jueves, 18 de abril de 2013
ALGO PARA LEER
Grandes preguntas (Fulgencio Pimentel/Sinsentido), de Anders Nilsen: LOS PÁJAROS.
Virus tropical (Random House Mondadori), de Powerpaola: EL VIRUS DE LA VIDA.
La Hermandad de Historietistas del Gran Norte (Sinsentido), de Seth: UN CAPRICHO.
Además, os recuerdo que ya está a la venta Marvel Comics: La historia jamás contada (Panini), de Sean Howe: LA HISTORIA DE MARVEL.
Y aunque no he escrito nada al respecto en Mandorla, quiero llamar la atención sobre un cómic que he traducido y que hace años que forma parte de mis favoritos: BACO (Astiberri), de Eddie Campbell.
jueves, 28 de febrero de 2013
SUPERCÓMIC
Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea. Libro de ensayo colectivo publicado por Errata Naturae en abril de 2013.
Autores: Daniel Ausente, David M. Ball, Eddie Campbell, Fernando Castro Flórez, Jordi Costa, Alberto García Marcos, Emmanuel Guibert, Eloy Fernández Porta, Max, Ana Merino, Raúl Minchinela, Óscar Palmer, Mireia Pérez y Pepo Pérez.
Portada: David Sánchez.
Durante los últimos meses he tenido el inmenso placer de coordinar la edición de este libro, que finalmente será publicado el próximo abril, coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona.
Os copio aquí el texto de contraportada, escrito en la editorial, que creo que ha pillado muy bien el sentido del volumen:
«Precaución: el libro que tiene ahora mismo en las manos no es una historia del cómic. Tampoco es una guía de lectura ni una lista de la compra para principiantes. Dios nos libre. Este libro es un conjunto de ensayos lúcidos, heterogéneos y desacomplejados sobre el cómic actual: sobre sus mutaciones fundamentales en todo el mundo a lo largo de los últimos años. Porque el cómic ha cambiado mucho últimamente, y con él sus lectores. Hasta hace unos años, el lector adulto de cómics era casi siempre alguien que vivía en el recuerdo melancólico de sus lecturas infantiles y adolescentes. Ahora, sin embargo, los nuevos lectores adultos compran cómics porque su lectura les resulta tan estimulante y enriquecedora como una novela de Roberto Bolaño, un capítulo de The Wire o la última película de los hermanos Coen. A ellos se dirige este libro.
¿Y de qué tratan entonces estos ensayos? De la importancia que han tenido en el cómic y su reciente transformación temas como la autobiografía, la memoria, el periodismo gráfico, la reinvención de los superhéroes, el manga más heterodoxo, el nuevo género negro, el tebeo como ensayo, la representación extrema de la sexualidad o la nouvelle bande dessinée francesa.
Y por si acaso sintieran que tras leer estos textos, escritos por algunos de los grandes especialistas nacionales e internacionales, les faltara algo, incluimos también un maravilloso cómic inédito de Max y Mireia Pérez: un historietista consagrado y una de nuestras mejores promesas de la viñeta a la búsqueda conjunta y delirante de la historia perfecta».
Éste es el sumario, en el orden que aparece en el libro, que tiene 357 páginas:
«Después del cómic. Una introducción», Santiago García.
«La autobiografía en el cómic. Una muy breve introducción a un tema muy extenso, visto desde una bicicleta en marcha», Eddie Campbell.
«Love and Rockets o la cumbre de la ficción seriada», Ana Merino.
«Los fracasos de Chris Ware», David M. Ball.
«La imparable extensión de lo nimio», Raúl Minchinela.
«La memoria gráfica y las sombras del pasado», Daniel Ausente.
«M+M», Mireia Pérez y Max.
«Don Sórdido goes global. Miguel Ángel Martín y las gestiones de la violencia», Eloy Fernández Porta.
«Un zoom para Shintaro Kago», Jordi Costa.
«La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano», Óscar Palmer.
«Dioses y patria: viñetas políticas en el cómic norteamericano contemporáneo», Pepo Pérez.
«"...yo soy Pagliacci" [el (presunto) sacrificio superheroico y la "mentira" (fundadora) social]», Fernando Castro Flórez.
«Entrevista con Emmanuel Guibert: el hombre tranquilo y las pequeñas cosas», Alberto García Marcos.
Hasta aquí la información fundamental sobre el libro, que iré ampliando en próximas fechas: precio y día exacto en que sale a la venta, por ejemplo. Además, en futuras entradas iré comentando de forma concreta cada uno de los artículos incluidos en el volumen.
Aquí ya sólo quiero añadir la crónica personal de este libro.
