martes, 9 de agosto de 2011

¿A QUÉ HUELEN LOS TEBEOS?



La editorial de cómics que más mola del mundo ahora mismo es la británica Nobrow. Fundado apenas en 2008, el sello Nobrow incluye en la actualidad una editorial, una tienda online y una tienda física sita en Londres. Nobrow produce libros de ilustración, revistas, libros infantiles, juguetes, libros hechos a mano, papel de envolver y lo que a nosotros más nos interesa: cómics. La producción de cómics hasta el momento es relativamente escasa, de modo que en un par de pedidos por correo uno se puede hacer con casi todo su catálogo de tebeos.

¿Qué es lo que hace a los tebeos de hoy en día tan diferentes, tan atractivos? ¿Tan molantes? Si hacemos caso a Nobrow, principalmente, el diseño. Los artistas de Nobrow no conforman un grupo cohesionado, sino que son una colección de autores internacionales dispersos que se reconocen por ciertas coincidencias en su sensibilidad artística. Como ya comenté en La novela gráfica, el cómic artístico contemporáneo es un movimiento internacional, y Nobrow se sitúa en ese horizonte. Cada artista tiene una personalidad individual muy característica, pero el elemento que los convierte en algo homogéneo es el gusto por el diseño, la influencia de los estilos gráficos procedentes de la ilustración, más que del cómic, y una preocupación palpable y evidente por la presencia física, material, del objeto libro. Las ediciones de Nobrow son tan exquisitas que muchas veces es el componente material el que les da sentido. Parece que, definitivamente, en la era digital, el cómic en papel será un objeto lujoso o no será.

La elección del nombre de la editorial es toda una declaración de principios. Si highbrow alude a lo que es pedantemente intelectual y lowbrow a lo que es intelectualmente vulgar, nobrow parece reclamar un espacio intermedio desprovisto de expectativas intelectuales, un espacio culturalmente apolítico, propio de las generaciones postideológicas. El cómic ha sido tradicionalmente un producto cultural lowbrow, enfrentado directamente al libro como manifestación social suprema highbrow de la sociedad de consumo capitalista: nuestros padres nos compraban enciclopedias que perdurarían el día de mañana y nos acompañarían toda nuestra vida, cuando ya hiciera mucho tiempo que hubiésemos tirado y olvidado aquellos tebeos de grapa desechables que leíamos tumbados sobre el suelo de la cocina. Pero las aristas de esos dos mundos se han ido rozando y erosionando durante las últimas décadas de tal manera que hoy la enciclopedia la consultamos en internet sin darle ningún valor, mientras que los tebeos de grapa los pedimos por correo y pagamos 8€ por cada uno de ellos.

Sí, evidentemente, la declaración «nobrow» de Nobrow es una impostura, porque la recuperación del formato popular de grapa desde las posturas artísticas contemporáneas es en realidad una estrategia absolutamente highbrow, de galería de arte a la moda, incluso. Los tebeos de Nobrow no huelen a kiosco. Huelen a nubes.

Pero ese quizás sea el aspecto más irritante de Nobrow. Centrémonos en el más saludable, que son los tebeos en sí. El primer contacto con un puñado de títulos de Nobrow es exhilarante. Una montañita de libros y tebeos de diferentes tamaños y formatos, todos muy modernos, muy coloridos y exquisitamente diseñados desde el primer hasta el último detalle, impresos con la máxima calidad. Al abrirlos, todos parecen maravillosos, originales, tienen algo deslumbrante y nuevo en lo gráfico. Parecen tebeos llegados de un mundo alternativo, donde las tradiciones imperantes en el nuestro no hubieran existido. Con frecuencia, el peso de la ilustración, especialmente infantil, es mayor que el de las tendencias consabidas del comic book, y eso nos ofrece una mirada nueva y fresca al cómic, una forma de replantearlo y repensarlo desde otros horizontes y con otras expectativas. Como mínimo, los tebeos de Nobrow son estimulantes, inspiradores.

