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jueves, 1 de septiembre de 2011
JEKYLL Y HYDE EN AVILÉS
Las XVI jornadas de cómic de Avilés albergan una exposición con materiales gráficos del álbum Jekyll y Hyde (SM, 2009) que publiqué con Javier Olivares. Ver los bocetos, lápices y tintas de mi compinche es un privilegio, pero es que además, para esta exposición el Gran Javier ha realizado algunas pinturas originales. En fin, que yo lamento mucho no poder verla en persona, pero hasta el día 18 de septiembre, quien se pase por Asturias tendrá ocasión de disfrutarla. Más información, en el blog de Javier Olivares.
martes, 22 de junio de 2010
QUADRINHO-ARTE

Wellington Srbek reseña Doctor Jekyll y Mister Hyde, el tebeo que saqué hace unos meses con Javier Olivares, en Mais Quadrinhos.
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martes, 4 de mayo de 2010
LAS TARJETAS DE GUÍA DEL CÓMIC



Más cositas del Salón: José Antonio Serrano, ese infantigable animador del cómic patrio, se ha marcado una serie de postales de tebeos españoles que estarán listas justo para repartir en el próximo evento barcelonés. Tres de los cómics representados en esas tarjetas tienen participación mía: La tempestad, que hice junto a Javier Peinado, El Vecino, con Pepo Pérez, y El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, con Javier Olivares. Si queréis saber cuál es el lote completo y cómo conseguir las postales, pasad por guía del cómic. Podéis ver fotos de todas las tarjetas en el flickr de guía del cómic.
JEKYLL Y HYDE EN EL SALÓN
Como tal vez los más perspicaces ya habréis notado, esta semana hay Salón del Cómic en Barcelona. Ya sabéis, ese agujero negro que nos absorbe a todos los que tenemos que ver con esto de las viñetas durante cuatro días y que hace que toda la gente que conozco lleve varias semanas con la lengua fuera intentando acabar trabajos para antes y después del evento (y yo el primero, por cierto). Mañana subiré mis horarios completos de firmas y actos durante el salón, pero hoy de momento adelanto las sesiones que compartiré con maese Javier Olivares firmando ejemplares de ese Extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde al que tanto cariño tenemos. La excusa es, por supuesto, airear el cartelito que se ha marcado el amigo Javier para publicitarlo. Las sesiones de firmas se complementarán, por cierto, con una exposición de originales en la librería Universal (ronda Sant Antoni 9), del 7 al 15 de mayo.
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jueves, 4 de febrero de 2010
DIEZ DE UNO
Hoy no era el día de detenerse en detalle a observar cada vitrina, así que espero volver en otra ocasión con más calma, acompañado si es posible del artista para que me haga la visita guiada. Hasta el 23 de abril que la quitan, hay tiempo de sobra para no perdérsela.
martes, 19 de enero de 2010
JEKYLL Y HYDE EN ICONOTROPÍA
El Doctor Jekyll y Mister Hyde (SM, 2009), álbum que he publicado hace unos meses con Javier Olivares, aparece reseñado en iconotropía.
martes, 12 de enero de 2010
JEKYLL, MR. HYDE Y EL PEQUEÑO MISÁNTROPO
Una reseña de El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde (SM, 2009), el álbum que he sacado junto a Javier Olivares, a cargo de Nemo Nadir en El Pequeño Misántropo en el País de los Sueños.
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jueves, 17 de diciembre de 2009
EL EXTRAÑO CASO DEL DOCTOR ROM
Josep Rom comenta El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, el libro que he publicado con Javier Olivares, en la última entrega de píldoras nacionales de zona negativa.
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martes, 15 de diciembre de 2009
EL EXTRAÑO CASO DEL LECTOR IMPACIENTE
PAblo, el lector impaciente, reseña en su blog El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde (SM), el tebeo que he publicado recientemente con Javier Olivares.
