A continuación de
Abstract Comics he leído
Masterpiece Comics (Drawn & Quarterly, 2009), de
R. Sikoryak, en una doble sesión intensiva de cómic de vanguardia. A simple vista, no puede haber nada más opuesto a
Abstract Comics que
Masterpiece Comics, pero ambos comparten en esencia el interés por romper las convenciones del cómic convencional y por poner de manifiesto los mecanismos invisibles que le animan.
Masterpiece Comics es un proyecto iniciado por Sikoryak hace veinte años. Recopila 13 historietas diferentes, cada una de las cuales adapta con un estilo basado en una serie de cómic tradicional un clásico de la literatura distinto. Así, por ejemplo,
Blondie de Chic Young sirve para adaptar el Génesis (veremos qué dice Crumb al respecto), el
Fausto de Marlowe se refunde en
Garfield de Jim Davis y las
Cumbres borrascosas de Emily Brontë pasan por el filtro de las Historias de la Cripta de Al Feldstein y Jack Davis. Además, el libro incluye anuncios, portadas y correos de los lectores falsos, al estilo, por supuesto, del
Acme Novelty Library de Chris Ware.
El proyecto tiene su origen en el ambiente postmoderno de los años 80, en cuya vanguardia viñetera participó Sikoryak, que fue uno de los principales ayudantes de Françoise Mouly y Art Spiegelman en la redacción de
Raw, la revista de cómic de vanguardia más importante de la historia. Sikoryak inició estos
Masterpiece Comics un poco como broma intelectual, pero pronto descubrió que la idea le servía para explorar las relaciones entre medios y el sentido real de los "clásicos". Como bien indica el propio autor, aquí no se trata de hacer chistes sobre un tópico referencial, al estilo de
Mad, sino más bien de reproducir el material de partida en el recipiente de destino de la forma más extremadamente fiel. Por eso, Sikoryak intentó desviarse lo mínimo de los argumentos y personajes originales de las novelas, y también del estilo de los cómics en los que intentaba reproducirlos. Recomiendo leer la entrevista con Sikoryak que enlazo al final de la entrada, donde habla de todas estas cuestiones.
En esa entrevista, también dice que "me gusta jugar con esa idea: que cualquier cambio de un medio a otro va a cambiar completamente aquello a lo que estás prestando homenaje. Quería hacer algo donde no pudieras evitar verte enfrentado al absurdo de hacer adaptaciones, de hacer una traducción del trabajo". Aparte de lo que mi interés personal en el tema porque acabo de publicar una adaptación de una obra literaria al cómic,
El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde (SM), con Javier Olivares, el procedimiento también sirve para replantearse la polémica sobre el valor relativo de las obras en medios distintos, un debate que no es que siga abierto, sino que ahora mismo es más cadente que nunca, porque ahora es cuando por vez primera nos planteamos que pueda haber en el cómic auténticas
obras maestras comparables en alguna medida a las de la literatura o el arte.
Masterpiece Comics plantea dónde reside el verdadero valor de los clásicos de la literatura -¿en su contenido o en su forma?- y si automáticamente se degradan cuando los reconvertimos en pastiches de tebeos infantiles.
Pero Sikoryak va mucho más allá de eso. Como decíamos, su intención no es la de hacer una broma fácil y repetida, y su pasión por entender el funcionamiento de las obras literarias y las historietas le lleva a establecer relaciones nada casuales entre unas y otras.
Poner a
Carlitos de Schulz como protagonista de
La metamorfosis de Kafka resulta tan natural que en la tira precedente casi ni nos damos cuenta de que el pobre Charlie Brown se ha convertido en un escarabajo... ¿No lo ha sido siempre?
En el caso de Superman (ilustración en la cabecera de este post), sus
Action Comics se convierten en
Action Camus para relacionar al
superhombre alienígena con el
extranjero desapegado de este mundo y de la humanidad. Y el Batman de Dick Sprang se convierte en el Raskolnikov del
Crimen y castigo de Dostoievski a través de la culpa original que comparten como motivación, en la que creo que es una de las mejores historietas de toda la colección.
No voy a insistir mucho más en el tema.
Masterpiece Comics daría para una tesis, así que no vamos a agotarlo. Tan sólo quiero señalar dos cosas más. La primera, que me asombra cómo alguien puede estar veinte años dibujando un tebeo en el que no se reconoce un solo rasgo de dibujo propio. ¿Qué mentalidad hace falta para desarrollar ese trabajo? ¿Qué entrega, qué visión y qué humildad?
La segunda, que tras la lectura de este volumen surge de inmediato la tentación de hacer su versión española: ¿Qué pasaría si casáramos a
Mío Cid, El Quijote, El Lazarillo o
Fortunata y Jacinta con
Mortadelo y Filemón, El Capitán Trueno, Paracuellos o
Silvio José? Miedito me da pensarlo.
Entrevista con R. Sikoryak en
The Daily Cross Hatch:
Parte 1
Parte 2
Parte 3