Como ya habrá supuesto algún seguidor de Mandorla, me encanta escribir sobre cómics. Y, por supuesto, también me encanta leer sobre cómics. Es uno de esos raros placeres que a veces, y lo digo sin complejos, puede superar incluso a la propia lectura de cómics. A veces, pero, reconozcámoslo, raramente. No me encuentro tantos textos maravillosos sobre cómics como me gustaría. Pero también es cierto que no siempre se promueven esos textos, y que las personas que podrían escribir textos fantásticos sobre cómics no siempre reciben el estímulo adecuado para hacerlo, ni tienen dónde hacerlo ni, en definitiva, se lo ha pedido nadie. El caso es que hay un tipo de libro sobre cómic que yo todavía no había visto publicado en España: la colección de ensayos heterodoxos y adultos, que se acerquen al cómic frontalmente, sin pedir disculpas y sin dar explicaciones, desde una perspectiva amplia de la cultura general, no del mundillo especializado. Si algo tenía claro era que, en caso de hacer ese libro, tenía que hacerlo en una editorial que no fuera de cómic, una editorial que tuviese un amplio marco de intereses dentro de los cuales el cómic pudiera presentarse como otro más ante sus lectores, que no tendrían por qué ser necesariamente aficionados de los que frecuentan las librerías especializadas. Y todo esto no es porque haya nada de malo ni en las editoriales de cómic ni en las librerías especializadas, sino porque la idea era salir a un escenario más amplio, al escenario común de la cultura general, compartida, no del nicho para iniciados. Un escenario que pocas veces nos atrevemos a pisar los que básicamente vivimos del cómic.
Con este planteamiento en mente, mi primera elección entre las editoriales que trabajan ahora mismo en España estuvo clara: Errata Naturae representaba justo lo que buscaba. Una editorial que publica tanto ensayo como filosofía y narrativa, y que se ha preocupado de incluir en su catálogo volúmenes dedicados a series de televisión, cine y videojuegos. Si Supercómic tenía sentido, tenía que ser en un sitio como Errata Naturae.
Mientras rumiaba este proyecto, esperando el momento -que al final nunca llega- de que las obligaciones más urgentes me dejaran un rato libre para planteárselo a la editorial, el año pasado recibí inesperadamente una llamada de Errata Naturae. Querían que participara en el volumen dedicado a The Walking Dead, cosa que hice con sumo gusto, escribiendo un artículo sobre el cómic original en el que se basa la serie de televisión. Y ya de paso, aproveché para comentarles mi idea de un libro dedicado a ensayos sobre cómic contemporáneo. ¿Sabéis qué? Resulta que estaban buscando precisamente un proyecto como ése.
A veces, las cosas salen bien casi sin proponérselo.
A partir de ahí, ya sólo ha sido cuestión de seleccionar a un grupo de autores, pedirles un texto y esperar a que lo entreguen. Es maravilloso cuando uno hace un libro y en realidad todo el trabajo duro lo hacen otros. Debo decir que todos los colaboradores han mostrado un trato excepcional y una profesionalidad impecable, y que ha sido un placer trabajar con ellos. Y lo mismo debo decir del equipo de Errata Naturae: Rubén Hernández, Irene Antón y los demás -maquetistas, correctoras- que han trabajado un montón para que este libro quede incluso mejor de lo que había soñado. No sólo han currado una barbaridad, sino que lo han hecho con una amabilidad extraordinaria. Así da gusto.
Ya sólo queda esperar unas semanas para tenerlo en las manos. Me hace muchísima ilusión que este proyecto sea ya una realidad. Espero que si hay por ahí fuera más personas que, como yo, disfrutan leyendo textos excelentes sobre cómic, pasen un buen rato con Supercómic. Es realmente un libro único.
Aunque la semana que viene hablaré de otro que podría ser su hermano, en cierta manera. Pero eso será la semana que viene.
viernes, 25 de enero de 2013
CLOWES, PROPHET, ANTES DE, CAMPBELL
En primer lugar, uno de los cómics verdaderamente grandes que se han publicado en lo que va de siglo por fin llega a España: El Rayo Mortal (Random House Mondadori), de Daniel Clowes. Hablamos de él en «Supervillanos: El Rayo de la Muerte».
Una de las sorpresas más agradables del comic book americano comercial del último año: Prophet (Aleta), relanzado por Brandon Graham con la ayuda de una galería de excelentes dibujantes, con Simon Roy a la cabeza. Lo comentamos en «Profeta en tierra extraña».
No he escrito una verdadera reseña de Antes de Watchmen (ECC), pero aquí hablamos de alguna circunstancia que nos llamó la atención en su día: «Superhéroes para adultos».
