lunes, 29 de octubre de 2012

LA NOCHE DEL MURCIÉLAGO 67: JOKER


(PARTE DEL CAPÍTULO MONDO BATMAN)

JOKER

El coloso de los adversarios de Batman, y quizás el supervillano supremo de todos los tiempos (lo siento por Lex Luthor y Darth Vader), su creación es aún más polémica que la del mismo Señor de la Noche. Si en lo que respecta a Batman el propio Kane admite que el mérito de Bill Finger jamás fue reconocido, en lo referente al Joker el debate provoca el enfrentamiento directo entre Kane y su primer ayudante, Jerry Robinson.

Como estudiante universitario y lector de los clásicos -recordaría Robinson- me pareció obvio que cada héroe importante de la literatura, la mitología e incluso la Biblia, tenía un adversario digno que realmente fortalecía al héroe, desde David y Goliat hasta Sherlock Holmes y Moriarty. Cuando propuse por vez primera el concepto de un supervillano -un boceto del Joker, adaptado de la imagen clásica del naipe- Bob y Bill se entusiasmaron, al igual que los editores de DC. De hecho, quisieron que apareciese inmediatamente en la historia principal del nuevo Batman trimestral, que ya estaba en producción. Aunque yo deseaba escribir la primera historia del Joker (lo cual me habría servido además para mi clase de escritura creativa en la Universidad de Columbia), reticentemente coincidí con Bob en que, teniendo en cuenta que ese habría sido mi primer guión, era preferible que lo hiciera Bill. Bill fue muy astuto al seleccionar el tema de la “habitación cerrada” para la primera historia del Joker, Bob fue igualmente creativo con sus dibujos, y mientras desarrollábamos al Joker para esa primera historia, todos supimos que algo especial estaba ocurriendo.” Kane desmiente la versión de Robinson cada vez que tiene la oportunidad de hacerlo, contando una historia bien distinta: “En varias entrevistas, Jerry Robinson ha afirmado que él creó al Joker -explica Kane en su autobiografía.- En aquel momento él era un chaval de 18 años que acababa de salir del instituto. Él trajo un dibujo de un naipe del Joker, con un Joker que parecía un bufón cortesano. Utilizamos el naipe en la primera historia del Joker y en varias de las posteriores. Era la tarjeta de visita del Joker; la dejaba después de matar a alguien, o de cometer un crimen. Jerry afirma que este naipe fue la inspiración original del Joker.

“Pero yo mantengo que, en realidad, Jerry dibujó ese naipe después de que Bill Finger y yo ya hubiéramos creado al Joker. La idea procedía de mí, que vi el naipe del Joker y que les gastaba bromas pesadas a mis amigos cuando era joven. Cuando estábamos intentando crear un supervillano que se opusiera a Batman durante el primer año de la serie, hice un par de bocetos básicos basados en el naipe del Joker y se los enseñé a Bill. Le gustó la idea de un bromista compulsivo y estuvimos discutiendo ideas para un asesino maníaco que le gastaría bromas mortales a Batman, y que pondría a prueba su temple y su habilidad para ser más listo que su enemigo.

“Entonces, aproximadamente una semana después, llegó Bill con una fotografía de Conrad Veidt, un excelente actor alemán, que actuaba en una película que yo había visto de niño, llamada El hombre que ríe. Estaba basada en una famosa novela de Victor Hugo.

“Bill, que era un lector voraz, había leído una edición en “fotonovela” del libro, tomada del guión cinematográfico, y me enseñó la foto de Conrad Veidt. Tenía una sonrisa grotesca y maliciosa, y ojos fúnebres y tristes. “Aquí tienes una foto del personaje del Joker”, exclamó Bill. “Cópiala y yo escribiré la primera historia del Joker usando el tema de las bromas pesadas como plan contra Batman.

“Así, según yo lo recuerdo (y han pasado cincuenta años) es como fue creado el Joker. No dudo que mi ex-ayudante sea sincero al creer que realmente creó al Joker, pero el tiempo ha erosionado su memoria.

En todo caso, el Joker apareció por partida doble en Batman 1, y ahí estuvo a punto de acabar su carrera criminal, porque al final de la segunda historia perecía apuñalado por su propia mano. “Era natural que Bill hiciera eso porque al principio no teníamos villanos recurrentes, y que el Joker regresara habría sentado un precedente -justifica Kane-. Pero Whitney Ellsworth pensó que era un personaje tan bueno que me hizo redibujar la última viñeta para que apareciese una ambulancia y añadió una frase que decía que el Joker viviría. Así que es gracias a Ellsworth que el Joker sobrevivió y se convirtió en uno de los más grandes villanos del cómic.

