martes, 6 de marzo de 2012

SPIDERMAN RARO


Hace unas semanas, al hablar de la extraordinaria película Diamond Flash de Carlos Vermut, apunté un tema que me interesa mucho: la posibilidad de reconstruir un género separando su iconografía de sus códigos narrativos. O lo que es lo mismo: qué es lo que convierte en género a un género y cómo reelaborarlo cambiando las reglas del juego. Es algo que me interesa porque siempre he sentido atracción por las obras que se salen de los esquemas, pero parten de ellos. Las obras que siendo aparentemente comerciales acaban siendo rarísimas, las obras que, en resumidas cuentas, acaban por ser inexplicables e inclasificables. Ésas son las obras que me parecen bellas de una manera singular.

Y pocos tebeos más raros he leído que Spider-Man: The Manga. Publicado originalmente en Japón por Monthly Shonen Jump en 1970-71, tuvo una traducción al inglés (incompleta y retocada) a cargo de la propia Marvel, en una colección de comic books que apareció entre 1997 y 1999. Este Spiderman es una licencia mediante la cual los japoneses crearon su propia versión del héroe arácnido, ya que el público de aquel país no aceptaba la importación directa de los comic books americanos traducidos. Se da la curiosidad de que es también uno de los más tempranos trabajos profesionales del gran Ryoichi Ikegami, quien sería una de las primeras grandes firmas del manga que conoceríamos en España gracias a series como Crying Freeman, Santuario o Mai, la chica psíquica. Tengo la sensación de que Ikegami hoy ha caído un tanto en el olvido, así que cualquier día me animo a recuperar algunas de sus mejores obras, las más macarras y golfas, que creo que no llegaron a publicarse en España. En todo caso, este Ikegami es todavía muy primerizo y no ha desarrollado aún su característico estilo de «Neal Adams manga». En los guiones le acompañan Kosei Ono primero y Kazumasa Hirai más tarde (aunque ninguno aparece acreditado en la edición de Marvel). Este último será el que convierta una serie que ya de partida era extravagante en una delirante alucinación en los márgenes más remotos de la ortodoxia superheroica.

Las diferencias formales entre el manga y el comic book de Spiderman son obvias: se pasa del color al blanco y negro y de un lenguaje narrativo típico del cómic americano a la descomprensión habitual del japonés. Las aproximadamente 20 páginas que suele tener un episodio del Spider-Man original en el manga apenas sirven para que el protagonista se desperece y saque la máscara de la bolsa. Es otro ritmo, y eso ya implica una diferencia de tono.

Pero el tono cambia aún más con las caracterizaciones y el argumento. Peter Parker se convierte en Yu Komori, que también es un estudiante de instituto que recibe poderes arácnidos al ser picado por una araña sometida a un proceso experimental. Pocas más semejanzas encontraremos. Aunque Yu también vive con su tía (¿soltera?, ¿viuda?), jamás se alude a un personaje que haga el papel del tío Ben. Ésta es una de las primeras grandes diferencias culturales: no hay una figura que sirva de mentor, no hay un guía que introduzca al joven Yu en el camino del heroísmo, dándole unos principios que seguir en la vida. No hay una gran responsabilidad ligada al gran poder que acaba de adquirir el estudiante adolescente. Y esto ya cambia todo el paisaje moral en el que se desarrollan las historias.

Yu carece de una verdadera motivación para hacer de héroe, y los guionistas japoneses parecen reconocerlo al llevarlo continuamente al límite de la duda y a replantearse su papel, que muy pronto decide abandonar (aunque las circunstancias le obligarán a retomarlo una y otra vez). Yu, de hecho, se presenta como víctima de conflictos psicológicos, más que de conflictos morales, como es lo habitual en Parker. Su mayor enemigo son las ansias de su inconsciente reprimido, siempre voraz y esperando la oportunidad de llevarle al lado oscuro. Así, en este Spider-Man the Manga muy pronto vemos al héroe en situaciones que jamás hemos visto en la colección original, a pesar de que, en rigor, sean banales para cualquier persona normal. Un ejemplo: en casa de un compañero de instituto, se hinchan a beber y fumar en el cuarto del amigo:


Pero ay, inesperadamente irrumpe el padre del colega y pone orden con un par de sopapos a la vieja usanza:


Instantáneamente, nos damos cuenta de que el viaje de Yu va a ser mucho más humano y realista que el emprendido por Peter Parker.

