martes, 1 de febrero de 2011

ES DURO SER HUMORISTA

Y también es duro intentar seguir la actualidad con un blog si tienes otras cosas que hacer, como es mi caso. Por eso no suelo hacerlo, pero hoy voy a hacer una excepción, aunque mi concepto de «actualidad» es al concepto de actualidad de internet como un triciclo a un bólido. Pero no quería dejar pasar en silencio el despido de Mauro Entrialgo de Público, donde ha terminado precipitadamente su serie Plétora de piñatas. Y no, no voy a meterme en las polémicas de que si el final ha sido feo o no porque no le han dejado publicar las últimas tiras como él quería y todo eso. Internet es una inmensa máquina de generar mierda y de repartirla a gran velocidad, y empezamos a acostumbrarnos a que todos los días tenga que haber alguna «polémica» tipo el Holocausto Vigalondo para mantener entretenido al personal. Sí, el final que ha dado la dirección de Público a Plétora de piñatas ha sido torpe, precipitado y feo, eso está claro, pero en última instancia eso es lo de menos, lo más importante es que se ha terminado. Estoy seguro de que Mauro -que ha estado tan irreprochablemente profesional en todo el asunto, como él suele- piensa algo parecido. Para un profesional de verdad, perder un trabajo así es un palo gordo, aunque no tengo la menor duda de que Mauro sabrá sobreponerse mejor que muchos. Su capacidad de inventiva y su habilidad para moverse en el mercado son legendarias. He aquí a un artista con la cabeza de un empresario, un digno heredero de Will Eisner. Un tío listo.

Pero un artista, sobre todo, y eso es algo que solemos olvidar con mucha frecuencia aquí. No sólo que Mauro ya no es el chaval gamberrete del Herminio Bolaextra (dicho sea sin ninguna intención peyorativa, al fin y al cabo, fue con esa serie con la que me hice fan suyo), sino que es uno de nuestros grandes autores. O Grandes Autores, a ver si así se entiende mejor. Cierto que, para mi gusto, en los últimos años se ha dejado llevar en demasía por su vena de abuelete cascarrabias (¿qué es esa obsesión por poner a prueba todos los servicios técnicos y ofertas del mundo?), pero incluso en su peor día, Mauro es un regalo para el cómic español, que habría sido mucho más pobre y aburrido sin él durante estos veinte últimos años. Y ahora me siento culpable, porque a fuerza de verle tanto, con tanta frecuencia y tanto tiempo en tantos sitios, me temo que yo, como otros, he empezado a no verle, y en más de un año de Mandorla, apenas he hablado de sus tebeos (me sale una sola entrada en todo este tiempo).

Es curioso, nos llenamos la boca diciendo que nuestros grandes clásicos son la Escuela Bruguera, y no prestamos ninguna atención a nuestros cómics de humor, que son -con diferencia- los mejores que tenemos. Me temo que hoy en día Vázquez, Cifré o Coll no ganarían ningún Premio Nacional del Cómic. De hecho, de los cuatro que se han entregado hasta ahora, ninguno ha ido para una obra de humor. Pero vamos más allá, vamos a repasar -ahora que tengo a mano la papeleta de las votaciones- el listado de obras ganadoras del premio al mejor tebeo nacional en el Salón del Cómic de Barcelona, que ya son casi treinta ediciones, o sea, una buena muestra de cómo ha respirado nuestro mundillo desde los años ochenta hasta ahora.

El total de cómics de humor que han ganado como Mejor Obra en Barcelona son... un momento... a ver... Quotidiania Delirante, de Prado... Perro Nick de Gallardo... Cosecha rosa de José Luis Ágreda (vale, no era exactamente humor, pero no quiero que parezca que intento manipular los datos para favorecer mi argumento; la aceptamos como humor) y... y... y ya está. Dos y medio en 28 ediciones. Incluso nuestro humorista supremo, Manel Fontdevila, tuvo que ganar con un libro recopilatorio, Mantecatos, que es lo más serio que ha hecho nunca. ¡Si hasta incluía historietas sobre la muerte y todo! Ninguna de sus numerosas recopilaciones de la eternamente alabada La Parejita le han servido para competir con cualquiera que fuese la Gran Obra Seria de ese año. (Y no vamos a decir nombres, pero ha habido cada ganador que madre mía, madre mía...).

Dudo mucho que los tiempos estén cambiando. En mi opinión, este año sólo dos tebeos podrían aspirar seriamente al Premio Nacional (ya que estamos hablando de premios), el Arroz pasado de Juanjo Sáez y el Sexo, amor y pistachos de Ramón Boldú. Pero ninguno de los dos lo va a ganar. Es imposible: no sólo son outsiders, dibujan feo y hacen historias reales sobre la vida real con personajes reales, sino que además -y eso los condena definitivamente- hacen HUMOR. Lo siento, chicos. Ahora mismo no se me ocurre quién os va a ganar, pero alguien surgirá, seguro.

