miércoles, 11 de agosto de 2010

ES SÓLO ROCK 'N' ROLL


No se puede negar que Jirafas en mi pelo. Una vida de rock 'n' roll (La Cúpula, 2010), de Bruce Paley y Carol Swain es un tebeo tosco. Limitadito formalmente. En ocasiones asistimos a bizantinas discusiones de especialistas sobre si tal novela gráfica está mal dibujada en comparación con cual tira de prensa clásica, en un típico cacareo de gallos en el que, sencillamente, se están discutiendo paradigmas distintos, lenguajes completamente diferentes. Pero en el caso de Jirafas en mi pelo no hay ninguna duda de que Carol Swain no es ninguna virtuosa, y que más que hacer lo que quiere, hace lo que puede para poner en página las memorias de su pareja, Bruce Paley. Las primeras páginas, en concreto, donde los autores practican una irritante retórica de ilustrar viñeta por viñeta el discurso literario frase por frase, son bastante primitivas, aunque hay que decir que la cosa va ganando en fluidez a medida que el libro avanza.

Y, una vez reconocido esto, debo decir que le he cogido un enorme afecto a este libro después de su lectura.

Sí, Jirafas en el pelo no es deslumbrante, ni bonito, ni elegante, ni brillante, ni sofisticado, ni innovador. Ni siquiera es original. Y me da exactamente igual.

Es sólo rock 'n' roll.

Y como todos sabemos, el rock 'n' roll no es música. Hace décadas que los mayores lo empezaron a repetir a sus hijos. Pero sí es cultura (una cultura). Sí es una forma de ver la vida. Y eso es lo que me transmite Jirafas en el pelo.

Hay quien dice que la honestidad no es una virtud en las artes, pero como todas las máximas, ésta también es mentira según quién, qué y dónde. Bruce Paley vivió una vida interesante, desde que se fue de casa a recorrer América en los años 60 hippies hasta que se sumió en el fondo de la Nueva York drogota y decadente de los 70, donde se cruzó con personajes tan característicos del paisaje del momento como Johnny Thunders. Un tío que, por cierto, ni sabía cantar ni sabía tocar, ni falta que le hacía. Lo que se cuenta en este libro, sin embargo, no parece nada importante, ni trascendente. No hay epifanías, ni grandes mensajes. Hay ramalazos de humor discreto, y hay un instante mantenido durante toda una vida. Como en una canción pop, una sensación que se prolonga, que olvidamos y vuelve siempre. Hay también una conmovedora fe en una visión del mundo marginal, rebelde e inconformista. Para los que vinimos después, ya es un tópico. Material para anuncios de Levi's. Pero para Paley y Swain es lo que es. Directamente y sin darle más vueltas.

Su inspiración es la antiliteratura, y así no es de extrañar que les haya salido un anticómic lleno de momentos de anticlímax. O sea: que nadie se confunda, porque no estoy reivindicando la torpeza. Hay que saber muy bien lo que se hace antes de atreverse a ser torpe. No basta con hacerlo mal para hacerlo bien.

Paley y Swain bucean en las mismas aguas en las que bucea Tim Lane (Coches abandonados). El gran mito romántico norteamericano: la carretera, Kerouac, la generación beat. El vagabundeo, físico y espiritual. Pero Lane parece que nos habla de lo leído. Y Jirafas en el pelo es, inconfundiblemente, una crónica de lo vivido. Y la vida, normalmente, no la vivimos como un ejercicio deslumbrante. La vivimos como podemos y la contamos como sabemos.

Es así.

7 comentarios:

elpablo dijo...

mira que ayer estuve a un tris de pillarllo, y los dibujos me echaron patrás!

Santiago García dijo...

Hombre... ¡es que echan patrás!

elpablo dijo...

pero está simpático, nol?
siempre he pensao que el rock españós necesita un tebeo que lo revisite... porque chicha hay un montón!

Santiago García dijo...

Yo diría que es más "entrañable" que "simpático". Aunque tiene sus chispazos de humor, no es un tebeo ingenioso y desbordante.

Y lo del rock tiene más que ver con el espíritu que con el contenido. Aparte de las referencias circunstanciales ("Fui a ver un concierto de los Who") y de la presencia de Johnny Thunders en una parte del libro, tampoco cuenta "historias del rock". Pero lleva el rock en las venas, eso sí, ja ja.

Es cierto que habría muchas historias del rock español que contar. A ver cuándo se atreve Luis Bustos con la Banda Trapera del Río.

elpablo dijo...

ah, es fan? pues mira!
ey, estrenamos estrella, me piro!
me FLIPAN los partíos vía satélite, con esa agüilla que parese que son de hase veinte años!

Doc Pastor dijo...

Mira que yo si lo tengo en mente, habrá que ir a por ello.

Mario dijo...

"y los dibujos me echaron patrás!"

Lo que son los gustos... Yo sigo a la Swain desde su estupendo comic book "Way out strips" (Tragedy strikes primero y Fantagraphics después) y me gusta muchísimo su estilo (y su modo de narrar, más bien oblicuo, cuando trabaja sola). Este no es su mejor trabajo.