No quiere decir esto que la serie no intente con buena voluntad adaptar el concepto de «conflicto superheroico» de Marvel a la mentalidad japonesa. En sus primeras aventuras, Spiderman se enfrenta a Electro, el Lagarto y el Canguro. Pero los enfrentamientos carecen de la épica que tienen en su país de origen, y se convierten en algo mucho más inquietante. La primera vez que Electro ve a Spiderman, lo saluda con un sarcástico «Así que hay otro monstruo como yo». Y ésa parece la dimensión que más interesa a los autores japoneses: la dimensión de monstruo, de freak, que tiene Spiderman, no su dimensión heroica, continuamente ridiculizada y cuestionada.

La idea de los supervillanos marvelianos, sin embargo, no acaba de cuajar. Todos mueren al final del enfrentamiento (al contrario que en los cómics americanos, y de manera similar a lo que ocurre en las adaptaciones al cine, lo que habla del peaje que paga el género en su traslado), y después de una larga y compleja historia con Mysterio de antagonista, no volverán a utilizarse, recurriendo en su lugar a adversarios de creación original.

La historia de Mysterio es significativa porque, siguiendo el esquema marcado por su primera aparición en el The Amazing Spider-Man norteamericano, utiliza la excusa del robo de identidad para plantear aún más dudas sobre la identidad del atribulado Yu Komori, sin duda uno de los superhéroes más tristes que he conocido jamás. También es notable porque muestra a un Ikegami que se va soltando con páginas tan inventivas como la siguiente secuencia pop, inimaginable también en un tebeo Marvel de la época:




Mysterio propina una paliza de escándalo a Spiderman en su primer enfrentamiento, marcando la senda de las humillaciones y el castigo físico de la que no se saldrá Yu, que parece regodearse en el aspecto sadomasoquista de los cómics de superhéroes hasta un extremo al que jamás habría llegado un cómic americano. Tal vez aquí haya una diferencia cultural en juego.



Yu se siente avergonzado de sí mismo y acepta y hasta busca ese castigo y esa humillación. Pero el salto que da ese impulso autodestructivo en la historia titulada «Pervertido» es sorprendente y excede con mucho cualquier cosa que jamás hubiera podido llegar a plantear un cómic Marvel. La historia se inicia de noche, en un descampado, donde un grupo persigue a una estudiante con la intención de violarla en masa. Así de claro, ¿eh?


Yu (vestido de civil, pues a estas alturas el traje y la máscara de Spiderman ya casi no aparecen en la serie; otra ruptura de código sorprendente) interviene para salvarla, pero cuando descubre que el cabecilla del grupo de presuntos violadores es el capitán del equipo de kendo del instituto, decide declararse culpable él mismo. Acepta la vergüenza social de ser considerado un agresor sexual y emprende un extraño juego mental con el capitán del equipo de kendo. Por el camino, recibe otra paliza a manos del hermano de la presunta víctima, y acepta gustoso la humillación y el castigo en lugar de los laureles de héroe que legítimamente le corresponderían:


A estas alturas, el lector avispado ya se ha dado cuenta de que la desviación de las aventuras de Yu Komori, el deprimente Hombre Araña, respecto a las de Peter Parker, el asombroso Spiderman, es incorregible. Las siguientes historias son cada vez más excéntricas, hasta desembocar en una de las aventuras de Spiderman más extraordinarias que he leído jamás. Yu dona sangre a una víctima de un accidente de ferrocarril, un muchacho muy parecido a él, llamado Mitsuo Kitano. Éste adquiere los mismos poderes arácnidos de Yu, y a partir de ese momento se inicia entre los dos una extraña relación de amor y odio, de enfrentamiento y camaradería. Es la saga del clon antes del clon, y tratada con la gravedad y el pulso trágico aterrador de una historia clásica de doppelganger. En muchos sentidos, creo que es la mejor última historia de Spiderman que he leído jamás.


