miércoles, 11 de noviembre de 2009

EL CASO QUE BATMAN NO PUDO RESOLVER


Hace unos días recibí Batman Chronicles 8, una colección dedicada a recopilar "todas las historias de Batman en orden exacto de publicación", y cuál no fue mi sorpresa cuando al abrirlo, me encuentro directamente con una de mis historietas favoritas de siempre: "El caso que Batman no pudo resolver".

Como casi todas las historietas favoritas, ésta la descubrí de niño, y la leí y releí mil veces en aquel extraordinario álbum gigante que sacó en nuestro país Editorial Valenciana en 1976 (en tebeosfera lo tienen fichado, y es de allí de donde he robado la portada, bajo este párrafo). Cómo me impresionaba el rostro fantasmal del anciano canoso que flotaba sobre la pintoresca asamblea de detectives en la primera página, que he reproducido en la cabecera de este post.


"The Case That Batman Failed to Solve!!!" apareció originalmente en Batman 14 (diciembre 1942-enero 1943), con guión de Don Cameron y dibujos de Jerry Robinson (por supuesto, sin acreditar en su día; de hecho, ni siquiera aparece la firma "oficial" de Bob Kane). Sus 13 páginas son un modelo perfecto de una forma de hacer tebeos que ya ha desaparecido: formularia, convencional, sí, pero a la vez exquisita e ingeniosa, como un juego intelectual donde hay que combinar unas piezas dadas de antemano para formar una frase nueva y sorprendente sin añadir ni un solo elemento al vocabulario previo. Creo que toda mi vida he querido hacer tebeos como éste, pero, evidentemente, llego demasiado tarde para hacerlo. Hoy, sería una impostura. Es el tipo de historietas que nos hacen evocar con nostalgia una época pasada en la que la artesanía de calidad era un lujo (al alcance de cualquier niño).

En 1998 publiqué, con el nombre de Trajano Bermúdez, un libro sobre Batman que editó Camaleón y diseñó y maquetó Luis Bustos: La noche del murciélago. En uno de los apartados del libro proponía mi particular batcanon, bajo el epígrafe "Las mejores historias de Batman". La primera de las trece elegidas era, precisamente, "El caso que Batman no pudo resolver". Reproduzco aquí el texto que escribí entonces:

Descubrí esta historia de Batman y Robin en un espectacular álbum gigante publicado por Editorial Valenciana en 1976, y sometida a la revisión adulta no sólo soporta el examen, sino que arroja abundantes argumentos a favor del Batman de la Edad de Oro. Sensacionalmente dibujado por Robinson, un verdadero monstruo que despliega un trazo expresivo, elegante y flexible y que narra con un sentido del espacio, el ritmo y la composición muy por delante de su época, "El caso que Batman no pudo resolver" es un ejemplo clásico de guión detectivesco a la usanza de los problemas lógicos de Ellery Queen o Gaston Lerroux. Dana Drye, el mayor detective del mundo, convoca a una conferencia a los mejores investigadores criminales del planeta, y apenas ésta ha dado inicio es abatido por un disparo procedente de la ventana. Lo complicado es que la reunión se celebraba en el piso quince, y nadie se explica quién ni cómo ha podido matar al gran patriarca de los sabuesos. Dotada de humor a raudales, desenfado, acción viva y más de una sorpresa por página, "El caso que Batman no pudo resolver" deleita a los amantes de los cuentos construidos con cariño artesanal. Los tipos que se dejan ver por la historieta son fascinantes. Entre los detectives, cada uno representa un estereotipo: Sir John es un defensor del racionalismo científico procedente de Scotland Yard, el sheriff Ezra Plunkett es el paleto con instinto, la joven y atractiva Grace Seers escribe novelas de misterio y los resuelve en sus ratos libres, el Dr. Tsu es el "cazador de hombres oriental" de la Chinatown de San Francisco y, por supuesto, no falta cierto millonario traumatizado que se disfraza de mamífero volador y aporrea delincuentes en compañía de un niño que viste calzoncillos verdes y capa amarilla. En el bando de los facinerosos, una colección de tipejos exquisitamente retratados por Robinson con cuerpos ondulantes y chupados y narices afiladas delatoras de la maldad. El asesinato de Drye se convierte en un desafío para las mentes más claras de la lucha contra el crimen, y la accidentada investigación da para momentos tan pasmosos como Batman diciéndole a Robin, al irrumpir en una casa en la que descubren a los gángsters: "Son demasiados para nosotros, Robin. Marchémonos", a lo que el Prodigio Juvenil no puede dar crédito. Este tipo de giros argumentales inesperados se repiten cada pocas viñetas a lo largo de las 13 páginas, que llegan a un maravilloso final publicable únicamente antes de la entrada en vigor del Comics Code, pues trata con la mayor naturalidad un prohibidísimo tema que la censura no dejaría pasar a partir de los años 50.
Por cierto, Batman sí resolvió el caso, como siempre, pero el mundo nunca lo sabría.

