martes, 26 de abril de 2011

UN PASEO POR BILBAO

Me voy a ver la ida de la semifinal de la Champions a Bilbao. ¿Y esa extravagancia?, diréis. Pues hombre, con tanto Madrid-Barça seguido, hay que darle un poquito de variedad al asunto, ¿no? De manera que me marcho a la sombra de San Mamés, y ya de paso allí estaré mañana para asistir a una jornada repleta de actividades tebeísticas en La Alhóndiga.

Así pues, el día 28 de abril por la mañana participaré en el jurado que elige las becas que asigna esa institución cada año, y por la tarde estaré en un encuentro público con Antonio Altarriba. Será a las 19.30 horas en Medialab2 y confío en que lo pasaremos muy bien, que es lo que suele ocurrir cuando Antonio está por medio.

Y mientras tanto, tengo cienes y cienes de lecturas recientes esperando algún mísero comentario antes de que sean engullidas por completo por el olvido, cosa que no merecen la mayoría. En fin, ya les llegará el momento, paciencia. Mientras tanto, seguid leyendo tebeos. Yo no paro, aunque no diga nada.

domingo, 17 de abril de 2011

viernes, 15 de abril de 2011

UN DÍA MUY INTENSO




















Víctor Rivas y Javier Olivares:



El Gran Joaquín López Cruces:



El Fantástico David Aja:



Ustedes están aquí: José Luis Ágreda y Fermín Solís.



Lorenzo Pascual, editor diabólico:



Jordi Longarón, Gran Premio:



El placer de una cena entre amigos:



And then:



jueves, 14 de abril de 2011

IDA Y VUELTA A BARCELONA

El Salón del Cómic de Barcelona ha empezado hoy, y yo iré para allá mañana. Será una visita cortita, porque me vuelvo el sábado, pero seguro que muy intensa, como acostumbra a serlo siempre en este tradicional evento. Quien quiera acercarse a saludarme o a hacerme pasar el nivel de Tiny Wings en el que me he quedado atascado me encontrará en el stand de Astiberri el sábado de 16.30 a 18 horas, donde compartiré sesión de firmas ni más ni menos que con el ilustrísimo Lord Edward Campbell. Si tengo tiempo, ya iré dejando caer por aquí cómo va la cosa, aunque imagino que me comunicaré con más facilidad a través de twitter, donde ya sabéis que me podéis seguir bajo el nombre @mandorlablog.

martes, 12 de abril de 2011

EL VECINO ZOMBIE


Esta semana hay Salón del Cómic en Barcelona, y una de las exposiciones de la feria estará dedicada a los zombis en el cómic. La organización nos pidió que colaborásemos con un Titán zombificado y Pepo Pérez, ese dibujante que nunca está satisfecho, hizo dos. El primero, el que descartó porque no le convencía, es el que podéis ver en este post. El segundo lo podréis contemplar en persona en Barcelona. Allí podréis vernos también en carne y hueso a otros zombis de la viñeta que invadiremos la ciudad.

lunes, 11 de abril de 2011

EL OJO Y LA MUERTE


Este fin de semana tuve la oportunidad de visitar la magnífica exposición retrospectiva que el MUVIM ha dedicado al fabuloso Miguel Calatayud (suena todo muy triunfal, pero es que es verdad, me refiero a lo de magnífica y a lo de fabuloso). Lamentablemente, todavía no estaba inaugurada otra muestra excepcional (¡cierto también!) que abre este 5 de mayo, Max. Panóptica. 1973-2011, que repasa al completo la obra de uno de nuestros dibujantes de tebeos favorito.

He tenido la suerte de poder colaborar en el catálogo de esa exposición con un texto titulado «El ojo y la muerte», donde me enrollo como las persianas hablando de la obra de Max durante el periodo 1990-2010. Dicho catálogo, que aún no he visto, está editado por Kalandraka y además de con una buena selección de ilustraciones de Max (supongo), cuenta también con textos de José Carlos Llop, Jordi Costa y Alberto Ruiz de Samaniego. En fin, todos los datos al respecto de la expo y el catálogo los tenéis en la ilustración que acompaña a este texto, y que es el nº 37 de «El pez dactilar», el boletín de información que elabora el propio Max.

