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viernes, 21 de enero de 2011

HISTORIÉTICA


Quienes siguieran mis andanzas por México ya saben que allí me hice fan de Antonio Gutiérrez, uno de los grandes dibujantes clásicos de aquel país, que alcanzó logros espectaculares en el cómic romántico. Ahora, el especialista Luis Gantus nos ha regalado a través de su blog un documento interesantísimo, un manual sobre cómo hacer cómic realizado por el propio Gutiérrez para beneficio de sus colegas. O sea: la exposición teórica del pensamiento de un autor que en la práctica dibujó más de treinta páginas semanales durante décadas.

He reproducido al inicio de la entrada la página 2 del tratado porque me ha llamado la atención el concepto que tiene Gutiérrez de lo que es el buen dibujo en cómic. Gutiérrez, que siempre fue un dibujante excelso de la escuela más clásica y académica (Gantus comenta que fue invitado a trabajar con Hal Foster) dice: «El dibujante de historietas, no es solamente el individuo que tiene buena o regular facilidad para dibujar. Buenos o regulares dibujantes, pueden realizar, cada uno buenas historietas, si logran transmitir a sus lectores, una imagen sincera y expresiva de una idea».

Historética en Esto es Ferpecto, el blog de Luis Gantus.

Y en episodios anteriores de Mandorla:

jueves, 9 de diciembre de 2010

HERMANOS DE TINTA

Manuel Bartual, un vecino, Sergio Tapia, Luis Gantus, Pepo Pérez, Juanele y Jorge Break en Producciones Balazo: gran cumbre comiquera hispanoamericana.

lunes, 18 de octubre de 2010

EL PÚBLICO

[Carlos García Campillo, Luis Gantus y Luis Fernando,
el jueves 14 en el Museo Nacional de la Estampa]

Entre las donas del Chedraui, la Arena México, el tianguis infinito, las tortas de tinga de pollo y la cerveza Indio no puedo decir que de momento eche mucho de menos Madrid, pero si hubo un momento en el que me hubiera gustado estar en casa, fue hace un par de semanas, durante la celebración de las jornadas de Avantcómic en el Matadero. Aparte de que siempre merece la pena escuchar una charla de Gallardo, me hubiera encantado conocer a Richard McGuire, convertido por obra y gracia del toque mágico de Chris Ware en uno de los padrinos de la novela gráfica contemporánea gracias a una historieta corta, «Here», que publicó en Raw hace más de veinte años. Me quedé con las ganas, pero por lo que me han contado los que sí asistieron, parece que tampoco hubo mucha gente con ganas en Madrid. Según me han dicho, el pinchazo de público fue sonoro. Sé que McGuire no es una figura muy popular, pero, ¿no hay al menos cien personas entre los cinco millones de habitantes de Madrid que le conozcan y tengan suficiente interés por el cómic de vanguardia como para asistir a una charla suya? Y no digo ya nada de Gallardo, convertido en personaje por su película, estrenada este mismo año, y con miles de ejemplares vendidos de María y yo. ¿Fue culpa de la organización, del espacio elegido o de la lluvia? ¿No hay interés por parte del público? ¿O simplemente no hay ganas? ¿Nos hemos vuelto demasiado cómodos? Porque esta tendencia la vengo observando desde hace tiempo, no diré ya que en toda España, pero al menos sí en Madrid. Y visto desde México, da la impresión de que estamos demasiado saciados y satisfechos para asistir a los actos que se programan. O estamos demasiado enganchados a la pantalla para levantarnos de delante del ordenador y preferimos leer la crónica en los blogs y ver las fotos en facebook.

Por contraste, durante las últimas semanas se han estado celebrando aquí en el DF las mesas redondas del II Encuentro de Edición Gráfica (de historieta, en realidad) organizadas por el Centro de Cultura de España en México, y el éxito de participación en los actos a los que he podido asistir ha sido total. El panorama del cómic (en general, pero sobre todo el nacional) está aquí mucho más malito que en España, lo que podría hacer prever la ausencia de un público que tal vez parezca no existier. Sin embargo, la convocatoria de dibujos benéficos a favor de los damnificados por los desastres de Veracruz no sólo reunió a un buen montón de dibujantes, sino que consiguió recoger muchísimos víveres con destino al estado afectado. La exposición «Del Paquín al webcómic» ha tenido muchísimos visitantes (según me cuentan, claro, que yo no he estado allí para contarlos día tras día) y las mesas redondas en las que he estado no sólo contaban con público, sino que ese público era apasionado y participativo siempre, y las sesiones de preguntas y comentarios se alargaban hasta que nos echaban a manguerazos (es una exageración, a ver si alguno se ha creído que aquí en México la gente es tan descortés... ¡todo lo contrario!).

