lunes, 17 de septiembre de 2012

LA NOCHE DEL MURCIÉLAGO 61: GOTHAM CITY


(PARTE DEL CAPÍTULO MONDO BATMAN)

GOTHAM CITY

Batman y Gotham City viven una relación simbiótica que ha sido explotada de manera creciente con el paso de los años. Trasplantado a otro entorno (cosa que ocurre a menudo, aunque no lo parezca), Batman cambia de personalidad y se siente incómodo.

En los inicios de la serie, la ciudad aún no tenía el nombre de Gotham, utilizando el de Nueva York cuando necesitaba identificarse, lo cual confirma la teoría popular de que Gotham es simplemente una versión tenebrosa de Nueva York. Bill Finger explica cuál fue el proceso mental que le llevó a bautizar la población con más psicópatas disfrazados del mundo: “Originalmente, Gotham City se iba a llamar Civic City. Después probé con Capital City, y con Coast City. Por fin, echando un vistazo al listín telefónico, descubrí el nombre Joyeros Gotham y me dije “eso es”. Gotham City. No la llamamos Nueva York porque queríamos que todo el mundo se identificara con ella. Por supuesto, Gotham es otro de los nombres que se utilizan para denominar Nueva York.”

Con esto en mente, numerosos artistas han interpretado la urbe a su manera, desde los paisajes surrealistas de Dick Sprang que el guionista Bill Finger salpicaba de máquinas de escribir gigantes y otros “accesorios” descomunales, hasta los desfiladeros art déco de la serie de animación o la opresiva arquitectura de las películas de Tim Burton. Precisamente la primera de ellas, diseñada por Anton Furst, dio unas pautas que los tebeos han seguido fielmente desde 1989, al menos hasta que el “Terremoto” que sacude Gotham en febrero de 1998 cambie radicalmente el paisaje.

En Gotham hay edificios y escenarios emblemáticos: la torre de la Fundación Wayne, con su gigantesco árbol a modo de columna central, la comisaría de policía, el célebre Arkham Asylum, que empezó a usarse para confinar a los dementes adversarios del Hombre Murciélago a principios de los años 70, la prisión de Blackgate, donde van a parar los considerados menos dementes... Brutal, corrupta, inhóspita, Gotham genera continuamente nuevas amenazas a las que Batman debe enfrentarse, y sin embargo es una ciudad excepcionalmente genial, como explica Akiva Goldsman, guionista de Batman Forever y Batman & Robin:Lo más característico de Gotham City es que hay que recordar siempre que allí todo el mundo es muy, pero que muy listo. Es un mundo donde, si tienes una disfunción psicológica, inventas una maquinaria impresionante para superar tu problema: en vez de recibir terapia, te construyes un Batmóvil y un traje que virtualmente te otorga poderes sobrehumanos y vives una catarsis durante toda tu existencia.

lunes, 10 de septiembre de 2012

LA NOCHE DEL MURCIÉLAGO 60: GEARHEAD


(PARTE DEL CAPÍTULO MONDO BATMAN)

GEARHEAD

Recientísima incorporación a la lista de enemigos de Batman (Detective 712-713, 1997), la presentación de Gearhead ha sido lo bastante impresionante como para proporcionarle al instante un puesto en esa macabra galería. Nathan Finch es un secuestrador cuyos planes fueron abortados por el Señor de la Noche, y que en el calor de la refriega desapareció bajo la capa de hielo de un lago, dándosele por muerto. Años después regresa, reconvertido en cyborg imparable e implacable, y obsesionado con vengarse de Batman. El sentimiento de culpabilidad del Detective Enmascarado, la angustia que reaviva traumas psicológicos en la antigua víctima de secuestro, la espeluznante figura del mismo Gearhead, mitad hombre mitad alimaña mecánica y el mejor trabajo de Graham Nolan se alían para dejar a los lectores ansiosos de más. Seguro que los editores no les decepcionarán.

jueves, 6 de septiembre de 2012

CUATRO TÍTULOS


Pasé el verano en España y aproveché, lógicamente, para ponerme al día dentro de lo posible con las novedades editoriales del mundo del cómic. Las librerías españolas son de una riqueza peculiar: en ellas se puede encontrar lo mejor de Oriente y de Occidente, lo mejor de las dos orillas del Atlántico, y lo mejor de varias generaciones de autores españoles que están influidos por las tradiciones más dispares. Ahora, seamos sinceros: después de seis meses, tampoco me encontré con tantísimos títulos imprescindibles. Pero eso sí, entre lo mejor que me encontré, me encontré con cuatro libros sensacionales. Cuatro libros que ya les gustaría poder leer a los americanos.