martes, 8 de diciembre de 2009
PASIÓN POR LAS RESEÑAS
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martes, 1 de diciembre de 2009
CHICO Y MONSTRUO




Tercera y última sorpresita especial que me traje de Getxo: Haciendo Jekyll, un libro de bocetos con cantidad de material preparatorio de Javier Olivares para el libro que hemos publicado ambos con SM: El extraño caso del Dr. Jekyll y Mister Hyde. No tenía ni idea de que lo estaba preparando, lo ha hecho todo en secreto y a mis espaldas, y me he llevado una buena sorpresa. Y ya tiene mérito que Javier me siga sorprendiendo día sí y día también, con lo que le conozco a estas alturas.Javier trabaja un montón cada vez que se mete un proyecto, y esta selección de bocetos y pruebas de todo tipo creo que da una buena muestra de cómo es ese trabajo. Sus dibujos preparatorios tienen tanta fuerza y vitalidad que adquieren una entidad propia, hasta el punto de que no hace falta conocer el álbum finalizado para disfrutar de estas páginas. Yo diría que es el mejor libro de bocetos que ha publicado hasta el momento, y merecería mejor difusión que la que le va a permitir esta edición limitada. ¿Cómo conseguirlo? Teniendo en cuenta que es un "Malasombra Handmade", creo que la forma más segura de adquirirlo es hacerse amigo de Javier. Dicho así, en frío, parece difícil, pero no lo es tanto. Hacerse amigo de él es mucho más fácil que hacerse amigo mío, por ejemplo. Y la recompensa merece la pena. Aunque sólo sea por este Sketchbook.
lunes, 9 de noviembre de 2009
SE DICE DE JEKYLL Y HYDE
Algunos comentarios que hemos recogido sobre El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde (SM), el álbum que he publicado hace poco con Javier Olivares.
Una reseña en CLIJ 231, firmada por Gabriel Abril:
Una reseña en Dolmen 168, firmada por Koldo Azpitarte:
Un par de entradas en Ui Ar de Japis. La primera, centrada en nuestro libro. La segunda, comparándolo con otras adaptaciones de Jekyll y Hyde, como las de Mattoti o Snyder.
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domingo, 11 de octubre de 2009
DUALIDADES
Mi número favorito es el dos y mi personaje favorito Dos Caras. Esta obsesión con el dos es comprensible en una personalidad cultivada a base de un régimen intenso de tebeos protagonizados por personajes cuyo rasgo principal es tener una doble identidad. Será por una atracción natural hacia el tema del doble o porque es una obsesión compartida con la cultura occidental, pero no hago más que tropezarme con obras que giran en torno al número dos. Quizás haya sido más consciente desde que publiqué El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde (SM) con Javier Olivares. Pero creo que es algo que desde siempre he sabido con certeza: los doppelgangers nos rodean. La más reciente prueba la he tenido en un par (cómo no) de tebeos que he leído seguidos. Sólo tenían en común dos (claro) cosas: que eran americanos y que su motivo principal era la doble personalidad.
El primero es Asterios Polyp, de David Mazzucchelli [y debo advertir que el siguiente comentario contiene spoilers]. La historia está narrada por Ignazio, el hermano nonato del protagonista, Asterios. Ese gemelo que no llegó a nacer será siempre una sombra que acompañe a Asterios, como un duplicado fantasmal. Y quizás por eso, su organización mental se basa en sistemas de oposiciones claras: lo lineal frente a lo plástico, lo interno frente a lo externo, lo factual frente a lo ficcional, lo rítmico frente a lo melódico, Adán frente a Eva... Asterios, un arquitecto famoso que nunca ha construido un edificio y que basa su fama en sus diseños inéditos y en sus clases (obsérvese la directa proyección de Mazzucchelli, un dibujante de prestigio que llevaba 15 años dando clases sin hacer un tebeo), pierde todo en el inevitable acto aleatorio austeriano inicial (de hecho, el acto en cuestión es la caída de un rayo, lo que recuerda sobremanera al acto aleatorio austeriano por excelencia, pues Paul Auster ha recordado muchas veces cómo en su infancia estuvo a punto de morir fulminado por un rayo y cómo eso determinó su visión del azar como fuerza del destino) y se embarca en su particular Odisea. Tampoco en esto es muy sutil Mazzucchelli, que se siente en la necesidad de subrayar el paralelismo haciendo que Asterios tenga su hogar perdido en Ithaca (Nueva York).