The New Ghost - Robert Hunter

Sin embargo, si bien Nobrow parece despojado de las tradiciones ancestrales del comic book, sí se puede relacionar con algunas de las tendencias más vivas del cómic contemporáneo. Estos son los hijos de Chris Ware, también, demostrando que la influencia del Genio de Chicago ha tocado áreas colindantes a la del cómic y ha absorbido a otros artistas gráficos hacia el mismo. Algunos de los mejores títulos de Nobrow son, precisamente, aquellos que están más en sintonía con Ware. Por ejemplo, Pebble Island (2010), una colección de cuentos de Jon McNaught que es a la vez elíptica y minuciosa, de grafismo irónico y que se puede leer como un catálogo de parajes desolados. O el espectral The New Ghost (2011), de Robert Hunter, que integra perfectamente el cuento con el cómic y lo diagramático para narrar con una sutileza y una precisión sorprendentes. Jack Teagle, que ha publicado dos tebeos de grapa (Jeff, Job Hunter, 2010; Fight!, 2011), no estaría fuera de lugar entre Johnny Ryan y James Kochalka, pues es deliberadamente naif y explota temas pulp (los videojuegos, la lucha libre) desvergonzadamente, aunque siempre con un buen gusto muy moderno y muy irónico. Por momentos, como decíamos, esta estrategia puede resultar deslumbrante o irritante, según la perspectiva del lector. No todo lo que publica Nobrow tiene tanto éxito artístico. Cosas como Obsolete (2011), del danés Mikkel Sommer, practican un expresionismo desgarrado inesperadamente vulgar, como de concurso de pueblo, y Everything We Miss (2011), de Luke Pearson, parece la resultante de la colisión entre el mencionado The New Ghost de Robert Hunter y un cómic indie de toda la vida, con tan mala fortuna que en su apocalipsis pretencioso demuestra que no basta con ser guay para hacer tebeos guays.

Pebble Island - Jon McNaught

El libro que sirve de catálogo y portal de introducción a Nobrow es el lujoso volumen A Graphic Cosmogony (2010), una antología de 24 dibujantes en la que cada uno de ellos realiza una historieta sobre el origen del universo. Allí están reflejados los logros y las miserias de Nobrow: páginas gráficamente espectaculares, historietas apabullantes y abrumadoras, de las que hacen que uno sienta deseos de tirar todos sus tebeos a la basura y empezar de cero, al lado de barullos gráficos considerables y de devaneos plásticos ampulosos y vacíos. Hay mucha paja en A Graphic Cosmogony, pero en resumidas cuentas acaba cumpliendo su función, que es la de plantear un nuevo origen para los cómics contemporáneos, en un caos donde el barro y lo luminoso se mezclan para producir un caldo nutriente del que hay que esperar que crezcan nuevos universos.

Fight! - Jack Teagle

Y con la alusión a los orígenes del universo llego al punto donde quería dejar esta entrada, que es a mencionar Forming (2011), de Jesse Moynihan, uno de los últimos títulos publicados por Nobrow, y uno de los tebeos más impresionantes que he leído en lo que va de año. Pero Forming merece un espacio aparte. Mañana volveré sobre el tema.

13 comentarios:

Raul Sensato dijo...

http://absencito.blogspot.com/2007/04/abstv-hacia-una-crtica-olfativa-de-la.html

Santiago García dijo...

Es importante sistematizar cuanto antes la escala de valores olfativa de los tebeos, sí señor. En el caso de NOBROW, el olor es MUY IMPORTANTE. Intoxicante, diría yo.

Octavio B. (señor punch) dijo...

es curioso, pero si llevamos todo lo que cuentas a una escala diferente, y reducimos rasgos (internacionalismo, mimo 'objetual' del libro-cómic singularizado siempre, apuesta por un futuro del cómic como medio artístico y adulto...) me hace pensar en alguna editorial de aquí. Astí...digo... así te lo digo.

Dicho desde el desconocimiento absoluto de esta editorial british, conste, y a ver si alguien se anima y la traspasa a castellano, o me veo dándole a la red para pillar cosas, proque menuda min ta za todo...

Santiago García dijo...

