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jueves, 11 de julio de 2013

VIÑETAS CON MIL LECTURAS



Durante las últimas semanas han aparecido numerosos reportajes en la prensa escrita, digital y en la radio tanto sobre Supercómic como sobre Panorama. No he tenido tiempo de seguirles la pista a todos, pero acabo de recibir éste que subo aquí un poco a modo de muestra y representante de los demás. Es de Abel Grau y apareció en el Babelia del sábado pasado (6 de julio de 2013), con el título Viñetas con mil lecturas, y en él se realiza un recorrido por toda una serie de libros sobre cómic que se han ido publicando en España a lo largo de los últimos meses.

viernes, 17 de mayo de 2013

PANORAMA CERCANO



Panorama ya está aquí. O casi. Los ejemplares acaban de salir de imprenta, justo a tiempo para llegar a las librerías el próximo viernes 24 de mayo. Ese mismo día haremos una presentación del libro en la que tendré el gusto de estar presente y el placer de disfrutar de la compañía de Óscar Palmer y Miguel Ángel Martín, además de la de todos los que quieran pasarse por allí. Hablaremos no sólo de Panorama, sino también de Supercómic, su «antología hermana».

La cita: viernes 24 de mayo a las 20 horas en Fnac Callao (Madrid).

Cuantos más seamos, más nos divertiremos.

Para ir abriendo el apetito, aquí se puede leer la introducción que he escrito para Panorama.

PANORAMA: LA NOVELA GRÁFICA ESPAÑOLA HOY

jueves, 18 de abril de 2013

MÁS SUPERCÓMIC

«¿Hacia dónde te diriges, cómic?», es un reportaje de Marta Caballero sobre Supercómic que ha aparecido en El Cultural.

Aprovechando el lanzamiento del libro, en numerocero han querido echarle un vistazo a mi escritorio.

Juan Rodríguez Millán escribe sobre Supercómic en Suite 101.

Colaboradores de Supercómic que escriben sobre el libro en sus blogs:
Daniel Ausente: Supercómic es la bomba.
Max: M+M (I) y M+M (y 2).

Archivo:

Gerardo Vilches escribió cuatro entradas comentando Supercómic:
1 Supercómic: Mutaciones de la novela gráfica contemporánea.
2 Supercómic: Segundo asalto.
3 Supercómic: Y ya van tres.
4 Supercómic: Season Finale.

Supercómic en ¿Quién vigila al Doctor Ender?
Supercómic en el programa de Radio 3 La hora del bocadillo.
Supercómic en Infolibre.
Supercómic en la revista Laraña.

Óscar Palmer escribe sobre Supercómic: La escena del crimen.
Pepo Pérez escribe sobre Supercómic: Terror sagrado.

lunes, 15 de abril de 2013

SUPERCÓMIC EN VIVO

El próximo jueves 18 de abril a las 19.30 se presenta Supercómic en La Central de Callao (Calle Postigo de San Martín 8).

Prometen que en el acto habrá vino y piscolabis, además de la presencia del editor de Errata Naturae Rubén Hernández  junto a algunos de los participantes en el volumen: Mireia Pérez, Max, Óscar Palmer y Alberto García Marcos. Todos ellos son guapos, modernos y de habla perfectamente articulada, así que estoy seguro de que será una delicia contemplarles y escucharles.

El aliciente final será mi ausencia, con lo cual no sólo os ahorraréis mis interminables discursos sino que, sobre todo, tendréis una participación apreciablemente mayor en el convite vinícola y piscolábico. ¿Qué más se puede pedir?

No faltéis. ¡Bastante rabia me da perdérmelo a mí!

MÁS SUPERCÓMIC: Un par de entrevistas que me han hecho recientemente en las que hablamos de Supercómic, entre otras cosas:

· En La hora del bocadillo, el programa de Laura Barrachina en Radio 3.
· En el blog ¿Quién vigila al Doctor Ender?

sábado, 6 de abril de 2013

REFLEXIONES EN TORNO A SUPERCÓMIC

Algunos ecos de Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea que empiezan a aparecer en la red:

Abel Grau publica un reportaje en Infolibre que incluye un extracto del ensayo de Pepo Pérez:
Reflexiones sobre el cómic después del cómic.

Miquel A. Pérez-Gómez opina en la revista La Araña:
Un oasis de sensatez.

