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viernes, 11 de marzo de 2016

MAÑANA EN MÁLAGA


Mañana sábado 12 de marzo tendré el gusto de participar en Termicómic, las jornadas de novela gráfica y autoedición que se celebran en La Térmica de Málaga.  Mi actividad será intensiva, mañana y tarde, y os la resumo aquí.

12:00 horas: MÁS CÓMICS SENSACIONALES. Como se me quedaron muchos títulos fuera de Cómics sensacionales, me voy a dar el placer de hablaros de un puñado de aquellos que podrían haber entrado si el libro hubiera tenido 100 páginas más. Os aviso que va a ser un viaje panorámico por el lado más sorprendente de la historia del cómic. Nos vamos a divertir.

17:00 horas: LAS MENINAS, CÓMIC Y ARTE, con Javier Olivares. El show de Olivares y García, en todo su esplendor. (Por cierto que Javier es el autor de ese descomunal cartelazo que encabeza esta entrada).

18:30 horas: ENCUENTRO CON LUIS BUSTOS, A PROPÓSITO DE ¡GARCÍA!, y yo estaré allí también, por supuesto, inexplicando con pelos y señales todos los detalles y secretos de ¡García! 2, recién salido del horno. Tan recién salido del horno como que HOY se ha puesto a la venta. ¿¡Lo tenéis ya!?


Aparte de todo esto, por supuesto que estaré disponible para firmas en cualquier momento que tenga libre, acompañando a Javier y a Luis, pero también a Pablo Ríos y Pepo Pérez, los dos Grandes Artistas malagueños (uno de ellos de adopción, que no se me enfade) con quienes he tenido el honor de hacer Fútbol. La novela gráfica y El Vecino, respectivamente.

El día acabará con un concierto de Mal Amigo, el sello discográfico unipersonal de Paco Alcázar, ¡así que yo no me lo perdería!

miércoles, 24 de febrero de 2016

CON PACO ALCÁZAR EN JEREZ DE LA FRONTERA (Y MÁS)


Mañana estaré con Paco Alcázar en Jerez de la Frontera, hablando de la obra del ilustre gaditano afincado en Madrid. Paco es uno de los autores por los que profeso una profunda y prolongada devoción desde los tiempos en que cayó en mis manos The Lovesucks Experience hasta sus últimas viñetas en Orgullo y satisfacción, y no es casualidad que su ubérrimo Silvio José fuera uno de los escogidos en la selección de lecturas de mis Cómics sensacionales. O sea que para mí ha sido un enorme placer revisar toda su obra, tanto la de cómic como la musical, que también me fascina, en la preparación de esta charla. Será poca cosa, llevo una presentación que no llega ni a las 250 diapositivas (aunque todavía la estoy retocando a la hora de escribir estas líneas) y apenas dispondremos de tres horas para conversar, pero intentaremos hacer en cierta y pequeña medida una ligera aproximación a lo que hace que Paco Alcázar sea uno de esos genios asombrosos del cómic español contemporáneo.

Para mí, por cierto, la charla tendrá el añadido sentimental de que supondrá mi regreso a Jerez de la Frontera... ¡la ciudad donde hice la mili hace casi treinta años! Lo primero que voy a buscar son las palmeras de chocolate que merendaba en la Comandancia.

POR OTRA PARTE, esta misma tarde, en Madrid, estaré en una sesión de firmas multitudinarias en la librería MOLAR (Calle de la Ruda, 19) que iniciaremos a las 18 horas junto a otros compañeros de Astiberri: Héloïse Guerrier, David Sánchez, Jorge Monlongo, Borja Crespo, Javier Olivares y Luis Bustos. Allí estaré firmando todas mis obras: ¡García! 1, Yuna, Las meninas, Cómics sensacionales, Los surcos del azar, Fútbol, La novela gráfica, El arte de volar, Beowulf, La balada del norte, El vecino 1, 2 y 3, Yo, asesino, La tempestad, Jekyll y Hyde, Rituales, Tengo hambre y lo que me pongáis delante. Y si ya las tenéis todas firmadas, pasaos un momento para saludar, charlar un poco y comprar algún tebeo nuevo. Que nunca son demasiados.

miércoles, 18 de junio de 2014

ESTO ES IMPORTANTÍSIMO


Hace hoy exactamente dos miércoles estaba en Bilbao asistiendo al extraordinario festival Letras y fútbol cuando me enteré de que el hito más estable del panorama del cómic español de la democracia, casi podríamos decir nuestra Casa Real de la historieta, saltaba por los aires. La consecuencia de la retirada de una portada sobre la abdicación de Juan Carlos I en El Jueves fue la dimisión de un nutrido grupo de dibujantes de la revista, entre ellos algunos de mis mejores amigos. Menciono esto porque no quiero que nadie dude de que, aunque ni me va ni me viene lo que pase en El Jueves, he sentido una implicación personal en lo que ha pasado a través de estos amigos, cuya situación extremadamente difícil no he dejado de tener muy en cuenta durante casi cada hora de estas dos últimas semanas.

