiero contar antes de escribir la historia, o incluso mientras la estoy escribiendo. Aunque a veces me pasa. Tengo un sentimiento de globalidad y sé a dónde tengo que ir y me he dado cuenta de que eso me bloquea. Es malo cuando escribo demasiado con ideas. Tengo que escribir con la vida de los personajes y que sean ellos los que guíen la historia, y que no transmitan un mensaje, una moraleja o las ganas de llegar a un punto concreto.
Ahora tienes parado Isaac el pirata. ¿Has llegado a un punto en que necesitas descansar para saber qué hacer con esa serie?
Quería probar con otras series, más construidas sobre la sensación de universo y la emoción de los personajes, más graciosas. Es por ello que he creado un nuevo personaje que se llama Gus, que es más ligero, más fluido que Isaac. Puedo caricaturizar el western y eso me permite ser exagerado, sin límites, porque el western es de por sí exagerado. Me parecía que a Isaac le faltaba diversión, comedia. Quería usar cosas totalmente exageradas para que cuando contaba otras cosas más sutiles hubiera contrastes más fuertes. Ahora lo digo así, pero cuando lo estaba haciendo era muy intuitivo, y lo sigue siendo, y no lo he analizado antes.
Pero sí eres consciente de rescatar elementos típicos del cómic frente a elementos más típicos del cine.
En el ritmo que intento imponer a los personajes y al lector. Los códigos del western se han vuelto clichés que conoce todo el mundo, y eso me permite usar todavía más rupturas, y donde más puedo usarlo es en los elementos cómicos, porque juega mucho con la complicidad del lector, una especie de complicidad literaria para expresar lo cómico. También puedes expresar emociones, pero nunca tendrás la fuerza del cine para expresar sensaciones más abruptas. El cine tiene la posibilidad de sacar emociones del espectador que son más inmediatas, más sensuales. El cómic juega más con la complicidad intelectual con el lector. El lector tiene que jugar con los códigos del dibujante y el autor. Es menos abrupto.
Pero a ti sí te interesa mucho lo emocional “brutal” en el cómic.
Sí, pero no puedo traducir de una manera tan fuerte la emoción de los personajes.
Sobre la nouvelle bd se ha lanzado la crítica de que le falta profundidad, sobre todo desde Estados Unidos y en comparación con sus historietistas de vanguardia.
Yo hago lo que quiero hacer. Hago lo que puedo con los medios que tengo y los límites que tengo y no tengo que compararme con otros autores. De hecho, leo muy poco a los otros y lo que me interesa de los autores es estar fascinado por ellos, y ya está, no me importan las corrientes ni las épocas de las que forman parte ni de qué país.
Creo que parte de la crítica proviene de la reutilización de los géneros clásicos. ¿Plantea problemas especiales lo contemporáneo?
Tenía la necesidad de generar aventuras porque tenía ganas de contarlo. Ahora empiezo a tener la necesidad de hacer otras cosas y de tener otras cosas que contar. Tengo ganas de contar historias contemporáneas y estoy apuntando y escribiendo cosas contemporáneas.
El western ya lo habías tratado con David B. en Las aventuras de Hiram Lowatt y Plácido (Planeta-DeAgostini). También has colaborado con Lewis Trondheim y Joann Sfar en La mazmorra y ahora, con este último en Sócrates el semi-perro.
Son amigos con los que trabajo en talleres con los que hay una gran complicidad, y trabajo muy fácilmente sin necesidad de intermediarios ni diplomacia. Siempre es un trabajo que desde el punto de vista de la comunicación con ellos resulta muy fácil. Me fío de ellos, me fío de sus historias, nos gusta mucho reírnos juntos. Me daban sus storyboards, son dibujantes extraordinarios. Siempre les he pedido que pongan los menos elementos posibles. Sólo tenía que preocuparme de la puesta escena y ellos también se han fiado mucho de mí.
Viendo lo que has hecho luego, los álbumes con hiciste con David están muy en sintonía con tu trabajo, sin embargo Heracles parece mucho más de Sfar.
Sí, Lewis y Joann cuando me escribían las partes de acción, al cabo de un tiempo ya no se esforzaban por hacerme un storyboard porque sabían que la acción y el ritmo era mi universo. De modo que no hacían grandes invenciones ni esfuerzos porque sabían que era yo quien me iba a ocupar de esta parte. Yo les decía “Podíais esforzaros un poco”, y ellos me decían “Oh, sabemos que es tu especialidad, es mucho más divertido y así no te masticamos el trabajo”. Lewis y Joann no fundan el interés de sus historias sobre la acción, y yo sin embargo sí, para mí la acción es el máximo interés.
¿Nunca te has planteado escribir para otro?
No.
¿Cómo se pueden hacer más de quince álbumes en diez años?
No es tanto. ¿Cuántos ha hecho Joann, cuántos ha hecho Lewis? Joann a lo mejor ha hecho cien en diez años.
En España tenemos ahora la sensación de que hay un momento de euforia, que hay un momento de cambio en el cómic hacia un mayor reconocimiento. ¿Esto también se ve desde Francia?
Sí. Nos aprovechamos de esta situación, y esperamos que dure. En Francia hay un montón de títulos cada año, demasiados, y he tenido la sensación de que todo va a desmoronarse en algún momento. No sé cómo va a evolucionar, pero lo cierto es que cada vez hay más posibilidades de hacer cosas distintas. Es por eso por lo que a mí me apetece trabajar mucho, para aprovechar la situación lo más posible.















