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jueves, 3 de diciembre de 2015

YUNA VIVE EN MADRID


Mañana se estrena YUNA en las librerías de toda España y parte del espacio exterior, y precisamente mañana hacemos la presentación en público de nuestro libro Juaco Vizuete y yo. Será en la librería Generación-X (calle Puebla 15) a partir de las 19.30 horas, y después de hablar un poquito de la criatura dedicaremos la obra a todo el que quiera llevársela con un dibujo y una firma.

La presentación la conducirá con su verbo grácil y su inteligencia preclara John Tones, que precisamente es el autor de la primera reseña de Yuna aparecida hasta ahora: Yuna, espacio interior.

Tengo que decir que me produce una especial emoción que Yuna salga acompañada por tres lanzamientos de colegas en Astiberri, en un insólito 4 de diciembre de novela gráfica española a tope que creo que muestra la diversidad y riqueza que ha ido adquiriendo este movimiento en nuestro país. Mañana, junto al tebeo que hemos hecho Juaco y yo, también salen Necrópolis, de Marcos Prior, La Ficción, de Curt Pires y David Rubín (que he tenido el inmenso placer de traducir yo mismo) y La casa, de Paco Roca. Tres tebeos como tres soles. Que ustedes los disfruten.


miércoles, 16 de julio de 2014

CÓMICS EN REVISTAS


Lo anticipaba en el post anterior, y quería dedicarle unas líneas específicamente. Estamos encontrando nuevos ámbitos para el cómic, y no es sólo la novela gráfica. También están los webcómics, los fanzines y minicómics, y... las revistas de temática general o cultural. Diréis que cómics en revistas los ha habido siempre. Sí, pero ahora es distinto, entre otras cosas porque estas revistas son distintas.

Las revistas han sufrido (y están sufriendo) la misma debacle que toda la prensa de quiosco. Como los periódicos y todo el material impreso popular, se encaminan al cementerio de los elefantes, y durante la última década han ido cayendo como moscas. Y, sin embargo, muy recientemente -estoy hablando tal vez de los dos o tres últimos años- estamos asistiendo a un verdadero resurgir de las revistas. Ya hablamos un poco de eso cuando escribimos sobre las nuevas revistas de fútbol, pero en este momento hay una explosión -o miniexplosión- de cabeceras de literatura, pensamiento, cine o música.

¿Cómo se entiende esto? Bueno, mi impresión es que estas nuevas revistas se han novelagrafizado. Permitidme la expresión, ya que éste es un blog de cómics, y eso pone ante mis ojos un filtro de viñetas siempre que miro al mundo. En realidad, lo que esto viene a decirnos es que los procesos de transformación del cómic actual no son completamente singulares, sino que se insertan dentro de una dinámica más amplia que está afectando a todos los productos culturales, y sobre todo impresos, y aún más si procedían de una tradición de periódico. Para sobrevivir hay que reinventarse, dar más contenido y de mayor calidad y buscar un público menos numeroso y con criterio a través de espacios como las librerías generales o especializadas. La novelagrafización es un fenómeno general de nuestros días que desborda al cómic, y en el caso de las revistas muy probablemente sea un camino abierto por McSweeney's y sus revistas (The Believer ha lucido portadas de Charles Burns durante años) y donde hoy se encuentran proyectos como Grantland, que vende ese encuentro entre deporte espectáculo y cultura pop sobre un andamio de diseño moderno.

Incluso una veterana revista online de música como Pitchfork se ha apuntado al papel, editando un hermoso tomo trimestral de más de 200 páginas. La sorpresa es descubrir la presencia que tiene el cómic en sus páginas. Ojeando el número 2, por ejemplo, me encuentro historietas de Aisha Franz, Sophia Foster-Dimino, el inevitable Simon Hanselmann, Michael Deforge, Edie Fake y Johnny Sampson, además de un nutrido grupo de ilustradores, entre ellos Irkus M. Zeberio.

En España, la revista de pop-rock por excelencia, Rockdelux, hace años que hizo hueco a los cómics (los incluían ya antes de esta moda reciente), con colaboraciones habituales de Laperla y Morán y también de Juanjo Sáez, por no hablar de una sección fija de reseñas de cómics organizada por Pepo Pérez y una presencia frecuente de entrevistas a historietistas. En Rockdelux, sin embargo, hay una cierta adscripción de los cómics a la temática de la cabecera. Soy ídolo tuyo y Hit emocional, las series de Laperla/Morán y de Sáez, respectivamente, se refieren al mundo de la música. En Pitchfork los cómics no tienen que estar necesariamente ligados a la música. Se ofrecen como contenido tal cual. Esto es tal vez uno de los rasgos singulares de esta nueva inserción de los cómics en las revistas.

Algo parecido ocurre en Presencia humana, la revista de literatura de Aristas Martínez, que en sus números 2 y 3 entrega varias páginas a Ana Galvañ y Ed para que hagan lo que quieran, mezclándose con los relatos de otros escritores en los mismos términos (Aristas Martínez ya había mostrado su aprecio por el cómic en la fastuosa Black Pulp Box). El estado mental, nueva revista de pensamiento crítico, ofrece un deslumbrante despliegue de historietas de aquí y de allá en sus tres primeros números. Los dibujos de Cegado, Nacho García, Maïté Grandjouan, Sergi Puyol, Bendik Kaltenborn, Alberto González Vázquez, Robert Sergel, Anna Sailamaa y otros conviven con los textos de Javier Moscoso, Guillem Martínez, Belén Gopegui, Elena Cabrera, Jimina Sabadú o Juan Marsé. No son cómics «fáciles», sino más bien cómics que desde el mundo del cómic tienden a verse como extraños. Sin embargo, estas revistas los ofrecen en contigüidad con textos que exigen una predisposición intelectual por parte de lectores que no están acostumbrados a leer cómics habitualmente. A lo mejor eso no es casualidad.

El fenómeno, en fin, parece imparable. Una nueva revista editada en España pero escrita en inglés, Minchō, que se describe como «Illustration & Graphic Arts Magazine» se presenta con amplios espacios dedicados al cómic (incluida una entrevista con Peter Bagge), y la satírica Mongolia incorpora más páginas de historieta en su número de verano (algunas de ellas, firmadas por parte de los dibujantes perdidos por El Jueves).

Menciono sólo algunas de las revistas que he podido leer durante estos últimos meses, pero estoy seguro de que el fenómeno también se da en muchas otras cabeceras. Es una nueva forma de hacer cómics y, sobre todo, de acceder a un público nuevo, que los dibujantes deberían empezar a incorporar a su horizonte profesional lo antes posible. Pero quiero cerrar aludiendo quizás al caso más paradigmático, el de la revista más leída de España, que no es nueva pero está exigida a renovarse continuamente para mantener su vigencia. El País Semanal incluye desde hace ya tiempo una historieta de dos páginas cada semana. Paco Roca y Max -ahora mismo, sin duda, las dos figuras más representativas de nuestro cómic- se turnan cada quince días con sus dos series: Un hombre en pijama el primero y ¡Oh, diabólica ficción! el segundo. Puede que sea una moda, sí. Pero a veces hay cosas que nos gusta que se pongan de moda.

martes, 10 de diciembre de 2013

¡VIVA ESPAÑA! (CON PERDÓN)

Durante estas últimas semanas han aparecido algunos cómics que me han impresionado mucho. Hay un par de ellos que me parece que alcanzan la categoría de verdadero acontecimiento en la historia de nuestro medio, y siendo como son extraordinariamente diferentes, no he podido evitar leerlos sino como dos capítulos de la misma historia: Los surcos del azar de Paco Roca y No os indignéis tanto, de Manel Fontdevila (ambos publicados por Astiberri, que es a su vez la editora de Beowulf, sirva esto como disclaimer).

