jueves, 31 de enero de 2013

CABEZAS SEXUALES


Si empecé la semana hablando de un artista que hacía cuadros pop a partir de viñetas de cómics, la voy a cerrar hablando de un dibujante que parece que estuviera haciendo cómics a partir de imágenes pop. De Brandon Graham ya he hablado aquí, a cuenta del Prophet que está haciendo con Simon Roy y otro puñado de dibujantes, y que por cierto sigue avanzando espléndidamente más de un año después de su lanzamiento. Hace unos meses inició otra serie para Image, Multiple Warheads, que deriva de un especial realizado para Oni en 2007. Esta nueva Multiple Warheads se articulará en «miniseries» de cuatro números, la primera de las cuales, Alphabet to Infinity está a punto de concluir, con tres episodios ya publicados a la hora de escribir estas líneas.

En Multiple Warheads Graham se ocupa de todo, y tiene completa libertad con los personajes y situaciones. Describir los unos y los otros es complicado. Se supone que la acción está ambientada en una «Rusia» futurista, aunque me costaría encontrar elementos que realmente identifiquen el escenario como Rusia (aparte de alguna ruinosa hoz y martillo ocasional), y los personajes principales son Sexica, una antigua traficante de órganos que le cose un pene de hombre lobo a su novio como regalo de cumpleaños, y dicho novio, Nikoli, que ahora es un poco hombre lobo. ¿Qué hacen? Básicamente nada, salvo vagar por un mundo de fantasía, como de cuento de hadas adulto, un mundo blando y dulce, hecho mitad de marshmallows y mitad de cigarrillos de chocolate. Es un mundo pop sin reglas, un territorio limítrofe con los paisajes heroicos adolescentes de Paul Pope, los desiertos de la imaginación de Moebius y los valles de la fantasía de Adventure Time, el tipo de país donde se viven extrañas aventuras llenas de buen humor y sexo desenfadado, como en el Dragon Ball de Akira Toriyama, una de las influencias declaradas de Graham. Los textos están agotadoramente llenos de juegos de palabras, y los fondos desbordan detalles y bromas, y eso incluso sin contar los numerosos gráficos y mapas repletos de información añadida. La estética blanda, redondeada y colorida (en tonos pastel) recuerda al graffiti, y el ritmo verbal endiablado y juguetón es el del rap, que son otras dos de las fuentes de las que procede el autor.

La cuestión es que, por lo general, en Multiple Warheads ni me entero de lo que pasa ni me importan demasiado los personajes. Para mí, este cómic funciona como una galería de arte pop portátil. Las imágenes fluyen en sus marcos -o sin ellos, a sangre, como si estuvieran pintadas en las paredes- y el ojo se deja arrastrar por su ritmo orgánico, natural, por esa facilidad con la que Graham te lleva de la mano, como en un paseo relajado, jugando como adultos que jugaran a ser niños. Podría decir que es un tebeo inclasificable, pero si lo pienso me doy cuenta de que por encima de todo, más que un tebeo de ciencia-ficción, de acción o de aventura, Multiple Warheads es un cómic romántico. True romance. Pero del futuro ruso.

A quien le interese, una entrevista con Brandon Graham aquí: Parte 1 y Parte 2.