Mi intención era dedicar a cada uno de esos libros la atención requerida y escribir a fondo sobre ellos, pero luego pasa lo que pasa: uno tiene otras cosas que hacer y lo va posponiendo, y llega el día de volverse a América y no lo has hecho. Me los hubiera traído aquí, no ya para prolongar la posibilidad de escribir esos textos merecidos, sino simplemente para tenerlos cerca, para mantenerme en contacto físico con ellos, que es un fetichismo que tengo con los cómics que me gustan mucho, pero al final las limitaciones de peso de las compañías aéreas te hacen entrar en razón y dejarlos en Madrid.

Como me da mucha rabia que estos cuatro títulos queden sin mención en Mandorla, he recurrido a esta entrada para dejar al menos constancia de mi adoración por ellos. Diréis que no tienen nada que ver unos con otros. Así es, afortunadamente. Pero sí tienen un punto en común: son geniales. No geniales en el sentido de «chupi-guay», sino geniales en cuanto que son productos del genio individual de cuatro autores que tienen la cabeza hecha de otra manera, que nos hacen ver cosas que nosotros nunca imaginaríamos. Que valen de verdad la pena, en resumidas cuentas. En fin, sólo cuatro líneas apresuradas, una llamada de atención sobre estas cuatro joyas:

REPRODUCCIÓN POR MITOSIS (EdT), de Shintaro Kago. Probablemente ningún libro de Kago vuelva a impresionarnos como éste primero. Descubrirlo es abrirse a una visión tan completamente desconcertante que gran parte del impacto procede del efecto de la primera impresión. Eso no quiere decir que Kago sea simplemente un autor impresionante, sus historietas tienen un trabajo de reflexión enorme detrás, tanto que casi parecen ejercicios de estudio para un curso avanzado de metafísica de la historieta. Se suele pensar que existen dos vertientes claramente diferenciadas en Kago: la del autor de historietas experimentales de formalismo avanzado y la del autor de escatología extrema. Reproducción por mitosis demuestra que no es así, sino que más bien Kago está embarcado en un proyecto de descubrimiento de los orígenes materiales de la existencia física y espiritual, de la realidad y de la ficción, en la página y en lo orgánico, en el trazo y en lo abyecto. Creo que descubrí a Kago gracias a el Tío Berni de entrecomics, y en su página web podéis encontrar multitud de entradas referidas a este dibujante japonés. Además, una reseña de Reproducción por mitosis a cargo del Tío Berni, y otra en The Watcher and the Tower.

NO CAMBIES NUNCA (Astiberri), de David Sánchez. Este libro lo había leído en pantalla, pero tenerlo en papel en las manos es otra cosa. Lo hace más real, más auténtico, más analógico, que es algo que conviene a los tebeos de David, que parecen obra de una tecnología arcaica y sin embargo, en cierto sentido, más sabia que la actual. Su primer libro, Tú me has matado, fue una gran sorpresa que le hizo llevarse el premio al autor revelación en el Salón de Barcelona en 2011, pero No cambies nunca es mucho mejor. Más personal, más original, más arriesgado, más valiente. La forma de trabajar de David es fascinante, porque se basa en un contraste agudo entre la imagen y la narración. David utiliza como lenguaje gráfico la línea clara, en la más estricta tradición de Hergé-Burns-Jason. Es un lenguaje que se basa en la revelación total de lo que está incluido en el cuadro, en la viñeta. Todo lo que aparezca dentro del marco tiene que ser estrictamente dibujado, sin disimulo, sombreado ni difuminado alguno. La línea clara es, en realidad, una hipervisión. Pero la forma de escribir de David es completamente opuesta a la revelación total de la línea clara, y se basa precisamente en la ocultación (o manipulación) de elementos clave de la historia. Así que podríamos decir que de lo que nos cuenta David, nos lo cuenta todo, nos da todos los detalles. Pero hay detalles que no vemos en la claridad de sus imágenes, y hay relaciones que no entendemos de forma obvia entre esos detalles. No queda claro si lo suyo es una reivindicación de la claridad narrativa o una crítica a la misma. Durante una conversación en Madrid este pasado verano, me reveló que hay dos viñetas que dan la clave para interpretar el sentido exacto de No cambies nunca. Sólo hay que fijarse un poco para descubrir cuáles son. No es que eso sea necesario para disfrutar completamente del libro, que gracias a su cualidad enigmática se hace infinitamente releíble. En una reseña que escribí para Rockdelux llamé a lo que hace lo pulcro nauseabundo. La podéis leer aquí. Otra reseña, en entrecomics, a cargo de Gerardo Vilches. También: una entrevista con David Sánchez y la presentación en directo de Tú me has matado en Madrid.