Al releer estas líneas caigo en la cuenta de la inmensa frustración que me provocaba de niño el hecho de que el mundo creyera que Batman había fracasado en un caso que realmente sí había resuelto. Me daban ganas de gritarles a todos la verdad. Pero, por otra parte, la historia me enseñaba la profunda e íntima satisfacción que produce saber que uno ha hecho lo que debe porque es su obligación, y no para que los demás lo sepan. Una lección que sería amplificada y repetida insistentemente por el Spiderman de Lee y Ditko, pero que no deja de ser inherente a toda historia protagonizada por un héroe con identidad secreta. También caigo en la cuenta de los daños a largo plazo que puede causar haber aprendido esa lección de niño, pero eso ya es otra historia.

Y hablando de otras historias, "El caso que Batman no pudo resolver" no es precisamente un relato típico de su momento, sino más bien un oasis de fantasía aislado de la cruda realidad contemporánea. Las historias recogidas en este Batman Chronicles 8 muestran a los superhéroes en pleno fragor bélico, haciendo campaña contra el Eje. Véase esta portada como ejemplo:

Las portadas de los dos números de World's Finest Comics incluidos en el volumen muestran el apoyo de los héroes al esfuerzo bélico. En una, con Superman, Batman y Robin vendiendo bonos y sellos para "hundir a los japanazis". En la otra, con el trío lanzando pelotas a los rostros de Hitler, Mussolini y Tojo, que asoman de una pancarta donde está escrito: "Cárgate al Eje con bonos y sellos". En el mismo número en que aparecía "El caso que Batman no pudo resolver" se incluye "La esvástica sobre la Casa Blanca", protagonizada por una banda de saboteadores nazis infiltrados en Gotham City.

Pero la historia que inmediatamente me ha llamado la atención ha sido "Los dos futuros", que no conocía, y que aparece en Batman 15 (febrero-marzo 1943), con guión de Don Cameron y dibujos de Jack Burnley, ayudado por Ray Burnley en las tintas. Tras una primera página impresionante, se desarrolla una fábula de política-ficción sobre lo que pasaría si los nazis vencieran en la guerra y llegaran a ocupar Estados Unidos, algo que, como advierten los sesudos profesores de Historia que narran el relato, ya "¡Ocurrió en Polonia, Holanda y Francia! ¡Ocurrió en Shanghai, Singapur y Java!" La responsabilidad de evitar el desastre no recae sobre el valiente y generoso ejército que protege a los Estados Unidos, sino sobre los ciudadanos que deben apoyarlo con su esfuerzo y su dinero, que deben financiar el enorme gasto en municiones y suministros militares. El posible futuro es tan oscuro que concluye con lo inconcebible: el fusilamiento de Batman y Robin. Tengo la sensación de que llevo 25 años leyendo y releyendo esta misma historia en las páginas de Patrulla-X y sus series derivadas, a partir de "Días del pasado futuro", la saga que planteaba un mundo dominado por los totalitarios Centinelas y que ha venido a marcar todo el destino de la franquicia mutante de Marvel.

Este tomo coincide, por cierto, con el periodo de esplendor de las portadas basadas en las diferencias de escala. Reproduzco tres de las ocho portadas que incluye, y no he añadido más por considerar que en otros casos en los que parece practicarse el gigantismo, en lugar de una diferencia de escala había un simple juego con la perspectiva.



De pronto, me dan ganas de recuperar este tipo de portadas para la novela gráfica contemporánea. ¡¿Para cuándo una portada del Vecino con una figura gigante, Pepo?!

21 comentarios:

Bruce dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Bruce dijo...

Yo también tenía esa historia en un album gigante más o menos de la misma época, pero esta portada no me suena. ¿Puede ser que el mío fuese de Bruguera? No lo sé... También contenía la que creo era la 1º o una de las primeras historias del Joker (traducido como el payaso) y otra muy buena en la que Bats luchaba contra El Verdugo (campeón enmascarado de lucha libre, periodista y criminal) dibujada por el gran Carmine.

Álvaro Pons dijo...

Esta forma de entender la historieta creo que alcanza su cénit en los años 50, tanto en Superman como Batman. Reivindicar esas historias de ingenio desatado de Otto Binder, donde cada argumento era una vuelta de tuerca para sortear las imposiciones y crear nuevos mundos. O la deliciosa ingenuidad no exenta de mordacidad del Batman de figuras gigantes de Sprang o Moldoff (¡ese Batmito!). Una forma, como bien dices, que hoy no es posible y que incluso es erróneamente menospreciada.
Ay! Voy a leerme otra vez algunas historietas del Showcase de Superman... (¿para cuándo el de Lois Lane?)