Gerardo Vilches comenta en profundidad el libro y elabora discurso teórico a partir de sus propuestas en The Watcher and the Tower. Son tres entradas:
Supercómic: mutaciones de la novela gráfica contemporánea.
Supercómic: segundo asalto.
Supercómic: y ya van tres.

Recordemos que dos de los autores de Supercómic han escrito sobre el libro y su participación en él:
Óscar Palmer en Cultura Impopular: La escena del crimen.
Pepo Pérez en Es muy de cómic: Terror sagrado.

Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea ya está a la venta.

martes, 2 de abril de 2013

EL TERROR SAGRADO DE SUPERCÓMIC

Pepo Pérez, otro de los colaboradores de Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea, ha colgado en su blog un extracto de su texto, «Dioses y patria. Viñetas políticas en el cómic norteamericano reciente», con un comentario añadido sobre el libro y su implicación en el mismo:

Dioses y patria en Es muy de cómic.

Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea ya está a la venta.

Véase también La escena del crimen, de Óscar Palmer, en Cultura impopular.

lunes, 1 de abril de 2013

LA ESCENA DEL CRIMEN DE SUPERCÓMIC

Óscar Palmer, uno de los participantes en el libro de ensayo colectivo Supercómic (Errata Naturae, 2013), habla de su aportación a la antología en su excelente blog:

La escena del crimen en Cultura Impopular.

Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea debería de estar ya a la venta en todas las librerías.

martes, 12 de marzo de 2013

DESPUÉS DEL CÓMIC: UN AVANCE DE "SUPERCÓMIC"


«En 1964, la National Cartoonist Association, organización profesional que agrupa a los historietistas de Estados Unidos, invitó a Roy Lichtenstein a encontrarse con sus miembros en su sede de Nueva York. Poco imaginaba el pintor pop, que por entonces estaba en la cumbre de su recién obtenida fama artística, que la invitación era en realidad una encerrona. Los dibujantes habían visto sus cuadros basados en viñetas de cómic expuestos en las galerías y habían reconocido sus propios dibujos. Indignados porque alguien estuviera obteniendo fama y dinero con las mismas imágenes que ellos realizaban a destajo, mal pagados y sin reconocimiento alguno, querían despellejar al saqueador de su trabajo. «Le dejaremos hablar un rato y luego lo crucificaremos», se dijeron los historietistas.»

Así empieza Después del cómic, el texto de introducción que he escrito para Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea, libro colectivo de ensayos que publica Errata Naturae dentro de un par de semanas. Ahora podéis leer la introducción completa en este avance. Probablemente os sirva para haceros una mejor idea de qué temas tocan los autores reunidos en este libro, y también cómo los abordan.


jueves, 28 de febrero de 2013

SUPERCÓMIC


Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea. Libro de ensayo colectivo publicado por Errata Naturae en abril de 2013.
Autores: Daniel Ausente, David M. Ball, Eddie Campbell, Fernando Castro Flórez, Jordi Costa, Alberto García Marcos, Emmanuel Guibert, Eloy Fernández Porta, Max, Ana Merino, Raúl Minchinela, Óscar Palmer, Mireia Pérez y Pepo Pérez.
Portada: David Sánchez.

Durante los últimos meses he tenido el inmenso placer de coordinar la edición de este libro, que finalmente será publicado el próximo abril, coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona.

Os copio aquí el texto de contraportada, escrito en la editorial, que creo que ha pillado muy bien el sentido del volumen:

«Precaución: el libro que tiene ahora mismo en las manos no es una historia del cómic. Tampoco es una guía de lectura ni una lista de la compra para principiantes. Dios nos libre. Este libro es un conjunto de ensayos lúcidos, heterogéneos y desacomplejados sobre el cómic actual: sobre sus mutaciones fundamentales en todo el mundo a lo largo de los últimos años. Porque el cómic ha cambiado mucho últimamente, y con él sus lectores. Hasta hace unos años, el lector adulto de cómics era casi siempre alguien que vivía en el recuerdo melancólico de sus lecturas infantiles y adolescentes. Ahora, sin embargo, los nuevos lectores adultos compran cómics porque su lectura les resulta tan estimulante y enriquecedora como una novela de Roberto Bolaño, un capítulo de The Wire o la última película de los hermanos Coen. A ellos se dirige este libro.
¿Y de qué tratan entonces estos ensayos? De la importancia que han tenido en el cómic y su reciente transformación temas como la autobiografía, la memoria, el periodismo gráfico, la reinvención de los superhéroes, el manga más heterodoxo, el nuevo género negro, el tebeo como ensayo, la representación extrema de la sexualidad o la nouvelle bande dessinée francesa.
Y por si acaso sintieran que tras leer estos textos, escritos por algunos de los grandes especialistas nacionales e internacionales, les faltara algo, incluimos también un maravilloso cómic inédito de Max y Mireia Pérez: un historietista consagrado y una de nuestras mejores promesas de la viñeta a la búsqueda conjunta y delirante de la historia perfecta».