Por supuesto, ni siquiera es la última historia de Spider-Man The Manga, aunque sí es la última que se publicó completa. En el número siguiente se inició la publicación de la siguiente aventura -que prometía ser igualmente heterodoxa-, pero quedó interrumpida sin ceremonias después de que apareciese tan sólo el primer episodio. Esto es lo de menos, en todo caso. Cuando digo que esta historia era la mejor última historia posible, lo que estoy diciendo es que se permitía llegar a unos extremos a los que jamás podría acercarse el producto original (que no oficial, ya que oficial también es este manga licenciado legalmente, y eso es lo que lo convierte en más bizarro, el hecho de que no sea una simple parodia clandestina). Igual que Yu Komori cuestiona durante toda la serie su identidad como persona (¿o monstruo?) y su identidad como héroe (¿o villano?), esta serie cuestiona en todo momento la identidad del género de superhéroes. Porque si basta con poner el sello de Marvel en portada y a Spiderman en el interior para que un tebeo sea de superhéroes, entonces estamos hablando de algo muy diferente de lo que creemos que estamos hablando. Y si con poner el sello de Marvel en portada y a Spiderman en el interior no basta para que un tebeo sea de superhéroes, entonces es que estamos reconociendo en el superhéroe una dimensión mucho mayor e inexplicable, mucho más inclasificable.

Y eso es bello.

AMPLIACIÓN: En los comentarios, Gabi Corbera me deja un enlace a una página donde se pueden ver muestras de los tomos japoneses originales, incluyendo portadas y páginas a color. Una preciosidad todo.

15 comentarios:

Gabriel dijo...

Justo quería pasarte esto hará un par de días. Aprovecho la coyuntura:

http://www5c.biglobe.ne.jp/~spa-girl/82528495/

Sebas Cepe dijo...

Guau! Anonadado me has dejado con este manga tan bizarro y diferente a lo que todo el mundo conoce.
Siempre me ha gustado la idea de adaptar un héroe americano al formato manga pero lo poco que he leído me ha parecido como mucho entretenido.

Recuerdo aquél proyecto extraño de Universo Marvel manganizado que no sé a los demás pero a mi me pareció como poco una blasfemia y un horror.

Estoy seguro de que se puede hacer mucho mejor.

Maria dijo...

Me he acordado de la miniserie Lobezno: Snikt! de Nihei, que a mí me gustó mucho estéticamente pero tengo entendido que pasó bastante sin pena ni gloria.

Santiago García dijo...

Gabi, gracias por el enlace, lo he añadido a la entrada. Yo me compré la reedición de los tomos en japonés que salió en su día, hacia 1996, creo. Me fascinaba el formato y las portadas, que tenían hasta un aire extraño a Vértice. En realidad, todo es muy extraño en este Spiderman, y eso es lo que me interesa.

Sebas: ¿Universo Marvel manganizado? No sé si lo he olvidado o es que no quiero recordarlo. Cuando Marvel publicó este Spiderman de Ikegami, también sacó una colección de X-Men Manga, traduciendo una serie de la Patrulla-X que habían hecho en Japón. Pero era una serie moderna, inspirada creo que en los X-Men de Jim Lee, y tenía muy mala pinta, no me la compré en su día. Me imagino que no te refieres a esto.

En realidad, lo bueno de este Spiderman no es que esté bien ni mal, es que es tan distinto que es la revisión más radical de un superhéroe americano que he visto jamás, mucho más que cualquier reboot o Ultimate.

Maria: A mí también me pasó desapercibido. La verdad es que no lo he visto. Aunque me imagino que sería muy distinto al tratarse de un proyecto especial y contenido. Es algo mucho más normal ahora que en 1970, cuando se hizo este Spiderman. También hay un tomo de Batman manga que se publicó en España hace pocos años y que es de sabor muy japonés. Pero no es igual que esta temprana experiencia de "traducción y distorsión".

David dijo...

A cuadros...
Una pregunta. ¿los villanos mueren porque "mueren" accidentalmente o se suicidan o Yu les ayuda "amablemente"? Porque si es el segundo caso es que de superhéroe como los de usa ya no queda mucho, ¿no?
Pero lo de declararse culpable en lugar del tal Kendo...en fin..

Santiago García dijo...

Los villanos mueren accidentalmente, no les ayuda el pobre Yu, no.

