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domingo, 6 de julio de 2014

MÁS SOBRE LOS TEBEOS CARAMBÓLICOS

He actualizado la entrada En torno a «El fin del mundo» y «Tengo hambre» con algunas nuevas reseñas aparecidas. Dos online, ambas de Octavio Beares, y otra procedente de la edición impresa de Rockdelux, a cargo de Raúl Minchinela.

lunes, 30 de junio de 2014

EN TORNO A "EL FIN DEL MUNDO" Y "TENGO HAMBRE"



Desde hace unas semanas, El fin del mundo y Tengo hambre están en la calle. Ambos tebeos publicados por ¡Caramba!, el primero dibujado por Javier Peinado y el segundo por Manel Fontdevila. Algunos medios online ya han dado su opinión sobre ellos. Aquí tenéis un pequeño índice de reseñas:

Tengo hambre en Zona Negativa por Raúl Silvestre.
Tengo hambre en ZonaZhero por Ander Luque.
Tengo hambre por Gerardo Vilches en The Watcher and the Tower.
El fin del mundo por Gerardo Vilches en The Watcher and the Tower.
Tengo hambre por Octavio Beares en Serie de viñetas.
El fin del mundo por Octavio Beares en Serie de viñetas.

Tengo hambre por Raúl Minchinela en la revista impresa Rockdelux:



Gerardo Vilches fue, por cierto, el conductor de la presentación de ambos títulos que celebramos en Madrid el pasado 31 de mayo, y él también se ha ocupado de transcribir la charla resultante de aquel evento en el blog de ¡Caramba!:
Hambre y dinosaurios al habla.

jueves, 28 de febrero de 2013

SUPERCÓMIC


Supercómic. Mutaciones de la novela gráfica contemporánea. Libro de ensayo colectivo publicado por Errata Naturae en abril de 2013.
Autores: Daniel Ausente, David M. Ball, Eddie Campbell, Fernando Castro Flórez, Jordi Costa, Alberto García Marcos, Emmanuel Guibert, Eloy Fernández Porta, Max, Ana Merino, Raúl Minchinela, Óscar Palmer, Mireia Pérez y Pepo Pérez.
Portada: David Sánchez.

Durante los últimos meses he tenido el inmenso placer de coordinar la edición de este libro, que finalmente será publicado el próximo abril, coincidiendo con el Salón del Cómic de Barcelona.

Os copio aquí el texto de contraportada, escrito en la editorial, que creo que ha pillado muy bien el sentido del volumen:

«Precaución: el libro que tiene ahora mismo en las manos no es una historia del cómic. Tampoco es una guía de lectura ni una lista de la compra para principiantes. Dios nos libre. Este libro es un conjunto de ensayos lúcidos, heterogéneos y desacomplejados sobre el cómic actual: sobre sus mutaciones fundamentales en todo el mundo a lo largo de los últimos años. Porque el cómic ha cambiado mucho últimamente, y con él sus lectores. Hasta hace unos años, el lector adulto de cómics era casi siempre alguien que vivía en el recuerdo melancólico de sus lecturas infantiles y adolescentes. Ahora, sin embargo, los nuevos lectores adultos compran cómics porque su lectura les resulta tan estimulante y enriquecedora como una novela de Roberto Bolaño, un capítulo de The Wire o la última película de los hermanos Coen. A ellos se dirige este libro.
¿Y de qué tratan entonces estos ensayos? De la importancia que han tenido en el cómic y su reciente transformación temas como la autobiografía, la memoria, el periodismo gráfico, la reinvención de los superhéroes, el manga más heterodoxo, el nuevo género negro, el tebeo como ensayo, la representación extrema de la sexualidad o la nouvelle bande dessinée francesa.
Y por si acaso sintieran que tras leer estos textos, escritos por algunos de los grandes especialistas nacionales e internacionales, les faltara algo, incluimos también un maravilloso cómic inédito de Max y Mireia Pérez: un historietista consagrado y una de nuestras mejores promesas de la viñeta a la búsqueda conjunta y delirante de la historia perfecta».

