martes, 7 de diciembre de 2010

OROZCO


Brutal la exposición «Orozco. Pintura y verdad» que vi hace unos días en el colegio San Ildefonso, en la calle Donceles. El escenario era ideal, porque sus patios están repletos de murales del pintor de Jalisco, pero la vastísima muestra iba mucho más allá de los célebres murales. Descubrir los cuadros de prostitutas, las caricaturas y dibujos políticos y los potentísimos bocetos preparatorios de José Clemente Orozco fue una experiencia abrumadora. Y tiene más mérito todavía por cuanto me enfrenté a la obra de Orozco diez minutos después de haber estado viendo los murales de Diego Rivera en la SEP, que no son precisamente moco de pavo. Pero Orozco me resultó más cercano que Rivera por su fidelidad al dibujo, al trazo negro y al papel, por la naturalidad con la que construye figuras ciclópeas que a la vez son caricaturescas. La exposición no da tregua al menos hasta que llegamos a la Segunda Guerra Mundial, cuando parece que todos los grandes artistas de las vanguardias históricas y del primer tercio del siglo entraron en una crisis colectiva de agotamiento, y Orozco mismo se amanera en un estilo que luego se perpetuaría en iglesias modernas y enrolladas hasta los años 60 y 70.


Como no tengo espacio en la maleta para transportar libros de semejante tonelaje ni en casa para guardar tantos centímetros cúbicos de papel, he renunciado al soberbio catálogo y prescindo por tanto de poner aquí muestras de lo que hablo. Pero está bien así, porque al fin y al cabo en este blog se habla de cómics, y aunque hay mucho en el trabajo de Orozco que resulta cercano para cualquier buen aficionado al cómic, más apropiado todavía es traer a Orozco directamente en forma de cómic. El episodio de Vidas ilustres que se dedicó al pintor manco no es ninguna maravilla de la historieta, pero resulta interesante por cómo reproduce el viejo mito heroico del artista, un discurso que se nos cuela sin darnos cuenta en la conciencia y hace que luego interpretemos como interpretamos el relato de nuestros propios éxitos y fracasos. Por eso, supongo, uno reconoce en esta página un problema tan candente hoy en el cómic contemporáneo (el español y el mexicano, por ejemplo) como en la pintura de los tiempos mozos de Orozco:


Por eso, tal vez, sea fácil identificarse con «la lucha de los pioneros»:


Por esto, quizás, esta página me recuerde a debates recientes en el mundo de las viñetas:

Y bueno, en esta página no le busquen tres pies al gato. La subo porque me gusta, y punto:

Vidas ilustres. José Clemente Orozco, nº 190, 15 de julio de 1968, Editorial Novaro. Ilustraciones de Antonio Cardoso.

2 comentarios:

Rodrigo Estrada dijo...

Qué bueno que ha pasado unos bonitos días por acá. Aunque sus comentarios me hacen entender que no estará más tiempo. Si es así, espero vuelva pronto. Chida la pagina del jóven Orozco con Guadalupe Posada. Saludos!

Santiago García dijo...

Me queda ya muy poquito de estar aquí, Rodrigo. Y bien que lo siento, ay...