El último enlace no lleva a Mandorla, sino a Entrecomics y a una reseña que Gerardo Vilches ha escrito a partir de Mi libro sobre el dinero. Esa cosa maravillosa y horrible (Astiberri), de Eddie Campbell, que tuve el gusto de traducir y que es ya uno de mis títulos favoritos del autor escocés. Lo recomiendo fervientemente, y la reseña se puede leer aquí.
viernes, 1 de julio de 2011
LA NOVELA DE EDDIE CAMPBELL
miércoles, 29 de junio de 2011
LOS 90 DE LOS 90: GRAFFITI KITCHEN

Para la mayoría del público, Eddie Campbell es el dibujante de From Hell. Los más enterados mencionarán también Bacchus, y poco más. Y, sin embargo, este prolífico autor británico ha declarado en más de una ocasión que los tebeos por los que le gustaría ser recordado pertenecen a la serie Alec, una de sus obras más dispersas, irregulares y originales, y también una de las historietas más personales y libres que he tenido la oportunidad de leer jamás.
Alec MacGarry es, a simple vista, el sencillo alterego de Campbell. El autor se niega, sin embargo, a considerar “autobiográficas” las historias de Alec, ya que, por un lado, considera que un proceso de selección, elaboración y sublimación las convierte en obras de ficción y, por otro, incluye vivencias y experiencias ajenas, que le han sido relatadas o que ha conocido de segunda mano. Sin embargo, en Graffiti Kitchen la identificación entre autor y personaje es absoluta, y el intento de eliminar todos los retruécanos de la creación artística es tan consciente que llega a límites impresionantes. El mismo Campbell afirmaba haber buscado en Graffiti Kitchen romper con las barreras del estilo, ese conjunto de rasgos que hacen que inmediatamente reconozcamos un dibujo, una página de un autor, codificados en una huella que ya nos resulta familiar y cómoda. Para conseguirlo, reduce al mínimo el dibujo de Graffiti Kitchen, convertido en mero garabato nervioso despojado de todo el trabajo profesional de abocetamiento, dibujo a lápiz, entintado/pulido, etc. Conviene a la obra ese aire urgente, desmadejado y emotivo, pues así refleja mejor el tema tratado: una historia de amor. Una historia de amor real, veraz y dolorosa (Campbell tardó diez años en sentirse lo bastante distanciado como para poder sacársela del pecho) de las que, seamos sinceros, nadie hace nunca en la historieta. En el panorama del cómic, Alec se yergue como un arbusto raro, desconocido y de forma extraña, un tebeo tan verdaderamente “alternativo” que es como si procediera de una tierra paralela donde la historieta hubiera seguido un curso distinto del que ha seguido aquí. Es, simplemente, la expresión de una personalidad única e intensa, la de su autor. Dentro del corpus de Alec, Graffiti Kitchen también es singular. Se trata de una historia larga (48 páginas) en la que todos los temas habituales de la serie (la anécdota cotidiana, la observación psicológica, el relato tabernario, la apreciación del vino; la alegría de vivir, en suma) se subordinan a la historia de amor a través de mecanismos narrativos tan complejos que dan una desnuda sencillez a la obra. Puede que sea un gusto adquirido, pero con Campbell, la expresión “tebeo adulto” no produce sonrojo.
EL CHIVATO: EDDIE CAMPBELL

Descrito por Neil Gaiman como «El Rey ignorado del comic book; un genio, y no hay más que hablar», y admirado ardorosamente por figuras del calibre de Alan Moore, Eddie Campbell lleva más de quince años produciendo una obra abundante, variada y tan interesante y arriesgada que cuesta describirla en comparación con otras historietas. Su estatus de absoluto desconocido para el lector español empobrece de forma lamentable nuestro panorama viñetero.
Nacido en Glasgow en 1955, Campbell se traslada a Londres con sus padres a los dieciséis años, cuando todavía estaba en el instituto. Será en la ciudad del Támesis donde se inicie como historietista. Su primer tebeo autopublicado es nada menos que de 1975 (tenía 40 páginas y se titulaba The Tale of Beem Gotelump), pero durante el siguiente lustro no volverá a dar señales de actividad pública, aunque sigue dibujando. De ese período data su primera historieta memorable, «In The Days of the Ace Rock ‘n’ Roll Club», que contiene el germen del que será uno de sus dos personajes más populares, Alec. Las historietas de Alec han sido descritas como autobiográficas, aunque el propio Campbell combate esa definición. De tono costumbrista, muchas veces no son sino perspicaces aproximaciones a estampas de la existencia cotidiana, para las cuales no se puede encontrar referente si no es acudiendo a las comparaciones literarias. A veces apuntan un naturalismo revelador, a veces buscan lo ingenioso y desenfadado. Siempre vibra en ellas el entusiasmo por la vida, una alegría que será palpable en toda la obra de Campbell.
