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viernes, 26 de julio de 2013

«LA HISTORIA DEL CÓMIC» DE E. H. GOMBRICH. EXTRACTOS.

En Zona Negativa, Toni Boix entrevista a Vicente Galadí en torno a la revista de cómics que dirigió en la primera década del siglo XXI: Dos veces breve. Esto me ha hecho recordar que colaboré en un par de ocasiones con aquella publicación y me ha animado a recuperar una de aquellas historietas, excepcional por la diversidad de su autoría. Con la ayuda de mis amigos (por orden de aparición) Manuel Bartual, Javier Olivares, Javier Peinado, Bernardo Vergara, Manel Fontdevila y Pepo Pérez, montamos unos extractos de una imaginaria Historia del cómic de E. H. Gombrich procedente de alguna dimensión paralela donde el desarrollo de las artes fue muy parecido, pero ligeramente distinto, al que tuvo en nuestro mundo. Salió originalmente en Dos veces breve nº 16 («Especial guionistas»), publicado en 2008.







viernes, 26 de febrero de 2010

HOMENAJE A UN PROFESOR

El homenaje de esta mañana a Juan Antonio Ramírez ha sido como procedía que fuera en su casa: apropiado, cercano y emotivo. Los últimos 25 años de su vida estuvo dando clases en la Autónoma, y por eso gran parte de las intervenciones se han centrado en su labor docente, aunque no se han olvidado otros aspectos de su trayectoria, como su lado de escritor o su entusiasta defensa del derecho de los historiadores del arte, críticos e investigadores a utilizar las imágenes como parte de sus discursos icónico-verbales, que era como él concebía que había que estudiar y explicar el arte.
Precisamente las batallas de Juan Antonio en defensa del derecho de cita han ocupado una parte importante de los discursos que se han oído esta mañana en el salón de actos de la facultad de Filosofía y Letras, un espacio que JAR no llegó a conocer, porque se inauguraba hoy tras su (cósmica) remodelación. Y escuchando a varios de los oradores hablar de cómo Juan Antonio se empeñó en defender ese derecho frente a quienes querían limitarlo (no hay mayor enemigo para la historia del arte en España que la VEGAP, o algo parecido, se ha oído esta mañana), he pensado en cómo eso nos afecta también a nosotros, los que queremos escribir y estudiar la historia del cómic como una parte de la historia del arte. Especialmente a nosotros, diría, que trabajamos sobre un arte que está constituido de forma esencial por una mezcla de texto e imagen y que sólo se puede explicar recurriendo a esas imágenes. Y especialmente a nosotros, también, porque necesitamos más que nadie estudios que no sólo nos hagan comprender y conocer mejor nuestro arte, sino además que lo legitimen de forma inequívoca entre las demás disciplinas, ya tan convenientemente respaldadas desde la academia.
Éste es uno de esos temas que ya no podré hablar con Juan Antonio, y seguro que lo echaré de menos.
Su ausencia, evidentemente, ha pesado sobre todos los que han hablado, pero también su presencia, en intervenciones muy sentidas por parte de todos, los que hablaban y los que escuchábamos. No quería destacar a nadie, porque todos han hablado con el corazón, pero tengo que decir que hemos salido de allí emocionados con el recuerdo de las palabras de Carlos Reyero (véase la tercera foto que ilustra este post), que ha estado inmenso.
A la altura del colega, del amigo, del profesor que habíamos ido a homenajear.

lunes, 30 de noviembre de 2009

JAR: VIDA Y OBRA

El salón de Getxo coincidió este fin de semana con el acto de homenaje a Juan Antonio Ramírez organizado en el Reina Sofía, del que hablamos hace unos días. Por lo que me han contado personas que estuvieron allí, fue un suceso emotivo, como no podía ser de otra manera.
Una de las personas que más trabajó en la organización de ese acto es Guillermo García Fernández, compañero y amigo mío (¡pero no pariente!), y becario de Juan Antonio, con quien había empezado a hacer su tesis.
Durante los últimos meses, Guillermo ha trabajado intensamente en la realización de una página web dedicada a Juan Antonio, proyecto que empezó con nuestro profesor todavía en vida. El sábado, la página se presentó en público y ya está accesible para quien quiera visitarla.
La página, diseñada con la Courier tan característica de Juan Antonio, es un verdadero tesoro de información y conocimientos sobre quien fue uno de los principales escritores sobre arte de nuestro país en la democracia. Hay una breve biografía, fotos, todos sus libros con sus portadas y una reseña, artículos, su excelente autobiografía intelectual y muchos más contenidos. Me permito recomendar a quien tenga interés que no se pierda la sección de "Actividades re-creativas", que permitirá descubrir a quienes no le conocieron en persona -los que tuvimos esa suerte ya lo sabíamos- que Juan Antonio no sólo fue muy grande, sino que también era muy divertido.