No voy a relatar lo que todo el mundo sabe ya. En internet se puede encontrar abundante información al respecto. Si alguien busca un relato coherente con el que no perderse, recomiendo que lea este resumen de Gerardo Vilches en Entrecomics: RBA retira una portada de El Jueves sobre la abdicación real y varios dibujantes abandonan el semanario en respuesta. También hay una exhaustiva sinopsis repleta de citas y referencias a cargo de José Antonio Serrano en Guía del Cómic.

Tampoco voy a desahogarme con obviedades sobre la ruina que es España ahora mismo, un lugar donde personas honradas y trabajadoras se ven obligadas a renunciar a su empleo por mostrar una dignidad de la que están exentos los que nos gobiernan desde las instituciones políticas y económicas y desde la prensa que nos pastorea. No es lugar ni momento de eso. Es momento y lugar de regocijarse y de movilizarse. Movilizarse sin moverse del sillón sobre el que estamos sentados leyendo este post, se entiende.

Tenemos que regocijarnos porque los dibujantes que abandonaron El Jueves han realizado un esfuerzo inmenso para montar una revista completamente libre y autónoma en la que seguir ejerciendo su profesión: el humor, la sátira social y política. El periodismo, a fin de cuentas, aunque a muchos se les haya olvidado lo que esa palabra significa. Esa revista es Orgullo y satisfacción, se publica en formato digital y se pone a la venta hoy miércoles al precio mínimo de 1,50€.

¿Por qué digo precio mínimo? Porque Orgullo y satisfacción es algo más que una cuestión de principios. Es también una cuestión de supervivencia. Para muchos de los dibujantes que han abandonado El Jueves, éste era su único medio de subsistencia. Como autónomos que son, se han quedado sin sueldo, sin subsidio y sin protección alguna de la noche a la mañana. Y como profesionales del dibujo que son, han dedicado años a trabajar a cambio de tarifas muy modestas. No penséis que tienen un colchón en el banco. Lo que sí siguen teniendo son familias que alimentar e hipotecas que pagar. Orgullo y satisfacción es su finiquito, un puente tendido hacia el futuro, en el que espero no tarden en organizarse para lanzar una revista nueva y viable donde puedan seguir su profesión. Pero ahora necesitan nuestra ayuda para llegar hasta ahí. Orgullo y satisfacción vale mucho más que un euro y medio.

También me gustaría que todo el mundo tuviera claro que detrás de Orgullo y satisfacción no hay ningún grupo mediático, ningún inversor, ningún apoyo financiero. Son los propios dibujantes los que se han organizado y financiado el proyecto, que aprovecha la mínima estructura editorial preexistente de ¡Caramba!, una microeditorial de cómics fundada por uno de ellos hace apenas tres años. Es una publicación verdaderamente independiente, algo cuyo valor creo que todos estamos empezando a apreciar más cada día, sobre todo después de estas semanas de bombardeo propagandístico sobre las excelencias del Régimen que Franco nos dio en la figura de los Borbones. Es el momento de estirarse un poquito y demostrar con la cartera que creemos en todo lo que decimos en Twitter. Es el momento de comprar.

COMPRA ORGULLO Y SATISFACCIÓN

ADEMÁS: Los dibujantes de Orgullo y satisfacción llevan muchos años haciendo excelentes cómics, en El Jueves y fuera del mismo. Comprar esos cómics es más una forma de ayudarse a uno mismo que a ellos. Me permito hacer unas pocas sugerencias al lector curioso que pueda necesitar entretenimiento para las inminentes vacaciones estivales:

23 fotogramas por segundo, de Albert Monteys.
Ser un hombre: cómo y por qué, de Albert Monteys.
La industria de los sueños, de Paco Alcázar.
Reunión, de Manel Fontdevila.
Manual de instrucciones para libros de instrucciones, de Bernardo Vergara.
¡Escucha esto!, de Manuel Bartual.
Sexorama, de Manuel Bartual.
Sexorama. Donde caben dos, caben tres, de Manuel Bartual.
No os indignéis tanto, de Manel Fontdevila.
¡La crisis está siendo un éxito!, de Manel Fontdevila.
Profundamente anticlerical, de Manel Fontdevila.
¡Esto es importantísimo!, de Manel Fontdevila.
Daño gratuito, de Paco Alcázar.
Huracán de sensatez, de Paco Alcázar.
El mundo según Ptolomeo, de Bernardo Vergara.
Zorgo, de Luis Bustos.
Anunciado en TV, de Sergio Morán y José Luis Ágreda.