Éste es el sumario, en el orden que aparece en el libro, que tiene 357 páginas:

«Después del cómic. Una introducción», Santiago García.
«La autobiografía en el cómic. Una muy breve introducción a un tema muy extenso, visto desde una bicicleta en marcha», Eddie Campbell.
«Love and Rockets o la cumbre de la ficción seriada», Ana Merino.
«Los fracasos de Chris Ware», David M. Ball.
«La imparable extensión de lo nimio», Raúl Minchinela.
«La memoria gráfica y las sombras del pasado», Daniel Ausente.
«M+M», Mireia Pérez y Max.
«Don Sórdido goes global. Miguel Ángel Martín y las gestiones de la violencia», Eloy Fernández Porta.
«Un zoom para Shintaro Kago», Jordi Costa.
«La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano», Óscar Palmer.
«Dioses y patria: viñetas políticas en el cómic norteamericano contemporáneo», Pepo Pérez.
«"...yo soy Pagliacci" [el (presunto) sacrificio superheroico y la "mentira" (fundadora) social]», Fernando Castro Flórez.
«Entrevista con Emmanuel Guibert: el hombre tranquilo y las pequeñas cosas», Alberto García Marcos.

Hasta aquí la información fundamental sobre el libro, que iré ampliando en próximas fechas: precio y día exacto en que sale a la venta, por ejemplo. Además, en futuras entradas iré comentando de forma concreta cada uno de los artículos incluidos en el volumen.

Aquí ya sólo quiero añadir la crónica personal de este libro.

Como ya habrá supuesto algún seguidor de Mandorla, me encanta escribir sobre cómics. Y, por supuesto, también me encanta leer sobre cómics. Es uno de esos raros placeres que a veces, y lo digo sin complejos, puede superar incluso a la propia lectura de cómics. A veces, pero, reconozcámoslo, raramente. No me encuentro tantos textos maravillosos sobre cómics como me gustaría. Pero también es cierto que no siempre se promueven esos textos, y que las personas que podrían escribir textos fantásticos sobre cómics no siempre reciben el estímulo adecuado para hacerlo, ni tienen dónde hacerlo ni, en definitiva, se lo ha pedido nadie. El caso es que hay un tipo de libro sobre cómic que yo todavía no había visto publicado en España: la colección de ensayos heterodoxos y adultos, que se acerquen al cómic frontalmente, sin pedir disculpas y sin dar explicaciones, desde una perspectiva amplia de la cultura general, no del mundillo especializado. Si algo tenía claro era que, en caso de hacer ese libro, tenía que hacerlo en una editorial que no fuera de cómic, una editorial que tuviese un amplio marco de intereses dentro de los cuales el cómic pudiera presentarse como otro más ante sus lectores, que no tendrían por qué ser necesariamente aficionados de los que frecuentan las librerías especializadas. Y todo esto no es porque haya nada de malo ni en las editoriales de cómic ni en las librerías especializadas, sino porque la idea era salir a un escenario más amplio, al escenario común de la cultura general, compartida, no del nicho para iniciados. Un escenario que pocas veces nos atrevemos a pisar los que básicamente vivimos del cómic.

Con este planteamiento en mente, mi primera elección entre las editoriales que trabajan ahora mismo en España estuvo clara: Errata Naturae representaba justo lo que buscaba. Una editorial que publica tanto ensayo como filosofía y narrativa, y que se ha preocupado de incluir en su catálogo volúmenes dedicados a series de televisión, cine y videojuegos. Si Supercómic tenía sentido, tenía que ser en un sitio como Errata Naturae.