HUMOR CRISTIANO (Caramba), de Alberto González Vázquez. Creo que no me equivoco si digo que no había leído nunca un libro como éste. Lo maravilloso de editoriales como Caramba es que nos plantean libros de cómic que están hechos por gente que no tiene nada que ver con el cómic, y que por lo tanto vienen con sus propias ideas de cómo puede ser y funcionar este medio. Y no es que yo esté en contra de la tradición del cómic, obviamente, pero sí es cierto que este mundillo ha sido y sigue siendo demasiado endogámico, y que es extraordinariamente resistente a la introducción de ideas nuevas o heterodoxas. De eso es de lo que está lleno Humor cristiano, de ideas nuevas y heterodoxas, de formas nuevas de pensar la representación. Por ejemplo, depurando la fotografía en la línea (el resultado final recuerda en cierta manera a lo que hace Neil Dvorak), lo que equivale a hacer un estricto trabajo de abstracción analítica, que es en realidad lo que hacen también los guiones de González Vázquez. También está lleno de un humor que a veces resulta tan inhumano como su propia apariencia visual. Hay algo hasta desagradable en el humor de González Vázquez, antídoto contra el exceso de sentimentalismo almibarado y las buenas intenciones prefabricadas que en la actualidad se celebran de forma automática en todos los ámbitos. Pero ese humor desagradable, sardónico y hasta hiriente estimula nuestro organismo de forma sana porque, básicamente, posee una cualidad redentora: el talento, un talento insultantemente soberbio. Historietas como la de los vampiros (o los andaluces), la de Obama hablando a la cámara, la del regalito de Echanove o la de la última cena han entrado directamente en mi mitología personal a golpe de carcajada. La chispa de la vida, sí señor. Reseña de Humor cristiano, en entrecomics, a cargo de Gerardo Vilches.

SILVIO JOSÉ, FARAÓN (Astiberri), de Paco Alcázar. En general, no solemos dar demasiada importancia a lo que hacen en El Jueves. Por mil razones que darían para discutir en varios congresos, tendemos a pasar por alto sus paginas, incluso aunque adoremos a algunos de sus autores. En parte, tal vez sea por el fenómeno de acumulación que produce toda serie. En cuanto han salido dos libros de una serie, ya es como si cada nueva entrega fuera sólo «otra más» de algo que ya conocemos. Y Silvio José, Faraón es la segunda entrega de la serie Silvio José, el buen parásito, de Paco Alcázar (la primera, Silvio José, Emperador, la publicó El Jueves, mientras que esta segunda ha corrido a cargo de Astiberri, lo cual me hace pensar que tal vez sea el propio El Jueves quien en primer lugar no valora demasiado lo que hacen sus autores). Centrándonos: Silvio José, Faraón es un absorbente despliegue de imaginación que te traslada a un mundo propio que, sin embargo, es fascinantemente parecido al mundo en el que vivimos. Lo que practica Paco Alcázar viene a ser el esperpento, en su más grotesca expresión, y me resulta pasmoso que un autor que parece tan poco interesado en lo que sucede a su alrededor esté haciendo, sin embargo, una de las crónicas más fidedignas y precisas de la sociedad española contemporánea. Cada página de Silvio José, Faraón es una verdadera novela gráfica comprimida, una farsa completa que conecta en algún punto con personajes y situaciones de nuestro mundo con la misma exactitud con la que lo hacían las series clásicas de Bruguera. O probablemente con más. El efecto crece a medida que uno va leyendo páginas y se acumula una inercia imparable que le hace desear que el volumen fuera infinito. Es algo singular que prefiramos vivir en el esperpento que en la realidad. Supongo que es porque, al fin y al cabo, en el esperpento hay unas reglas. Y sin duda, es a esas reglas, a esa ley del zoológico, a la que queremos acogernos para imponer cierto orden en nuestro caos cotidiano. Paco Alcázar también ha publicado este año otro libro muy recomendable: La industria de los sueños. Además: entrevista con Paco Alcázar.