Juan Antonio Ramírez, vida y obra, a un clic de distancia.

(Gracias, Guillermo)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

HOMENAJE A JUAN ANTONIO RAMÍREZ

Este sábado a las 19.00 horas se celebra un homenaje a Juan Antonio Ramírez en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Diferentes personalidades del mundo académico repasarán algunos aspectos de la obra de JAR: Antonio Bonet Correa, Simón Marchán Fiz, Valeriano Bozal, Víctor Nieto Alcaide, Pilar Pedraza, Luis Fernández Galiano y Carlos Reyero. La entrada es gratuita hasta completar el aforo.

El acto se celebra, casualmente, la misma semana en que estamos dando las últimas revisiones a La novela gráfica, el trabajo que dirigió Juan Antonio y que publicará como libro Astiberri a principios del año que viene. Precisamente hace dos días estaba repasando su magnífico prólogo, que debe de ser uno de los últimos textos que escribió Juan Antonio.
Por desgracia, no podré asistir al homenaje porque coincide con el Salón de Getxo, con el que me había comprometido hace tiempo. La verdad es que me da mucha rabia, porque estoy seguro de que va a ser una ocasión memorable.

sábado, 10 de octubre de 2009

TESTIMONIO IMPAGABLE

"Esta penetración popular, al margen de la consideración peyorativa que todos los tebeos han venido mereciendo a los representantes de la cultura «oficial», justificaría por sí sola la atención del investigador; pero hay más: con las páginas que siguen creemos poder demostrar que la historieta de humor ha ofrecido un testimonio impagable de nuestra realidad social, económica y cultural, muy superior, por supuesto, al suministrado por el cine coetáneo o las artes plásticas «de vanguardia», y equiparable, por lo menos, al suministrado por la literatura realista castellana de los años cuarenta y cincuenta".

Juan Antonio Ramírez, 1975.
La historieta cómica de postguerra, Editorial Cuadernos para el Diálogo.

domingo, 4 de octubre de 2009

LA POÉTICA DE LA OBRA COLECTIVA

"Nos movemos en un campo muy alejado de los propósitos que animan a los críticos de las artes tradicionales. No se trata de parafrasear elogiosamente o de vituperar una serie de obras, sino de analizar un fenómeno en todas sus implicaciones; más que a distinguir lo «bueno» de lo «malo» en función de unos criterios axiológicos determinados de antemano, pretendemos llegar a una poética de la obra «colectiva» a través de los sentimientos y los comportamientos del público receptor, y a una poética de las actitudes generacionales por el análisis de las obras suministradas para la «degustación» masiva.
"La historieta femenina española llegó a tener una enorme difusión, lo que significa gran aceptación, identificación más o menos inducida con los mensajes transmitidos. Comprobar la estrecha interacción existente entre ideología y lenguaje artístico y entre estos aspectos y las aspiraciones de los distintos grupos sociales, es algo que puede resultar apasionante.
"¿O es impúdico desnudar de este modo nuestra conciencia colectiva?"

Juan Antonio Ramírez, 1975.
El «comic» femenino en España. Arte sub y anulación, Edicusa.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

UNA AUTOBIOGRAFÍA INTELECTUAL

"Cuando el profesor Diego Angulo, director entonces del Instituto Diego Velázquez del CSIC, intentó disuadirme de mi intención de estudiar los tebeos y me propuso, como (un buen) ejemplo, dedicar mis energías intelectuales a "un escultor bueno, castellano, del siglo XVI", yo me reafirmé en mi propia decisión. Aquel consejo benevolente (y los de otros compañeros y amigos, en una línea parecida) emanaba, para mí, de la caverna apolillada de la dictadura. Nunca sabré si me equivoqué al elegir una ruptura tan radical con las orientaciones de mis antiguos profesores, pero sí está claro que el tema de la tesis determinó decisivamente mi futuro intelectual.