TODO LO IMPORTANTE YA ESTÁ DICHO. Pero si has llegado hasta aquí y eres lector habitual de Mandorla, no me resisto a dejar anotadas dos ideas que posiblemente tengan desarrollo en el futuro. Para los que seguimos y estudiamos el cómic español, creo que durante este par de semanas se han producido un par de hechos significativos que deberíamos recordar cuando hagamos historia de esta época. Por un lado, la escisión muy probablemente suponga la muerte efectiva de El Jueves, tras una agonía más o menos larga y dolorosa. Si esto fuera así, se estaría cerrando todo un capítulo de la historia del cómic español, porque El Jueves era la última superviviente de la época en que el cómic de prensa inundaba los kioscos. Representaba un modo de trabajar y un concepto de la profesión de historietista que ya sólo El Jueves mantiene y que se ha extinguido, probablemente para no volver. La segunda idea está relacionada con ésta, ya que precisamente la plataforma que han elegido los autores salientes de El Jueves para articular Orgullo y satisfacción es ¡Caramba!, una microeditorial fundada por Manuel Bartual y Alba Diethelm hace apenas tres años y que representa el modelo completamente opuesto al de la gran empresa al estilo RBA/El Jueves. Un modelo que, de hecho, ha sido frecuentemente denostado y menospreciado desde el propio mundillo del cómic tradicional que se aferra al sistema de El Jueves pensando que todo tiempo pasado fue mejor. Pero cabe preguntarse, ¿dónde estarían ahora los dibujantes exiliados si no existiera ¡Caramba! para darles voz? Aún más: ¿de qué oferta de humor crítico disfrutarían los lectores esta semana del traspaso de poderes de Juan Carlos a su hijo? Quizás a esto se refiriese el Borbón cuando dijo que había que dejar paso a una nueva generación. Todo está cambiando siempre, continuamente, pero sólo en ocasiones esos cambios se visibilizan ante nuestros ojos de una forma tan evidente. Tan revolucionaria, sí.

[Despedida a gritos desde el pasillo: no tengo palabras para expresar lo espectacular que fue el trato que recibimos en Bilbao; cuando os inviten allí... ¡dejadlo todo y salid corriendo!]

ACTUALIZACIÓN: Leído Orgullo y satisfacción, me he reído muchísimo. Tal vez sea por eso que dicen de que el hambre agudiza el ingenio, o porque los autores no han tenido tiempo de pensarlo demasiado y se han lanzado a tumba abierta sobre sus páginas, pero el nivel de esta revista es abrumador. Realmente han respondido a la ocasión dando lo mejor de sí mismos. Por otra parte, la revista funciona maravillosamente en el iPad, hasta el punto de que hacerme pensar que preferiría leer algo así en formato digital todas las semanas antes que en papel. Quizás Orgullo y satisfacción esté marcando un momento más histórico de lo que creemos y abra el camino de la viabilidad del cómic digital para el futuro.


De izquierda a derecha, Paco Alcázar, Manuel Bartual, Luis Bustos
y Olga Rodríguez. En pantalla: Pepe Colubi y Albert Monteys.

ACTUALIZACIÓN 2 · «ORGULLO Y SATISFACCIÓN» EN VIVO EN LAVAPIÉS: Ayer tuve ocasión de asistir a uno de los eventos en torno al cómic más peculiares y emocionantes que recuerdo. Uno de esos que te hace pensar «Me alegro de haber estado allí» porque olía a histórico. Si al mediodía se ponía a la venta Orgullo y satisfacción, apenas seis horas después se había organizado una improvisada presentación de la revista en el Teatro del Barrio, en Lavapiés. La presentación ofreció numerosas y significativas diferencias con lo que estamos acostumbrados a ver en las típicas presentaciones del mundo del cómic. Se celebró en un escenario que no pertenece al circuito de cómics, asistió un público muy numeroso que no es lector de cómics habitual y se difundió por streaming a través de eldiario.es, alcanzando así a un público aún mayor. Aún más significativa fue la calidez con la que el público arropó a los chicos de Orgullo y satisfacción, dedicándoles numerosas ovaciones llenas de cariño, algo que los normalmente solitarios dibujantes de cómics no están acostumbrados a recibir. Los tres autores presentes en persona -Manuel Bartual, Paco Alcázar y Luis Bustos- estuvieron muy simpáticos e inspirados, entre los lamentos de un Bartual en estado de alucinación después de «40 horas sin dormir» hasta las ocurrencias de un Paco Alcázar que demostró que, si las cosas van mal en el futuro, ellos siempre podrán ganarse la vida yendo de salón del cómic en salón del cómic y contando el numerito de la ruptura con El Jueves, al estilo de las viejas estrellas de Star Trek en las convenciones americanas. También hubo conexiones vía Skype con Albert Monteys y Pepe Colubi, primero, y con Bernardo Vergara, después. Todo ello conducido por la periodista Olga Rodríguez.

Durante el acto, ya se sabía que Orgullo y satisfacción había sido un éxito, superando las previsiones de sus organizadores. 17.000 ejemplares vendidos (que no hay que multiplicar por 1,5€, ya que muchos compradores pagaron más). Debido a este éxito, reinaba una atmósfera de incertidumbre y de excitación. Nadie sabe qué va a pasar ahora, pero la sensación es que se ha abierto una puerta y al otro lado está el futuro. Ésta es la primera vez que un cómic digital funciona de esta manera en España (bueno, de ésta o de cualquier otra), y más allá de todos los análisis que se quieran hacer sobre las circunstancias irrepetibles del fenómeno, Orgullo y satisfacción ha demostrado que ahí hay un negocio, si se sabe encontrar la manera de explotarlo y articularlo. Y ese negocio es el que tiene que reemplazar al antiguo y caduco negocio de la prensa de kiosco, de modo que más vale que los observadores de este episodio se lo tomen con la debida atención y rigor, porque su valor es histórico.