Tienen algunas características comunes: por un lado, son dos libros de dos de los verdaderos maestros de la historieta española contemporánea que han ido madurando poco a poco durante estos últimos años, asimilando tendencias y novedades y perfilando cada vez más su discurso, su retórica y su dominio de las nuevas herramientas de las que disponemos los historietistas en la actualidad; por otro, y esto tal vez sea lo más importante, son libros necesarios, es decir, libros que nacen de una obligación íntima del autor, de un sentido de la responsabilidad hacia la sociedad en la que viven y del deseo de dar respuesta al momento histórico por el que estamos pasando. Cada uno lo hace desde una perspectiva muy diferente y aplicando recursos muy diversos, pero creo que finalmente confluyen en su intención última.

lunes, 19 de noviembre de 2012

WRINKLES


Este fin de semana, Paco Roca ha estado haciendo las Américas. Y, como es su costumbre, triunfando. Wrinkles, la versión subtitulada en inglés de la película de animación basada en su novela gráfica Arrugas, se pudo ver en el AFI Silver Theatre, en Silver Spring, dentro de una programación de una programación de cine europeo del American Film Institute. Yo todavía no había tenido oportunidad de ver la película, así que fantástico para mí. Más fantástico aún ha sido que los dos pases del fin de semana han contado con la presencia en persona del propio Paco. Con su habitual sonrisa y naturalidad, Paco se metió en el bolsillo al público en el coloquio posterior a la proyección, en lo que parece que puede ser sólo el prólogo de su conquista a lo grande de Estados Unidos. Wrinkles va a ser distribuido en este país en versión doblada, y si el público reacciona como reaccionó el de este domingo -carrusel de llantos y risas- no dudo de que triunfará. Como digo, yo no había visto la película hasta ahora, y tengo que decir que me ha sorprendido por su capacidad para superar las limitaciones de su presupuesto (a veces evidentes en algunas animaciones y dibujos un poco pallá) con un ritmo y una gracia a la altura del original. Diría que incluso el material añadido al largometraje encaja con naturalidad, y hasta potencia los efectos sentimentales que busca la obra original. En cierta manera, esta película es al cine de animación lo que la novela gráfica fue al cómic en 2007: una demostración que se pueden contar historias para adultos con dibujos sin necesidad de grandes refinamientos gráficos pero poniendo el corazón y la cabeza en su sitio.

La presencia de Paco este fin de semana en Washington D.C. ha sido posible gracias a la participación de la Oficina Cultural de la Embajada de España, que tiene una programación de lo más completa. Por lo que pude comprobar, entre su personal abundan los fans del cómic, de manera que espero que nos sigan dando alegrías relacionadas con nuestras viñetas a los que estamos tan lejos de casa. Habrá que seguirles la pista.


miércoles, 31 de octubre de 2012

PACO ROCA, 2008



El 27 de noviembre de 2008 me reuní con Paco Roca en un café de Madrid para hacerle una entrevista que posteriormente saldría publicada en ABCD, el suplemento cultural de ABC. Paco acababa de recibir el premio nacional del cómic por Arrugas, y todavía no había publicado su siguiente obra. Desde entonces, ha publicado Las calles de arena, El invierno del dibujante y Memorias de un hombre en pijama (entre otras)ha visto cómo se estrenaba una película de animación basada en Arrugas y ha inaugurado una exposición retrospectiva en el MuVIM de Valencia. Ahora que se acaba de fallar el último premio nacional del cómic, concedido a Alfonso Zapico por Dublinés, me he acordado de esta entrevista con Paco, que recupero en su versión completa y sin editar, más larga que la que se publicó en el periódico en su día.

El premio no te ha sorprendido, ¿verdad? Pocas veces ha habido tanta unanimidad en destacar a un cómic como el cómic del año.
Hombre, claro que te sorprende. Siempre tienes la ilusión del nominado. Con este premio está claro que se valoraba una obra, no una trayectoria, pero siempre te asusta estar junto con Carlos Giménez o con Miguel Gallardo, que tienen una larga obra. También pensaba que después de ganar tantos premios, no le darían este.

¿Qué reflexión has hecho sobre el fenómeno de Arrugas?
Yo creo que es algo que va más allá de la calidad del cómic. Hombre, yo me imagino que el cómic está bien, porque si no, no le habrían dado tantos premios, pero yo creo que influye mucho el tema que toca, que es algo de actualidad, y que en España tocaba premiar ahora algo así. En Francia esto no ocurriría. Allí podría ganar un premio nacional XIII o un cómic de género. Me parece que en España estamos todavía un poco por detrás, porque nos sentimos obligados a premiar algo que sea para adultos, con un tema social, y para eso, el candidato perfecto podía ser María y yo o Arrugas.

Pero aparte, creo que el tema nos afecta a todos. Porque el tema de María y yo, el autismo, tal vez sea más particular, pero el tema del alzheimer, y más en general de la vejez, nos toca a todos. Mucha gente se lo ha leído y reconoce en sus personajes a su abuela o a su madre, o ha tenido una sensación parecida cuando ha llevado a su madre a una residencia. A todo el mundo le ha parecido muy cercano. También porque el cómic es muy apropiado para contar temas tan dramáticos que llegan más allá de los sentimientos. Hay muchas personas que me han contado cuestiones de sentimientos que van mucho más allá de lo que yo quería contar en el cómic.

Realmente, María y yo y Arrugas han sido los dos cómics del año. Los dos coinciden en tocar la enfermedad. Ha habido quien ha empezado a hablar de cómic social a raíz de estas dos obras. ¿Qué opinas de eso?
Ha sido una casualidad que coincidiesen los dos en un año, pero el cómic social ya existía antes. Píldoras azules, por ejemplo. Pero yo no creo que en realidad exista un cómic social como género, creo que existe más como una vivencia personal ante un problema. De hecho, Arrugas no habla de la vejez y del alzheimer, habla de la soledad de las personas, y María y yo también habla de los sentimientos, de la relación de un padre con su hija y del problema de que la hija ve el mundo de otra forma. Pero yo creo que no son cómics que funden un género.