Mientras rumiaba este proyecto, esperando el momento -que al final nunca llega- de que las obligaciones más urgentes me dejaran un rato libre para planteárselo a la editorial, el año pasado recibí inesperadamente una llamada de Errata Naturae. Querían que participara en el volumen dedicado a The Walking Dead, cosa que hice con sumo gusto, escribiendo un artículo sobre el cómic original en el que se basa la serie de televisión. Y ya de paso, aproveché para comentarles mi idea de un libro dedicado a ensayos sobre cómic contemporáneo. ¿Sabéis qué? Resulta que estaban buscando precisamente un proyecto como ése.

A veces, las cosas salen bien casi sin proponérselo.

A partir de ahí, ya sólo ha sido cuestión de seleccionar a un grupo de autores, pedirles un texto y esperar a que lo entreguen. Es maravilloso cuando uno hace un libro y en realidad todo el trabajo duro lo hacen otros. Debo decir que todos los colaboradores han mostrado un trato excepcional y una profesionalidad impecable, y que ha sido un placer trabajar con ellos. Y lo mismo debo decir del equipo de Errata Naturae: Rubén Hernández, Irene Antón y los demás -maquetistas, correctoras- que han trabajado un montón para que este libro quede incluso mejor de lo que había soñado. No sólo han currado una barbaridad, sino que lo han hecho con una amabilidad extraordinaria. Así da gusto.

Ya sólo queda esperar unas semanas para tenerlo en las manos. Me hace muchísima ilusión que este proyecto sea ya una realidad. Espero que si hay por ahí fuera más personas que, como yo, disfrutan leyendo textos excelentes sobre cómic, pasen un buen rato con Supercómic. Es realmente un libro único.

Aunque la semana que viene hablaré de otro que podría ser su hermano, en cierta manera. Pero eso será la semana que viene.

lunes, 8 de octubre de 2012

THE WALKING DEAD: UN VALLE DE LÁGRIMAS



Cazadores furtivos

Henry Jenkins utiliza el término «cazadores furtivos» para referirse a los autores de fan fiction, aquellos fans que escriben historias apócrifas basadas en sus personajes preferidos. Es una idea que toma de Michel de Certeau, para quien estos lectores-escritores son viajeros que «se mueven a través de tierras que pertenecen a otra persona, como nómadas que cazaran furtivamente mientras avanzan por campos que no han escrito ellos, saqueando las riquezas de Egipto para su propio disfrute»[i].

En un ecosistema cultural tan reducido y cerrado como el del cómic norteamericano actual, donde son hegemónicas largas cadenas tradicionales, estirpes de personajes perpetuadas a lo largo de décadas por dinastías de profesionales, y donde el conocimiento íntimo de los datos más esotéricos por parte de los fans es el elemento activo del placer de la experiencia, la cuestión de la cita a lo existente es crucial.

Así lo entiende Kirkman, que, como dijimos, acude a los análogos para levantar sus proyectos. En realidad, la misma Image es una editorial fundada sobre los análogos. El conocido guionista británico Alan Moore (Watchmen) utilizó a un personaje de Image, Supreme, un análogo de Superman, para hacer un comentario posmoderno sobre los superhéroes de la Edad de Plata, con citas directas a historias del Superman original que construían una retrocontinuidad para el realmente nuevo y plano Supreme. El interés del análogo está en que, al ser su tradición menor que la del personaje original al que remite, tiene una mayor flexibilidad que éste, y puede por tanto permitirse hacer (o sufrir) cosas que al original le están vetadas. Puede morir, ser mutilado, volverse malo o ver cómo matan a sus secundarios con una libertad que no tiene su referente, al que encadenan demasiados años de continuidad. El análogo es el homúnculo en el que el fan puede hacer realidad todas sus fantasías, proyectar todo aquello que siempre ha querido hacer con sus héroes favoritos, pero que en realidad no quería que les pasara a ellos porque no quería romperlos.

El establecimiento de los análogos confirmó que el sistema creativo norteamericano se regía por conceptos equiparables a los de la comunidad de programadores informáticos. Hay códigos fuente libres de los que los programadores pueden disponer para desarrollar sus propias aplicaciones, con patente privada para explotaciones comerciales específicas.

Pero este paisaje por el que los fan writers –ahora ya profesionales- transitan cazando aquellas piezas que más les convienen para sus intereses ya no es el de la historia del comic book americano, sino que es una esfera mixta que incluye cine, televisión y videojuegos: una gran iconosfera.