Pero ayer hubo otra cosa que me llamó la atención. El apoyo y la participación del público, sincero y entusiasta, mostraba que hay al menos una parte de la población que está harta de consignas oficiales y prensa institucional y que demanda rupturas en todos los órdenes de la vida social española, y entre ellos en los medios de comunicación y los productos informativos y culturales que consumimos. No cabe la menor duda de que uno de los motivos por los que Orgullo y satisfacción se ha ganado el apoyo de este público ha sido por lo que su acto tiene de ruptura. Ruptura con la gran empresa, ruptura con las consignas oficiales, ruptura con un sistema y un medio de vida que cada vez más se percibe como alienante y dañino para el ciudadano medio. Hay sed de nuevas propuestas, de propuestas auténticas e independientes que den respiro entre tanta tormenta mediática de las corporaciones internacionales. Creo que Orgullo y satisfacción no habría tenido el mismo apoyo si simplemente hubiera estado respaldado por otra editorial, por un competidor de RBA. Ser pequeño parece hoy una clara ventaja, y es difícil que no te venga a la cabeza la metáfora de los ágiles mamíferos que correteaban entre los descomunales dinosaurios durante el ocaso de estos. Creo que hay una parte del público que está muy necesitada de sentir que los nuestros toman la voz en la guerra de difusión de mensajes propagandísticos.

Todos los autores de cómics estamos embarcados en nuestra propia guerra continua, que es la de ampliar nuestro público, llegar a nuevos lectores. Tal vez ayer se escenificara de forma más evidente que nunca la necesidad de salir a buscar a ese nuevo público en nuevos espacios, acercándose a ellos con nuevas maneras y nuevos temas que les interesen e impliquen. Y ésta puede ser la lección más importante que nos ha dado esta semana un grupo de dibujantes que deberían sentirse henchidos de un merecidísimo Orgullo y Satisfacción.

[A las 10 de la mañana del día 19, 22 horas después de su salida a la venta, Manuel Bartual me confirma que las ventas ya han llegado a los 21.000 ejemplares, y siguen subiendo].

viernes, 13 de diciembre de 2013

SILVIO JOSÉ, DESTRONADO: UNA NOVELA GRÁFICA PICARESCA


Hace un par de días hablaba de Los surcos del azar, de Paco Roca, y de No os indignéis tanto, de Manel Fontdevila, como dos cómics españoles recientes que retrataban desde dos diferentes perspectivas el momento actual en el que se encuentra España. De ambos se pueden extraer algunas conclusiones sobre lo que nos ha llevado a donde estamos (la mierda absoluta, por si alguien aún no se ha dado cuenta). Pero hay un tercer tebeo que he leído recientemente y que acaba de completar esa trilogía de España, dando una pincelada más a nuestro autorretrato esperpéntico. Es el Silvio José, emperador (Astiberri) de Paco Alcázar el que pone la pieza final del mosaico.

jueves, 6 de septiembre de 2012

CUATRO TÍTULOS


Pasé el verano en España y aproveché, lógicamente, para ponerme al día dentro de lo posible con las novedades editoriales del mundo del cómic. Las librerías españolas son de una riqueza peculiar: en ellas se puede encontrar lo mejor de Oriente y de Occidente, lo mejor de las dos orillas del Atlántico, y lo mejor de varias generaciones de autores españoles que están influidos por las tradiciones más dispares. Ahora, seamos sinceros: después de seis meses, tampoco me encontré con tantísimos títulos imprescindibles. Pero eso sí, entre lo mejor que me encontré, me encontré con cuatro libros sensacionales. Cuatro libros que ya les gustaría poder leer a los americanos.

Mi intención era dedicar a cada uno de esos libros la atención requerida y escribir a fondo sobre ellos, pero luego pasa lo que pasa: uno tiene otras cosas que hacer y lo va posponiendo, y llega el día de volverse a América y no lo has hecho. Me los hubiera traído aquí, no ya para prolongar la posibilidad de escribir esos textos merecidos, sino simplemente para tenerlos cerca, para mantenerme en contacto físico con ellos, que es un fetichismo que tengo con los cómics que me gustan mucho, pero al final las limitaciones de peso de las compañías aéreas te hacen entrar en razón y dejarlos en Madrid.

Como me da mucha rabia que estos cuatro títulos queden sin mención en Mandorla, he recurrido a esta entrada para dejar al menos constancia de mi adoración por ellos. Diréis que no tienen nada que ver unos con otros. Así es, afortunadamente. Pero sí tienen un punto en común: son geniales. No geniales en el sentido de «chupi-guay», sino geniales en cuanto que son productos del genio individual de cuatro autores que tienen la cabeza hecha de otra manera, que nos hacen ver cosas que nosotros nunca imaginaríamos. Que valen de verdad la pena, en resumidas cuentas. En fin, sólo cuatro líneas apresuradas, una llamada de atención sobre estas cuatro joyas:

REPRODUCCIÓN POR MITOSIS (EdT), de Shintaro Kago. Probablemente ningún libro de Kago vuelva a impresionarnos como éste primero. Descubrirlo es abrirse a una visión tan completamente desconcertante que gran parte del impacto procede del efecto de la primera impresión. Eso no quiere decir que Kago sea simplemente un autor impresionante, sus historietas tienen un trabajo de reflexión enorme detrás, tanto que casi parecen ejercicios de estudio para un curso avanzado de metafísica de la historieta. Se suele pensar que existen dos vertientes claramente diferenciadas en Kago: la del autor de historietas experimentales de formalismo avanzado y la del autor de escatología extrema. Reproducción por mitosis demuestra que no es así, sino que más bien Kago está embarcado en un proyecto de descubrimiento de los orígenes materiales de la existencia física y espiritual, de la realidad y de la ficción, en la página y en lo orgánico, en el trazo y en lo abyecto. Creo que descubrí a Kago gracias a el Tío Berni de entrecomics, y en su página web podéis encontrar multitud de entradas referidas a este dibujante japonés. Además, una reseña de Reproducción por mitosis a cargo del Tío Berni, y otra en The Watcher and the Tower.

NO CAMBIES NUNCA (Astiberri), de David Sánchez. Este libro lo había leído en pantalla, pero tenerlo en papel en las manos es otra cosa. Lo hace más real, más auténtico, más analógico, que es algo que conviene a los tebeos de David, que parecen obra de una tecnología arcaica y sin embargo, en cierto sentido, más sabia que la actual. Su primer libro, Tú me has matado, fue una gran sorpresa que le hizo llevarse el premio al autor revelación en el Salón de Barcelona en 2011, pero No cambies nunca es mucho mejor. Más personal, más original, más arriesgado, más valiente. La forma de trabajar de David es fascinante, porque se basa en un contraste agudo entre la imagen y la narración. David utiliza como lenguaje gráfico la línea clara, en la más estricta tradición de Hergé-Burns-Jason. Es un lenguaje que se basa en la revelación total de lo que está incluido en el cuadro, en la viñeta. Todo lo que aparezca dentro del marco tiene que ser estrictamente dibujado, sin disimulo, sombreado ni difuminado alguno. La línea clara es, en realidad, una hipervisión. Pero la forma de escribir de David es completamente opuesta a la revelación total de la línea clara, y se basa precisamente en la ocultación (o manipulación) de elementos clave de la historia. Así que podríamos decir que de lo que nos cuenta David, nos lo cuenta todo, nos da todos los detalles. Pero hay detalles que no vemos en la claridad de sus imágenes, y hay relaciones que no entendemos de forma obvia entre esos detalles. No queda claro si lo suyo es una reivindicación de la claridad narrativa o una crítica a la misma. Durante una conversación en Madrid este pasado verano, me reveló que hay dos viñetas que dan la clave para interpretar el sentido exacto de No cambies nunca. Sólo hay que fijarse un poco para descubrir cuáles son. No es que eso sea necesario para disfrutar completamente del libro, que gracias a su cualidad enigmática se hace infinitamente releíble. En una reseña que escribí para Rockdelux llamé a lo que hace lo pulcro nauseabundo. La podéis leer aquí. Otra reseña, en entrecomics, a cargo de Gerardo Vilches. También: una entrevista con David Sánchez y la presentación en directo de Tú me has matado en Madrid.

HUMOR CRISTIANO (Caramba), de Alberto González Vázquez. Creo que no me equivoco si digo que no había leído nunca un libro como éste. Lo maravilloso de editoriales como Caramba es que nos plantean libros de cómic que están hechos por gente que no tiene nada que ver con el cómic, y que por lo tanto vienen con sus propias ideas de cómo puede ser y funcionar este medio. Y no es que yo esté en contra de la tradición del cómic, obviamente, pero sí es cierto que este mundillo ha sido y sigue siendo demasiado endogámico, y que es extraordinariamente resistente a la introducción de ideas nuevas o heterodoxas. De eso es de lo que está lleno Humor cristiano, de ideas nuevas y heterodoxas, de formas nuevas de pensar la representación. Por ejemplo, depurando la fotografía en la línea (el resultado final recuerda en cierta manera a lo que hace Neil Dvorak), lo que equivale a hacer un estricto trabajo de abstracción analítica, que es en realidad lo que hacen también los guiones de González Vázquez. También está lleno de un humor que a veces resulta tan inhumano como su propia apariencia visual. Hay algo hasta desagradable en el humor de González Vázquez, antídoto contra el exceso de sentimentalismo almibarado y las buenas intenciones prefabricadas que en la actualidad se celebran de forma automática en todos los ámbitos. Pero ese humor desagradable, sardónico y hasta hiriente estimula nuestro organismo de forma sana porque, básicamente, posee una cualidad redentora: el talento, un talento insultantemente soberbio. Historietas como la de los vampiros (o los andaluces), la de Obama hablando a la cámara, la del regalito de Echanove o la de la última cena han entrado directamente en mi mitología personal a golpe de carcajada. La chispa de la vida, sí señor. Reseña de Humor cristiano, en entrecomics, a cargo de Gerardo Vilches.