Si quieres compararlos con alguna editorial española, yo diría que están más en la onda de Apa-Apa.

Octavio B. (señor punch) dijo...

ah, pues sí, no se me pasó Apa por la cabeza, también, o mejor.

el tio berni dijo...

Pues lo has explicado muy bien. Son tan molones que a veces dan asco. Pero cuando aciertan, aciertan, y pienso, de los que he leído, en el Peeble Island. Sin embargo el Birchfiedl Close, también de McNaught, va en la misma línea que el anterior y no me convenció mucho. Un poco como si la repetición del truco lo banalizara (y eso que Birchfield es anterior a Peeble: a lo mejor lo que pasa es que el tío se refina).

Manuel Bartual dijo...

Con McNaught tengo la sensación de que pasa más bien lo último que dices, Alberto: que se refina. Yo leí primero Birchfield Close, que me pareció curioso, y después Peeble Island, que me me gustó considerablemente más. Tengo ganas de leer lo siguiente que haga. Mientras tanto ahí está su aportación a A Graphic Cosmogony, con diferencia una de las mejores historietas de la antología.

Sama dijo...

Hacía siglos que no pasaba por este tu blog, Santiago.

Pero que alegría ver un enlace en facebook de Néstor.F sobre este post y redescubrir a Jack Teagle, al cual encontré en el stand de SinSentido del pasado saló, pero con el cual no me pude hacer.

Conocía a Mcnaught de su tumblr o página (No recuerdo bien)y he de decir, que esta corriente de tebeos "que huelen tan bien" nos hacen a muchos el culo gaseosa.

Aquí en España, quienes si no me equivoco mueven bastante el tema de el cómic independiente, con una estética tan colorida venida de la herencia Chris Wareiana y de la ilustración infantil, lo mueven mucho la panda de "illustation" los de los golden globos y tal.

De este rollo, el primer muchacho de aquí que me viene a la cabeza, es Álvaro Ortiz con su "fjorden" pero también esta gente como Molg.H, con su portada para el ADOBO#1 o alguna genial colaboración para el ARGH.


PD: ¡Vivan los tebeos cocinados con
amor, copón!

Rodrigo Lopez Rubio dijo...

Hola Santiago, felicitaciones por tu excelente blog. Queria saber tu opinion respecto a Everithing we miss de Luke Pearson, que al parecer no es de lo mejor. Yo valoro a Pearson por un lado en sus guiones e independientemente que estos sean buenos o malos, en el gran trabajao que se da armando las viñetas y las paginas. ¿Este tiene a tu parecer algun valor en alguno de estos puntos?

Te agradezco la respuesta.

saludos y felicitaciones nuevamente, excelente trabajo.

Santiago García dijo...

Hola, Rodrigo. Gracias por tus palabras. La verdad es que no soy muy fan de Luke Pearson, pero no porque lo considere un mal autor, es más una cuestión de sintonía, no me llega su rollo naif. Pero talento creo que tiene, claro que sí, y lo pienso seguir en el futuro.

Hay una historia suya que me gusta mucho, la que apareció en la antología Secret Prison 7. Aquí hablé de ella: http://santiagogarciablog.blogspot.com/2013/05/spring-cleaning-ii.html

Rodrigo Lopez Rubio dijo...

OK, gracias. es porque queria encargarmelo pero no quiero ensartarme con un guion no muy bueno. Habiendo tanto que comprar mejor ver bien donde poner el dinero. :)

Yo a traves tuyo he descubierto a autores como Brian Chippendale o CF que ni sabia que existian. Sigue asi!, la ultima entrada del blog es demoledora. para buscar, conseguir y seguir buscando.

Saludos.

Santiago García dijo...

Veo que te va la tralla, ¿eh? Hombre, Pearson no puede ser más diferente de Chippendale y CF, eso desde luego.

Rodrigo Lopez Rubio dijo...

Si obvio, no los estaba comparando jaja..(era solo como ejemplo), paso por aca siempre porque me gusta sobre los temas que escribes y de pasada descubro nuevos autores.


saludos.