Efectivamente, si Kirkman acudía al referente principal de Spiderman para Invencible, en The Walking Dead no tenía ningún original que imitar dentro de la historia del cómic americano. El análogo de The Walking Dead son las películas de George A. Romero, como el propio Kirkman ha indicado. De hecho, aunque The Walking Dead es una serie extremadamente prolija, en la que todo se detalla minuciosamente, cada paso y cada diálogo, en realidad está construida sobre una elipsis monumental, la que se produce al principio del primer episodio, entre el momento en que Rick es tiroteado y el momento en que despierta para descubrir que el mundo tal y como lo conocía ha desaparecido. Si bien en la serie de televisión hay flashbacks que nos revelan algunos de los acontecimientos que se produjeron mientras Rick dormía, en el cómic jamás se utiliza este recurso, dejando siempre sin resolver el mecanismo exacto mediante el cual se desató el apocalipsis. El motivo probablemente no sea que Kirkman quiera mantenerlo sumido en el misterio, sino que considera innecesario contar lo que ya conocemos. ¿Cómo lo conocemos? Bastaría con ver, por ejemplo, los primeros minutos de una película contemporánea del cómic que aquí tratamos, El amanecer de los muertos (2004), de Zack Snyder (remake de Zombi, 1978, de Romero) para entender cómo fue el apocalipsis de The Walking Dead. Ambas comparten elementos tomados de una tradición zombie fundada por Romero con La noche de los muertos vivientes (1968) y consolidada con Zombi (1978), y continuada también por secuelas oficiosas italianas y norteamericanas, como las de Lucio Fulci y Dan O’Bannon[ii].  Kirkman inserta The Walking Dead, por tanto, con total normalidad dentro de un zombiverso integrado por un conjunto de obras con las que no mantiene ninguna vinculación oficial, pero cuyas reglas entiende que son conocidas por todo el público potencial de su cómic. Forman parte de ese código libre que está manipulando para diseñar su propia aplicación privada.

Y no es sólo el cine: la forma de reaccionar de los zombies es típica de los enemigos a los que se enfrenta el jugador en un first person shooter, tipo Doom. Las figuras están inactivas hasta que uno entra en su radio de influencia, momento en el que se activan y nos atacan. En muchos instantes, The Walking Dead parece la ficcionalización de un videojuego. Cuando los personajes descubren un nuevo y posible alojamiento, antes tienen que explorarlo avanzando por pasillos y habitaciones oscuros, y según lo hagan encontrarán castigo –ataque de zombies, posiblemente mortal- o recompensa –víveres y municiones con los que recuperar sus niveles de energía-. Igualmente, se dedica un amplio espacio a describir los escenarios que recorren los personajes,  a explicar las estrategias que trazan, que descartan y que siguen, y a explorar la conveniencia de confiar en o desconfiar de otros grupos de supervivientes a los que encuentran por el camino. Para el lector de The Walking Dead, esta retórica es natural, porque está tan acostumbrado a ella a través de los videojuegos que no espera otra cosa más que su familiar desarrollo.

Pero al tomar un análogo que no pertenece directamente al mundo del cómic para hacer un cómic, Kirkman se encontró, tal vez de forma inadvertida, con que tenía algo nuevo entre las manos. Acostumbrado a encajar todos sus productos en el molde de un género establecido con un target muy específico, siempre dentro de las opciones que permite el mercado actual del cómic americano (all ages, young adult, mature, etc.), es decir, siempre pasándolo por el filtro de los superhéroes, Kirkman se encontró ahora con que The Walking Dead no se amoldaba a ninguno de los géneros conocidos y, por tanto, no existían análogos a los que recurrir para desarrollar la serie a largo plazo, y tampoco estaba claro cuál iba a ser su público. Tras coser y recoser con hilos de muchos géneros su tapiz, de pronto Kirkman se encontraba con que, casi sin quererlo, tenía algo realmente nuevo entre las manos.


[i] Jenkins, Henry, «Star Trek Rerun, Reread, Rewritten. Fan Writing as Textual Poaching», en Fans, Bloggers and Gamers. Exploring Participatory Culture, New York and Londo, New York University Press, 2006. Pág. 39.
[ii] Agradezco su ayuda imprescindible en esta parte a Daniel Fernández.


Cazadores furtivos es uno de los segmentos del artículo «The Walking Dead, el cómic: un valle de lágrimas», con el que he participado en el volumen colectivo The Walking Dead. Apocalipsis zombi ya, que hoy mismo publica Errata Naturae.