Yo, por mi parte, os dejo con las primeras líneas de «El ojo y la muerte», por si os invitan a visitar las páginas y las salas de «Panóptica»:

MAX 1990-2010

EL OJO Y LA MUERTE

Santiago García


El bosque oscuro

Bajo la mirada moderna, que se desliza a los rincones, lo que más llama la atención del grabado de Durero El caballero, la muerte y el diablo es el perro. De arriba abajo, hay un magnífico castillo, una cárcava tétrica, y luego tres figuras llamativas: la muerte con su reloj de arena en la mano, el diablo grotesco y peludo, y el caballero perfilado y seguro en su paso. Bajo el caballo, una calavera y una salamandra parecen símbolos demasiado obvios incluso para un contemporáneo lego en iconografía medieval. La primera insiste en el tema morboso, la segunda es recurrente en significados esotéricos, sean esos cuales sean.

Pero, ¿y el perro?

domingo, 10 de abril de 2011

COSAS QUE ME TRAIGO EN LA MOCHILA

Conferencia en la cumbre para determinar el futuro de la novela gráfica en España.

Después de 48 horas en Valencia:

El placer de conversar con algunos miembros de la Liga de Caballeros Extraordinarios, sección peninsular, como Rubén Lardín, Daniel Ausente o Raúl Minchinela.

Compartir unas horas con Paco Roca y Juanjo Sáez.

Conocer a personas admiradas como Ramón Boldú que luego resulta que son admirables.

Descubrir la ilusión del gran Koldo Azpitarte (mucha suerte, amigo).

Los dibujantes de cómics bebemos vino con etiquetas diseñadas por Daniel Torres

Asombrarme por la dedicación y la entrega a esto de los tebeos de gente joven que tiene tanta pasión como talento: señor Esteban Hernández, señores José Robledo y Marcial Toledano, me descubro ante ustedes. Da igual qué tipo de cómic se haga, sea novela gráfica personal o serie de acción, la vocación y la entrega no son opcionales. Gracias por la lección, procuraré recordarla.

Robledo y Toledano: desayuno con diamantes

Esteban Hernández: dibujante de tebeos

El privilegio de visitar la exposición de Miguel Calatayud en el MUVIM acompañado de un destacamento de simpáticos soldados de entrecomics (Fer, berni, un saludo).

Miguel Calatayud en el MUVIM

La oportunidad de saludar a tanta y tanta gente maja del cómic (Mireia Pérez, Christian Osuna, Mrs. Morpal, Manuel Castaño y señora, Ricardo Mena, Antonio Altarriba, Kim, Jordi, Daniel Bartual, Juan Díaz Canales y unos cuantos más).

Jordi de Comic Hunter con tres desconocidos en el stand de Astiberri

Y sobre todo, la suerte de orbitar alrededor de esa fuente de luz y color que es el Gran Borja Crespo.

El dinosaurio de las letras y de las ciencias

¿Algo más? Sí, que pude asistir a dos charlas y las dos llenaron hasta los topes el auditorio de la Fnac donde se celebraron, y que el movimiento alrededor de las casetas instaladas en la céntrica calle Ruzafa era continuo. La II Mostra de Cómic de Valencia a la que he asistido no ha sido un Salón, ha sido un festival.