[La foto que ilustra el post es cortesía de Manuel Bartual].

lunes, 3 de septiembre de 2012

DIAMOND FLASH: EL CÓMIC


El próximo 10 de octubre, Cameo pone a la venta el DVD de Diamond Flash (2011), la película con la que Carlos Vermut ha debutado como director de cine, y sobre la que escribí algo aquí. Como Carlos es hombre de cómic, ha querido que su película estuviera acompañada de un libro de cómics inspirados por el filme, y yo he tenido el gusto y el privilegio de participar en él con dos historietas, en una colaborando con Javier Olivares (véase muestra en la cabecera de este post) y en otra con Pepo Pérez (véase la otra muestra, al final del mismo). Otros colaboradores: Didac Alcaraz, Paco Alcázar, Miguel B. Núñez, Manuel Bartual, Carlos de Diego, Néstor Fernández, Enrique Lorenzo, Guillermo Mogorrón, Jorge Monlongo, Mireia Pérez, Puño, David Rubín, David Sánchez y John Tones.


LA NOCHE DEL MURCIÉLAGO 59: ESPANTAPÁJAROS


(PARTE DEL CAPÍTULO MONDO BATMAN)

ESPANTAPÁJAROS

Uno de los más tétricos adversarios de Batman, el Espantapájaros pertenece a la vieja guardia, pues no en vano debutó en World’s Finest 3 (1941). Pariente lejano de los Addams, Jonathan Crane ya de niño era un tipejo raro, aficionado a torturar a los animales y a vestirse con ropas fúnebres. Convertido en profesor de psicología, sus heterodoxos experimentos sobre el terror (se lía a tiros en mitad de la clase) le valen el despido, a lo que reacciona poniéndose un disfraz de harapos con el que vengarse de la humanidad. Evidentemente, el disfraz sólo no convierte al desgarbado Crane en el Espantapájaros, así que su efecto aterrador deriva de unas píldoras del miedo que compone en su laboratorio. Aficionado a las escenas de pánico colectivo tanto como a los episodios de claustrofóbica angustia individual, el Espantapájaros es un supervillano de gran potencial que, sin embargo, no ha sido bien aprovechado por la escasa imaginación de los guionistas, empeñados en repetir el esquema ataco por sorpresa a Batman-le someto a un trauma-Batman se impone al miedo-Batman me parte las muelas. Aunque la serie de animación ha dado un buen Espantapájaros, al dotarle de una presencia verdaderamente estremecedora y de planes ingeniosos, probablemente la mejor historieta del profesor Crane sea una que se publicó en el derivado de los dibujos, el comic book The Batman Adventures, en cuyos números 4 y 5 (1993) Martin Pasko, Kelley Puckett y Brad Rader nos enseñaban lo que le ocurre a nuestra sociedad cuando nadie sabe leer... y es mucho más impresionante de lo que parece.

Todos los rumores sobre Batman-5, la película, coinciden en afirmar que el malo será el Espantapájaros, encarnado por Jeff Goldblum (otros apuntan a Howard Stern), y que hará sufrir ataques de terror a Batman en los que revivirá encuentros con anteriores enemigos, como el Joker.

martes, 28 de agosto de 2012

EL ARTE DE JACK KIRBY



Se dice que Jack Kirby dejó publicadas 25.000 páginas. Cuando se puso a dibujar la primera viñeta de la obra por la que más le recordamos hoy en día, Los Cuatro Fantásticos, tenía 44 años y ya había dibujado muchas de esas 25.000 páginas. Desde los superhéroes hasta el crimen, el romance y el western, todo había pasado por sus manos. Sin embargo, a pesar de su madurez como persona y como autor, la transformación de su trabajo durante su primera etapa en Marvel sería pasmosa. En menos de diez años se convertiría en un artista completamente diferente. 