"Y no me refiero ahora a los asuntos estratégicos relacionados con la promoción profesional, pues nadie preveía entonces que pudiera haber algún futuro en la universidad española (y menos aún en aquel Instituto Diego Velázquez del CSIC dominado por Diego Angulo) para alguien que se "suicidaba" eligiendo los cómics del franquismo como investigación doctoral. Pienso en algo más sutil: los tebeos me obligaron a cambiar la manera de entender todo el arte. Se trataba de una producción iconográfica gigantesca desde el punto de vista cuantitativo y eso solamente hacía inevitable el replanteamiento de algunas cuestiones que afectaban a otras producciones iconográficas del pasado. ¿Cómo han funcionado las imágenes en el seno de la vida social?"

Juan Antonio Ramírez.

En 2008, JAR publicó en el Boletín de Arte nº 29 de la Universidad de Málaga un texto en el que hacía repaso de su propia trayectoria intelectual. Se puede leer completo en la red gracias a contraindicaciones.

lunes, 21 de septiembre de 2009

LA VISIÓN PANÓPTICA DEL CÓMIC

"También la historieta multiplicó, al mismo tiempo, los puntos de vista. Un relato cualquiera estaba compuesto por muchas viñetas, y no fue infrecuente que el dibujante adoptara encuadres muy variados, dentro de una misma secuencia, para evitar la monotonía visual: picados y contrapicados, alternativa de primeros planos y planos generales, travellings imaginarios, etc. El cómic evolucionó en paralelo con el cine, pero ha sido mucho más permeable de lo que se piensa a sugerencias procedentes de la alta cultura artística. ¿Qué relación secreta guarda con el cubismo sintético y con el collage? Pensemos en la página ideal como una unidad estética (un cuadro) que está compuesta por muchos espacios menores, las viñetas, cuya existencia aparece desdoblada: son piezas engranadas al relato global y también entidades figurativas autónomas, con su propio marco separador".
Juan Antonio Ramírez, El objeto y el aura (Akal, 2009), páginas 21-22.

En su último libro, Juan Antonio insertaba una vez más el cómic con naturalidad en el discurso con el que reescribía toda la historia del arte moderno, considerándolo uno más de los movimientos contemporáneos de ruptura del espacio monofocal renacentista a través de la visión panóptica. Dicho de otra forma: el cómic es rabiosamente moderno.

martes, 15 de septiembre de 2009

ARTE MARGINAL

En 2005 hice una asignatura optativa con Juan Antonio Ramírez. El título marco era "Teorías artísticas contemporáneas", y el contenido del programa lo ocupaba el estudio del llamado arte marginal, lo cual nos llevaba en paralelo a la investigación que en aquellos momentos desarrollaba JAR, y que culminaría en su libro Escultecturas margivagantes (Siruela, 2006), realizado en colaboración con otros investigadores. Una de las actividades que teníamos que realizar a lo largo del curso era la elaboración en grupo de un periódico dedicado al outsider art. Fue para aquel periódico para el que se me ocurrió escribir una historieta que repasara algunos de los casos clásicos de arte marginal. La historieta, de tres páginas, la dibujó Javier Olivares y apareció en AMA nº 5, que así se llamaba la revista que hice con mis compañeras de clase. Algún tiempo después, Javier le añadió grises para su aparición en el nº 13 de NSLM (2006).
La desaparición de Juan Antonio y la aparición de mi primer álbum con Javier en la misma semana ha hecho que me acordara de estas páginas y que quiera recuperarlas aquí.