Álvaro Pons dijo...

¡El payaso!
Snif
Las traducciones de Valenciana fueron siempre temibles...
Servidor se queda con las de Novaro: para mí siempre serán Bruno Díaz y el Comodín... :)

David dijo...

Yo tenía también (tengo todavía!!) ese tebeo gigante. Y la portada es la misma que la que has puesto. La primera historia del Joker no debía ser como ha dicho Bruce, porque había una flashback anterior de cómo le habían dado por muerto o algo parecido. La del caso que Batman no pudo resolver me gustó mucho también, pero espero que menos de lo que me va a gustar El Vecino 3.
Un saludo.

elpablo dijo...

el momento pasó, pero el alma posó... al menos en animasión, así que todo el mundo a ver 'batman the brave & tbold', que la pasan por clan tv: en un episodio sale batmito y el joker es clavao al que dibujaba sprang.

Santiago García dijo...

Bruce, las tres historias que mencionas aparecían en el álbum de Valenciana, así que si asocias "El caso que Batman no pudo resolver" con otra portada, debe de ser porque la memoria te juega una mala pasada.
La primera historia, la del "Payaso", era "The Case of the Joker Crime Circus" (Batman 4, 1941; Bill Finger y Bob Kane con tintas de Jerry Robinson y George Roussos). Como bien recuerda David, al principio se relata cómo en su el enfrentamiento anterior entre Batman y el Joker, éste cae a las aguas y se le da por muerto. La historia del Verdugo era "Hate of the Hooded Hangman" (Detective Comics 355, 1966; John Broome y Carmine Infantino). Ésta probablemente fuera mi historia favorita del álbum cuando era niño, por la tensión del desenmascaramiento de Batman y por lo fascinante de la figura del Verdugo. Además, recuerdo una historia corta y sin palabras de Irv Novick donde Batman rescataba a las víctimas de un incendio (con una viñeta-página impresionante) y, por supuesto, el cierre con "El fantasma de los cielos de muerte", de Denny O'Neil y Neal Adams, con Batman y Enemy Ace juntos, que era como el summum del cómic en aquel momento. También había una sección de cómo dibujar a Batman por Infantino (ya sabes, primero haces un círculo, luego marcas la nariz y los ojos y a continuación... voilá... ¡Batman terminado! Qué frustrante era aquello) y un diorama que siempre quise hacer pero nunca me atreví por no estropear el tebeo...

Santiago García dijo...

Álvaro, yo soy un apasionado del Superman de los años 50, pero para mí esto es otra cosa. Comparte con aquel Superman el ingenio y la artesanía, pero este Batman de 1942-43 está mucho más a ras de tierra y, aunque en esta historieta en concreto se escaquee, la guerra y la inexistencia del Code son factores que le dan otro tono. El mismo Superman no entra en esa fase hasta 1957, cuando Weisinger empieza a montar toda la mitología de la Fortaleza de la Soledad, Krypton, etc. Es un tebeo mucho más fantástico y claramente post-Code. Y a mí me encanta, ¿eh? Si me gustará esa época que hasta me gusta el Batman de los alienígenas rosas, contemporáneo suyo. Pero ya estamos hablando de 15 años más tarde, para mí es otra época.
Por cierto, que ya hay un Showcase de Lois Lane. Los tres tomos que han salido de Superman Family recogen Superman's Pal Jimmy Olsen y Superman's Girlfriend Lois Lane. Te diría que son también muy buenos, pero es que creo que cuando se trata de estos tebeos ya pierdo el criterio :)

Santiago García dijo...

Elpablo: lo que he visto de Batman Brave and the Bold (unos 20 episodios) me ha encantado. Tiene un tono muy infantil, pero está tan bien hecha y con tanto gusto que te quedas embobado viéndola. También te digo como a Álvaro: para mí, su espíritu es más "Sixties" que "Forties".

Pepo Pérez dijo...

"¡¿Para cuándo una portada del Vecino con una figura gigante, Pepo?!"

¡Pronto! Cómo molaban aquellas portadas, por dios... Y sí, estos tebeos son aún "golden age", y se notan las diferencias de tono y "espíritu" por muchas razones. La II Guerra Mundial, los nazis, portadas como ésa donde Batman está disparando la ametralladora, o la del gágster con la pistola... era otro espíritu, más crudo, menos fantasioso. Pre-Comics Code, claro que sí.

Bruce dijo...

...Ergo Superman vs. Muhammad Ali también era de Editorial Valenciana.