Ahora que has dicho lo del género, supongo que uno de los problemas que te encontraste al abordar este tebeo fue el de encontrar un modelo que seguir, ya que uno siempre parte de algo a la hora de crear.
Con Arrugas he aprendido mucho sobre cómo hacer un cómic precisamente porque no tenía referentes. Cuando abordas un cómic de aventuras o de otro género, sí que tienes en la cabeza ciertas soluciones, ya sea inspiradas por el cómic o por el cine. A mí me cuesta imaginarme una escena de acción que no esté influenciada por Spielberg o por Miller. En el caso de contar una historia sobre personas mayores que están sentadas, te tienes que inventar un lenguaje. Así que en cierta forma he tenido que replanteármelo todo. Eso sí, partes de una estructura clásica para contar una historia, que es la estructura de las aventuras, lo más clásico posible, que es la historia de un personaje que llega a un entorno diferente y se encuentra con un guía que le lleva por ese nuevo mundo, la clásica estructura de la Divina Comedia. Ahí está el miedo al llegar al sitio, el miedo al piso de arriba, el intento del personaje por no caer ahí... Esa estructura sí que es lo más clásica posible. Pero en cuanto al lenguaje y los personajes tenías que replantearte las cosas, porque los tópicos no funcionaban, no habrían hecho creíble la historia.

En parte utilizas recursos de género para sujetar una historia que no es de género.
Esta historia podía haber sido contada de muchas formas, pero quería que empezaras a leerla y te enganchase, igual que te engancha una historia de misterio o de aventuras, en la que continuamente están pasando cosas y una cosa te lleva a la otra. Quizás eso haya sido uno de los elementos que ha hecho que haya funcionado, que tiene una estructura de misterio, de género, para contar una historia de sentimientos.

Te has esforzado porque fuera muy asequible y muy legible por parte del lector no habitual de cómic.
Sí, cuando escribo una historia me esfuerzo porque pueda gustarle a mis amigos que no leen cómic, o a mis padres. La estructura es muy francesa, digamos, muy cuadriculada, la historia es muy lineal, la forma de narrar, incluso el estilo de dibujo es muy amable. No es lo que tocaría a una historia así. Lo que yo quiero es que llegue. Quizás con otro estilo hubiera sido más dramático, podía haber contado cosas que hubieran sido más fuertes. Pero prefería perder ese tipo de cosas con un dibujo menos virtuoso y llegar a muchísima más gente.

Pero no has faltado a tu estilo habitual, has seguido la línea que venías siguiendo.
Quizás sea un poco más humorístico, porque aparte quería que quedase amable, que no fuese demasiado sombrío, a pesar de que en algunas escenas me chirriase un poco, como cuando sube al piso de arriba, que me parecía demasiado blandito; pero por otro lado, ese tipo de dibujo venía bien para poder contar los sentimientos de los personajes. Es un estilo de dibujo casi como de Uderzo, muy francés. Pero eso me permitía hacer que los personajes gesticulasen mucho más. Al final, la gracia del cómic era la vida que pudiesen tener los personajes, casi todo son primeros planos o planos medios.

El dibujo es muy sencillo pero muy eficaz. ¿Te costó más encontrar el tono justo en el guión o en el dibujo?
Yo creo que en el guión. El dibujo, más o menos, es diferente, más humorístico, pero me muevo dentro de un estilo muy francés. Pero el guión, sí, era difícil encontrar el punto porque no quería que fuese sensiblero, no quería que cayese en los tópicos sobre la vejez, y ante todo que fuese optimista. Sí, iba a contar un drama, pero quería que acabase con una pequeña esperanza, con una luz al final del túnel. Apenas hay personajes que sean muy negativos, quizás el más negativo sea Miguel, y al final se convierte en otra cosa. Igual es que mi visión de las cosas es más optimista que pesimista. Encontrar ese punto en que funcionase lo que estaba contando, pero con un punto de humor, pero con respeto, tenías que mantenerte en ese equilibrio. De hecho, en las residencias hay historias muy duras, historias de suicidios, de sexo entre ancianos que se aprovechaban de mujeres que tenían demencia, de malos tratos... Hay una enorme cantidad de historias sórdidas en las residencias, pero me parecía que eso era ya salirse de tono.

De hecho, Arrugas es muy lineal, tiene crestas, momentos más altos y momentos más bajos, pero lo que quería era quedarme corto. Ante el miedo de poder pasarme de sensiblero, porque hubiese perdido toda la credibilidad, prefería que fuese algo muy frío, y aún así a veces me he pasado. Ese equilibrio fue lo más difícil.

El lector necesita una esperanza, una posibilidad de redención final, para no alienarse.
Está claro que se pueden contar historias de muchos tipos, pero para mí lo primero es entretener, y lo segundo transmitir tu mensaje. Si no entretienes, me parece muy difícil que tu mensaje vaya a llegar.

En tus obras anteriores habías mostrado una tendencia hacia localizar las historias en España, en la guerra civil, en la Alhambra, o en El juego lúgubre. Sin embargo, Arrugas tiene lugar en un ambiente de neutralidad genérica. ¿Eso es algo a lo que uno se ve obligado como autor para poder acceder al mercado internacional?
Bueno, localizar esta historia no aportaba nada. Mis historias anteriores sí, tenían que pasar en un lugar determinado que era determinante para la historia. La residencia de Arrugas podía estar situada en cualquier sitio. Además, sí, es cierto que el mercado francés te exige ciertas cosas. Incluso tuve que afrancesar algunas páginas para que el editor estuviese contento. Por ejemplo, cuando Emilio tiene el flashback y vuelve al aula donde estudió de niño, en la versión española había un crucifijo y un mapa de Europa. Me dijeron que el crucifijo lo quitase, porque Francia era laica desde hacía mucho tiempo, y que el mapa de Europa tal vez podría cambiarlo por uno francés. Cambié eso, cambié el menú de nochevieja para que fuese un menú de nochevieja típico francés, y los horarios de la residencia. Pero es la mentalidad francesa. En España a ningún editor se le ocurriría decirle a un autor francés que cambie ese tipo de cosas.

¿Crees que se está creando un “estilo internacional” del cómic sobre el eje de Francia semejante al que se está creando en cine?
Yo creo que en algunas cosas sí. No hay tantas limitaciones. Si lo que quieres hacer tiene que estar ambientado por necesidades del guión en España, lo puedes hacer. De hecho, Hijos de la Alhambra estaba ambientado aquí. Lo que pasa es que sí tienes que pensar que el protagonista tiene que ser francés. Pero sí es cierto que es algo que tienes que tener en cuenta, sobre todo si el libro lo producen ellos. Otra cosa es que lo publiques en España y ellos adquieran los derechos una vez publicado aquí, evidentemente. Pero si es producido para Francia, alguna vez piensas en pequeñas concesiones, siempre y cuando no cambien el guión, como en el caso de Arrugas. Pero creo que es la mentalidad francesa, que son en cierta manera un poco chauvinistas.

¿El mercado francés te ha resultado muy difícil?
La verdad es que yo he tenido bastante suerte. No tengo la sensación de haber entrado en el mercado francés porque ha sido muy fluido. He empezado publicando en España y vendiendo los derechos a Francia, y luego he pasado a publicar directamente en una editorial francesa. Ahora que he estado en Italia, he tenido la sensación de que los italianos son muy parecidos a los españoles: para ellos, los autores extranjeros son los mejores, como nos pasa a nosotros aquí, que pensamos que cualquier autor extranjero es mejor que los españoles. Sin embargo, los franceses siempre consideran que lo que haces está un escalón por debajo, salvo que llegues a ser un número uno como Guarnido o Miguelanxo Prado, en cuyo caso ya te toman por autor suyo, te consideran autor francés. Pero hasta llegar ahí, sí es más difícil. De hecho, Arrugas ha tenido mucha difusión en medios en España y en Italia, pero en Francia no tanto.