En 1981 Eddie Campbell está inmerso en la actividad de un cómic británico joven y realmente alternativo, que aplica el postulado punk del DIY (Do It Yourself). Autopublicándose con fotocopias en tiradas tan cortas que a veces llevan las portadas coloreadas a mano, Campbell pasa un par de años recorriendo el circuito de mercadillos callejeros, donde el producto pasa directamente del autor al consumidor. Es una época que le sirve, además de para pulirse artísticamente, para trabar lazos con muchos de los que luego se confirmarían como profesionales británicos más destacados (caso de Brian Bolland). De algunas de estas relaciones surgen amistades que se prolongarán en colaboraciones profesionales, como en el caso de Ed Hillyer, quien dibujará y entintará un buen número de páginas concebidas por Campbell.
Este brote de cómic alternativo británico tuvo su fugaz momento de esplendor a mediados de los ochenta. Surgen revistas y editoriales, dibujantes como el mismo Campbell participan en exposiciones en galerías de arte. La revista Escape publica tres álbumes recopilatorios de Alec en 1984, mientras Campbell tiene una colaboración semanal en el periódico musical Sounds.
En 1986 Campbell, ya casado y con familia, decide trasladarse a Melbourne (Australia), patria de su esposa, que es donde aún reside actualmente. Esto no hace que pierda el contacto con la actividad viñetera británica. 1987 marca el debut del más popular de sus personajes, Bacchus, en el número 1 de Deadface, publicado por Harrier (no se desorienten, Deadface y Bacchus son dos formas distintas de llamar al mismo material). Descrita por Campbell como su «tebeo de superhéroes», la saga de Bacchus podría resumirse con simpleza utilizando la fórmula «Jack Kirby mezclado con Robert Graves», pero lo cierto es que esta monumental narración, por momentos crepuscular y por momentos socarrona, tan pronto quiere emular a la Marvel de los sesenta como adapta un relato de O. Henry. La celebración de la vida, con sus tristezas y sus sinsabores, es aún más exaltada que en Alec. Utilizando una enorme riqueza de fuentes, técnicas, formatos y estilos, Campbell explora el destino de un puñado de dioses de la mitología clásica griega supervivientes en nuestros días, hilvanando un tapiz de historias viejas y nuevas que toca muchas fibras del alma humana. Con los años, Bacchus ha conocido una variedad de colaboradores: el mencionado Hillyer, Pete Mullins, Steve Stamatidis, Dylan Horrocks, Wes Kublick, Teddy Kristiansen, e incluso un casual José Muñoz que «pasaba por allí».
Sin embargo, la primera encarnación de Bacchus fue interrumpida tras ocho números cuando Harrier quebró en 1988, al hundirse el «cómic alternativo británico». Campbell, perseverante, afronta los noventa dividiendo sus esfuerzos en dos corrientes claramente diferenciadas. Por un lado, Alan Moore le pide que ilustre From Hell, el tebeo que, a la postre, parece que va a ser reconocido por la crítica como obra maestra del autor de Watchmen. Por otra parte, Campbell sigue sacando adelante sus proyectos personales a través de un variadísimo surtido de editoriales, títulos, formatos, antologías de distintos autores y, en general, donde le dan media oportunidad de publicar. Dark Horse es quien más contribuye a hacerle conocido entre el público americano, concediéndole varias miniseries, one-shots y paperbacks que rescatan a Bacchus y Alec, aunque no se deben olvidar dos excelentes mini-álbumes publicados por Fantagraphics en 1991: Little Italy y The Dead Muse.
A pesar de que es consciente de que le harían más popular, Campbell apenas ha aceptado encargos. Una historia de Grendel, escrita y dibujada por nuestro autor, permanece inédita tras haber completado el primer episodio (de esta forma nos quedamos sin conocer lo que habría sido su primer tebeo a color). En 1994 co-escribe, junto a Pete Ford, varios números de Catalyst, una de las series englobadas dentro de los llamados Dark Horse Heroes. El destino ha querido que éste, el menor de todos los trabajos de Campbell, sea el único conocido en España, a través de la edición de World Comics. DC también le tienta, y en 1995 guioniza una historia dibujada por Sean Phillips para Hellblazer, números 85 al 88. Los resultados tampoco son satisfactorios, ni siquiera para el propio autor.