Como despedida, algunas imágenes en movimiento:

viernes, 8 de abril de 2011

MAÑANA Y PASADO, EN VALENCIA

Este fin de semana estaré en la II Mostra de Cómic de Valencia 2011. Tengo sesiones de firmas el sábado 9 a las 19.30 horas en el stand de la organización y el domingo 10 a las 13 horas en el de Astiberri, donde acompañaré a dos verdaderos ídolos como Paco Roca y Ramón Boldú. Si alguien quiere pasarse por allí para saludar, llevarse algún libro firmado y charlar de cómics y baloncesto, será recibido con la simpatía habitual del blog Mandorla. O sea: la máxima, por si no quedaba claro.

miércoles, 6 de abril de 2011

MÁS NOCILLA



Acabo de comprarme Nocilla Experience. La novela gráfica (Alfaguara), de Pere Joan, y me ha hecho gracia ver cómo en la portada -que redibuja al estilo del dibujante mallorquín la fotografía de la cubierta de la obra original- no aparece por ningún lado el nombre de Agustín Fernández Mallo, autor de la novela en la que se basa este cómic. A algunos les parecerá una tontería, pero este detalle, que representa el reconocimiento de que esta Nocilla es una obra con entidad propia y diferente de la novela de la que parte, y que como tal, tiene un autor propio y diferente del escritor que escribió la novela que la inspiró, me ha hecho pensar en que hace diez años esto no hubiera pasado. Véase, como ejemplo, la portada de la edición de Anagrama de La ciudad de cristal, de Paul Karasik y David Mazzucchelli, basada en el libro de Paul Auster. Miren la portada y respondan rápidamente: ¿quién es el autor?


Pero bueno, es que en realidad, hace diez años una novela gráfica como ésta ni se hubiera imaginado, ni se hubiera propuesto, ni se hubiera publicado.

Tengo mucha curiosidad por leer Nocilla Experiencie. La novela gráfica, dicho sea de paso. Una vez más se me acumulan las lecturas, Robin.

martes, 5 de abril de 2011

UNA MANÍA

"Segundo diálogo rescatado de mi memoria entre Toutain y tres dibujantes de su agencia:
DIBUJANTE 1: ¿Por qué no puedo dibujar con mi estilo?
TOUTAIN: Te respondo. Para empezar, TÚ no tienes estilo, ¿de acuerdo? Así pues, sigue estas reglas: para dibujar historias actuales, de gánsters por ejemplo, copia a Rip Kirby. Para dibujar cualquier tía, copia a la Juliet Jones y a su hermana la rubia; lo mismo debes hacer con Cisco Kid si se trata de un tío del Oeste. El asunto de la ciencia ficción, los temas de la selva y el rollo medieval, hay que copiarlos a saco del Dan Barry, del Hogarth y del Foster respectivamente. Y no te olvides nunca de una cosa: todos sabemos que el Caniff y el Robbins son de puta madre, gloriosos, puede que sean los mejores del mundo, eso está muy claro... ¡pero no son comerciales! ¡En Francia no venden! ¿Llegas a comprender lo que significa eso? Pues que sólo sirven para ser mirados, no para ser copiados. Y ¿por qué?, te preguntarás. Pues porque la gente de la calle es muy burra y no entiende de estilos raros. Esos estilos sólo nos gustan a nosotros, porque somos muy MODERNOS, pero la gente de la calle es más bien corta y con boina, y le gustan las cosas bonitas y sin complicaciones.
DIBUJANTE 2: Entonces todos vamos a dibujar igual...
TOUTAIN: Y ¿os parece poco dibujar como Raymond y Foster?
DIBUJANTE 3: Y ¿por qué no puedo firmar con mi nombre?
TOUTAIN: Porque en Francia existen los sindicatos que defienden los intereses de sus dibujantes y nosotros no somos franceses. ¿Lo entiendes?
DIBUJANTE 1: ¿Qué quiere decir eso de 'copyright' que aparece antes del nombre del dibujante? Por ejemplo, Copyright Frank Robbins.
TOUTAIN: Esto del copyright es una MANÍA. Los dibujantes americanos tienen esta manía. Una manía más de un pueblo sometido a la tiranía de una burocracia implacable. No le des más vueltas al asunto y sigue con tu trabajo si quieres cobrar a fin de mes.
Así estaba el patio».