domingo, 13 de septiembre de 2009

LA VIDA MANDA




Tenía previsto iniciar este blog de otra manera, pero la vida manda. Uno hace sus planes y luego sucede lo que no puede suceder, y todo lo que tenías en la cabeza ya no vale nada. Cuando apenas llevaba unas horas en Madrid, me enteré de que había muerto Juan Antonio Ramírez, un profesor, un amigo, una de las personas que verdaderamente me servían de inspiración y modelo para la vida.
Juan Antonio sólo tenía 60 años, y estaba lleno de vida, de energía y de proyectos, como siempre lo ha estado desde que le conozco. Su muerte ha sido brutal y súbita, incomprensible. Era uno de los historiadores del arte más importantes de España, y fue uno de sus catedráticos más jóvenes. En los años 70 se abrió camino en el mundo académico partiendo de una tesis sobre cómic, lo cual resultaba a partes iguales heroico y suicida, pues lo apropiado en aquel momento -y tristemente, lo apropiado todavía hoy para muchos catedráticos- habría sido una laboriosa investigación archival sobre algún retablo de alguna capilla medieval castellana o sobre algún pintor ignoto de la escuela española del Barroco. Pero Juan Antonio estaba hecho de otra pasta, y se descolgó con un estudio pionero sobre la historieta del que salieron dos libros, La historieta cómica de postguerra (Cuadernos para el diálogo, 1975), sobre la Escuela Bruguera, y El "comic" femenino en España (Cuadernos para el diálogo, 1975), sobre la historieta romántica, con aquella errata en portada que atribuía el libro a Jose Antonio Ramírez, y que el propio Juan Antonio había rectificado con una tachadura de boli en algunos ejemplares.
Descubrí estos libros en la biblioteca de la facultad de Periodismo de la Complutense, hace muchos años, y desde entonces quise hacer libros como esos. Años después, me di cuenta de que para lograrlo necesitaba estudiar con él, y me fui a la Autónoma a hacer Historia del Arte. Cuando conocí al Ramírez de carne y hueso, al Ramírez profesor -primero- y al Ramírez persona -después-, las expectativas que había acumulado durante años no se sintieron defraudadas. Al contrario, se vieron sobrepasadas con mucho. Eso no suele pasar.
Desde hace algún tiempo, le venía insistiendo en que reeditase aquellos dos volúmenes, pero Juan Antonio prefería dejarlos en el silencio de las bibliotecas. Su carrera como autor es extensísima, de hecho, abrumadoramente extensa, y no sentía la necesidad de volver sobre viejos textos a los que ya consideraba desfasados, a pesar de que yo le aseguraba que su vigencia era ahora mayor que nunca. Pero Juan Antonio no era un reeditador, era un productor, siempre buscando un nuevo proyecto, un nuevo tema, una nueva tarea en la que embarcarse con esa ilusión contagiosa y juvenil que te transmitía continuamente. Era uno de los historiadores del arte más eminentes de España, y uno de los pocos reconocidos en el extranjero, pero estar con él era como estar con un chaval que empezaba su carrera, y que tenía ganas de hacerlo todo por primera vez, como si fuera nuevo.
En uno de sus primeros libros, Medios de masas e historia del arte (Cátedra, 1976), insertó el cómic en la corriente de los movimientos estéticos contemporáneos. Siempre me ha sorprendido la clarividencia de sus observaciones en el capítulo "la historieta y la fotonovela", todavía muy influido por la inercia semiótica del momento. Con los años, Juan Antonio fue abandonando cada vez más las modas intelectuales para desarrollar su propia y singular perspectiva, en libros de una rara intensidad que se mantenían en equilibrio entre la investigación científica y la creación personal, como el singularísimo La metáfora de la colmena (Siruela, 1998), inspirado por las experiencias apicultoras de su padre, o el fascinante Construcciones ilusorias. Arquitecturas descritas, arquitecturas pintadas (Alianza, 1983). Juan Antonio, finalmente, acabó por no atender a ninguna escuela ni paradigma más que a los suyos propios, hasta convertirse en un verdadero profesor margivagante, por robar un término de Escultecturas margivagantes (Siruela, 2006), el libro que dirigió sobre las creaciones de la "España fantástica", surgidas al margen de la producción artística oficial.
Tuve la suerte de que aceptara dirigir mi doctorado, y durante el último año supervisó mi trabajo de segundo año, La novela gráfica, para el cual escribió un prólogo que lo acompañará en su edición en libro en los próximos meses. Alejado durante años de los cómics, se divertía redescubriendo el mundo de las viñetas actuales. De Chris Ware decía que era un verdadero genio. Se mostró muy generoso conmigo durante todo el tiempo que trabajamos juntos. A finales de este mes o en octubre, me tocaba pasar el tribunal del DEA para alcanzar la suficiencia investigadora y empezar con la tesis. Tenía muchísimas ganas de escribir esa tesis sobre cómic bajo la tutela de Juan Antonio. Ahora, ya no sé qué haré. Las cosas no valen nada por sí mismas. Las cosas valen lo que valen las personas con las que las haces, para las que las haces.
Está siendo un año muy malo. Como escribió Clavelinda Fuster:

Menudo tropezón,
choque frontal.
Conmoción emocional.