Mostrando entradas con la etiqueta Jordi Costa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Jordi Costa. Mostrar todas las entradas
jueves, 28 de febrero de 2013
SUPERCÓMIC
Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea. Libro de ensayo colectivo publicado por Errata Naturae en abril de 2013.
Autores: Daniel Ausente, David M. Ball, Eddie Campbell, Fernando Castro Flórez, Jordi Costa, Alberto García Marcos, Emmanuel Guibert, Eloy Fernández Porta, Max, Ana Merino, Raúl Minchinela, Óscar Palmer, Mireia Pérez y Pepo Pérez.
Portada: David Sánchez.
Durante los últimos meses he tenido el inmenso placer de coordinar la edición de este libro, que finalmente será publicado el próximo abril, coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona.
Os copio aquí el texto de contraportada, escrito en la editorial, que creo que ha pillado muy bien el sentido del volumen:
«Precaución: el libro que tiene ahora mismo en las manos no es una historia del cómic. Tampoco es una guía de lectura ni una lista de la compra para principiantes. Dios nos libre. Este libro es un conjunto de ensayos lúcidos, heterogéneos y desacomplejados sobre el cómic actual: sobre sus mutaciones fundamentales en todo el mundo a lo largo de los últimos años. Porque el cómic ha cambiado mucho últimamente, y con él sus lectores. Hasta hace unos años, el lector adulto de cómics era casi siempre alguien que vivía en el recuerdo melancólico de sus lecturas infantiles y adolescentes. Ahora, sin embargo, los nuevos lectores adultos compran cómics porque su lectura les resulta tan estimulante y enriquecedora como una novela de Roberto Bolaño, un capítulo de The Wire o la última película de los hermanos Coen. A ellos se dirige este libro.
¿Y de qué tratan entonces estos ensayos? De la importancia que han tenido en el cómic y su reciente transformación temas como la autobiografía, la memoria, el periodismo gráfico, la reinvención de los superhéroes, el manga más heterodoxo, el nuevo género negro, el tebeo como ensayo, la representación extrema de la sexualidad o la nouvelle bande dessinée francesa.
Y por si acaso sintieran que tras leer estos textos, escritos por algunos de los grandes especialistas nacionales e internacionales, les faltara algo, incluimos también un maravilloso cómic inédito de Max y Mireia Pérez: un historietista consagrado y una de nuestras mejores promesas de la viñeta a la búsqueda conjunta y delirante de la historia perfecta».
Éste es el sumario, en el orden que aparece en el libro, que tiene 357 páginas:
«Después del cómic. Una introducción», Santiago García.
«La autobiografía en el cómic. Una muy breve introducción a un tema muy extenso, visto desde una bicicleta en marcha», Eddie Campbell.
«Love and Rockets o la cumbre de la ficción seriada», Ana Merino.
«Los fracasos de Chris Ware», David M. Ball.
«La imparable extensión de lo nimio», Raúl Minchinela.
«La memoria gráfica y las sombras del pasado», Daniel Ausente.
«M+M», Mireia Pérez y Max.
«Don Sórdido goes global. Miguel Ángel Martín y las gestiones de la violencia», Eloy Fernández Porta.
«Un zoom para Shintaro Kago», Jordi Costa.
«La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano», Óscar Palmer.
«Dioses y patria: viñetas políticas en el cómic norteamericano contemporáneo», Pepo Pérez.
«"...yo soy Pagliacci" [el (presunto) sacrificio superheroico y la "mentira" (fundadora) social]», Fernando Castro Flórez.
«Entrevista con Emmanuel Guibert: el hombre tranquilo y las pequeñas cosas», Alberto García Marcos.
Hasta aquí la información fundamental sobre el libro, que iré ampliando en próximas fechas: precio y día exacto en que sale a la venta, por ejemplo. Además, en futuras entradas iré comentando de forma concreta cada uno de los artículos incluidos en el volumen.
Aquí ya sólo quiero añadir la crónica personal de este libro.
Como ya habrá supuesto algún seguidor de Mandorla, me encanta escribir sobre cómics. Y, por supuesto, también me encanta leer sobre cómics. Es uno de esos raros placeres que a veces, y lo digo sin complejos, puede superar incluso a la propia lectura de cómics. A veces, pero, reconozcámoslo, raramente. No me encuentro tantos textos maravillosos sobre cómics como me gustaría. Pero también es cierto que no siempre se promueven esos textos, y que las personas que podrían escribir textos fantásticos sobre cómics no siempre reciben el estímulo adecuado para hacerlo, ni tienen dónde hacerlo ni, en definitiva, se lo ha pedido nadie. El caso es que hay un tipo de libro sobre cómic que yo todavía no había visto publicado en España: la colección de ensayos heterodoxos y adultos, que se acerquen al cómic frontalmente, sin pedir disculpas y sin dar explicaciones, desde una perspectiva amplia de la cultura general, no del mundillo especializado. Si algo tenía claro era que, en caso de hacer ese libro, tenía que hacerlo en una editorial que no fuera de cómic, una editorial que tuviese un amplio marco de intereses dentro de los cuales el cómic pudiera presentarse como otro más ante sus lectores, que no tendrían por qué ser necesariamente aficionados de los que frecuentan las librerías especializadas. Y todo esto no es porque haya nada de malo ni en las editoriales de cómic ni en las librerías especializadas, sino porque la idea era salir a un escenario más amplio, al escenario común de la cultura general, compartida, no del nicho para iniciados. Un escenario que pocas veces nos atrevemos a pisar los que básicamente vivimos del cómic.