La última muestra la tuve el pasado jueves, en la mesa «Historieta e historia», celebrada en el Museo Nacional de la Estampa con la participación de Luis Gantus, Carlos García Campillo y Luis Fernando. La cuestión a debatir era, básicamente, cómo está ahora mismo el cómic en México, y cómo se ha llegado a ese punto (o sea, qué historia nos ha llevado hasta el presente), y el debate fue animadísimo, incluso diría que con un tono urgente y entusiasta. Muchos de los temas que surgían me recordaban a los que se plantean en España, incluso aquellos que se alejaban del cómic. Aquí, por ejemplo, el público mayoritario rechaza ir a ver el cine mexicano de entrada, porque «es cine mexicano» y eso significa que «es malo», y sólo es bueno «cuando parece gringo». ¿Les suena? Pues así están las cosas, en efecto. Llegué a comentar que me parecía que estaba en una mesa redonda de Madrid o Barcelona, pero creo que esa apreciación no era del todo correcta. En Madrid o Barcelona las mesas redondas tienen, hoy por hoy, un tono mucho más anestesiado. Quizás lo que quería decir era que me parecía estar en una mesa redonda de Madrid o Barcelona de hace diez o quince años. De hecho, a lo que más me recordó fue a una mesa redonda que se celebró en Barcelona en 1996 y que fue el acto público fundacional de la revista U, con la participación de muchos de los agentes del cómic de aquel momento. Por entonces era todo muy pequeño y no teníamos novelas gráficas, sino comic books de grapa en blanco y negro, pero parecía que todo nos importaba mucho. A lo mejor es que éramos muy jóvenes. A lo mejor es cosa mía.

miércoles, 6 de octubre de 2010

DEBATES MONEROS


Cuatro palabras sobre la mesa redonda de anoche en el Museo del Estanquillo, organizada por el Centro de Cultura de España en México dentro del marco del II Encuentro de Edición Gráfica, dedicado a la Historieta Mexicana. Tuve ocasión de participar junto a Edgar Clement, Daniel Goldin, Bachan y Luis Gantús (los cito en el orden en que aparecen en la foto que ilustra este post, de izquierda a derecha) y disfruté enormemente del par de horas que pasamos debatiendo sobre el momento actual del cómic y comparando la experiencia que tenemos a ambos lados del charco. Aunque a última hora, lamentablemente, Rius no pudo acudir, tanto la mesa como el público se mostraron muy activos. En México, como en España, hay una amplia historia de tebeo comercial y de kiosko de producción nacional que parece haberse desplomado en el presente, devorado por crisis empresariales y por la competencia de Marvel y DC. En este panorama, los dibujantes contemporáneos se han quedado un poco desamparados, obligados a trabajar para el extranjero si quieren desarrollar una carrera profesional como la de sus mayores, o a autoeditarse si quieren hacer cómic de autor según su propia inspiración. Hasta ahí, el panorama me resulta conocido. La diferencia fundamental está en que, mientras que en España muchos estamos trabajando en papel gracias al auge de la novela gráfica, en México los historietistas se han encaminado al webcómic, que tiene una importancia extraordinaria en estos momentos.

Acostumbrado a la indiferencia creciente que promueve la sociedad del bienestar en España, me resultó muy estimulante sentir cómo aquí las cosas todavía importan realmente, cómo las personas (no sólo los dibujantes, sino también el público que llenaba la sala del museo donde se celebró el encuentro) sienten verdadera pasión por lo que hacen y lo que viven. La discusión, por supuesto, se prolongó durante la noche en el fantástico Tlaquepaque, la casa de la exquisita birria, donde se vivieron algunos de los mejores momentos de la reunión.

Espero tener vídeo de la mesa redonda en breve. Mientras tanto, recomiendo a quienes quieran empezar a descubrir el mundo del webcómic mexicano que se pasen por Producciones Balazo y empiecen a curiosear.

domingo, 19 de septiembre de 2010

DEL PAQUÍN AL WEBCÓMIC


Desde este viernes está inaugurada la exposición Del Paquín al webcómic: los caminos de la historieta mexicana, en el Centro de Cultura en España (calle Guatemala 18). Hoy me he acercado un momento a echar un vistazo rápido a la muestra, y sin entrar en grandes profundidades diré que sirve de excelente introducción a lo que ha sido a grandes rasgos el cómic en este país. Comisariada por Luis Gantús, pone el mayor énfasis en el «cómic industrial», que ha tenido tanto peso en la tradición mexicana, y ocupa sus últimas salas con el «cómic de resistencia» (o sea, el cómic crítico, político, social y alternativo) y el webcómic, que es un poco el refugio de los jóvenes artistas que intentan abrir caminos nuevos resistiendo a las dentelladas de la crisis universal de las viñetas. La exposición es también un aperitivo de las jornadas de cómic del Centro, que ocuparán el mes de octubre y de las que espero aprender mucho. Ahora sólo tengo tiempo para dejar algunas imágenes de las salas y las obras que allí se pueden contemplar, pero más adelante volveremos sobre el tema.