Pero en Francia también ha ido muy bien.
Sí, pero podía haber ido mejor. Prácticamente lo que se ha vendido en España es lo que se ha vendido en Francia. También porque en España se ha vendido muchísimo. Pero en Francia ha salido en una colección minoritaria. Ha superado sus expectativas, pero no ha sido el bombazo. Cada álbum en cada país tiene su momento. Para Arrugas era su momento en España y en Italia, pero no era su momento en Francia. Tal vez porque Persépolis y otros cómics que puedan tocar temas como éste ya los ha habido desde hace por lo menos cinco años, y entonces, por lo que sea, no ha llegado al calado que ha tenido en España.

Bueno, posiblemente en Francia todavía tenías que hacerte un nombre que te has hecho precisamente con Arrugas. Y en la próxima obra partirás de un punto más avanzado.
Sí, está claro. En Francia, si eres un autor extranjero, tienes que ir poco a poco. Notas que cada vez tienes más nombre, pero no es un mercado fácil. Entrar es complicado, pero una vez dentro, ir escalando no es fácil.

En España es posible hacer tebeos sin pensar mucho en nada más. En Francia hay que ser más consciente de la carrera que uno está haciendo, ¿no?
Sí, al final es una industria. De hecho, cuando acabé Arrugas en Delcourt me dijeron que hiciera lo que quisiera. No querían que la publicase en la misma colección porque, según ellos, no era bueno para la editorial ni bueno para mí, porque es una colección donde tienes libertad total para hacer lo que quieras, pero en Francia lo que venden son las series. A mí no me apetece hacer series. Para Delcourt, la colección de novela gráfica es una cuestión de prestigio, pero las ventas no se pueden comparar con La mazmorra o con  otras series. Para ellos lo rentable sería que hiciera una serie, pero a mí no me gusta el formato serie. La novela gráfica da menos dinero, pero  yo estoy contento.

¿Y cuál es esa obra en la que estás trabajando ahora?
Es una obra inspirada en algo que me pasó un día yendo a casa de una amiga en Valencia, donde vivo. Me perdí por el barrio del Carmen. A mí me da mucho miedo perderme, así que esta la historia de un tipo que se pierde en un barrio y no puede salir nunca de él. Esa es la estructura, pero de lo que realmente va es del destino, de si podemos o no cambiar el destino. Dostoievski decía en Memorias del submundo que todo es cuantificable, que incluso los sentimientos y las pasiones de las personas se pueden medir, y que midiendo esas pasiones podemos saber dónde vamos a acabar diez o veinte años después. Yo también creo que observando con detenimiento a un niño podríamos saber si dentro de unos años va a tener un monovolumen, un 4x4 o un utilitario, porque al final nuestro margen de decisión es bastante escaso. De hecho, se titula Las calles de arena, parafraseando un relato de Borges que se titula El libro de arena y que trata también del destino.

Es más una historia de un dibujante. Si Arrugas es la historia de un guionista que a ningún dibujante le gustaría hacer, esto es más la historia de un dibujante. También está hecho pensando un poco en el mercado francés. En Arrugas el dibujo estaba muy al servicio de la historia, y me apetecía ahora hacer algo con un dibujo más llamativo, que visualmente sea más atractivo. Ahora es una historia coral con más cambios de escenarios. A la hora de dibujar ha sido más agradable de dibujar que Arrugas.

¿Y está ambientado en Valencia o en una ciudad genérica?
Pues al principio estaba ambientado en Valencia, pero al final piensas que si no estás tan sujeto a la realidad, puedes hacer cosas incluso más surrealistas. Entonces, aunque la base del barrio es el Carmen, al final he cogido cosas que me gustan de diversas ciudades.

Supongo que todo lo que te ha pasado te habrá influido de alguna manera en el proceso de creación de este libro nuevo.
Sí, bueno, en el segundo plazo que me dieron tenía que haberlo terminado en marzo pasado. Esta es una historia que tenía desde antes de Arrugas. Lo que pasa es que lo paré porque pensé que Arrugas era mejor para entrar en el mercado francés. Así que tenía la historia desde hacía mucho tiempo, la paré, hice Arrugas, y cuando la retomé no tenía ni idea de cómo iba a funcionar Arrugas, así que no me influyó demasiado, pero sí que una vez que he visto el álbum de Arrugas he echado marcha atrás y he intentado arreglar algunas cosas, pero creo que me influirá más en otras cosas futuras.

¿Pero no tienes cierto miedo ahora a la siguiente obra?
Por suerte, como Las calles de arena lo tengo más o menos terminado, ahí no me ha podido afectar. Pero sí que te da miedo, porque no quieres defraudar a la gente, lo mejor sería retirarse y no hacer nada más. Pero también te planteas que hasta aquí ha sido una etapa, y a partir de aquí me lo han facilitado todo. Porque llegar a esta posición supone mucho trabajo, pero los premios son como un atajo. Si te lo tomas así, me quita presión de tener que ganar un premio en Lucca, un premio nacional... Todo eso ya está, tengo más libertad para relajarme. Además, los premios tienen la importancia que tú quieras darle. Si no te influyen mucho cuando no los ganas, tampoco te tienen que afectar cuando ganas.

Bueno, no son sólo premios, son también los lectores.
Sí, eso me da mucho más miedo. Porque 11.000 ejemplares de Arrugas va más allá del mundo del cómic, y eso es así porque ha tenido mucha difusión en los medios por el tema que toca. Y seguramente Las calles de arena no va a vender eso, porque es un tema que a priori no va a interesar en general.

No estás preocupado por tener que superarte.
Es que esto va mucho más allá de lo que está en tu mano. Puede que Las calles de arena sea mucho mejor narrativamente, mucho mejor el guión, mucho mejor el dibujo, pero no llegue a tocar ese tema que lo convierta en un best-seller. Te gustaría, y lo intentas, y seguramente cuando no salga me frustrará, pero es algo que no puedes valorar. De todas formas, sí que tengo la sensación de que ya he hecho algo que va más allá de los premios, que es lo que más me importa. A la semana de recibir el premio en Lucca, me escribió un correo Vittorio Giardino, para decirme que casi llora con Arrugas, que hacía años que un cómic no le impresionaba tanto, y que su madre había muerto de alzheimer muchos años antes. Cuando recibes algo así, te emocionas. Ya sabes que no vas a volver a hacer una historia que haga llorar a alguien, si es que hacer llorar es un valor añadido.

Dice Lewis Trondheim en Desocupado que los dibujantes de cómic envejecen muy mal. ¿Es así?
Yo no estoy de acuerdo. Lo que pasa es que para muchos autores franceses el cómic es diferente que para mí y otros autores. Ellos, como los americanos, forman parte de una industria, y eso provoca cierta crisis, porque en cuanto acabas un proyecto empiezas otro, a veces tienes que hacer dos al año, y pierdes ese sentimiento con el que empezaste a hacer cómic. Cuando llegas a ese planteamiento se produce la crisis, porque los cómics dejan de servir la necesidad de contar para servir a la necesidad de ganarse la vida. Es el problema cuando el cómic se convierte en un negocio.