Durante los años 40 y 50 las apariciones del Joker menudearon hasta convertirle casi en co-protagonista de la serie, pero con su mayor frecuencia disminuyó su salvajismo, de manera que se transformó en poco más que un bromista travieso. La serie de TV, en la que fue interpretado por César Romero, acentuó su inofensividad, que sólo perdería con la mítica “Joker’s 5-Way Revenge”, una historia de Denny O’Neil y Neal Adams a principios de los 70 en la que se le devolvía toda su gloria de asesino loco. A partir de ese momento, el Joker volvería a ser peligroso, extremadamente peligroso, y cada vez más popular, hasta convertirse en quizás el más célebre de todos los supervillanos, no sólo de DC. Contó con su propia colección, Joker (9 números, 1975-76) y se convirtió en el más fiel cliente de Arkham Asylum.

La versión del Joker ofrecida por la serie de animación de los 90 es excelente, a pesar de que no pueda prodigarse en los derramamientos de sangre como a él le gusta, lo cual se compensa al enriquecerlo con el añadido de Harley Quinn, su secuaz. Jack Nicholson cumple sobradamente con el papel en el primer Batman de Tim Burton. Memorable también es el Joker terminal que pinta Frank Miller en The Dark Knight Returns, y decepcionante el pretendidamente definitivo de Alan Moore y Brian Bolland en La broma asesina. Sin embargo, si hay que elegir una sola entre los centenares de historias protagonizadas por este asesino de masas que nunca pierde la sonrisa, indudablemente tendríamos que quedarnos con “The Laughing Fish!”/ “Sign of the Joker”, su memorable retrato a manos de Steve Englehart y Marshall Rogers (Detective Comics 475-476, 1978). En esta historia se va más allá que en ninguna otra al revelar al Joker no como un maníaco homicida al que le gusta disfrazarse de manera extraña, sino como un genio pervertido que sigue su propia lógica surrealista. Además, contiene un plan propio del Joker, que sólo habría podido concebir él y que le define por completo: hacer que los peces del mar adquieran su sonrisa e intentar patentarlos a su nombre, de manera que cobre un porcentaje de cada venta de pescado. Un plan increíblemente absurdo, y ante cuyo fracaso no tiene otra reacción más que vengarse en un simple funcionario. Este Joker no sólo es un asesino implacable -que lo es, y más que nunca- sino que está loco de una manera mucho más profunda que en ninguna de sus demás encarnaciones. Englehart explicaría qué era concretamente lo que hacía especial a su Joker: “Aquí hay dos cosas, ser homicida y ser un maníaco. Si te fijas en la historia de Denny, “The Joker’s Five-Way Revenge”, verás que es homicida, pero no es un maníaco. Dice que lo es, pero siempre está diciendo que lo es. Denny tomó el Joker que se había convertido en tradicional, el bromista, y lo hizo real, pero lo que yo intenté hacer es un Joker surrealista. El mío estaba demente, el de Denny no. El Joker de Denny mataba a un montón de gente, se reía un montón, incluso en un momento determinado mata a uno de sus hombres, pero lo hacía como intentando ser bromista deliberadamente, por así decirlo. Es decir, que en vez de ser un bufón, fingía ser un bufón, pero nos demostraba que en realidad iba en serio. Mi Joker no era especialmente serio. Es decir, mataba gente, pero era un lunático. Es la diferencia entre realismo y surrealismo. El Joker de Denny no mantenía conversaciones sobre los peces.” Pero para acabar de describir al Joker que fue, que es y que será, el Joker de todos los tiempos, probablemente nada mejor que acudir a las palabras de Paul Dini, uno de los guionistas que con más cariño lo han escrito: “Tiene una faceta perversa y sádica, pero eso queda equilibrado por el hecho de que sea un payaso gracioso. Es alguien que podría ser tu mejor amigo, ya sabes “Ooooh, cuánto me alegro de volver a verte. Ooooh, mira, tengo un globo y te lo voy a regalar, ¿qué tal estás?” Cuenta chistes y parece tu mejor amigo, y en cuanto le das la espalda te empuja a un pozo lleno de hienas que te hacen pedazos.

“El Joker considera a Batman como a un igual. Batman es suyo, y el Joker está realmente convencido de que Batman sólo existe para proporcionarle nuevos desafíos, y espera cada duelo con impaciencia.

“Batman sabe que su imagen puede atemorizar a los criminales, y en nuestra serie de animación el Joker se da cuenta de que su imagen aterroriza a las personas honradas. La amenaza de lo que el Joker puede hacerte es peor que el verle sacar una pistola para pegarte un tiro. La gente le tiene pánico al Joker, y él lo sabe... y lo explota al máximo, naturalmente.