Me he ido por los cerros de Úbeda -para contenerme me acabo de abrir la cuenta de twitter-, quería haber sido más conciso, porque sólo venía a decir una cosa: ánimo, Mauro, sé que no te hace falta, pero te deseo lo mejor. Un abrazo.

8 comentarios:

Octavio B. (señor punch) dijo...

es una tristeza, sí. (Y más el nivel de los foros, digo de paso).

Bueno, lo dicho... a galopar, Mauro, a galopar, que decía el otro...

David dijo...

Pues yo revisé hace poco Mantecatos y me reí mucho. Y qué bueno es, además!
Un saludo.
PD: Sí, no digo nada de lo otro, pero es que no sé más qué voy a añadir.

Unknown dijo...

Totalmente de acuerdo. Y es que, como en el cine y en la literatura, la comedia es la hermana fea (será que por eso hace reír). Y, como a los actores, hasta que no se presenta un trabajo de semblante oscuro no llega el reconocimiento. Qué manía con ponerse serios, cuando lo realmente difícil es el humor.

Más de reír, por favor. Qué diferente sería todo si la vara de medir fuera al revés. De todos esos seriotes, a ver cuántos pasaban la prueba de la risa. Incluso la de la media sonrisa...

Mauro no necesita ánimos, que de eso ya le hemos dado mucho estos días, pero el mundo –y no hablo de otro diario– sí necesita a Mauro.

Gracias, Mauro. Y gracias, Santiago, por el post.

Santiago García dijo...

Exprai, es cierto que ese menosprecio a la comedia también se da en el cine y la literatura, por ejemplo. Pero es que nuestro arte en concreto se llama "cómic", o sea, lo cómico no es un género más para las viñetas, es su fundamento, raíz y origen, es de donde venimos. En España llamamos a los cómics "tebeos" por el TBO, por una revista de humor. Deberíamos tener otra consideración hacia estos tebeos. Estos días que tanto se ha hablado del ALEC de Eddie Campbell, recuerdo que precisamente en ese volumen hay una abortada "historia del humor".

Y es curioso, creo que donde más se valora la comedia es en el teatro. Tal vez sea porque, al contrario del drama, ante el cual caben toda una serie de respuestas posibles (consternación, emoción, inspiración, rechazo), en el humor hay una sola respuesta válida posible: la risa. No hay ningún otro medio tan exigente. Y al hacerse en directo ante el público, el teatro no admite engaños ni trampas para conseguir su objetivo. Ellos saben lo difícil que es hacer reír a la gente.

David, es verdad que Mantecatos da muchas risas, claro que sí. Pero fíjate que... ¡no es del Jueves! Tiene gracia que un tío lleve 15 años trabajando para El Jueves y le den un premio por lo único que no hace en El Jueves. Bueno, Kim podría contar una historia parecida.

Unknown dijo...

Joder, Santiago. Leo lo que acabas de comentar y mi indignación sube enteros. Cuánta razón por tu parte y cuánta falta de respeto hacia los tebeos por la otra.

En cuanto a lo del teatro, es cierto que a lo mejor se valora más la comedia, pero también ha sido denostada: revista, sainete… aparte de definir géneros o subgéneros, son términos usados muy peyorativamente. Bueno, vodevil aún guarda un caché.

Pero vaya, que estoy de acuerdo contigo.

Robur dijo...

Sobre los tebeos de humor hay para escribir un rato. En realidad si nos fijamos cuantos comics de humor salen al año? sobre todo quitando las historias biografico-cómicas. Y si luego miramos cuantos de esos pocos son buenos pues se ve mas claro que autores como Mauro no sobran. Ramón Boldú ganando el premio nacional seria un acontecimiento.

santibilbo dijo...

Pues es cierto Robur, hay para escribir un ratísimo.De hecho en el cómic es donde abundan las obras maestras de ese género y si exceptuamos a primitivos y modernos experimentadores de la historieta, creo que es en el humor donde las cotas artísticas son más altas, a la altura de lo más grande que han dado otras artes narrativas.
En el cine ha habido momentos donde las comedias han sido bien vistas por academia y critica( desde Capra a Cukor, de Wilder a Monicelli, de Hawks a Chaplin, pero el arte siempre ha sido demasiado serio desde que lo tomaron los popes.
Ah, no me extrañaría que Juanjo Saez sí ganara el premio del Saló, que para eso es moderno y chic y no es cómic sino otra cosa( ojo, que me ha encantado arros covat y en general casi todo de Saez, un creador y a la vez un cachondo, como debe ser.Y Mauro, en ese sentido es de la misma estirpe

Pepo Pérez dijo...

Se me ocurre otro ejemplo cercano del fenómeno, y es la que algunos "liaron" el año pasado cuando le dieron el premio en Angouleme a PASCAL BRUTAL, de Riad Sattouf. Pedazo de tebeo como la copa de un pino. Bueno, pues no, había múltiples "razones ocultas" para darle el premio, a gusto del conspiranoico de turno...