El resultado final del trabajo de Kirby siempre dependió en gran medida de los entintadores que le asignaron. Sin embargo, los cambios que experimentaría Kirby en Marvel afectarían de manera profunda a su manera de entender la historieta. El Kirby de los primeros Cuatro Fantásticos era un narrador competente, y uno de los mejores, si no el mejor dibujante de acción del momento. Sus tebeos estaban cargados de energía, y su uso de un diseño de página convencional de tres tiras le permitía centrarse en el dibujo, apoyado con frecuencia en uno de sus recursos narrativos favoritos: la secuencia de tres viñetas en la que se representan tres pasos de una misma acción. En 1964, Kirby empieza a introducir fotografías como fondos, al mismo tiempo que alguna página-viñeta espectacular. Con la llegada del entintador Joe Sinnott, rotundo en los contornos y las sombras, pero al mismo tiempo suavizador de los habitualmente desabridos rostros de los personajes kirbyanos, la serie inicia su periodo clásico. A partir del número 44 (1965), se caracteriza por el frenesí argumental y la monumentalización gráfica creciente. Aparecen complicadas maquinarias gigantes, menudean los planos cortos, las viñetas crecen y la narración se comprime. Al tiempo que los dibujos son cada vez más grandiosos, la lectura es cada vez más confusa, y Lee tiene que compensarlo con textos prolijos que explican lo que no cuentan las imágenes. Este estilo de producción torrencial es evidente en el final de la trilogía de Galactus (nº 50, 1966), que se produce en la página 13 de un episodio de 20. Las 7 páginas restantes se rellenan con intrascendentes escenas cotidianas. Pero eso ya no importa: como dice Glen David Gold, Kirby por entonces ya es “emocionalmente abrumador”. Se ha convertido en el dibujante del poder, y es por eso por lo que le recordamos.

Texto publicado originalmente en Historia de los cómics, tomo 4 (Panini, 2008), colección dirigida por Antoni Guiral.

Hoy, Jack Kirby habría cumplido 95 años. En este blog he dedicado varias entradas al que tal vez sea el dibujante más importante de mi vida. Hoy es un buen día para recordarlas:

¡EL ESLABÓN MÁS DÉBIL!
TAN CERCA DE AMÉRICA, TAN LEJOS DE KIRBY
LOS CRÍMENES DE KIRBY
BIG JACK
JACK KIRBY: LUCHADOR
JACK KIRBY: SOÑADOR
JACK KIRBY: AMANTE

lunes, 27 de agosto de 2012

SUPERHÉROES PARA ADULTOS

Habría mucho que decir sobre Before Watchmen, el invento que DC se ha montado este año para adecentar un poco los libros de cuentas, y tal vez lo diga más adelante, si reúno las ganas, encuentro la inspiración y saco el tiempo necesario para hacerlo. De momento, sólo quiero llamar la atención sobre un detalle que me ha sorprendido.

El número 2 de Before Watchmen: Nite Owl aparece en las tiendas empaquetado en una bolsa de plástico. Qué raro, pienso, si ningún otro va retractilado. ¿Es una edición especial? ¿Incluye algún objeto coleccionable suelto, tal vez un cromo o algo así que se pueda perder? En principio, nada indica que sea distinto de los demás, sólo la extraña bolsa de plástico que lo protege del público hojeador.

El secreto está en el interior. Nada más empezar, el Búho Nocturno y Rorschach persiguen a unos bandidos genéricos y se dan de bruces con una escena de sadomaso protagonizada por una enmascarada que como único disfraz lleva, precisamente, la máscara.



No hay otra explicación posible: la bolsa protege a los lectores de la visión de las viñetas viciosas. O tal vez proteja a los libreros. O tal vez proteja a la editorial. Cuando el miedo corre libre, no conoce dueño. Quién sabe cuál es la extraña dinámica que anima los mecanismos de este proyecto editorial que, basado en una novela gráfica para adultos de hace un cuarto de siglo, parece decidido a ser más explícito aún que el original en la presentación de temas adultos ya que, al fin y al cabo, está destinado a lectores muy adultos. Más adultos que los del Watchmen original, presumimos, puesto que probablemente son los mismos, con 25 años más. Pero ojo, como es un tebeo, y aún más, un tebeo de superhéroes, hay que envolver estas páginas en una caperuza profiláctica, no sea que algo malo se derrame de ellas y se pegue al inocente público infantil de los superhéroes.