Éste es el sumario, en el orden que aparece en el libro, que tiene 357 páginas:

«Después del cómic. Una introducción», Santiago García.
«La autobiografía en el cómic. Una muy breve introducción a un tema muy extenso, visto desde una bicicleta en marcha», Eddie Campbell.
«Love and Rockets o la cumbre de la ficción seriada», Ana Merino.
«Los fracasos de Chris Ware», David M. Ball.
«La imparable extensión de lo nimio», Raúl Minchinela.
«La memoria gráfica y las sombras del pasado», Daniel Ausente.
«M+M», Mireia Pérez y Max.
«Don Sórdido goes global. Miguel Ángel Martín y las gestiones de la violencia», Eloy Fernández Porta.
«Un zoom para Shintaro Kago», Jordi Costa.
«La escena del crimen. Nuevas aproximaciones al género negro norteamericano», Óscar Palmer.
«Dioses y patria: viñetas políticas en el cómic norteamericano contemporáneo», Pepo Pérez.
«"...yo soy Pagliacci" [el (presunto) sacrificio superheroico y la "mentira" (fundadora) social]», Fernando Castro Flórez.
«Entrevista con Emmanuel Guibert: el hombre tranquilo y las pequeñas cosas», Alberto García Marcos.

Hasta aquí la información fundamental sobre el libro, que iré ampliando en próximas fechas: precio y día exacto en que sale a la venta, por ejemplo. Además, en futuras entradas iré comentando de forma concreta cada uno de los artículos incluidos en el volumen.

Aquí ya sólo quiero añadir la crónica personal de este libro.

Como ya habrá supuesto algún seguidor de Mandorla, me encanta escribir sobre cómics. Y, por supuesto, también me encanta leer sobre cómics. Es uno de esos raros placeres que a veces, y lo digo sin complejos, puede superar incluso a la propia lectura de cómics. A veces, pero, reconozcámoslo, raramente. No me encuentro tantos textos maravillosos sobre cómics como me gustaría. Pero también es cierto que no siempre se promueven esos textos, y que las personas que podrían escribir textos fantásticos sobre cómics no siempre reciben el estímulo adecuado para hacerlo, ni tienen dónde hacerlo ni, en definitiva, se lo ha pedido nadie. El caso es que hay un tipo de libro sobre cómic que yo todavía no había visto publicado en España: la colección de ensayos heterodoxos y adultos, que se acerquen al cómic frontalmente, sin pedir disculpas y sin dar explicaciones, desde una perspectiva amplia de la cultura general, no del mundillo especializado. Si algo tenía claro era que, en caso de hacer ese libro, tenía que hacerlo en una editorial que no fuera de cómic, una editorial que tuviese un amplio marco de intereses dentro de los cuales el cómic pudiera presentarse como otro más ante sus lectores, que no tendrían por qué ser necesariamente aficionados de los que frecuentan las librerías especializadas. Y todo esto no es porque haya nada de malo ni en las editoriales de cómic ni en las librerías especializadas, sino porque la idea era salir a un escenario más amplio, al escenario común de la cultura general, compartida, no del nicho para iniciados. Un escenario que pocas veces nos atrevemos a pisar los que básicamente vivimos del cómic.

Con este planteamiento en mente, mi primera elección entre las editoriales que trabajan ahora mismo en España estuvo clara: Errata Naturae representaba justo lo que buscaba. Una editorial que publica tanto ensayo como filosofía y narrativa, y que se ha preocupado de incluir en su catálogo volúmenes dedicados a series de televisión, cine y videojuegos. Si Supercómic tenía sentido, tenía que ser en un sitio como Errata Naturae.

Mientras rumiaba este proyecto, esperando el momento -que al final nunca llega- de que las obligaciones más urgentes me dejaran un rato libre para planteárselo a la editorial, el año pasado recibí inesperadamente una llamada de Errata Naturae. Querían que participara en el volumen dedicado a The Walking Dead, cosa que hice con sumo gusto, escribiendo un artículo sobre el cómic original en el que se basa la serie de televisión. Y ya de paso, aproveché para comentarles mi idea de un libro dedicado a ensayos sobre cómic contemporáneo. ¿Sabéis qué? Resulta que estaban buscando precisamente un proyecto como ése.

A veces, las cosas salen bien casi sin proponérselo.

A partir de ahí, ya sólo ha sido cuestión de seleccionar a un grupo de autores, pedirles un texto y esperar a que lo entreguen. Es maravilloso cuando uno hace un libro y en realidad todo el trabajo duro lo hacen otros. Debo decir que todos los colaboradores han mostrado un trato excepcional y una profesionalidad impecable, y que ha sido un placer trabajar con ellos. Y lo mismo debo decir del equipo de Errata Naturae: Rubén Hernández, Irene Antón y los demás -maquetistas, correctoras- que han trabajado un montón para que este libro quede incluso mejor de lo que había soñado. No sólo han currado una barbaridad, sino que lo han hecho con una amabilidad extraordinaria. Así da gusto.

Ya sólo queda esperar unas semanas para tenerlo en las manos. Me hace muchísima ilusión que este proyecto sea ya una realidad. Espero que si hay por ahí fuera más personas que, como yo, disfrutan leyendo textos excelentes sobre cómic, pasen un buen rato con Supercómic. Es realmente un libro único.