A lo largo de todo el libro, la recurrencia a los motivos duplicados y a las reflexiones sobre la dualidad son constantes. Pero al contrario que en la literatura clásica (de la que el propio Mazzucchelli hace un resumen en un par de páginas), Ignazio y Asterios no representan dos polos opuestos, salvo en que uno está vivo y el otro muerto, lo cual recuerda un tanto a la fraternal relación muerte-vida entre Art Spiegelman y su hermano Richieu en Maus. La dualidad simboliza más bien la indecisión del intelectual desapegado. En cada decisión que ha tenido que tomar en la vida, a Asterios le ha pesado la sombra de la decisión que podría haber tomado su hermano, el camino que podría haber divergido. Finalmente, la pérdida de un ojo representa con otra metáfora de sal gruesa la pérdida de la visión doble de la vida, y con la misma, la recuperación de una visión monofocal, una visión unificada del mundo y, con ella, la voluntad de hacer, no de quedarse parado en el umbral de las decisiones, sopesando las alternativas. Así se resuelve la crisis del protagonista, integrando su personalidad fragmentada sin el cataclismo irresoluble que afrontó el pobre doctor Jekyll, y se cierra su "arco", como mandan los cánones de los buenos guiones (entiéndase "bueno" como productivo y eficaz, sano, incluso).
El tebeo que he leído a continuación de Asterios Polyp es un DC Showcase Presents dedicado a Eclipso. DC Showcase es una colección de DC que reedita en blanco y negro historietas antiguas. Eclipso fue una serie que apareció originalmente en House of Secrets nos. 61-80 (1963-1966). Todos los guiones son de Bob Haney, y los dibujos corren a cargo de Lee Elias, Alex Toth y Jack Sparling. Eclipso es una de las traslaciones más literales del mito de Jekyll y Hyde a la sensibilidad superheroica. En un golpe de genio, en este caso el personaje superpoderoso es un supervillano. Como rezaba el lema que acompañaba al título: "¡Héroe y villano en un solo hombre!" Todavía hoy tiene algo de emocionante y amoral ver en el título de una serie el nombre del malo.
El protagonista de la serie es el joven científico Bruce Gordon (Haney reconocería en una entrevista en The Comics Journal que era una broma privada: Bruce de Bruce Wayne y Gordon del comisario), acompañado del venerable profesor Bennett y de la hija de éste y (por supuesto) prometida suya, Mona. Mientras investiga un misterioso diamante negro, un eclipse a miles de kilómetros de allí provoca un "efecto extraño" que convierte a Gordon en Eclipso, un supervillano con poderes y disfraz incluidos que se dedica a hacer el mal porque le gusta y porque él lo vale. Cuando los efectos de la transformación terminan, bien porque se agote el tiempo, bien porque Eclipso sea víctima de un fogonazo de luz intensa que revierte su metamorfosis, Gordon recupera su cuerpo e intenta deshacer todos los males provocados por Eclipso. Es delirante la cantidad de veces que a partir de ese momento Gordon se encontrará con eclipses, naturales o artificiales, que provocarán su transformación en el villano. Varias veces en cada episodio de 13 páginas, ni más ni menos.
Haney confesaría que no había sabido sacar todo el partido a la idea original de Eclipso. Es cierto que la dualidad que moviliza la serie resulta confusa. Eclipso no parece una manifestación de la personalidad de Gordon, sino un malévolo extraterrestre que ocupara fugazmente su espacio en el mundo. Pero, por otra parte, hay algo en esta serie que va más allá de lo evidente. Al mismo tiempo que Eclipso pasaba desapercibido en DC, en Marvel se alzaba un mito basado en cimientos muy parecidos, el de Hulk. Pero Eclipso era más osado que Hulk (si bien fallido). Mientras que Hulk era sólo un «monstruo incomprendido», Eclipso era decididamente malvado. Si para un adolescente un tebeo de superhéroes funciona como catarsis, lo que se liberaba en Eclipso no era la rabia contenida, como en Hulk, sino la pura maldad inexpresable.
Es esto que no aparece nunca en viñeta, que no está explícitamente presente ni en el guión ni en el dibujo de Eclipso, lo que lo enriquece enormemente. Hay algo que no se puede decir en este tebeo infantil de producción industrial y dedicado al mercado masivo que sigue los estándares morales y estéticos de hace 45 años, y ese algo provoca una tensión psicológica que resulta tan evidente que se superpone al mensaje explícito del tebeo. Lo que importa no es que el bien triunfe sobre el mal, finalmente; lo que importa es que todos, incluso los mejores de nosotros, llevamos dentro un mal salvaje y feliz que está deseando salir y desahogarse en una venganza infinita contra el mundo. Afortunado Bruce Gordon, el "héroe" que puede permitirse castigar a sus semejantes con la coartada de que quien lo está haciendo es en realidad Eclipso.