Del prólogo de Josep Mª Beà para la edición completa de Los Profesionales, de Carlos Giménez, que saca DeBolsillo (Random House Mondadori).

Para aquellos que no estén versados en la historia de nuestras viñetas, decirles que la breve escena que reconstruye Beà pertenece al marco de las relaciones entre los dibujantes españoles de agencias y Josep Toutain, jefe de Selecciones Ilustradas, que vendía material a toda Europa, durante los años 60. Beà, como Giménez y muchos otros, fue uno de aquellos dibujantes cuya historia se cuenta en Los Profesionales, que siempre ha sido mi obra preferida de Carlos Giménez. No sé cómo será la experiencia de releerlo tantos años después en este extraño formato con dos tiras por página y más de 650 páginas en total, pero ya solo por el prólogo ha merecido la pena.

Por buscar un punto de referencia que hemos mencionado aquí muy recientemente, digamos que Los Profesionales es una especie de Bakuman cañí. Lo cual me hace pensar: ahora que ya tenemos El invierno del dibujante de Paco Roca para contarnos la historia de los dibujantes de Bruguera de los 50, y Los Profesionales de Giménez para contarnos la de los dibujantes de agencias de los 60 y 70, ¿quién se anima con la historia de la generación de los 80, la del Víbora, El Cairo, Madriz y el Boom del cómic adulto? Ahí hay mucha tela que cortar...

lunes, 4 de abril de 2011

RDL 294


En el Rockdelux de este mes (número 294) publico una reseña de Bodyworld (Apa-Apa/Sinsentido) de Dash Shaw. Es en la sección de crítica de cómics que coordina Pepo Pérez, y en la que creo que este mes hay un par de firmas nuevas (si ya habían publicado antes y se me había pasado, lo siento): Raúl Minchinela, que hace una brillante reseña de Ellos mismos (Mondadori), de Joaquín Reyes, e Isabel Cortés, que no se queda atrás con Granja 54 (Astiberri), de Galit y Gilad Seliktar. Además, Cuentos de Pete el Leñador (Apa-Apa), de Lili Carré, por Pablo Ríos; Todo el mundo es imbécil menos yo y otras agudas observaciones (La Cúpula), de Peter Bagge, por Alberto García; La Cosa del Pantano (Planeta-DeAgostini), de Alan Moore, Stephen R. Bissette y John Totleben, por Octavio Beares; Juego de manos (La Cúpula), de Jason Lutes, por Juanp Holguera y Tóxico (Mondadori), de Charles Burns, por Rubén Lardín.

domingo, 3 de abril de 2011

EL JUEGO FÚNEBRE




Llevo dos días jugando a Canabalt para iPad y, como ocurre con todos los videojuegos buenos, éste también me ha trastocado, me ha transportado. Y ahora me cuesta volver, claro.

El hombre corre y corre, pero por más que corra, lo hace con un solo y desesperado, seguro destino: la muerte. En Canabalt no hay salida posible, no hay misiones que realizar, no hay objetivos que cumplir, no hay ningún horizonte de mejora y superación personal. Solo hay correr y correr hasta morir. El chute adrenalínico es, lógicamente, el del suicida en su último salto.

Tal vez por eso Canabalt sea angustioso, un juego de mal rollo, exasperante a la vez que adictivo. Parece que el protagonista pudiera ser un condenado que intenta escapar del Infierno. El irónico diablo le obliga a volver a empezar al final de cada intento de fuga fallido. La condena es volver a vivir y correr, correr, correr siempre en línea recta, sin mirar atrás, huyendo de aquello que no podemos ver jamás, aquello que preferimos no tener tiempo para imaginar.

Qué apropiados son los luctuosos colores de sus paisajes y su guardarropa, entonces.