Posiblemente en Francia un autor de tu edad está quemado, mientras que tú te sientes como si estuvieras empezando.
Sí, para mí el cómic tiene tantas posibilidades que ahora me apetece contar muchas cosas, pero a mi ritmo. A mí me gusta el camino de Jason Lutes, que le dedica diez años a hacer Berlín porque es lo que necesita. O Giardino, que con más de sesenta años está haciendo ahora las cosas más interesantes. O Will Eisner, que con 90 años seguía haciendo cosas. El cómic debería ser como la literatura, en la que muchos autores empiezan a hacer cosas interesantes cuando se jubilan.

Mientras que los novelistas empiezan a hacer cosas interesantes a partir de los 40, los historietistas se retiran a esa edad.
Pero yo creo que eso es porque hasta ahora, en el cómic importaba más el virtuosismo gráfico que contar una historia. Pero eso está cambiando. Cuando tienes cosas que contar, sigues manteniendo esa ilusión.

¿Entonces tú te ves de viejito haciendo tebeos?
Yo creo que sí. Ésa es mi ilusión.

MÁS PACO ROCA EN MANDORLA:
Senderos
Memorias de un hombre en pijama

jueves, 28 de julio de 2011

PACO ROCA, MAGO DEL HUMOR


El triunfo de la novela gráfica en España ha sido el triunfo de Paco Roca, y hasta tal punto se ha identificado movimiento y autor, que la obra del valenciano ha adquirido cierto tinte institucional. De él se esperan libros serios que traten temas serios de forma seria, en cierta manera casi podríamos decir que de él se espera la demostración continua de que el cómic tiene una nueva función social en nuestro país.

Pero hay otro Paco Roca, uno que, liberado de las Grandes Expectativas, traslada su talento al papel de manera más directa. Es el Paco Roca que cada semana se ve obligado a entregar una página completa -con su desenlace incluido- al periódico valenciano Las Provincias. La urgencia de la prensa y la inmediatez del tema -estampas autobiográficas tratadas con humor- hacen que Roca vaya al grano. ¿Al grano de qué? Pues de los viejos valores del cómic, de su capacidad para generar el humor a partir de la caricatura y la elipsis, su capacidad para tratar el costumbrismo con una sonrisa, su capacidad para hacer un retrato social en vivo, dirigido a un público general.

El Paco Roca de Memorias de un hombre en pijama es un Paco Roca espontáneo, un Paco Roca que sin duda le ha dado mil vueltas a cada gag, pero que ha ocultado todo ese trabajo debajo de un aire de naturalidad que es, sencillamente, la expresión de su talento puro. Ingenioso, con chispa, y con esa ternura que le permite decir con una sonrisa entrañable aquello que en boca de otros sería una ofensa, Paco Roca da la impresión en esta serie no de estar trabajando, sino de estar divirtiéndose. Aquí no importa pulir hasta el extremo cada dibujo, lo que importa es el uso exacto y brillante de los tiempos y del ritmo de los diálogos. En cierta medida, el libro se lee casi como una liberación.

Este es el Paco Roca que yo prefiero. Es un Paco Roca cercano a aquella pequeña obra maestra del costumbrismo absurdo que era Como cagallón por acequia y a su colaboración con Gallardo, Emotional World Tour, a las cuales debo decir que supera ampliamente en Memorias de un hombre en pijama. Ésta no es una serie simpática, es realmente graciosa, que basa su humor en las distancias cortas de las relaciones personales y en la comedia de situación al estilo de Larry David (es a esto a lo que me refería recientemente cuando decía que prefiero este tipo de humor a la parodia o la sátira). He disfrutado muchísimo leyendo recientemente toda la serie del tirón, y espero volver a disfrutarla cuando la lea en papel en la edición que sacará Astiberri en septiembre. Aquí abajo tienen la portada, para ir acortando la espera.


miércoles, 13 de julio de 2011

LOS HÉROES DE LA RETIRADA (DEL CÓMIC)


Hace unas semanas me leí la espléndida Anatomía de un instante, de Javier Cercas. En ese libro, el autor retomaba un concepto que Hans Magnus Enzensberger había aplicado a Adolfo Suárez: el de héroe de la retirada. El concepto, que está explicado en un artículo que se puede consultar en la web de El País y que enlazo al final de este post, se puede resumir de la siguiente manera: los héroes políticos actuales no son héroes victoriosos al estilo clásico, sino héroes del desmontaje, políticos cuya principal labor ha sido desmantelar aquel sistema que debían perpetuar y retirarse de sus posiciones para permitir la llegada de un nuevo sistema.

Enseguida me pregunté si existían semejantes héroes de la retirada en la historia del cómic. No quiero decir que pretendiese aplicar al cómic la teoría de Enzensberger. Soy muy consciente de que ésta se refiere a un ámbito muy distinto y difícilmente extrapolable. Pero me atraía la idea de que la gran aportación de un artista sea retirarse de aquella posición artística a la que le había llevado su formación y el sistema en el que había crecido. La idea de que haya artistas que son como puentes entre paradigmas distintos, que tienen un pie en una orilla y el otro en la de enfrente, pero no están completamente en ninguno de los dos lados.

Por supuesto, esta idea presupone una idea previa: la de que existen paradigmas distintos en el mundo del cómic. Sistemas estéticos e industriales, institucionales, diferentes. La idea, básicamente, de que existe la historia: un dibujante de cómics que trabaja en Francia en 1935 aborda su tarea bajo presupuestos muy distintos de los que lo hace otro que en el mismo país ejerce su trabajo en 1988, y que ambos son distintos del norteamericano que dibuja una tira de prensa en 1967. Es una idea que yo acepto, y que creo que es especialmente relevante ahora, cuando la novela gráfica ha introducido una «discontinuidad epistemológica» (por ponernos un poco foucaltianos) de las más visibles en la historia del cómic. No la única, ni la primera, pero sí la que estamos viviendo en nuestros días.

Aceptada esta idea previa, ¿quiénes son esos héroes de la retirada que han desmontado el mundo en el que habían vivido artísticamente? Uno de los nombres que primero vienen a la cabeza es el de Will Eisner. El autor de The Spirit fue uno de los fundadores de la industria y la estética del comic book. Él estuvo en los talleres en la década de los 40, y él fue una de las fuerzas activas en el alumbramiento de la industria que todavía hoy en día sigue siendo hegemónica en Estados Unidos. Y al mismo tiempo, Eisner, a partir de 1978 y la publicación de Contrato con Dios, emprendió una labor de desmontaje de todo aquello que había construido: el modelo comercial, el formato, las aspiraciones creativas, el horizonte estético. Todo el sistema fue minuciosamente desmantelado por Eisner en su camino hacia la novela gráfica. Un camino que, sin embargo, creo que no acabó de completar del todo, porque no estaba capacitado para ello. Sospecho que dentro de 50 años, si la novela gráfica se ha consolidado, pocos títulos de Eisner se recordarán entre los mejores. Pero su trabajo ayudó a crearla, aunque solo fuera porque fue extremadamente eficaz en desmontar el comic book.