Esta dinámica entre lo que se cuenta de forma expresa y lo que se cuenta de forma inconsciente es una de las virtudes más emocionantes de los productos de la cultura basura. Es eso lo que hace que haya un discurso consciente y uno inconsciente en Eclipso, una proyección de una doble personalidad, la civilizada que lo controla y la muda y reprimida, que es la que de verdad nos fascina. Y es eso lo que no hay en Asterios Polyp, donde el meditado despliegue de una panoplia de ejemplos narrativos pulcros y dignos de figurar en cualquier recetario de Scott McCloud está al servicio de una voz homogénea y racional que nos habla de la dualidad desde un punto de vista inconmoviblemente coherente y unívoco. Asterios Polyp nos cuenta mucho menos de lo que parece contarnos con su palabrería iconográfica; Eclipso nos cuenta mucho más de lo que parece con su lacónica enunciación formulaica. Al final, creo que Asterios tenía razón y he descubierto una nueva categoría en la que dividir los tebeos: los que expresan lo descifrable, como Asterios Polyp, y los que expresan lo indescifrable, como Eclipso.
El primero es Asterios Polyp, de David Mazzucchelli [y debo advertir que el siguiente comentario contiene spoilers]. La historia está narrada por Ignazio, el hermano nonato del protagonista, Asterios. Ese gemelo que no llegó a nacer será siempre una sombra que acompañe a Asterios, como un duplicado fantasmal. Y quizás por eso, su organización mental se basa en sistemas de oposiciones claras: lo lineal frente a lo plástico, lo interno frente a lo externo, lo factual frente a lo ficcional, lo rítmico frente a lo melódico, Adán frente a Eva... Asterios, un arquitecto famoso que nunca ha construido un edificio y que basa su fama en sus diseños inéditos y en sus clases (obsérvese la directa proyección de Mazzucchelli, un dibujante de prestigio que llevaba 15 años dando clases sin hacer un tebeo), pierde todo en el inevitable acto aleatorio austeriano inicial (de hecho, el acto en cuestión es la caída de un rayo, lo que recuerda sobremanera al acto aleatorio austeriano por excelencia, pues Paul Auster ha recordado muchas veces cómo en su infancia estuvo a punto de morir fulminado por un rayo y cómo eso determinó su visión del azar como fuerza del destino) y se embarca en su particular Odisea. Tampoco en esto es muy sutil Mazzucchelli, que se siente en la necesidad de subrayar el paralelismo haciendo que Asterios tenga su hogar perdido en Ithaca (Nueva York).
A lo largo de todo el libro, la recurrencia a los motivos duplicados y a las reflexiones sobre la dualidad son constantes. Pero al contrario que en la literatura clásica (de la que el propio Mazzucchelli hace un resumen en un par de páginas), Ignazio y Asterios no representan dos polos opuestos, salvo en que uno está vivo y el otro muerto, lo cual recuerda un tanto a la fraternal relación muerte-vida entre Art Spiegelman y su hermano Richieu en Maus. La dualidad simboliza más bien la indecisión del intelectual desapegado. En cada decisión que ha tenido que tomar en la vida, a Asterios le ha pesado la sombra de la decisión que podría haber tomado su hermano, el camino que podría haber divergido. Finalmente, la pérdida de un ojo representa con otra metáfora de sal gruesa la pérdida de la visión doble de la vida, y con la misma, la recuperación de una visión monofocal, una visión unificada del mundo y, con ella, la voluntad de hacer, no de quedarse parado en el umbral de las decisiones, sopesando las alternativas. Así se resuelve la crisis del protagonista, integrando su personalidad fragmentada sin el cataclismo irresoluble que afrontó el pobre doctor Jekyll, y se cierra su "arco", como mandan los cánones de los buenos guiones (entiéndase "bueno" como productivo y eficaz, sano, incluso).
