
La blancura icónica de Némesis contrasta con la negrura moral del personaje y así, gráficamente, invierte los términos de lo que se nos está contando. Lo que se nos está contando es que el hijo de puta más grande de todos los tiempos está sembrando el horror y el sufrimiento entre los ciudadanos decentes. Lo que se nos está diciendo gráficamente es que el héroe es el malo. The Special One.
Nemesis es un tebeo de superhéroes que invierte los términos. El villano es el mal, pero peor es la sociedad, y en un juego de oposición, no hay dos malos. Lo peor es lo malo, y lo mejor es lo bueno. Aunque Némesis es una cifra, una incógnita, un espectro casi metafísico, lo que nos están diciendo es que la sociedad del espectáculo permite esas vías, que la violencia y el mal son bellos y están justificados, siempre que sean un espectáculo estético. Al fin y al cabo, Némesis solo tiene una motivación, que es la motivación del espectador: «Me aburro».
No nos confundamos: sería ridículo plantear que Nemesis sea una crítica de la violencia (hiperestilizada) cuando en realidad es una celebración. Pero solo se puede pensar que eso es un defecto de la obra desde posiciones previamente aferradas al didactismo que intenta imponer una finalidad moral en cada relato, en cada producto artístico, lo cual es en sí mismo uno de los grandes problemas de la ficción industrial contemporánea. Como el gran político, el gran artista no tiene por qué ser moral.
Por grande que sea la villanía de Némesis, es solo una villanía secundaria. Detrás de él hay otro villano, un hipervillano, un mal más antiguo. Si Némesis se caracteriza por su absoluta inteligencia y por su absoluta falta de empatía, el hipervillano se caracteriza por una hiperinteligencia y por una hiperhumanidad que le pone por encima de cualquier sentimiento. Es un asesino de masas, porque las masas son solo eso: un bulto, un mar de cuerpos anónimos. Todo es un juego para él. Y es fundamental que nos transmita esa sensación de regocijo que produce el juego. Y nos la transmite: qué soberbia alegría la de las masacres de Némesis.
Vengo hablando desde hace tiempo de esta tendencia hacia el supervillano, en la que Némesis parece el más moderno y exacto ejemplo. Veo ahora que tiene un punto de origen perfectamente definido. Aunque hay antecedentes de héroes tratados como villanos por la sociedad, que están en el principio mismo del modelo Marvel (Spiderman, Hulk), y que continúan en su versión actualizada al realismo sucio de los setenta (Punisher), estos personajes seguían siendo héroes. Y cuando un héroe se tornaba villano, como en el caso de Fénix/Fénix Oscura, ese cambio suponía un verdadero cambio de su valor, una alteración profunda en la pieza. Un cambio por el cual, por supuesto, había que pagar un precio para restituir el equilibrio moral del universo ficticio.
Sin embargo, todo eso cambia a partir de cierto momento, y ese punto de origen del supervillano heroico, del villano que es un héroe precisamente por su villanía, sin que eso cambie su valor, es Ozymandias, de Watchmen. El hombre tan inteligente que se sabía por encima de la moral y del amor a sus semejantes. El héroe que es un villano sin cambiar. Ozymandias no se convierte en villano, lo ha sido siempre. O visto desde otro punto de vista, nunca ha dejado de ser un héroe, ni siquiera cuando se comporta como un villano.
Ahí está la clave: «visto desde otro punto de vista». Watchmen introduce la era posmoderna en los superhéroes, y con ella el relativismo moral que choca frontalmente con el fundamento original de los superhéroes: su purísima visión maniquea del mundo. Recordemos que Superman, el primer superhéroe, es el hombre superior que lucha por proteger a los desheredados de los depredadores económicos. Solo a la sombra del villano podía resplandecer la luz del héroe.
Así es como Watchmen destruye a los superhéroes, y es a partir de esas cenizas a partir de las que Mark Millar los reconstruye en el siglo XXI. The Authority, los Ultimates, Kick-Ass, Nemesis, son hijos de ese mundo post-héroes donde ya solo hay superhombres. La batalla entre Watchmen y Dark Knight la ganó Watchmen. No vivimos en un tiempo de reconstruir al héroe, vivimos en un tiempo de temer y amar al supervillano. Como a la bomba.
[Nemesis es una miniserie de cuatro números publicada en 2010 por Icon Comics -un sello de Marvel-, obra del guionista Mark Millar, el dibujante Steve McNiven y el colorista Dave McCaig. Debo su reciente lectura a la recomendación de Nacho Vigalondo en twitter].
ACTUALIZO: Para aquellos interesados, Némesis aparecerá en España en septiembre, de la mano de Panini.
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