Otras figuras internacionales que me sugieren esta idea: Alain Saint-Ogan, René Goscinny, Harvey Kurtzman, Yoshihiro Tatsumi.

En España hay autores a los que puede resultar interesante observar desde el concepto del desmontaje. Estoy pensando, por ejemplo, en cómo la carrera de Max con frecuencia la hemos interpretado como un trayecto continuo entre diversas encrucijadas, y cómo al llegar a cada una de ellas el autor de Bardín gira hacia un camino distinto. Pero igualmente se podría entender como la asimilación de corrientes creativas muy distintas que, una vez absorbidas por Max, son minuciosamente desmanteladas por él, hasta dejarlas en los materiales primos, agotadas, para pasar a desmontar otra propuesta. O en cómo Paco Roca se ha formado artísticamente en el cómic comercial -el porno, incluso-, preparándose desde sus inicios para una previsible carrera como manufacturador de series de álbumes franceses, y sin embargo ha tenido que desmontar todo eso para encontrar su camino en la novela gráfica de autor. Sin embargo, ni Max ni Paco Roca son comparables a Eisner. Ambos han construido más de lo que han destruido: su carrera está más ligada al futuro y a lo que han creado que al pasado y a lo que han dejado atrás. Para ellos, el sistema desmontado es, sobre todo, una herencia cultural con la que han trabajado en modelos plenamente contemporáneos. No encajan como héroes de la retirada.

Más comparable a Eisner sería Carlos Giménez. En Los profesionales está contenida toda la idea: es un libro de autor que cuenta la experiencia de un dibujante de tebeos anónimo, de agencia. Y el autor de ese libro es uno de los protagonistas de la historia. Como Eisner, Giménez ha vivido plenamente la era industrial del cómic. Como Eisner, Giménez ha tenido que desmantelar esa era para dejar paso al cómic adulto y de autor. Muchas veces he oído que Carlos Giménez era el Will Eisner español, pero creo que hasta ahora no me había dado cuenta de hasta qué punto era realmente así.

Se me ocurre un último héroe de la retirada, tal vez el más paradigmático de nuestros días. Frank Miller empezó a hacer tebeos decidido a convertirse en el digno heredero de los Jack Kirby y Neal Adams, en una estrella del comic book, una figura prominente dentro del sistema industrial hegemónico en el que se había criado como lector. Y lo consiguió rápidamente con Daredevil a principios de los 80. Y a partir de ahí, se dio cuenta de que su camino le llevaba a negar todo aquello que había conquistado: el formato, la autoría y propiedad de la obra, el trabajo con personajes ajenos, el sometimiento a las condiciones de la industria. En resumidas cuentas, Miller llegó a la cumbre y descubrió que en realidad quería llegar a otro sitio. Descubrió también que, para llegar a ese sitio, tenía que abandonar esa montaña. Descubrió, por último, que era imposible bajar. Que para volver a tierra, lo único que podía hacer era socavarla. Como último de los grandes profesionales y primero de los grandes autores, Miller ha acabado en una posición muy solitaria. Enzensberger señala que ese es el lugar de los verdaderos héroes de la retirada: repudiados por su pueblo -el rechazo que los fans han ofrecido a Miller ha ido en aumento a medida que este demolía más cimientos del sistema- y menospreciados hasta que el paso de los años permite cierta perspectiva -una década después, el coro de voces que denostaba DK2 empieza a convertirse en un murmullo de admiración-. El último acto de demolición de Miller es tal vez uno de los más alegóricos: empezar una historia con Batman y acabarla con un personaje distinto. Nadie sigue su camino, pero nos hace a todos más libres.

Los héroes de la retirada, de Hans Magnus Enzensberger.

domingo, 6 de marzo de 2011

REGRESO DE ALCOY


De Alcoy me traje un viaje áspero en las circunstancias -nieve por el camino, lluvia y mucho frío en el destino-, feliz por el descubrimiento de un nuevo centro de arte espectacular -como es habitual en estas instituciones, instalado en pleno casco histórico en un edificio antiguo y singular- y gozoso por el placer de poder compartir unas horas con dos de las personas más adorables que tenemos en el cómic español ahora mismo: Paco Roca y Borja Crespo. También fue un placer el encuentro con el público asistente que, una vez más, me llevó a constatar la grieta que hay entre los «debates» repetitivos que se producen en el mundillo en torno a la novela gráfica y las preocupaciones e intereses del público general: ¿qué son estos cómics, que no parecen cómics? ¿De dónde salen y a dónde van? ¿Dónde puedo conseguir más? Hay hambre de cómics -de novela gráfica- en muchos adultos que no leen tebeos (o mejor dicho, que no los leían hasta ahora), y sólo me preocupa que el mundillo del cómic sea capaz de satisfacerla.

Cuando iba a tomar el tren en Atocha, me pasé un momento por La Central, la librería del Museo Reina Sofía. Allí tienen una sección entera rebosante de cómics -casi exclusivamente novelas gráficas- entre sus secciones de ensayo, fotografía y arquitectura. Luego, me pasé por el quiosco donde conseguí el número 1 de La espada salvaje de Conan, hace ya casi treinta años, en la acera que separa Delicias y Santa María de la Cabeza. Allí había un único tebeo a la venta: un tomo de Batman.

Y luego, pues lo dicho, tomé el tren y me fui a hablar de novela gráfica a Alcoy.

miércoles, 2 de marzo de 2011

LA NOVELA GRÁFICA EN ALCOY

Mañana 3 de marzo participaré en una charla sobre novela gráfica en el CADA, el Centre d'Art d'Alcoi, a partir de las ocho de la tarde. Estaré al lado de Paco Roca y Borja Crespo, dos flamantes nominados a los premios de este año del Salón del Cómic de Barcelona. Conociendo al uno y al otro, estoy seguro de que la cosa va a estar animadita y lo vamos a pasar estupendamente. Ya os contaré.

miércoles, 9 de junio de 2010

UNA CHARLA


La presentación de La novela gráfica en Barcelona, el día que empezaba el Salón del Cómic, fue una charla entre amigos en la que Pepe Gálvez, Max y Paco Roca tuvieron la amabilidad de acompañarme. Como estos tres tíos no sólo son historia de nuestras viñetas, sino gente extraordinaria, lo pasamos bien, el público (entre el que se encontraba Laureano Domínguez, editor de Astiberri, y algún otro editor) estuvo participativo, y creo que todos nos quedamos con la sensación de que habíamos merecido la pena. Si queréis verlo en vídeo, ahora podéis hacerlo a través de Mandorlavisión, vuestro canal amigo, donde también hay una lista de reproducción para ver seguidas las diez piezas que recogen la ocasión.

jueves, 6 de mayo de 2010

NOVELISTAS GRÁFICOS

Esta tarde en Fnac. Qué bien lo hemos pasado.