Asumir públicamente la culpa del intento de violación de la estudiante forma parte de una complicada táctica para desquiciar psicológica y emocionalmente al verdadero culpable, el capitán del equipo de kendo. Pero es muy duro verle asumiendo esa culpa y esa vergüenza sin pestañear. En ese momento el personaje ya es un poco existencialista. Parece vacío de emociones, inhumano. Mola.

Robur dijo...

De este si había vista material por ahí, aunque no entiendo pq Marvel no hizo o hace una edición recopilatoria con extras como el Bat Manga de Chip Kidd para Pantheon, que a pesar del precio creo que se vendió bien. Del que no he visto casi mas que un par de paginas escaneadas es del Hulk Manga que tenia a Kazuo Koike de guionista.

Conoces algún otro super adaptado al mercado japones?

Santiago García dijo...

De los casos que he visto, el Batman manga que mencionas probablemente sea el más parecido al de Spiderman manga. Me refiero en cuanto a las libertades que se toma con el personaje y la distancia que acaba habiendo entre la versión de destino y la versión de origen. Y también es fascinante, sí.

En cuanto a su potencial comercial, creo que el del tomo de Bat Manga aprovechaba la conexión directa con la eterna Batmanía de la serie de TV de Batman de los 60, con la que entroncaba directamente aquella adaptación japonesa. Y además, Chip Kidd sabía explotarlo muy bien con el diseño del volumen, que inmediatamente remitía al universo camp de Adam West y Burt Ward.

Ese potencial no creo que lo tenga el Spiderman de Ikegami. Pero, por otra parte, la edición americana es de antes de la primera peli de Raimi, y en comic books. Diez años después, es probable que un tomo recopilando todo esto tuviera alguna fortuna comercial, porque la figura de Spiderman se ha agigantado mucho. Otra cosa es que requiera un trabajo muy costoso y que probablemente ahora mismo nadie en Marvel se acuerde ni de que existe.

Lo del Hulk de Kazuo Koike me ha dejado flipado, no sabía nada. Tiene pinta de ser algo muy bestia.

Si alguien conoce más adaptaciones superheroicas al manga, agradecería que lo comentase.

Luego podemos ir pasando a las adaptaciones de personajes japoneses al cómic español, como el Mazinger Z rojo de Sanchís en Valenciana...

gervilches dijo...

Brutal. Me tengo que leer esto, yo. Viendo las páginas que has colgado, me llama mucho la atención el contraste entre las viñetas del personaje de civil, totalmente manga, y las de la última página, con "el clon". Esas cabezas del final si me dicen que son de Romita me lo creo.

Santiago García dijo...

Una cosa curiosa de este Spiderman manga es cómo Ikegami a veces copia literalmente dibujos de Romita, que es el dibujante del Spiderman americano contemporáneo a la publicación del japonés. Tiene gracia porque algunos me los sé tan de memoria que al verlos adaptados en este tebeo me parecen injertos raros. Más rareza todavía.

Santiago García dijo...

A través de twitter, Emma Ríos me pasa este enlace donde se puede echar un vistazo al Hulk de Kazuo Koike que mencionaba Robur: http://4thletter.net/2009/05/lone-wolf-and-cub-interlude-haruku-the-manga/

gervilches dijo...

A eso iba, Santiago, es como si Yu se disfrazara de dibujo de Romita además de superhéroe, es súperraro. Y mola un montón, claro.

David dijo...

Sí. Ya me imagina que había una intención al asumir la culpa...pero aún así. jopé, Santiago. No sé si mola o no, pero sigue pareciéndome demasiao...

Pepo Pérez dijo...

"Acepta la vergüenza social de ser considerado un agresor sexual y emprende un extraño juego mental con el capitán del equipo de kendo. Por el camino, recibe otra paliza a manos del hermano de la presunta víctima, y acepta gustoso la humillación y el castigo en lugar de los laureles de héroe que legítimamente le corresponderían".

joer, parece un tebeo de Miller...

david rubín dijo...

Yo lo tengo, pero en una edición italiana en tres tomos pequeños. Es un súper tebeo de lo raro que es, casi lo de los disfraces parece un pretexto.

Un abrazo!!

D.