¿De verdad cree DC que un niño se va a interesar por Before Watchmen? ¿De verdad creen que todavía entran menores de edad en las librerías de cómics?

Lo más divertido del caso es que el argumento de otra de las series de Before Watchmen, la titulada Minutemen, gira precisamente en torno a la tensión entre la imagen comercial de los superhéroes como iconos infantiles y su desplome al confrontarlos con un planteamiento realista. Así que en Minutemen, lo que parecía un metacomentario del Watchmen original podría entenderse ahora como un metacomentario de su propia serie contemporánea, Nite Owl.

En su inmensa confusión, en su ciega torpeza y en sus grandiosas contradicciones, Before Watchmen puede acabar siendo mucho más de lo que se anunciaba, es decir, mucho más que el mecanismo definitivo para acabar de una vez con todas con el Watchmen original. Before Watchmen puede acabar siendo el más fiel y vivo retrato de la crisis (¿final?) que viven hoy en día los cómics de superhéroes mainstream.

Pero ya hablaremos de eso más adelante. Si toca.

LA NOCHE DEL MURCIÉLAGO 58: ELSEWORLDS


(PARTE DEL CAPÍTULO MONDO BATMAN)

ELSEWORLDS

Dado que para el fan de los superhéroes es esencial que exista una cronología auténtica de su héroe, unos hechos oficiales, cualquier cosa que se desvíe de ese canon será considerada apócrifa o imaginaria. Es cierto que todas las historias de Batman son ficticias, pero para el seguidor del personaje, unas son reales, y otras simples aberraciones más o menos divertidas. Esta tradición de “historias imaginarias”, en las que los guionistas pueden dar rienda suelta a su imaginación planteando situaciones que en la continuidad normal perjudicarían gravemente el desarrollo del tebeo, se remontan al menos a los años 50, cuando Superman se casaba con Lois Lane o moría asesinado por Luthor. La aceptación popular de estas “historias imaginarias” ha sido siempre sorprendente, dado su carácter heterodoxo, y Batman ya disfrutó de ellas en los tiempos de Sheldon Moldoff, con una serie de novelitas que Alfred escribía para entretenerse y que protagonizaban Batman II y Robin II en un posible futuro en el cual Bruce Wayne se había casado con Batwoman, Dick Grayson había asumido el manto del murciélago y Bruce Junior desempeñaba el papel del Prodigio Juvenil.

Un tomo “prestige” publicado en 1989, Batman: Gotham by Gaslight, en el que Brian Augustyn, Mike Mignola y P. Craig Russell planteaban un duelo entre el Señor de la Noche y Jack el Destripador ambientado en el siglo XIX, desató una nueva fiebre por este tipo de historias “fuera de orden”, que DC pronto se apresuró a capitalizar estampando el sello “Elseworlds” (Otros mundos) sobre una serie de historietas generalmente presentadas en formato “Prestige” y que no mantienen ninguna ligazón unas con otras. Aunque por “Elseworlds” puede pasar, teóricamente, cualquier personaje DC, en realidad el segmento parece copado por Superman y, especialmente, por Batman. A este concepto responden, entre otras, Batman & Houdini: The Devil’s Workshop (un equipo histórico), Batman: Master of the Future (una especie de continuación de Gotham by Gaslight), The Blue, the Grey and the Bat (ambientada en el Salvaje Oeste), la futurista Robin 3000, un Batman/Capitán América situado en la II Guerra Mundial, Elseworld’s Finest (el equipo Superman/Batman en clave de novela pulp), Scar of the Bat (con Eliot Ness haciendo de Batman) o la trilogía fantástico-vampírica de Doug Moench y Kelley Jones, Batman & Dracula: Red Rain, Bloodstorm y Dark Joker: The Wild. De momento la fórmula funciona, lo que hace prever que DC seguirá sacando títulos en esta línea que tiene su mayor virtud en su aportación de frescura y novedad a personajes y situaciones que ya hemos visto hasta la saciedad.