Mañana, más.

martes, 4 de mayo de 2010

LA NOVELA GRÁFICA EN BARCELONA

Este jueves tenemos presentación de La novela gráfica en Barcelona, y será por todo lo alto, porque me acompañarán tres grandes Hombres de las Viñetas de los que hacen temblar la tierra al caminar. Y eso que son de natural discretos. Pepe Gálvez, Max y Paco Roca se sentarán con servidor a debatir sobre tebeos en Fnac Triangle, a partir de las 20.00 horas. Todo el que quiera pasarse será bienvenido.
Además, el sábado por la tarde volveré a la carga con una charla en el propio recinto del Salón, en el stand de Euskomik. El título misterioso es «Los mitos de la novela gráfica», y me acompañará Fernando Tarancón, editor de Astiberri y sin embargo amigo.

viernes, 18 de diciembre de 2009

OTROS VECINOS


El pasado domingo, en Expocómic, tuve la oportunidad de reencontrarme con José Luis Ágreda, un tío al que tengo un gran aprecio y que, como todo el mundo sabe, es un enorme dibujante y un mediocre waterpolista. José Luis había hecho la ilustración para el sumario del Manglar 11, que llevaba portada del Vecino, y había utilizado a Titán junto con el personaje mascota de la revista. Como José Luis es así, se había traído los originales (dos, uno con cada personaje) de la imagen para regalárnoslos a Pepo y a mí, y como Pepo es así, se empeñó en que yo me quedara con el original de Titán, y como yo soy así, pues lo he subido a la cabecera de esta entrada.
Siempre tiene algo de curioso ver cómo otros autores interpretan a tus personajes. Supongo que es algo parecido a asistir a tu propio funeral: descubrir qué hacen los demás con tus cosas cuando tú no estás (algo que, imagino, todos querríamos saber si pudiéramos ahorrarnos el estar muertos para conseguirlo). En los cinco años transcurridos desde que se publicó el primer volumen del Vecino, Pepo y yo ya hemos visto varias interpretaciones de nuestros personajes en manos ajenas. En ese mismo Manglar, sin ir más lejos, Javier Olivares se marcaba un Titán icónico en la ilustración que abría la entrevista:
Titán ha aparecido en la portada de los tres catálogos de Astiberri publicados entre 2007 y 2009, lo que significa que ha sido dibujado por Paco Roca (2007):
Por Mauro Entrialgo (2009):

Y por David Rubín (2008):
David, por cierto, también lo incluyó en esta portada del Manglar 10 (sí, de verdad, está ahí, ¿no lo ves?):
Cuando se publicó el primer volumen del Vecino, a modo de juego decidimos añadir una página extra de "final" en la revista de información Trama, que llevaban Elena Cabrera y Manuel Bartual. Allí aparecieron cuatro versiones de ese "final alternativo" del Vecino, el primero dibujado por el propio Pepo, pero los demás obra de otros dibujantes. Uno de ellos fue el propio Manuel Bartual, que este año ha publicado el superhit ¡Escucha esto! (Astiberri, 2009):
También hubo un "final" de Juaco Vizuete, que acaba de publicar esa joya oscura que es El experimento (Glénat, 2009):

Bernardo Vergara, excelso dibujante de El mundo según Ptolomeo (Diábolo, 2009), se encargó de otro final:
Como podéis ver, la moraleja está clara: Manuel Bartual, Juaco Vizuete y Bernardo Vergara recibieron el encargo de dibujar a Titán y lo hicieron. Algún tiempo después, consiguieron publicar un libro maravilloso cada uno, exactamente en el mismo año. Frank Miller no quiso hacerlo: ahora es director de cine. Si estás leyendo estas líneas y te piden un dibujo de Titán en el futuro, no te niegues.
Una de las versiones más originales y diferentes de Titán fue la que hicieron Sagar Forniés y Sergi Álvarez en una historieta titulada "Volar sin alas", donde adaptaban un relato de Bukowski pasándolo por el filtro del Titán de El Vecino 2 (creo). Sagar y Sergi no necesitaban para nada utilizar a Titán, porque era su historia y tenía entidad propia, pero quisieron hacernos ese guiño, que a Pepo y a mí nos hizo mucha ilusión. Por supuesto, su Titán era "otro vecino". Aquí le vemos en fase futbolista (véase el logo en el pecho):
Y aquí está convertido en homeless (población flotante):
De vez en cuando, a algún amigo le da por hacer un personaje del Vecino porque sí, sin más y sin excusa. Es algo que le ha pasado con relativa frecuencia a Manuel Bartual. Este primer dibujillo a color es uno de mis favoritos de siempre:

Aquí, Manolo probó el crossover imposible entre Titán y su personaje (co-creado junto a Lorenzo Gómez), el Oficinista. ¿O no tan imposible? Porque José Ramón y el Ofi tienen sus puntos en común.
Hace poco el dio el pronto a Bernardo Vergara, que subió esto a su blog:

Y El Vecino 3 inspiró un arranque de travestismo a elpablo:

Cierro con una escena clásica que colgó en su día en su blog Carlos Vermut:
¡Gracias a todos estos peazo artistas!

lunes, 14 de diciembre de 2009

DIÁLOGOS ENTRE SENDEROS VECINOS

Para que no parezca que uno se anda con tópicos, diré desde el primer momento que los Diálogos del Señor Boliche a los que he asistido este fin de semana en Valladolid es probablemente el evento comiquero en el que mejor lo he pasado. Han sido sólo un par de días, pero hemos hecho muchas cosas, nos hemos reído mucho y, sobre todo, hemos hablado mucho.
El viernes por la tarde Pepo y yo hicimos una presentación del Vecino que no se limitó al último volumen de la serie y que a mí, personalmente, me sirvió para poner en claro muchas ideas que hasta ese momento estaban confusas. No sé cómo lo pasaría el público, pero yo aprendí un montón gracias a esto. El sábado por la mañana Paco Roca y Koldo Azpitarte nos estuvieron contando muchas cosas de Senderos, el libro que acaba publicar Laukatu (editorial cofundada por el propio Koldo) sobre Paco. Yo, que lo vi de cerca, me lo pasé en grande porque saben contar las cosas con mucha gracia y porque además se complementan muy bien sobre el escenario. La última charla, el sábado por la tarde, fue la de los blogs, con Koldo, Pepo, Alberto -tío berni- García de entrecomics y yo. Y bueno, sólo decir que no faltaron las risas y que, una vez más, lo mejor de estas cosas es que al hacerlas en público tienes la ocasión de aprender un montón del público asistente. ¡Sobre todo de algunos!
Koldo, Paco, Alberto, Pepo y yo habíamos estado todos en Getxo, pero unos encuentros como los de Valladolid te dan la ocasión de... en fin... encontrarte de verdad. Los tiempos y las relaciones son distintos. A veces, el mundo del cómic funciona como un gran colegio en el que todos nos conocemos pero cada uno va con su pandilla de siempre, de manera que te acabas saludando con cien personas y hablando con ninguna más que los amiguetes de siempre. En este formato reducido, sin embargo, tienes la oportunidad de mantener con amigos de otras pandillas todas esas charlas que siempre crees que vas a tener en el salón y en realidad acababas por no tener nunca. Yo me siento feliz de haber compartido estos ratos con Paco, Koldo y Alberto (con Pepo también, por supuesto, pero Pepo y yo ya nos tenemos más vistos), y encima con la presencia de esa leyenda local de las viñetas que es el gran Jesús Redondo. En fin, no me extiendo más porque los posts demasiado largos son inadecuados y encima esto ni siquiera va a llegar a tiempo para la franja horaria de las 12-13 horas, así que lo resumo todo en dos cosas. La primera: Toño, Adolfo, Jorge, Pablo, Raúl, Bego y los demás: no sé si sois conscientes de lo cojonudos que sois, mil gracias por todo. La segunda: un consejo a todos los autores y profesionales del cómic en España. Si os llama un tal señor Boliche de Valladolid, decid que sí sin pensarlo.
Anexo:
Pepo ya ha hecho su crónica de la cosa.
Koldo ha dejado un reguero de pistas indiscretas en su blog, (re)señas de identidad.
Seguimos a la espera de que el tío berni se pronuncie...