LOS DIBUJANTES SON UNOS CABRONES, LOS GUIONISTAS SON BUENA GENTE



Con cuatro tomos ya leídos, Bakuman (Norma), de Tsugumi Ohba y Takeshi Obata, es exactamente lo que puedo esperar de una serie publicada en Japón en Shonen Jump: un producto comercial hecho según los estándares de calidad de la industria comiquera más potente del mundo.

Bakuman es eso, exactamente. Y algo más.

Después de tener uno de los exitazos de los últimos años, Death Note (que no he leído), a Ohba y Obata no se les ocurre otra cosa que contar la historia de dos chavales empeñados en entrar como profesionales en la industria del manga. Empeñados, de hecho, en entrar en Shonen Jump, la misma revista donde se publica en realidad Bakuman.

Desde el principio hay, pues, un juego de equívocos entre realidad y ficción en este drama romántico contado para el gran publico que, al contrario que otras obras de temática parecida que hemos visto aquí, como la magnífica Una vida errante, de Yoshihiro Tatsumi, o la mediocre Un zoo en invierno, de Jiro Taniguchi, rodea el tono intimista para optar por el espectáculo épico para adolescentes. Pero con una sonrisa irónica.

Bakuman está protagonizado por dos estudiantes de 15 años que se hacen la promesa de conseguir su propia serie de dibujos animados antes de cumplir los 18. La serie de anime hay que interpretarla aquí como la culminación simbólica de un proceso triunfal que se inicia con la creación de una serie de manga y se confirma con la adaptación de esta a la pantalla, y hay que entender que es sobre todo un signo de triunfo comercial y económico, no artístico. El arte pinta bien poco en los discursos expresos de esta serie, al contrario que el oficio, que lo es todo.

Los héroes son Moritaka Mashiro, el dibujante, y Akito Takagi, el guionista, que firmarán en conjunto con el seudónimo Ashirogi Muto. Por supuesto, ambos responden al viejo esquema del héroe desdoblado en dos. Más que con dos personajes, nos encontramos con dos caras de una sola personalidad. Al talento de Mashiro, el dibujo, corresponden las cualidades del corazón. Por su parte, Takagi, el guionista, está dominado por lo intelectual. Y por supuesto, todos sabemos que el corazón es veleidoso, y por eso Mashiro, que empieza dubitativo su asalto al manga, casi arrastrado por la enorme voluntad de Takagi, no duda en abandonarle cuando Takagi se retrasa un poco en entregarle unos guiones, cosa que es perfectamente normal que ocurra entre los mejores guionistas. Por supuesto, la incapacidad del dibujante Mashiro para escribirse sus propios guiones provocará el reencuentro de la pareja creativa, y así la primera lección que nos deja Bakuman: no solo que aquella máxima de "si sabes dibujar, sabes escribir" es una chorrada, sino que los dibujantes son unos cabrones, mientras que los guionistas son buenas personas. Y es que Bakuman, obviamente, está escrito por un guionista, que sin duda lleva ya muchos años trabajando profesionalmente con dibujantes. Hacedle caso: un guionista nunca os engañará.

Este es, pues, el enfoque que tiene Bakuman, siempre al filo de lo real, siempre bañándolo en un punto de ironía. En ocasiones, me recuerda a la vieja serie de TV de Batman de los 60: los adultos se reían con complicidad de los guiños que les lanzaba; los niños vivían las aventuras de Adam West y Burt Ward con toda la intensidad del más histérico melodrama. Aquí también puedo imaginar a los jóvenes lectores de Shonen Jump, aspirantes a profesionales ellos mismos, leyendo con avidez extrema cada viñeta de Bakuman e intentando deducir de ellas cuáles son las estrategias más adecuadas para cumplir con su sueño.