SILVIO JOSÉ, FARAÓN (Astiberri), de Paco Alcázar. En general, no solemos dar demasiada importancia a lo que hacen en El Jueves. Por mil razones que darían para discutir en varios congresos, tendemos a pasar por alto sus paginas, incluso aunque adoremos a algunos de sus autores. En parte, tal vez sea por el fenómeno de acumulación que produce toda serie. En cuanto han salido dos libros de una serie, ya es como si cada nueva entrega fuera sólo «otra más» de algo que ya conocemos. Y Silvio José, Faraón es la segunda entrega de la serie Silvio José, el buen parásito, de Paco Alcázar (la primera, Silvio José, Emperador, la publicó El Jueves, mientras que esta segunda ha corrido a cargo de Astiberri, lo cual me hace pensar que tal vez sea el propio El Jueves quien en primer lugar no valora demasiado lo que hacen sus autores). Centrándonos: Silvio José, Faraón es un absorbente despliegue de imaginación que te traslada a un mundo propio que, sin embargo, es fascinantemente parecido al mundo en el que vivimos. Lo que practica Paco Alcázar viene a ser el esperpento, en su más grotesca expresión, y me resulta pasmoso que un autor que parece tan poco interesado en lo que sucede a su alrededor esté haciendo, sin embargo, una de las crónicas más fidedignas y precisas de la sociedad española contemporánea. Cada página de Silvio José, Faraón es una verdadera novela gráfica comprimida, una farsa completa que conecta en algún punto con personajes y situaciones de nuestro mundo con la misma exactitud con la que lo hacían las series clásicas de Bruguera. O probablemente con más. El efecto crece a medida que uno va leyendo páginas y se acumula una inercia imparable que le hace desear que el volumen fuera infinito. Es algo singular que prefiramos vivir en el esperpento que en la realidad. Supongo que es porque, al fin y al cabo, en el esperpento hay unas reglas. Y sin duda, es a esas reglas, a esa ley del zoológico, a la que queremos acogernos para imponer cierto orden en nuestro caos cotidiano. Paco Alcázar también ha publicado este año otro libro muy recomendable: La industria de los sueños. Además: entrevista con Paco Alcázar.

[La foto que ilustra el post es cortesía de Manuel Bartual].

jueves, 8 de diciembre de 2011

EL HOMBRE DE LOS GRANOS


Creo que lo que más me ha impresionado de mi ruinoso ejemplar de Crime Must Pay the Penalty! #23 (1951) es este anuncio de un remedio contra el acné juvenil que aparece en el interior de portada. El dibujo del supuesto médico que ofrece el frasco con la solución en su mano es tan siniestro que no desentonaría en alguna historieta perdida de Paco Alcázar entre Todo está perdido y Silvio José. Claramente, se llama Lázaro y va a engañar a esos niños desesperados por la marginación social que les produce su cara horriblemente picada. Y el propio lema  que preside la página ya resulta ominoso: «Meet the Man...» parece la introducción de una película de terror. Hoy en día, un anuncio así sólo lo haría Miguel Brieva.

Con estas cosas nos hemos criado algunos.

lunes, 23 de mayo de 2011

BOLICHE, SIEMPRE BOLICHE

Después de ir invitado a dos de las ediciones anteriores de los Diálogos del Señor Boliche, este fin de semana me acerqué a las jornadas comiqueras que organiza El Planeta de los Cómics por iniciativa propia, acompañado de El Tío Berni y aprovechándome de la amable hospitalidad de Toño Garrido y Begoña, dos personas tan encantadoras como el resto de los Boliches y satélites (Pablo, Adolfo, Raúl, Luisa y demás... Jorge, ¡se te echó de menos!). Esta edición de Boliche estuvo protagonizada por cuatro autores de El Jueves: Manel Fontdevila, Manuel Bartual, Paco Alcázar y Albert Monteys, que dieron un par de charlas y finalmente participaron en una jam session de dibujos al ritmo que marcaban los DJs de TurtlePowerCrew. Esto de dibujar en directo al ritmo de la música es una de esas ideas felices que está empezando a agotar su vida útil, y sin embargo tal y como lo organizaron los del Boliche funcionó espléndidamente: los cuatro autores intercambiaban los mismos dibujos y producían páginas completas, y la forma de proyectar el trabajo, a través de la imagen recogida por unas cámaras cenitales, producía un interesantísimo vídeo en directo entre lo teatral y lo artístico. Fue una de las sorpresas agradables del fin de semana. Las otras cosas agradables no fueron tanta sorpresa: la simpatía del Gran David Aja y Pilar, las excelentes comilonas rematadas con esos imprescindibles judiones a la granja... En fin, no sigo. Los Diálogos del Señor Boliche no son ni un salón ni unas jornadas, sino una de las mejores experiencias que he conocido en España para convivir muy de cerca con un puñado de autores durante un par de días. Espero que sigan con ganas y entusiasmo para continuar mucho tiempo más. Yo amenazo con volver.