La portada no la recordaba, pero las historias sí, a pesar de que hace más de 20 años que le perdí la pista... ésta del policía que proporciona un último reto a sus discípulos. La del Payaso, muy tenebrosa, casi gótica. La de Neal Adams, en la que Bats pilotaba una avioneta de la WWI y pensaba: 'Estoy volando muy elegantemente, como si me hubiera poseído un espíritu' y la del Verdugo, con esa lucha en la azotea y los vecinos de los edificios adyacentes que decían: 'Es la pelea del siglo y tenemos asientos de primera fila', y en la que Bats usaba el truco de llevar la cara de otro debajo de su máscara..

Santiago García dijo...

El Superman vs. Muhammad Ali era de la mexicana Novaro. También tienes la ficha en tebeosfera:
http://www.tebeosfera.com/obras/publicaciones/superman_vs_muhammad_ali_novaro1978.html

elpablo dijo...

es sierto, es más sixties... la de timm era más 40s, pero (aún siendo molonérrima), 'the brave & the bold' tiene el corasón más puro, no sé cómo explicarlo... lo que pasa con la de timm es que se vistió de fleischer, y claro, luego pasa lo que pasa.
lo que más me gusta de los tebeos de los 40 era cómo la espichaban los malos! qué poco pudor, qué maravilla!

Bruce dijo...

No doy una... pues me ha engañado el recuerdo del formato, que creo que era el mismo en los dos casos. A Novaro la asocio con esas grapas de tamaño minúsculo en las que llamaban Bruno Díaz a Bats y Oliverio Reina a Flecha Verde.

Álvaro Pons dijo...

Tienes razón Santiago, estaba uniendo épocas dispares. Esta época de los años 40 tiene también un encanto especial, más "realista" (entiéndase, plis) pero sentando las bases de las líneas que seguiría en la época post comics code. En cualquier caso, tebeos deliciosos.

Los Superman Family incluyen algunos números, pero yo preferiría Showcases dedicados en exclusiva a esta serie... Ay! Los Showcases son mi perdición, me están dejando sin espacio... ¡Pero son tan maravillosos...!

(ehhhh... no viene al caso, pero mire usted esto, Don Santiago: http://revista-dibujantes.blogspot.com/)

Álvaro Pons dijo...

Bruce: Novaro importó muchísimas series de DC. Yo tengo la gran suerte de haber heredado de mi padre casi 400 tebeos de series como Mi gran aventura, Titanes planetarios, Relatos fabulosos (que escondían joyas como El Museo del Espacio o Los temerarios -alias Challengers-), Batman, Superman...
Y más que se perdieron, snif, en el traslado de Barcelona a Valencia. Snif.
Servidor aprendió a leer con ellos. No te digo más. :)

Santiago García dijo...

elpablo: lo has explicado muy bien con eso de corazón más puro, y estoy completamente de acuerdo. Por otra parte, las raíces del Batman de Timm & co. de los 90 están en los 40, sí, pero en realidad lo que hicieron fue una visión integradora de todo lo que había sido "el mito" durante cinco décadas. Su Batman es más quintaesencial que de una época concreta. Y probablemente el aire de los 40 les venía más de los dibujos animados de Superman de los Fleischer que de los propios tebeos de Batman de la Golden Age.

Bruce: como bien ha dicho Álvaro, Novaro publicó muchísimos tebeos de DC, entre ellos los que tú recuerdas. A lo largo de su historia manejaron diferentes formatos, aunque el pequeño que tú recuerdas es el más mítico, al menos para mí también. Editorial Valenciana, sin embargo, publicó muy pocos tebeos de superhéroes.

Álvaro: me he bajado la revista, y parece mentira, es como si hubieran estado escuchando nuestra conversación de hace unas semanas sobre DiVito y Rico Tipo. Qué maravilla, mil gracias :)

Bruce dijo...

De La Legión de Superhéroes de Novaro tenía unas cuantas:

http://rivendell.fortunecity.com/normality/632/legion.html

... como ésta.

Santiago García dijo...

Ahí hay cosas que no había visto nunca en mi vida, como esto:
http://rivendell.fortunecity.com/normality/632/bati.html

Bruce dijo...

No he leído nunca un Baticomic de Batmito. Lo que me dejaba loco de las ediciones de Novaro eran las palabras de uso sudamericano, como 'los pillos' o sobre todo 'el hule'. Esta última salía mucho en los tebeos de Superman, había un montón de hule en esas historias.

alejandro dijo...

por favor... Novaro era de Mexico, por lo tanto ese comentario a "las palabras de uso sudamericano"... wjajajaj. está como para esos bloopers de programas de tv: ¿Sabes mas que un niño de 10 años?.

saludos! muy interesante el articulo.