El tebeo que he leído a continuación de Asterios Polyp es un DC Showcase Presents dedicado a Eclipso. DC Showcase es una colección de DC que reedita en blanco y negro historietas antiguas. Eclipso fue una serie que apareció originalmente en House of Secrets nos. 61-80 (1963-1966). Todos los guiones son de Bob Haney, y los dibujos corren a cargo de Lee Elias, Alex Toth y Jack Sparling. Eclipso es una de las traslaciones más literales del mito de Jekyll y Hyde a la sensibilidad superheroica. En un golpe de genio, en este caso el personaje superpoderoso es un supervillano. Como rezaba el lema que acompañaba al título: "¡Héroe y villano en un solo hombre!" Todavía hoy tiene algo de emocionante y amoral ver en el título de una serie el nombre del malo.
El protagonista de la serie es el joven científico Bruce Gordon (Haney reconocería en una entrevista en The Comics Journal que era una broma privada: Bruce de Bruce Wayne y Gordon del comisario), acompañado del venerable profesor Bennett y de la hija de éste y (por supuesto) prometida suya, Mona. Mientras investiga un misterioso diamante negro, un eclipse a miles de kilómetros de allí provoca un "efecto extraño" que convierte a Gordon en Eclipso, un supervillano con poderes y disfraz incluidos que se dedica a hacer el mal porque le gusta y porque él lo vale. Cuando los efectos de la transformación terminan, bien porque se agote el tiempo, bien porque Eclipso sea víctima de un fogonazo de luz intensa que revierte su metamorfosis, Gordon recupera su cuerpo e intenta deshacer todos los males provocados por Eclipso. Es delirante la cantidad de veces que a partir de ese momento Gordon se encontrará con eclipses, naturales o artificiales, que provocarán su transformación en el villano. Varias veces en cada episodio de 13 páginas, ni más ni menos.
Haney confesaría que no había sabido sacar todo el partido a la idea original de Eclipso. Es cierto que la dualidad que moviliza la serie resulta confusa. Eclipso no parece una manifestación de la personalidad de Gordon, sino un malévolo extraterrestre que ocupara fugazmente su espacio en el mundo. Pero, por otra parte, hay algo en esta serie que va más allá de lo evidente. Al mismo tiempo que Eclipso pasaba desapercibido en DC, en Marvel se alzaba un mito basado en cimientos muy parecidos, el de Hulk. Pero Eclipso era más osado que Hulk (si bien fallido). Mientras que Hulk era sólo un «monstruo incomprendido», Eclipso era decididamente malvado. Si para un adolescente un tebeo de superhéroes funciona como catarsis, lo que se liberaba en Eclipso no era la rabia contenida, como en Hulk, sino la pura maldad inexpresable.
Es esto que no aparece nunca en viñeta, que no está explícitamente presente ni en el guión ni en el dibujo de Eclipso, lo que lo enriquece enormemente. Hay algo que no se puede decir en este tebeo infantil de producción industrial y dedicado al mercado masivo que sigue los estándares morales y estéticos de hace 45 años, y ese algo provoca una tensión psicológica que resulta tan evidente que se superpone al mensaje explícito del tebeo. Lo que importa no es que el bien triunfe sobre el mal, finalmente; lo que importa es que todos, incluso los mejores de nosotros, llevamos dentro un mal salvaje y feliz que está deseando salir y desahogarse en una venganza infinita contra el mundo. Afortunado Bruce Gordon, el "héroe" que puede permitirse castigar a sus semejantes con la coartada de que quien lo está haciendo es en realidad Eclipso.
Esta dinámica entre lo que se cuenta de forma expresa y lo que se cuenta de forma inconsciente es una de las virtudes más emocionantes de los productos de la cultura basura. Es eso lo que hace que haya un discurso consciente y uno inconsciente en Eclipso, una proyección de una doble personalidad, la civilizada que lo controla y la muda y reprimida, que es la que de verdad nos fascina. Y es eso lo que no hay en Asterios Polyp, donde el meditado despliegue de una panoplia de ejemplos narrativos pulcros y dignos de figurar en cualquier recetario de Scott McCloud está al servicio de una voz homogénea y racional que nos habla de la dualidad desde un punto de vista inconmoviblemente coherente y unívoco. Asterios Polyp nos cuenta mucho menos de lo que parece contarnos con su palabrería iconográfica; Eclipso nos cuenta mucho más de lo que parece con su lacónica enunciación formulaica. Al final, creo que Asterios tenía razón y he descubierto una nueva categoría en la que dividir los tebeos: los que expresan lo descifrable, como Asterios Polyp, y los que expresan lo indescifrable, como Eclipso.
