domingo, 27 de septiembre de 2009

EL REY DE LOS ESPACIOS GRISES


Una de las preguntas que más les hacen a los escritores y los guionistas es: "¿De dónde salen las ideas?" Sobre todo, es una pregunta frecuente en aspirantes a escritores y guionistas, que tal vez harían mejor en preguntarse qué hay que hacer con las ideas una vez que uno las tiene, ya que probablemente la confusión entre "tener una idea" y "tener una historia" es una de las que ha dado lugar a más amargas decepciones en la carrera de las letras (con o sin imágenes).

No es, sin embargo, mi intención contestar aquí a esa pregunta (pero podría hacerlo en un futuro, porque es un tema que tiene su interés), sino sacar a la luz la fuente de una de las ideas que hay detrás de Héroes del espacio. Hace poco, José Antonio Serrano nos entrevistaba a Javier Peinado y a mí sobre nuestra nueva serie, y en respuesta a una de las preguntas hice un breve listado de algunas influencias, creo que bastante obvias: Roco Vargas, Sky Masters, Twin Earths, Tomorrowland... Pero luego, pensando en el tema, y también tras conversar con algunos de los amigos que se acercaron a la presentación del libro en Generación-X, me di cuenta de que podían ir saliendo otros nombres, como Starship Troopers (1997), de Paul Verhoeven, una película que siempre me ha gustado muchísimo. Incluso me mencionaron la reciente serie de televisión Battlestar Galactica, que vi completa este verano, con Héroes del espacio ya entregado a imprenta. No lo niego, pudiera ser una influencia retroactiva. O una influencia añadida a próximos episodios de la saga.

El caso es que, aunque todo esto llega de una forma u otra hasta Héroes del espacio, porque, en definitivas cuentas, es muy difícil que no llegue algo de todo lo que vemos, leemos y vivimos hasta las cosas que escribimos y dibujamos, mencionar esta amalgama de títulos sólo sirve para describir un aluvión amorfo de materiales dispersos que desembocan de forma residual en la página final. El tejido descompuesto de todas esas obras fermenta las viñetas, pero ninguna de ellas es realmente la chispa que la ha prendido.

Y entonces me acordé de "¡El rey de los espacios grises!".

Si hay algo que me haya servido de inspiración directa para Héroes del espacio, probablemente sea esta historieta de ocho páginas publicada originalmente en Weird Fantasy #19 (mayo-junio 1953, EC). Con guión de Al Feldstein y dibujos de John Severin y Bill Elder, adaptaba un cuento de Bradbury, y yo la traduje para la edición española de Planeta-DeAgostini de hace algunos años.

"King of the Grey Spaces!" es la típica historia de fantasía sentimental de Brabdury, más introspectiva y emotiva que científica. Casi carece de argumento, y podríamos decir que su única intención es mostrar un estado de ánimo, un momento en la biografía espiritual de una persona, justo el momento en que está a punto de cumplir un rito de paso y convertirse en adulto dejando atrás la infancia. Sé que parece absurdo, pero pienso en esta pequeña historieta de ciencia-ficción y me acuerdo de El bello verano, de Pavese.

En la historieta de EC hay un cuerpo de aviación galáctico que recluta a sus miembros entre muchachos en edad escolar, seleccionándolos rigurosamente y sin que ellos mismos puedan presentarse como candidatos a la plaza, ya que todo el proceso está envuelto en el secreto. Dos amigos anhelan viajar a las estrellas y uno lo conseguirá. Uno de ellos vive en un orfanato, el otro sólo tiene a su madre. Todo esto aparece de forma más o menos visible en Héroes del espacio, pero no es lo más importante. Lo que me sirvió de inspiración para Héroes del espacio es menos obvio que todo esto, es la sensación de irreprimible melancolía, y a la vez de excitación incontrolable, que se siente al abandonar el hogar y encaminarse hacia un futuro desconocido y propio, hacia la vida. La penúltima viñeta de "¡El rey de los espacios grises!", con el oficial espacial indicando el camino a seguir al niño elegido, en un pasillo neutro y oscuro, casi arquetípico, al final del cual se eleva el rectángulo amarillo de la luz del porvenir, es genuinamente emocionante... y ahí se acaba todo, por supuesto, en el umbral.

Quiero decir, pues, que lo que me proporcionó "¡El rey de los espacios grises!" fue algo que considero fundamental para cualquier historia: el centro emocional de Héroes del espacio. Ese sentimiento íntimo y profundo, ese sentimiento del recluta espacial adolescente, que es simplemente un sentimiento que todos hemos vivido en un momento dorado de nuestra juventud sin necesidad de levantar los pies de la Tierra, tenía que ser el eje sobre el que girasen los protagonistas de nuestra saga, tenía que ser el sentimiento que nunca se olvidara, el sentimiento al que volver siempre, cuando estuvieran perdidos en sus aventuras espaciales. Ese sentimiento tenía que ser nuestro hogar.










4 comentarios:

JavierOlivares dijo...

Que interesante eso que cuentas sobre la diferencia entre una idea y una historia.Ideas brillantes puede tener cualquiera en un momento dado, pero desarrollarla para convertirla en algo mayor, eso es otro cantar... De repente, viendo esta historieta y fijándome en su narrativa morosa, en su planificación casi con primeros planos o planos medios y con ese tipo de dibujo, me he acordado de Daniel Clowes...

Gually dijo...

Aunque no tenga nada que ver... ¡Cómo cambian estas historietas de leerlas en color (tal y como fueron concebidas) a leerlas en blanco y negro! Tienen muchas más vida, y se pueden apreciar todos los matices (como la puerta iluminada de la última viñeta, precisamente)

Pepo Pérez dijo...

Por supuesto! El "glorioso" blanco y negro para reeditar historietas a color ha hecho mucho daño...

Marilu Garcia dijo...

Al igual que Javier me pareció muy interesante cuando marcas la diferencia entre tener una idea y tener una historia, es muy fácil que se nos vengan ideas a la cabeza, lo interesante es converitir las ideas en verdaderas historias. Y estoy a favor de las historietas a color, tienen vida.