Porque eso sí: información sobre la industria del manga hay a toneladas en Bakuman. Cifras de ventas, sistemas de trabajo editorial, jerarquías de la industria... Todo aquello que hubiera querido saber de niño todo aquel que ha soñado alguna vez con formar parte del gran negocio de las viñetas. Y aunque el mensaje de Bakuman hace referencia explícitamente a las enormes dificultades que entraña el camino del manga y la grandísima competencia que hay que superar, lo hace siempre con un discurso victorioso de superación que anima a dar el paso e intentarlo como si se tratara de un concurso televisivo. En realidad, a eso es a lo que más se parece Bakuman, a un Gran Hermano del manga donde el premio que obtendrán los ganadores será la gloria de su propio anime y, en el caso de Mashiro, el encuentro final con su prometida, la bella y tímida Miho Azuki, a quien no podrá ver hasta que él haya cumplido su sueño y ella el suyo propio, que es ser artista de doblaje de anime. Hasta que llegue ese feliz día, estos chavales de 15 años se han jurado amor eterno pero solo podrán comunicarse por e-mail. ¿Veis a lo que me refería con lo de los guiños irónicos?

En efecto, lo que atendiendo a su descripción argumental podría parecer una serie costumbrista tiene sin embargo el mismo tratamiento que una serie de acción y aventuras estándar, y a los sucesos y conversaciones cotidianas se aplica toda la retórica de una batalla de Dragon Ball. Ese es sin duda uno de los encantos de la serie: es como ver un truco de magia que consiste en que el mago desvele cómo hace su truco.

Tal vez sea el contraste entre este uso de esterotipos fantásticos y recursos narrativos de género y el aparente realismo de la materia tratada lo que provoque que los personajes femeninos resulten tan chocantes. Sí, más todavía que los héroes masculinos. Por un lado, Miho, la novia de Mashiro, es la "virgen madre", y nunca mejor dicho, ya que es la reencarnación exacta de su madre, que parece que le estuviera anunciando con su misma presencia que no hay progreso para ella en la vida, solo reproducción. Por otro, Kaya, la novia de Takagi, es la "moza", fresca, animosa y dinámica, capaz de mezclarse sin problema con los chicos. La "física" frente a la "romántica". En todo caso, ambas son solamente "la novia de", y sus sueños solo se pueden realizar a través de los chicos. A medida que avanza la serie son, cada vez más, los de los chicos, como si para la mujer la entrada en la vida adulta conllevara necesariamente un proceso de disolución de la identidad.

En todo caso, lo interesante es encontrar en Bakuman la posibilidad de corrientes de un posible debate interno en la industria del manga (en la industria cultural, por ampliación), y me interesa sobre todo el debate de la creatividad frente a la estandarización, la inspiración frente a la fórmula.

En el tomo 4 se menciona (aunque todavía no ha aparecido) a un dibujante novato de 26 años que no tiene ninguna cultura manga. Como el clásico artista sin educación, encontró un día un ejemplar manoseado de Shonen Jump en el metro y, sin haber tenido contacto previo con el manga, decidió que él también podía hacer eso. El editor que defiende su trabajo ante el consejo de redacción lo define como un genio frente a tanto jovencito que únicamente produce de acuerdo a fórmulas, estilos y corrientes ya asimilados y consolidados por la tradición. "En mi opinión, hay demasiada información ahí fuera"' dice poco después dicho editor. Frente al modelo que representa este "Aduanero Rousseau" del manga, nuestros héroes aparecen poco después dibujados ante el telón de fondo de la inmensa colección de manga del tío de Mashiro, un mangaka que murió unos años antes. Son esas lecturas las que les sirven de podio sobre el que elevarse para alcanzar su sueño, pero son también el lastre con el que han de cargar.

sábado, 2 de abril de 2011

FOTOS DE CÓMICS

Es el nombre del tumblr que he abierto. El Gran Concepto que lo Anima es relativamente sencillo de adivinar: voy a subir fotos de tebeos que tengo por casa. Y punto.

miércoles, 30 de marzo de 2011

18 MANERAS DE MORIR

1941:


1962:


1967:


1970:


1973:


1973:


1980:


1982:


1982:


1985:


1986:


1986:


1987:


1988:


1992:


1992:


1995:


2007:


martes, 29 de marzo de 2011

SIN LA MUERTE


Hoy me ha llegado Marvel Masterworks: The Amazing Spider-Man 13. Sin lugar a dudas, el tebeo más caro de mi vida. Incluye, entre otros, los episodios 121 y 122 de Amazing Spider-Man, que a estas alturas de mi vida ya he debido de comprar, en diferentes formatos, unas veinte veces. Es decir: nunca he pagado tanto por un tebeo, y me temo que probablemente no sea la última vez que lo pague. Para quien no esté enterado, esos son los dos episodios en que mueren la novia de Spiderman, Gwen Stacy, y su mayor enemigo, el Duende Verde, y se publicaron originalmente en 1973. Ante quien no estuviera enterado, me disculpo por el spoiler con casi 40 años de retraso.

El volumen incluye una nueva introducción de Gerry Conway, donde se explaya sobre las circunstancias que rodearon a aquello que él mismo llama un Momento Crucial (Turning Point) en la historia del cómic norteamericano. Algunos extractos:

«Como he explicado en otro sitio (...), yo fui el primer guionista en hacerse cargo de Spiderman como encargo habitual cuando Stan Lee dejó de escribir cómics a jornada completa. Cómo y por qué la serie más importante de Marvel acabó en manos de un chaval de 19 años de Queens es una historia para otro momento».

«Lo que sí sé, sin embargo, es que en manos de otro guionista, con una personalidad diferente, tal vez más maduro, tal vez más sensato, las historias que conté en colaboración con John Romita, Gil Kane y Ross Andru no habrían sido contadas tal y como las contamos nosotros, y los cómics de hoy en día serían muy distintos, creativamente.
"Para empezar, tía May podría haber sido la víctima inocente que el Duende Verde arrojara desde el Puente de Brooklyn (¿o fue el Puente George Washington?), no Gwen Stacy.
"Harry Osborn podría no haber perdido a Mary Jane Watson como novia; podría no haberse convertido en el Duende Verde después de la muerte de su padre.
"El Castigador no habría nacido nunca.
"Y la Saga del Clon no habría hecho que la continuidad de Marvel fuera un lío en los 90.
"Sin la muerte de Gwen Stacy, ¿habría habido un Tony Stark alcohólico?
"Sin la caída mortal de Gwen, ¿habría conocido Daredevil a Elektra?
"¿Se habría vuelto tan oscuro Lobezno?
"¿Se habría vuelto gris Hulk?
"¿Se habría dejado barba Thor?
"¿Habría recibido el Capitán América una bala disparada por Ed Brubaker?»

«En ese punto [cuando empecé a escribir Amazing Spider-Man], John había trabajado con Spiderman más que nadie salvo Stan. Entendía a los personajes mejor que nadie.
"Y él quería matar a tía May».

[Como no estaba satisfecho con la idea de matar a tía May] «Ofrecí una víctima diferente, cuya muerte sería aún más inesperada que la de May Parker: la novia de Peter, Gwen Stacy.
"Tal vez os sorprenda a los que suponéis que el escándalo que siguió a la muerte de Gwen fue algo que esperásemos y que planeáramos, pero la verdad es que nadie -ni Stan, ni John, ni Roy [Thomas]-, nadie pensó que aquello fuera La Gran Idea».

«La reacción general en redacción fue el equivalente editorial a un encogimiento de hombros: claro, por qué no, vamos a hacerlo».