Hay vídeos de lo que pasó en Valladolid este fin de semana. En primer lugar, la charla con Manuel Bartual y Paco Alcázar, que llevó Raúl Álvarez. Por problemas técnicos no pude grabarla entera, pero sí en su mayoría. Al final lleva sorpresita, como las pelis de Marvel:



La charla de Manel Fontdevila y Albert Monteys con Toño Garrido sí está completa. La he subido dividida en cuatro partes, que se pueden ver todas seguidas en una lista de reproducción:



Y por último, un breve resumen de lo que fue la Drawing Jam que cerró este Boliche:

martes, 18 de mayo de 2010

TITÁN, LA FIGURA

Como me ha dado una envidia que te cagas la estatuilla de Silvio José de Paco Alcázar, he decidido que yo no iba a ser menos y que ya era hora de que sacara a pasear por este blog a mi auténtico Titán Edición Limitada. ¡Ea!

miércoles, 5 de mayo de 2010

MICROENTREVISTA: PACO ALCÁZAR

Paco Alcázar también estará esta semana en Barcelona, nominado a los premios del Salón en la categoría de mejor guión por Silvio José. Pero si el Salón fuera de música en vez de cómic, también podría estar nominado al mejor guión, porque Paco lleva años escribiendo una gran novela musical protagonizada por una multitud de grupos distintos inventados por él mismo, de los cuales Humbert Humbert, junto al también dibujante Miguel B. Núñez, fue uno de sus episodios más célebres, y Granito, junto a su mujer Laura, el más reciente. Paco Alcázar acaba de poner a disposición del público la discografía de Mal Amigo (su sello virtual) a través de una página web donde se pueden escuchar y descargar todas las canciones de Robo-Tronik, Van Delay, Black Beethoven y otras ignotas luminarias, y me ha parecido el momento oportuno para hablar un poco con él, pero no sólo de viñetas, sino también de cómics. [La foto que ilustra esta entrada está sacada de un concierto de Humbert Humbert en 2006; el concierto lo tengo grabado en vídeo, así que cualquier día lo subo a Youtube].

Mauro Entrialgo, tu odiado Chris Ware, Joann Sfar, Ron Regé Jr., Zak Sally, Brian Chippendale, tú y muchos más dibujantes de cómics sois también músicos. ¿Crees que existe alguna relación entre una cosa y la otra, que hay una «música de las viñetas», o que es puramente casual y podríamos encontrar el mismo número de ejemplos de dibujantes que también son fontaneros o peluqueros?

Pues no lo sé... Supongo que tanto la música como los tebeos son cosas que han rodeado a cualquiera que haya tenido inquietudes artísticas en los últimos 50 años, así que es normal que mucha gente coincidamos en las dos cosas. Además, el rock y los cómics comparten una cierta «mitología», son cosas más o menos afines... En mi caso, tuvo bastante que ver con conocer gente en la escuela de arte. A los quince días de entrar había que montar un grupo y hacer un fanzine, si no, aquello no tenía ningún sentido.

No sabía que Chris Ware también hacía música. Tiene pinta de ser un virtuoso del banjo o algo así. Con ese cabezón que tiene. Lleno de banjos. Sus putos banjos.

Revisando la discografía de Mal Amigo desde los noventa hasta ahora, no puedo evitar la sensación de que hay una relación entre esa música y tus historietas. Quiero decir que hay cierta sintonía estilística o espiritual, por llamarlo de alguna manera. Que es la música que uno se imaginaría hecha por el tío que dibuja esos tebeos. Es más, que hay una evolución paralela entre la música y las historietas, del ruidismo más agresivo, contemporáneo de la época en que entroncabas más con la «línea chunga», a los collages actuales, tipo antipop, por decir algo, semejantes al colorido informático de tu obra más reciente. ¿Es todo una paja mental mía o tú también ves esa relación?

Buf, la verdad es que nunca lo había visto así. De hecho, yo diría que no hay ninguna relación entre lo que dibujo y la música que hago, aunque también es verdad que este tipo de cosas a veces se ven más claras desde fuera que como las percibe uno mismo... No sé, yo conscientemente nunca he pretendido que hubiera ninguna coherencia, desde luego. Creo que la música que he hecho ha tenido más que ver con la música que he escuchado, con la gente con la que he coincidido y con los instrumentos que he utilizado más que con nada relacionado con los tebeos. Y los tebeos, lo mismo; yo no veo ninguna relación entre ellos... más allá de que, evidentemente, están hechos por una misma persona que ha ido cambiando con el paso del tiempo y supongo que de alguna manera, las dos cosas me retratarán en cada momento, pero no veo un «discurso» común ni nada parecido. Como mucho, un cierto sentido del humor, la cultura pop americana... cosas un poco generales.

Una cosa que me llama la atención de tu producción musical es que la música parece solamente una parte de un proyecto más amplio, un proyecto que a falta de otro nombre llamaré narrativo, en el que creas un mundo paralelo de grupos, portadas y estilos que es casi tan importante como la música misma. Es como si te divirtieras haciendo no sólo música, sino como si, además, jugaras a crear un microuniverso musical propio, formado por grupos que son como esos personajes tuyos que viven dentro del cuerpo de alguien sin saberlo. ¿La música necesita tener una cara, un nombre y una historia detrás? Y si es así, ¿entonces con la desmaterialización de la música en internet, con la pérdida del objeto y el envoltorio, vamos a perder algo importante?

