lunes, 13 de junio de 2011

¡CARAMBA CON COLL!

El acontecimiento editorial comiquero español del verano estalló la semana pasada, cuando se puso a la venta la publicación ¡Caramba!, que han sacado adelante Manuel Bartual y Alba Diethelm. Es un proyecto para el que han reunido a un montón de los mejores dibujantes de este país con el objetivo de que hagan historietas (entre otras cosas) sobre el humor, y en el que he tenido el privilegio de participar junto al Gran Javier Olivares.

Antes que nada, debo decir que ¡Caramba! es algo más que una publicación. Enfundado en una bolsa de plástico, está lleno de pequeñas sorpresas y demuestra un cariño artesanal por el producto que hace que uno tenga la sensación de que el ejemplar que tiene entre las manos es único. Falso, porque el mío está numerado, y porque la primera edición, de hecho, se agotó a las pocas horas de ponerse a la venta. Afortunadamente para los más rezagados, parece que todavía quedan ejemplares de la segunda.

Yendo a la sustancia de la publicación en sí, debo decir que en este caso la galería de autores no equivale, en contra de lo que pasa en otras ocasiones cuando se junta una constelación, a trabajos hechos apresuradamente para cumplir con el compromiso y ya está. Los dibujantes de cómics tienen algo de suicida que hace que, con cierta frecuencia, cuando reciben un encargo bien remunerado para alguna gran empresa lo resuelvan de forma un poco dudosa, y sin embargo cuando les piden una colaboración gratuita, como es el caso, se dejen los cuernos por agradar. Tal vez sea la presión de los pares, quién sabe, pero el caso es que en ¡Caramba! hay peña que se lo ha currado mucho, empezando por el autor de la portada, Albert Monteys, y continuando por López Rubiño, que ha rellenado el interior de la sobrecubierta con una de mis piezas favoritas, un desplegable alucinante sobre «La mecánica del humor». Hay cosas muy brillantes en este ¡Caramba!, como la historieta «Humor=Tragedia+tiempo» que se han marcado Raúl Minchinela y Puño o «El néctar», de Paco Alcázar (qué sorpresa que Alcázar sea brillante, ¿eh?). Y hay dos piezas que a mí me han parecido completamente geniales y que justifican por sí solas la existencia de ¡Caramba!: «La verdadera historia de Jaimito», de Joan Cornellá, un dibujante que está creciendo a pasos agigantados, y la historieta sobre Lepe de Carlos de Diego, que es ahora mismo el Mejor Dibujante Desconocido de este país. Veremos por cuánto tiempo.


Respecto a mi propia participación, he tenido el privilegio una vez más de colaborar con Javier Olivares, lo cual, podéis creerme, le pone las cosas muy fácil a cualquier guionista de cómics. El Consejo de Redacción Editorial de ¡Caramba! nos propuso que hiciéramos una historieta sobre un dibujante de humor imaginario, en la línea de la serie de historietas sobre arte que Javier y yo hemos ido desperdigando por diversos sitios desde hace años. Nosotros pensamos que, ya puestos, podíamos hacerla de uno real, que muchos han tenido vidas lo bastante interesantes. Además, creo que Javier ya tiene cubierto su cupo de creación de dibujantes imaginarios para este año.

Josep Coll es uno de esos grandes dibujantes con una vida ejemplar. Sin entrar en grandes discusiones, diré que en mi cabeza (o tal vez en mi corazón), Coll es el mejor dibujante de cómics español de todos los tiempos. Por su limpieza, su originalidad, su sentido del espacio y del movimiento, por su capacidad para desarrollar una poética propia completamente inimitable y a la vez inagotable. Yo qué sé por qué. Cada vez que tengo una página de Coll delante de los ojos, me quedo atrapado por su anchura y su profundidad, por su elasticidad y su ligereza. Y la vida de Coll representa, en muchos aspectos, la odisea del dibujante de cómics español de antes y, en cierta medida, de hoy, y quién sabe si de mañana. Depende de cómo lo mires. Ahora que estamos entrando en una fase autorreflexiva de la historia del cómic y ya tenemos nuestras novelas gráficas sobre la escuela Bruguera (El invierno del dibujante, de Paco Roca) y sobre las agencias de los 60-70 (Los profesionales, de Carlos Giménez), tal vez sea el momento de irse planteando una sobre Benejam, Urda, Blanco, Coll y las demás figuras del TBO. Quizás estas páginas sirvan como primera piedra para eso.

El caso es que Javier y yo decidimos hacer una de nuestras historietas de arte, protagonizada por Coll, y que esa historieta se inspirara para su forma en las páginas del mismo Coll. Originalmente la pensamos como una historieta de cuatro páginas que siguieran de forma más o menos fiel uno de los esquemas habituales y repetitivos de Coll, pero el formato de ¡Caramba! hizo más aconsejable que desdobláramos cada página en dos, lo cual no resultaba traumático debido a que todas las viñetas tenían el mismo tamaño. Como suele ser habitual, Javier fue aplicando una serie de recursos gráficos que yo no había imaginado al empezar a trabajar en la historieta, y el resultado final lo tienen ustedes en las páginas de la publicación. Aquí dejo como muestra una de las páginas preparatorias de Javier.


En internet se pueden encontrar algunos sitios muy interesantes sobre Josep Coll, que además nos ayudaron con su documentación a resolver nuestra colaboración en ¡Caramba!. Algunas de ellas, que merece la pena visitar, son las siguientes:


En Mandorla ya hablamos de Coll, aquí:

6 comentarios:

Pepo Pérez dijo...

"El Consejo de Redacción Editorial de ¡Caramba! nos propuso ..."

ja ja ja.

Manuel Bartual dijo...

Oiga, no se ría. Esto es así, tal cual lo cuenta Mandorlez.

Fdo. El Consejo de Redacción Editorial de ¡Caramba!

Xacal dijo...

Fantástico! Aquí està la pàgina de fans de JOsep Coll: http://www.facebook.com/pages/Josep-Coll/30206622619

fueradeonda dijo...

Genial el post y vuestras páginas en Caramba que me acabo de leer hace un ratillo ;) . Me mola mil que hayas colgado el bocetillo, me encantan los "como se hizo".

Pioneros del siglo XXI dijo...

¡Cabrones! Esto... quiero decir... !Caramba! ¡Vaya pedazo de historieta que os habéis marcado!

Joaquín López dijo...

Eso mismo digo yo: caramba qué par de cabrones!