Aunque la semana que viene hablaré de otro que podría ser su hermano, en cierta manera. Pero eso será la semana que viene.

domingo, 6 de marzo de 2011

LA RED SOCIAL


La hiperrealidad en la que vivimos está alcanzando grados cada vez más avanzados. Ahora que la red social se ha convertido en un simulacro digital de nuestras relaciones reales, el desplazamiento empieza a cambiar de sentido y son nuestras relaciones reales las que empiezan a imitar a una red social. Eso es, en esencia, lo que supone participar en la experiencia de Trash entre amigos, que disfruté por vez primera la noche de este sábado en el cine Palafox de Madrid. Allí, Rubén Lardín, Raúl Minchinela, Absence y Nacho Vigalondo comentaron -ridiculizaron- en público la proyección de la película Dinocroc vs. Supergator, sobre la cual lo mejor que se puede decir es nada.

Sobre la actuación de los cuatro citados, sin embargo, diré que me descubro. No es fácil improvisar chistes sobre un bodrio durante hora y media, ni siquiera en la intimidad de tu propio salón, y desde luego que no todas las ocurrencias que puedas tener son brillantes. Pero la cantidad de paridas inspiradas que soltaron la noche del sábado me pareció verdaderamente asombrosa, y la capacidad para hablar en público de forma articulada y sin un guión previo de los cuatro Amigos es admirable en una época en la que cada vez más nos resignamos al monosílabo balbuciente en boca de supuestos comunicadores. ¿Creen que estoy exagerando? ¿Han escuchado hablar a los políticos, a los periodistas deportivos, a los profesores universitarios?

En resumidas cuentas: me dejé llevar por el ambiente, me reí con ganas y disfruté mucho de la sesión. Agradezco este regalo de buen rollo gratuito.

Todo el concepto reproduce, como digo, los esquemas de una red social, pero desarrollada en vivo. El título ya adelanta dos conceptos clave: trash, basura, que hace alusión a la subdivisión en la que se encuadran las películas elegidas para esta actividad, pero que también alude, en segunda instancia, al tipo de comunicación y de información que normalmente se genera en la web 2.0; y «amigos», que es el cada vez más nebuloso término con el que describimos a todos aquellos que pasan a formar parte de nuestra ciberesfera social. Es decir: se supone que tus contactos de Facebook son «amigos», ¿no? En TEA, el cuarteto de (verdaderos) amigos protagonistas se ramifica en una masa indeterminada de (virtuales) amigos que acudimos a la convocatoria con diversos grados de amistad respecto a los convocantes. En mi caso, por ejemplo -y no creo que fuera el único- muy tenue en cuanto a lo que consideraríamos relación personal, pero más próximo como amistad de internet. Allí «todos somos amigos», aunque no nos conozcamos, y ese nivel de amistad propiciado por la red es el requisito previo para poder sentarte alrededor de los amigos nucleares y disfrutar de su actuación.

Aunque Trash entre amigos se plantea como una actividad abierta y colectiva -en primer lugar y de forma inequívoca, por sus impulsores- en la realidad funciona de forma parecida a como suele funcionar twitter: hay unos líderes, los que llevan la voz cantante, y los demás somos los followers. Reímos las gracias, las comentamos con quien tenemos sentado al lado (nuestro contacto inmediato), y ocasionalmente una voz anónima, desprovista de micrófono y por tanto casi perdida, adherida a la estela de las voces principales, interviene con un comentario que haga de coro o réplica al discurso principal. Si nos llega, muchas veces es como un RT: rebotada desde otras instancias.

En la oscuridad de la sala, es más fácil tener la sensación de que estamos participando en una simulación teatral de twitter: no nos vemos las caras, no distinguimos a las personas que nos acompañan, sólo sabemos que están ahí por la presencia física que impone su número, por el ancho de banda que consumen en oxígeno; solo sabemos que todos seguimos el mismo tema; estamos todos sentados y atentos a la pantalla; únicamente nos falta tener un teclado bajo los dedos. Pero si lo tuviéramos, entonces ya no habríamos salido de casa, ¿no? Entonces, no estaríamos haciendo una simulación de una simulación, estaríamos solo en el estadio previo y primitivo (tan años 2000) de la simulación simple.

Los usos sociales han marcado el modelo que siguen las redes sociales, y ahora son las redes sociales las que están dando forma a nuestros usos sociales. Entramos en una nueva era donde nos sentimos más cómodos actuando como avatares en carne y hueso de nuestros avatares digitales, que son las verdaderas personalidades. Somos tan modernos...