Pero un artista, sobre todo, y eso es algo que solemos olvidar con mucha frecuencia aquí. No sólo que Mauro ya no es el chaval gamberrete del Herminio Bolaextra (dicho sea sin ninguna intención peyorativa, al fin y al cabo, fue con esa serie con la que me hice fan suyo), sino que es uno de nuestros grandes autores. O Grandes Autores, a ver si así se entiende mejor. Cierto que, para mi gusto, en los últimos años se ha dejado llevar en demasía por su vena de abuelete cascarrabias (¿qué es esa obsesión por poner a prueba todos los servicios técnicos y ofertas del mundo?), pero incluso en su peor día, Mauro es un regalo para el cómic español, que habría sido mucho más pobre y aburrido sin él durante estos veinte últimos años. Y ahora me siento culpable, porque a fuerza de verle tanto, con tanta frecuencia y tanto tiempo en tantos sitios, me temo que yo, como otros, he empezado a no verle, y en más de un año de Mandorla, apenas he hablado de sus tebeos (me sale una sola entrada en todo este tiempo).
Es curioso, nos llenamos la boca diciendo que nuestros grandes clásicos son la Escuela Bruguera, y no prestamos ninguna atención a nuestros cómics de humor, que son -con diferencia- los mejores que tenemos. Me temo que hoy en día Vázquez, Cifré o Coll no ganarían ningún Premio Nacional del Cómic. De hecho, de los cuatro que se han entregado hasta ahora, ninguno ha ido para una obra de humor. Pero vamos más allá, vamos a repasar -ahora que tengo a mano la papeleta de las votaciones- el listado de obras ganadoras del premio al mejor tebeo nacional en el Salón del Cómic de Barcelona, que ya son casi treinta ediciones, o sea, una buena muestra de cómo ha respirado nuestro mundillo desde los años ochenta hasta ahora.
El total de cómics de humor que han ganado como Mejor Obra en Barcelona son... un momento... a ver... Quotidiania Delirante, de Prado... Perro Nick de Gallardo... Cosecha rosa de José Luis Ágreda (vale, no era exactamente humor, pero no quiero que parezca que intento manipular los datos para favorecer mi argumento; la aceptamos como humor) y... y... y ya está. Dos y medio en 28 ediciones. Incluso nuestro humorista supremo, Manel Fontdevila, tuvo que ganar con un libro recopilatorio, Mantecatos, que es lo más serio que ha hecho nunca. ¡Si hasta incluía historietas sobre la muerte y todo! Ninguna de sus numerosas recopilaciones de la eternamente alabada La Parejita le han servido para competir con cualquiera que fuese la Gran Obra Seria de ese año. (Y no vamos a decir nombres, pero ha habido cada ganador que madre mía, madre mía...).
Dudo mucho que los tiempos estén cambiando. En mi opinión, este año sólo dos tebeos podrían aspirar seriamente al Premio Nacional (ya que estamos hablando de premios), el Arroz pasado de Juanjo Sáez y el Sexo, amor y pistachos de Ramón Boldú. Pero ninguno de los dos lo va a ganar. Es imposible: no sólo son outsiders, dibujan feo y hacen historias reales sobre la vida real con personajes reales, sino que además -y eso los condena definitivamente- hacen HUMOR. Lo siento, chicos. Ahora mismo no se me ocurre quién os va a ganar, pero alguien surgirá, seguro.
Me he ido por los cerros de Úbeda -para contenerme me acabo de abrir la cuenta de twitter-, quería haber sido más conciso, porque sólo venía a decir una cosa: ánimo, Mauro, sé que no te hace falta, pero te deseo lo mejor. Un abrazo.

