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miércoles, 30 de septiembre de 2009
CLÁSICOS (DEMASIADO) MODERNOS
En The Watcher and the Tower escriben sobre la colección de Clásicos en cómic de SM donde Javier Olivares y yo acabamos de publicar El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde y plantean varias cuestiones interesantes: la validez del cómic como estación intermedia en la educación lectora de los niños, la oportunidad de las adaptaciones de historias literarias a otros medios y, ya en una reflexión concreta sobre el trabajo que hemos realizado Javier y yo, y también David Rubín en El monte de las ánimas, algunas observaciones como la siguiente:
"Porque tanto Jekyll y Hyde como El monte de las ánimas me han gustado bastante, pero sobre todo el primero me crea ciertas dudas al respecto. Es un buen cómic, pero no para ser el primer cómic de un chaval. Tiene composiciones de páginas excesivamente experimentales, transiciones de viñetas poco claras —de las que hay que seguir de una página a otra y luego volver a la segunda fila de la anterior—, metáforas visuales que no sé yo si se captarán —“Hyde hizo algo muy malo”; y se ve una tumba… sí, es evidente, pero ¿para un chaval de once o doce años también lo es?—, y en general un uso del lenguaje del cómic que es para iniciados."
"Porque tanto Jekyll y Hyde como El monte de las ánimas me han gustado bastante, pero sobre todo el primero me crea ciertas dudas al respecto. Es un buen cómic, pero no para ser el primer cómic de un chaval. Tiene composiciones de páginas excesivamente experimentales, transiciones de viñetas poco claras —de las que hay que seguir de una página a otra y luego volver a la segunda fila de la anterior—, metáforas visuales que no sé yo si se captarán —“Hyde hizo algo muy malo”; y se ve una tumba… sí, es evidente, pero ¿para un chaval de once o doce años también lo es?—, y en general un uso del lenguaje del cómic que es para iniciados."
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viernes, 25 de septiembre de 2009
NUKLEARES MORGENGRAUEN



Ahora que está en las librerías el último trabajo que hemos hecho juntos Javier Olivares y yo, El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde (SM), he querido recuperar nuestra primera colaboración. Y la verdad es que me he dado cuenta de que para rastrear los orígenes de nuestras historietas juntos, hay que seguir un camino tortuoso. Nuestras primeras páginas a cuatro manos son las de Beowulf, que permanecen inéditas hasta el momento. De modo que, puestos a buscar nuestras primeras páginas a cuatro manos publicadas, resulta que me encuentro con que también están inéditas... en español. Amanecer nuclear apareció en el nº 74 de la revista Strapazin, de marzo de 2004. Allí llevaba el título Nukleares Morgengrauen. Aquel número de la revista germanoparlante estaba dedicado al cómic español, y detrás de una portada de Max estábamos no sólo Javier y yo, sino también Martí, Keko, Darío Adanti, Linhart, Miguel Núñez, Santiago Sequeiros y Gabi Beltrán, contextualizados todos por un ensayo de Óscar Palmer. Si no me equivoco, hasta el día de hoy Amanecer nuclear no ha visto la luz en su idioma original.Sobre la Amanecer nuclear, debo decir dos cosas: la primera, que estaba inspirada por una historia de Oliver Sacks, "El caso del pintor ciego al color". La segunda, que con lo que me gustan los personajes que dibuja Javier O., no se me ocurre otra idea más feliz que pedirle que no dibuje ninguno en cuatro páginas. ¡No te merezco, Javier!
De Beowulf hablaremos otro día...
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HOY EN RADIO CÍRCULO
Christian Osuna ha tenido la amabilidad de invitarme a su programa La guía del cómic, que se emite en Radio Círculo hoy viernes de 19.00 a 20.00 horas. Radio Círculo se puede escuchar en el 100.4 FM de Madrid, o a través de internet en cualquier territorio. Hablaremos de Héroes del espacio, Doctor Jekyll y Mister Hyde, y del próximo Vecino 3. Christian me ha dicho que también quiere aprovechar para recordar la figura de Juan Antonio Ramírez, cosa que a mí me hace mucha ilusión.Como también me hace ilusión este reencuentro con Christian, con quien compartí uno de los proyectos más interesantes de mi vida profesional, el lanzamiento de la revista de actualidad comiquera Volumen, que él editó y yo dirigí en su primera etapa. Precisamente el pasado abril se cumplieron diez años de la aparición del número uno de Volumen. Cómo pasa el tiempo, señor Osuna.