jueves, 10 de diciembre de 2009

EL VECINO EN PUCELA

Pepo Pérez y yo estamos invitado a los Diálogos del Señor Boliche que se celebran este fin de semana en Valladolid. Allí hablaremos de El Vecino 3, y de los demás libros de la serie, mañana viernes a las 19.30 horas. Aprovechando la ocasión, habrá una pequeña exposición de materiales de El Vecino 3 donde se podrán ver originales, bocetos y páginas a lápiz.
Además, el sábado habrá más actividades comiqueras. Por la mañana, asistiremos a una charla con Koldo Azpitarte y Paco Roca donde se hablará especialmente de Senderos, el libro recientemente publicado por Laukatu sobre la obra del valenciano. Por la tarde, después de un café-tertulia, tendremos una mesa redonda sobre blogs de cómics donde Pepo y yo estaremos acompañados de esa figura ya legendaria que atiende al nombre de tío berni (Entrecomics). Todos los eventos tendrán lugar en el Salón de Actos de Caja Duero, Plaza Zorrilla.
En fin, que la cosa tiene pinta de que vamos a pasarlo en grande.

viernes, 4 de diciembre de 2009

SENDEROS DE ROCA

Lo que más llama la atención de El Faro es algo que ya dice el propio Paco en el nuevo epílogo de la obra: prácticamente es un ensayo (sin ropa) de Las calles de arena. O bien podemos decir que ésta es una versión disfrazada de El Faro, depende desde dónde miremos. En todo caso, para todos aquellos que piensan que al lado de cada verdadero autor hay una obsesión, aquí ya tienen faena.
Emotional World Tour, por su parte, me ha gustado mucho y me ha parecido de lo más divertido que le he leído a Paco. Gallardo está en su línea, con esa frescura natural que le caracteriza, pero Paco no suele moverse en registros tan espontáneos, y la verdad es que la desenvoltura con la que se maneja es envidiable.
Pero tampoco debería sorprenderme. Si algo ha demostrado Paco Roca este último par de años es su facilidad para desenvolverse en cualquier situación. Le ha tocado desempeñar un papel en el panorama del cómic español actual, y lo está sabiendo desempeñar de maravilla. Porque este último par de años, Paco no ha sido sólo un historietista, ha sido el historietista, el embajador del cómic español contemporáneo ante el resto de la sociedad. Y creo que nadie podría haber desempeñado ese papel como él. Nadie tiene esa mezcla de sencillez y descaro, esa simpatía natural y ese saber estar. Efectivamente, no puede ser casualidad que le "haya tocado" a él.
Senderos es la confirmación de que el "Efecto Roca" ha sido más que un fogonazo, y que en este momento ya se ha consolidado. Un tipo de libro como éste sólo se le dedicaba hasta ahora a autores como Jordi Bernet, y lo menciono porque sobre él acaba de publicar El Jueves un espectacular volumen escrito por Toni Guiral. Pero que se publique un libro dedicado a un dibujante de apenas 40 años que ha publicado sus obras más importantes con una editorial pequeña como Astiberri da que pensar. No sé exactamente qué es lo que da que pensar, pero algo da que pensar.
Senderos es, en parte, un libro "como el de Bernet", y en parte un libro muy distinto, lo cual es lógico, porque Paco representa algo muy distinto de lo que representa Bernet. Este libro tiene una vocación austera y sobria, es más elegante que espectacular, y ofrece más material para la lectura reposada que para la mirada deslumbrada. Ojo, con eso no quiero decir que no incluya mucho material gráfico. De hecho, me ha sorprendido la cantidad de ilustraciones, bocetos e historietas que incluye. Pero incluso la parte gráfica invita más a la lectura que a la contemplación. Aparecen aquí recogidas, por ejemplo, un montón de historietas cortas que Paco Roca ha ido dejando por diferentes publicaciones. Entre ellas está mi historieta favorita de Paco: "Como cagallón por acequia", que salió por entregas en la revista Humo, dirigida por Juanjo el Rápido entre 2005 y 2007. Son casi 40 páginas de pura comedia de situación a base de descalabros sentimentales; es muy divertida en general, y muy emotiva puntualmente, sólo cuando hace falta. En la entrevista, cuando le plantean que éste es su guión más improvisado, Paco contesta que "es lo bueno que tienen las historias por entregas. Es lo más parecido a la vida real. No puedes reescribir lo que ya has publicado (...) acabas haciendo giros que no harías en un guión convencional". Y es verdad que aquí, como en Emotional World Tour, se percibe a una bestia interior que en otros trabajos de más fuste se domestica en guiones más elaborados y moderados. Leyendo este libro he llegado a pensar si no le habrá llegado a Paco Roca el momento de inventarse un seudónimo secreto para dar salida a su Mister Hyde creativo.
Senderos, en fin, es un festival para el fan de Paco Roca. Koldo Azpitarte firma una monumental entrevista que revisa minuciosamente cada paso que ha dado el talento más sensato y trabajador de la historieta española de los 2000, y el relato que se teje en esa entrevista funciona como lección de nuestra historia viñetera reciente -los anhelos de una generación que empezaba con el milenio y qué salida han tenido diez años después- y como lección para el joven historietista que quiera saber en qué consiste esta profesión hoy por hoy en España. Básicamente: si quieres llegar a ser Paco Roca necesitarás tener mucho talento de partida, pero con eso no llega ni de coña; además hay que currar sin desmayo y buscarse las oportunidades, no quedarse esperando a que lleguen.
La entrevista es el cauce por el que discurre el libro, que se va deteniendo en otros textos de diferentes autores sobre cada una de las obras de Paco, y en el material gráfico, que no es sólo abundante, como ya he dicho, sino que además es por lo general muy oportuno e ilustrativo.
Sigo perplejo, maravillado y entusiasmado de que se haya publicado este libro en España. Ojalá sea sólo el primero y pronto veamos que Laukatu (u otra editorial) pone en la calle más títulos en esta línea. Aunque, sinceramente, no se me ocurre quién podría ser protagonista del próximo.
Actualización: Manuel Bartual acaba de colgar un vídeo con un fragmento de la presentación de Emotional World Tour ayer en la Fnac de Callao (Madrid), con Paco Roca y Miguel Gallardo. Borja Crespo hace de maestro de ceremonias.