Con este planteamiento en mente, mi primera elección entre las editoriales que trabajan ahora mismo en España estuvo clara: Errata Naturae representaba justo lo que buscaba. Una editorial que publica tanto ensayo como filosofía y narrativa, y que se ha preocupado de incluir en su catálogo volúmenes dedicados a series de televisión, cine y videojuegos. Si Supercómic tenía sentido, tenía que ser en un sitio como Errata Naturae.
Mientras rumiaba este proyecto, esperando el momento -que al final nunca llega- de que las obligaciones más urgentes me dejaran un rato libre para planteárselo a la editorial, el año pasado recibí inesperadamente una llamada de Errata Naturae. Querían que participara en el volumen dedicado a The Walking Dead, cosa que hice con sumo gusto, escribiendo un artículo sobre el cómic original en el que se basa la serie de televisión. Y ya de paso, aproveché para comentarles mi idea de un libro dedicado a ensayos sobre cómic contemporáneo. ¿Sabéis qué? Resulta que estaban buscando precisamente un proyecto como ése.
A veces, las cosas salen bien casi sin proponérselo.
A partir de ahí, ya sólo ha sido cuestión de seleccionar a un grupo de autores, pedirles un texto y esperar a que lo entreguen. Es maravilloso cuando uno hace un libro y en realidad todo el trabajo duro lo hacen otros. Debo decir que todos los colaboradores han mostrado un trato excepcional y una profesionalidad impecable, y que ha sido un placer trabajar con ellos. Y lo mismo debo decir del equipo de Errata Naturae: Rubén Hernández, Irene Antón y los demás -maquetistas, correctoras- que han trabajado un montón para que este libro quede incluso mejor de lo que había soñado. No sólo han currado una barbaridad, sino que lo han hecho con una amabilidad extraordinaria. Así da gusto.
Ya sólo queda esperar unas semanas para tenerlo en las manos. Me hace muchísima ilusión que este proyecto sea ya una realidad. Espero que si hay por ahí fuera más personas que, como yo, disfrutan leyendo textos excelentes sobre cómic, pasen un buen rato con Supercómic. Es realmente un libro único.
Aunque la semana que viene hablaré de otro que podría ser su hermano, en cierta manera. Pero eso será la semana que viene.
jueves, 5 de agosto de 2010
2000 AÑOS DEL CÓMIC DE LOS RICOS

Dice Jordi Costa en un curioso epílogo-confesión al final de 2000 años de cine (Glénat, 2010) que le gustaría que el tebeo que acaba de publicar junto a Darío Adanti se viese como un cruce entre una aventura larga de Mortadelo y Filemón con el profesor Bacterio y Perdidos. Y no, hombre, para nada. Lo de Perdidos no, pues, sencillamente, porque no, porque Perdidos es una mierda y 2000 años de cine es cualquier cosa menos eso. Y lo de Mortadelo y Filemón tampoco porque esto está en las antípodas de Ibáñez.
Mortadelo y Filemón siempre fue una serie tan deliberadamente desideologizada que era casi nihilista. Llegaba a ese punto cero de la cosmovisión a través de la insistencia en el slapstick y el gag visual heredado del cine mudo. Y bueno, el tebeo de Costadanti es cualquier cosa menos desideologizado, y cualquier cosa menos mudo. LA PALABRA rige esta aventura de Mostrenco y Che-Qué-Loco, la palabra torrencial y desbordada del crítico de cine que no puede dejar de ser crítico aunque sea guionista, y que tiene opiniones sobre todo, y probablemente nunca se ha sentido tan a gusto soltándolas de esta forma plenamente visceral. Porque ése es el poder del cómic, el poder de pintarte la cara de nata montada y salirse de rositas. El bufón tiene derecho a insultar, porque nadie tiene derecho a sentirse insultado por el bufón. Qué liberación.
Como digo, este ajuste de cuentas iracundo con un ser querido que practica Costadanti con el cine se basa en la palabra, y curiosamente remite menos al cómic que a la animación de series como South Park. Bueno, «curiosamente» no sé si es la palabra correcta, ya que South Park es una influencia declarada sobre la obra, pero sí quiero hacer notar cómo, en efecto, el tratamiento sintético de la imagen transmite ese estatismo propio de la animación limitada y plana. O tal vez sea el ritmo entrecortado de lectura al que obliga el desbocado texto, que demora tanto el paso de una viñeta a otra que uno ya se olvida de que está leyendo un cómic para creer que está revisando una colección de sellos.
Esa imagen texturizada se une en mi imaginario con el denso tratamiento que daba Will Elder a las páginas de Little Annie Fanny, aquella serie de erotismo satírico que realizó junto a su compinche Harvey Kurtzman en Playboy. Es una estética distinta de la que acostumbramos a ver en nuestros cómics, pero que demuestra que cuando saltas a otra plataforma (una revista no especializada en cómic) y te diriges a otro público, como hacían tanto Kurtzman-Elder entonces como ahora Costadanti, te conviene recorrer otros caminos.
En fin, veo que me voy por las ramas, creo que infectado por la propia obra, y no quiero dejar lugar a engaño. Este tebeo culterano y agobiante, intransigente con la vista y con la voz (porque hay que leerlo en voz alta, eso está claro) nos recuerda qué es lo que no podemos sacrificar en el altar de la novela gráfica. Necesitamos ahora, y en el futuro más que nunca, expresiones como «liendres avarientas». Espero que Costadanti esté ahí para proporcionárnoslas.
Etiquetas:
Adanti,
Glénat,
Jordi Costa,
lecturas
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