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martes, 22 de septiembre de 2009
DOCTOR OLIVARES Y SEÑOR GARCÍA
José Antonio Serrano ha publicado una entrevista con Javier Olivares y conmigo en Guía del Cómic. Como todos los trabajos de José Antonio, es minucioso y está profusamente ilustrado, y es muy recomendado para todos aquellos que quieran saber algo más sobre nuestra versión de El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde.
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viernes, 18 de septiembre de 2009
LAS DOS CARAS

Con un poco de suerte, hoy llega a las librerías El extraño caso del Doctor Jekyll y Mister Hyde, el álbum que ha dibujado Javier Olivares sobre guión mío y que ha publicado SM en su colección de clásicos. Javier le ha dedicado un par de posts en sus dos blogs, Black Blog News y Cuaderno de trabajo, en el que promete seguir ampliando la exhumación de los archivos de trabajo de este tebeo. Y es que Javier, para cada historieta que hace, produce un residuo de bocetos y diseños que supera ampliamente en cantidad al material final que llega a los lectores, y sería una lástima dejarlo enterrado para siempre en el cajón. Una buena prueba de la entidad que tienen los bocetos de Javier la tenéis en el Polaqia Sketchbook nº 3, titulado Imágenes colaterales, y que también acaba de salir a la venta. Es un cuadernillo muy coqueto y lleno de preciosos dibujos a lápiz que muestran los pasos previos a la elaboración de algunos carteles, ilustraciones y libros de cuentos que Javier ha realizado durante estos últimos años.
Volviendo a Jekyll y Hyde, Javier ha publicado en su blog mi página favorita de todo el libro, la 14-15, de la cual además tuvo la generosidad de regalarme el original:
Cuando Javier me mandó esta página a lápiz, me quedé atónito, por decir una palabra pasada de moda. El señor Hyde camina libre en la noche londinense por vez primera, y avanza por una calle mientras oscurece, pasando del mundo regulado del Doctor Jekyll al mundo desbordante, pasional y sórdido de los barrios golfos, que quedan al lado derecho de la viñeta. Pero en el tránsito desde ese Londres civilizado de la izquierda al Londres salvaje de la derecha, la ciudad se descompone y la perspectiva se rompe, desechando cualquier pretensión de ilusionismo. Esto es un ejemplo perfecto (pluscuamperfecto, vaya) de lo que es capaz de aportar a tus guiones un gran dibujante. Porque este hallazgo no sólo no se me habría ocurrido nunca a mí, sino que, aunque se me hubiera ocurrido, no habría sabido explicárselo al dibujante, y él no habría sabido interpretarlo. Es una de esas cosas que sólo existen visualmente, y sólo pueden existir si el dibujante la concibe y la pone sobre el papel. Es, digámoslo claramente, un golpe de genio.
Otra de las páginas que ha subido Javier es la de la famosa escena del zapateado de Hyde sobre la niña. Como ha incluido su boceto a lápiz, me ha parecido oportuno completar la secuencia con mi propio boceto original de guión. Ver todo el trayecto desde mis garabatos hasta su página terminada me da ganas de tararear The Long and Winding Road, ahora que vuelven los Beatles remasterizados.
Alguno pensará que Jekyll y Hyde es una obra de encargo, un tebeo infantil solucionado por la vía rápida para cobrar el adelanto y salir corriendo. Javier y yo no lo pensamos. Lo consideramos obra nuestra con todas las consecuencias, y lo decimos con orgullo y con ilusión. Lo hemos hecho lo mejor que hemos sabido. Llevamos años colaborando, pero éste es el primer libro que publicamos juntos, y nos sentimos fenomenal, en parte porque ayuda a cicatrizar una vieja herida que se llama Beowulf, de la que hablaremos más adelante.
Para esta entrada, Javier me ha cedido un par de imágenes inéditas. Un cartel protagonizado por Hyde (en su blog publicó hace tiempo el que hacía pareja, de Jekyll) con el que lo he encabezado y un boceto para póster con el que lo cierro.
lunes, 14 de septiembre de 2009
JEKYLL Y HYDE EXISTE
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