Es verdad, algo de eso sí que hay. Prácticamente, todos mis grupos han respondido a algún tipo de fantasía más o menos «narrativa», como tú dices. A cada uno me lo imaginaba como una banda formada por gente inventada y con una cierta historia propia; Black Beethoven, por ejemplo, eran un montón de negros con un teclista blanco que habían tocado en los 70 en clubes de striptease, Los Súper-Asesinos eran unos tíos que hacían bandas sonoras para pelis de serie B, Funnier Than Suicide eran un grupo diferente en cada canción, Van Delay son doce ex-miembros de Robo-Tronik que, de hecho, creé físicamente para la portada de su primer disco... Es cierto, esa sensación de crear un pequeño universo para cada uno y con sus portadas y tal, me gusta casi tanto como la música en sí. Recuerdo que hace tiempo pensé en dejarme de pseudónimos y firmarlo todo con mi nombre, pero al final llegué a la conclusión de que sería mucho menos divertido.

No creo que la música tenga que ser siempre el honesto reflejo de un artista y esas cosas... A mí siempre me han fascinado esos productores que se inventaban grupos y de alguna manera «manipulaban» al consumidor. Era algo muy común en los 50 y 60. Luego llegaron Bob Dylan y los malditos hippies y lo jodieron todo, ja ja... Ahora también existe eso, claro, pero en circuitos musicales que no me interesan nada...

Internet es un campo ideal para que crezcan como setas proyectos de este tipo. Para empezar, ya se ha cargado la industria musical. Bien. Ahora hay que cargarse a los músicos. Bueno, a lo mejor no. Pero hay que reconocer que toda la filosofía socio-místico-musical del siglo XX ya está más que agotada. Ya sabemos lo bonitos que eran los discos, lo maravillosos que eran los tocadiscos y lo guay que era ser superestrella de rock. Ya está. Pasemos a otra cosa. Yo creo que sería bonito que internet sirviera para que surja algo nuevo, una nueva manera de entender no sólo la distribución de música, sino incluso, la creación musical. Lo dejo ahí, ja ja...

Haces música en el tiempo libre que te dejan los tebeos. Pero, ¿si te dedicaras profesionalmente a la música, harías tebeos en el tiempo libre que te dejara la música?

Me temo que nunca lo sabré, pero supongo que sí. A mí me agobian bastante las obligaciones, así que supongo que si tuviera que pasarme el día haciendo música por narices, no me costaría nada ponerme a pensar guiones para unos tebeos que no irían a ninguna parte.

Dime cinco discos que escucharas mucho antes de 2000 y que hayas vuelto a escuchar el último año.

No soy muy aficionado a volver a escuchar cosas que ya oí mucho en su día. Supongo que te refieres a los típicos grupos de los 90 que ahora pueden provocar mucha dentera. No sé... hace un tiempo con el Spotify recuerdo haber escuchado otra vez el primer disco de Frank Black, que me entusiasmaba y me volvió a gustar... También me vienen a la cabeza los discos de The Jesus Lizard que recuperé hace unos meses y la verdad es que me volví a enganchar a ellos como cuando los escuché por primera vez, los primeros discos de Dwarves me han vuelto a flipar años después... El Check Your Head o el Ill Communication de Beastie Boys los he vuelto a escuchar y me siguen pareciendo la bomba. Estoy seguro de que también hay muchos discos que me decepcionaría volver a escuchar ahora, pero creo que una voz misteriosa dentro de mí sabe cuáles son y me mantiene alejado de ellos.

¿Qué estás escuchando últimamente?

Ja ja, me encanta que me hagas esa pregunta porque me gustaría hablarte del Rock Turco de Los 70. Me tiene abducidísimo: Ersen, Erkin Koray, Mogollar... Como siempre con estas cosas hay que seleccionar, pero hay verdaderas joyas. También escucho bastante punk americano en plan A-Frames, Intelligence, TV Ghost, Factums... creo que le llaman «shitgaze», pero no me hagas mucho caso... Es punk medio garajero pero mezclado con un rollo más arty, muy distorsionado, con mucha reverberación. Me encanta la reverberación, ja ja... También llevo años enganchado a R. Stevie Moore, otro tío que lleva grabando en plan casero desde los 70 y lleva como 400 discos o así, es buenísimo. Aunque creo que sólo me gusta el 1% de lo que ha hecho, eso significa casi más canciones que las de cualquiera de mis grupos favoritos. Cuando conocí su historia me recordó un poco a mí mismo (aunque con mucho más talento y mucha más neurosis por su parte, claro) así que le hice un pedido por correo y el hombre me escribió una nota de agradecimiento en la parte de atrás de un cartón de cereales. Me pareció entrañable e inquietante a partes iguales. En los vídeos tiene pinta de haberse quedado un poco loco depués de tantos años encerrado grabando música. No sé, probablemente lo del onanismo musical es bastante peligroso. Yo no lo recomiendo, desde luego.

Gratis a tu disposición: Mal Amigo.