Hombre de gran personalidad, Campbell se encuentra cómodo autopublicándose, y recuerda sus inicios al lanzar bajo su popio sello un comic book mensual titulado Bacchus en mayo de 1995. A la hora de escribir estas líneas, la serie ha alcanzado el número 19, y se dedica a recopilar por orden las antiguas historias de la saga de Deadface, al tiempo que serializa nuevos relatos, de los cuales ya han aparecido dos («King Bacchus» y «Banged Up»). Eddie Campbell Comics también produce tomos recopilatorios.
1997 se anuncia como otro año más de intensa labor para este artista trabajador, que al menos ya se ha descargado de la concluida From Hell. Durante este año, además de proseguir con su Bacchus, Campbell retomará a Alec en un serial que irá apareciendo, como es costumbre, en diversos sitios (Dee Vee y The Staros Report entre ellos). También prepara, junto a Neil Gaiman, una historia de The Spirit que publicará Kitchen Sink.
martes, 28 de junio de 2011
EL FAN


Ya que estoy con Eddie Campbell, añado una nota personal que viene a cuento. Uno de los grandes privilegios de tener amigos dibujantes es que de vez en cuando te hacen regalos que sólo ellos te pueden hacer. Eso pasó hace poco, cuando un puñado de mis más queridos amigos se juntaron para regalarme una página original de Campbell. Se trata de una fantástica página autoconclusiva de Alec que me llegó dedicada desde las Antípodas. Pero eso era solo la mitad del regalo. La otra mitad era una versión de esa misma página realizada por mis colegas dibujantes, adaptando ligeramente las imágenes y la historia para encajar con el regalo. En la parte superior del post podéis ver la página de Campbell tal y como se publicó en la edición de Alec de Astiberri, en primer lugar, y su variante española, en segundo lugar. Podéis entreteneros intentando adivinar quién hizo cada viñeta. Gracias, Fer, Lau, Hélo; gracias, Eddie; gracias, Manolo, Manel, Ber, Javier, Luis, Pepo. ¡A ver cómo os superáis a la próxima!
LA NOVELA EN LAS ANTÍPODAS
lunes, 7 de febrero de 2011
ROCKDELUX 292

En el Rockdelux 292 (febrero 2011) publico dos reseñas: Superman. Kryptonita nunca más y Sexo, amor y pistachos, de Ramón Boldú. Además, la revista de música trae en su sección de cómic, coordinada por Pepo Pérez, reseñas de El invierno del dibujante, de Paco Roca, por Pablo Ríos; Templanza. El poder del miedo, de Cathy Malkasian, por Elisa G. McCausland; Las aventuras del Capitán Torrezno. Plaza elíptica, de Santiago Valenzuela, por Alberto García; Strange Suspense. The Steve Ditko Archives Vol. 1, de Steve Ditko, por Señor Ausente; Adolf, de Osamu Tezuka, por JuanP Holguera y una reseña acojonantemente buena de Alec, de Eddie Campbell, por Rubén Lardín. Cómo se puede escribir tanto y tan bien con tan pocas palabras. Me muero de envidia.
viernes, 21 de enero de 2011
EDDIE
Me ha alegrado enormemente encontrar esta reseña de Alec en la red, porque ya empezaba a pensar que nadie se lo había leído. Que es una de las cosas que a veces pasa con esas grandes obras que todo el mundo alaba y luego resulta que es sólo por efecto cacatúa.jueves, 5 de agosto de 2010
EL DRAMATURGO

Leyendo The Playwright (Top Shelf-Knockabout, 2010), no he podido evitar acordarme de Wilson, de Daniel Clowes. Al igual que en ésta, en la última obra de Eddie Campbell, escrita por Daren White, el protagonista es un hombre maduro y solo, de (cierto) talento, con problemas extraordinarios para relacionarse con los demás, especialmente con la familia y con las mujeres. Y, por supuesto, está obsesionado con el sexo. Es un hombre, así que no sé si esta última aclaración era del todo necesaria.
martes, 22 de junio de 2010
HISTORIA DE UNA DESAPARICIÓN

Me acaba de llegar El destino del artista, de Eddie Campbell, publicado por Astiberri, que es un libro que he tenido la fortuna (y la desgracia) de traducir. La fortuna, porque es uno de esos trabajos de los que uno se siente orgulloso por haber podido participar; la desgracia, porque fue un trabajo arduo. Y no sólo para mí, también para el equipo de diseño y maquetación de Astiberri, que se ha tirado meses trabajando en este libro. Afortunadamente, parece que Campbell ha quedado más contento de la edición española que de la original.