«Así que cuando llegó el momento de que Spiderman salvara a la chica que amaba de la muerte segura, me pareció natural que fracasara.
"Pero ni siquiera eso era suficiente.
"Mientras miraba los lápices de Gil, su preciosa representación, casi propia de un ballet, de la caída y del desesperado pero vano intento de Spidey de salvarla, me llamaron la atención dos cosas:
"Uno... No me parecía lo bastante dramático.
"Dos... Parecía algo a lo que debería de sobrevivir.
"Algunos personajes habían caído desde alturas mayores en los cómics y habían sido detenidos sin sufrir lesiones. ¿Entonces por qué Gwen no podía sobrevivir a una caída como ésta?
"Bueno, pensé, tal vez ya estuviera muerta cuando el Duende la tiró. Pero, si ya estuviera muerta, eso haría que el intento de Peter de rescatarla fuera absurdo, incluso patético: lo contrario de trágico. Y en cualquier caso, ¿por qué se molestaría el Duende en arrojarla desde un puente si ya estaba muerta para empezar?
"Así que decidí que no estaba muerta cuando cayó.
"Lo que significaba que había muerto durante la caída.
"¿Pero cómo? ¿Cómo podía matarla una simple caída, especialmente cuando el dibujo mostraba claramente que Spidey había conseguido atraparla...?
"...Por el tobillo.
"Nunca le pregunté a Gil qué pretendía dar a entender al hacer que la telaraña de Spiderman atrapara a Gwen por la pierna exactamente en ese punto, creando justo ese arco, con el torso y el cuello y el pelo arqueándose hacia atrás como si fuera un apóstrofe invertido. Con toda probabilidad, Gil solo estuviera intentando llevar a cabo un diseño elegante. Pero lo que dibujó tenía repercusiones desde el punto de vista de la física, y aún más importante, desde un punto de vista dramático y emocional.
"Spiderman se sentía atormentado por la culpa por no haber actuado [para salvar a su tío Ben], y por el conocimiento de que por no haber actuado alguien a quien amaba había perdido la vida. Ahora, mirando el dibujo de Gil, decidí mostrar que a veces, incluso un héroe que emprende la acción puede fallar a las personas a las que ama.
"A veces intentar hacer el bien es tan futil como no hacer nada en absoluto.
"A veces, las cosas malas suceden.
"Snap.»

Únicamente un breve comentario por mi parte: así es exactamente como funcionaba en su mejor versión el cómic industrial a la hora de producir arte. La autoría por comité crea áreas de exclusión donde el resultado final se eleva por encima de las expectativas y hasta el talento y las intenciones de aquellos que lo producen. Es una magia anónima que a veces produce hallazgos inalcanzables para el más brillante de los artistas individuales. Efectivamente, la muerte de Gwen ha sido un eje del cómic norteamericano durante décadas, y el hecho mismo de su muerte, el procedimiento específico que la produce, ha estado en el centro de todas las discusiones como un extraño mecanismo perverso imposible de desactivar, un elemento distorsionador innombrable, casi diríamos un punctum. Y es lo etéreo de la muerte de Gwen, lo inexpresado de la misma, su cualidad inaprensible e incomprensible -y por tanto inapelable-, lo que la convierte en una genialidad que no es obra de nadie, sino en un subproducto del proceso mismo, como un zarpazo del inconsciente que asoma en medio del estridente colorido chillón de la página pulp, un silencio enorme que oculta una verdad que pone en peligro todo el sistema del cómic americano. La muerte de Gwen pasa ante nuestros mismos ojos, y sin embargo, no la entendemos. No la vemos. Nadie podría haber escrito algo así, y, en efecto, nadie lo escribió. Era real, por tanto.

Un Momento Crucial verdaderamente, señor Conway.

Como homenaje a Gil Kane, un par de cosillas que aparecen también en este volumen.

Los lápices de la página 18 de Amazing Spider-Man #122 (la página donde muere el Duende Verde), que resulta muy interesante comparar con la versión finalmente publicada.



También, los lápices de la página 3 de The Amazing Spider-Man #123, que me parecen de una rara belleza tal cual, desnudos y sin textos. Compárese, de nuevo, con la versión acabada, aunque en esta ocasión no por confrontar los cambios, sino cómo se modifica el conjunto con el añadido de la tinta, el color y las palabras.



Más sobre el Spiderman de Gerry Conway, Gil Kane y Ross Andru: