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lunes, 23 de noviembre de 2015

CÓMICS SENSACIONALES EN BARCELONA


Acabo de llegar de Getxo (extraordinario salón el de este año) y ya me voy para Barcelona. Este miércoles estaré allí presentando Cómics sensacionales con dos invitados de excepción, dos grandes amigos: Manel Fontdevila y Albert Monteys. Os puedo asegurar que hablaremos de tebeos. Venid a pasarlo bien.

Para ir abriendo boca, aquí tenéis un reportaje de Anna Abella en El Periódico: Los cómics que apasionan a Santiago García.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

LAS COSAS DE GARCÍA



Con ¡García!, Luis Bustos y yo hemos tenido la fortuna de que nos han hecho algunas entrevistas muy interesantes. Una de ellas se publicó en Entrecomics y es obra de Gerardo Vilches, que nos juntó alrededor de una mesa del centro de Madrid aprovechando la visita de Luis para presentar nuestra criatura. Se puede leer aquí.

Por otra parte, la presentación en Barcelona, que tuvo lugar en la Central del Raval y que condujeron Daniel Ausente y Roser Messa, fue una experiencia fantástica, como ya contamos aquí. Más fantástico todavía es que Roser se ha tomado la molestia de transcribir aquel encuentro y ahora se puede leer (maravillosamente ilustrado) en su blog, Cosas de Absenta.

Además, el pasado sábado Luis y yo tuvimos el placer de que nos invitaran a participar en la Tertulia de Humoristas de A vivir. En el programa que conduce Javier del Pino en la Cadena SER pudimos charlar un buen rato sobre las aventuras de ¡García! en compañía de Mauro Entrialgo, Julio Rey y Aleix Saló, con la aparición estelar vía conexión telefónica de Manel Fontdevila, que si no me equivoco hacía su primera intervención pública hablando de este tebeo que también es suyo. El audio se puede recuperar en la página web de A vivir.

Y hablando de recuperar audios, que tampoco se nos pase la aparición que tuvimos Luis y yo en La hora del bocadillo, el programa de Radio 3 dirigido por la fabulosa Laura Barrachina: ¡Superagente García!

En cuanto a las reseñas, no han dejado de aparecer durante estas últimas semanas, y como muestra enlazo la última que he visto, la de Óscar Senar en Viñetario.

[El dibujo que encabeza esta entrada es obra del Gran Luis Bustos En Persona, por supuesto].

martes, 22 de septiembre de 2015

GARCÍA ENTRA EN NUESTRAS VIDAS


Desde el pasado viernes 18 de septiembre, ¡García! ha entrado en nuestras vidas. La novela gráfica que hemos hecho Luis Bustos y yo salió a la venta hace unos días, y ya está en manos de los lectores.

En estos momentos, Luis y yo trabajamos duramente (él más duramente que yo, todo hay que decirlo) en el segundo volumen, que concluirá la historia. Vamos muy avanzados, de manera que esperamos cumplir nuestras previsiones y que la continuación de esta historia llegue a las librerías dentro de muy pocos meses.

Como durante estas semanas Luis y yo estamos dando entrevistas y presentando nuestro trabajo, no quiero extenderme aquí sobre los detalles del tebeo. Vais a tener ocasión de conocerlos a través de otros medios. Sólo quiero señalar un par de cosas.

La primera, que en pocas novelas gráficas más vivas que ésta he trabajado jamás. Viva en el sentido de que durante todo el primer volumen Luis y yo fuimos haciendo ajustes sobre la marcha, no sólo para adaptarnos a la actualidad, sino para adaptarnos a la manera en la que los personajes iban desarrollándose ante nuestros ojos. Y así seguimos en el segundo volumen. El guión es sólo un punto de partida a partir del cual el cómic crece con una vitalidad propia que a veces no sabemos de dónde viene, pero que finalmente nos contagia durante el proceso y esperamos que el lector la note en las páginas impresas.

La segunda, que está relacionada con la primera, es precisamente indicar que este cómic prácticamente se ha escrito solo. Una vez creado un personaje como García, basta apenas con soltarle en el mundo real y dejarle actuar, que él mismo desencadenará toda una serie de situaciones interesantes que los autores sólo tenemos que seguir hasta su conclusión. Me siento menos como si estuviera escribiendo las aventuras de García que como si estuviera dejando testimonio de ellas. Y pocas veces me he divertido tanto como escribiendo diálogos como con este desfasado superagente (tanto los pretéritos como los actuales). O con los de Aquilino González Lepanto, por qué no decirlo. Escribir a personajes muy fuertes, personajes de una pieza, siempre produce un placer singular.

Espero que vosotros también sintáis un placer singular leyendo este puñado de páginas que Luis y yo hemos juntado.

Si aún no tenéis el libro, podéis leer un adelanto en la nueva revista cultural caninomag.com.

En su propio blog, Manel Fontdevila, que forma parte integral de este proyecto y que ha tenido la generosidad de cedernos unas cuantas páginas para este volumen, da su propia visión de ¡García!

Entre las primeras reseñas que se han publicado se encuentra ésta de Gerardo Vilches en Entrecomics.

También, Koldo Gutiérrez en la Revista Cactus.

Sergio Benítez en Fancueva.

viernes, 2 de enero de 2015

¡GARCÍA!: BORN AGAIN


¡García!
Santiago García y Luis Bustos
Una novela gráfica dividida en dos volúmenes
Los publicará Astiberri en 2015

De las tinieblas del olvido se levanta el héroe caído, el que se había sumido en la derrota y ya había sido llorado por sus deudos. El que nunca había de volver a caminar sobre la tierra se ajusta una vez más las solapas de la chaqueta y hace temblar el suelo con sus pisadas mientras dirige su severa mirada hacia los malhechores que se creían libres para cometer fechorías en su ausencia...

Así no es como empieza ¡García!, el nuevo proyecto que Luis Bustos y yo estamos haciendo juntos y que publicará Astiberri en dos entregas durante este recién nacido 2015. Pero me ha parecido una forma apropiada de atraer vuestra atención e introduciros de nuevo en una peripecia editorial que ni yo mismo me acabo de creer.

Como los infinitos seguidores de este blog ya sabéis, ¡García! es un viejo proyecto al que dimos vueltas durante años Manel Fontdevila y yo. Después de eones incontables de marear la perdiz, finalmente anunciamos que lo abandonábamos sin completarlo. Fue hace casi exactamente dos años, en enero de 2012, y en este mismo Garciacanal: ¡La muerte de García!

El momento en que anunciamos el fracaso de ¡García! fue un momento de importante limpieza psicológica para mí. En los mismos días anuncié que Javier Olivares y yo nos desprendíamos del pesado lastre de Beowulf que llevábamos muchos años arrastrando. Renunciaba así definitivamente a dos de mis proyectos más ambiciosos y en los que más ilusiones había depositado como autor de cómic. Vamos, una limpieza psicológica con verdadera categoría de lavado de cerebro.

Un momento... ¿definitivamente?... Ah, qué joven e ingenuo era yo hace apenas veinticuatro meses. Qué poco sabía por entonces del arrojo de mis compañeros dibujantes y de la gravedad de mis propios trastornos obsesivos. El anuncio del final de Beowulf provocó que David Rubín se ofreciera a retomar el libro él mismo, y así la historia del héroe escandinavo acabó haciéndose realidad gracias al héroe gallego. El renacer de Beowulf me despertó unas nuevas ilusiones que han dado su fruto durante los últimos meses. Para mí, fue un fenómeno maravilloso, inesperado y absolutamente irrepetible.

Bueno, tampoco exageremos, maravilloso e inesperado, sí. Absolutamente irrepetible... no tanto.

La muerte de ¡García! me seguía doliendo. Por muchos motivos. Uno de ellos era porque Manel Fontdevila es uno de mis mejores amigos, y me hubiera gustado poder terminar un tebeo con él. Eso, finalmente, lo conseguimos el año pasado cuando completamos el monumental, colosal y épico Tengo hambre después de una década de trabajos incansables, agotadores y descomunales. A la venta en la mesa que encontrarán en el vestíbulo de este blog.

Pero no me dolía sólo por Manel, me dolía también por el bueno del señor García. Seguía creyendo en el personaje, seguía creyendo en su validez y oportunidad (incluso me parecía que ahora era un personaje mucho más necesario) y seguía pensando que aquel guión era uno de los mejores que había escrito en mi vida. O al menos eso era lo que me decía a mí mismo todas las noches cuando me levantaba sudando a las 3 a. m. para hacer shadowboxing delante del espejo mientras la gata me miraba con un ojo entrecerrado desde su cesta. Aquello no podía quedar así. Claro que no. Necesitaba secuestrar a alguien y obligarle a dibujar este tebeo.

ENTER LUIS BUSTOS

Conozco a Luis desde hace muchos, muchos años, tantos como para poder escribirlo en un texto móvil que se va deslizando hacia la lejanía sobre un fondo de paisaje espacial. Le conozco desde que correteaba con un chupete, un aro y un MacIntosh Performa debajo del brazo por la redacción de la revista U cuando todo esto que veis ahora tan sólo era campo. Le conozco desde antes de que fuera nombrado Marqués y ganara Eurovisión.

Luis y yo hicimos codo con codo la revista Volumen que publicara Christian Osuna todavía en el siglo pasado.

En resumen: Luis y yo nos conocemos.

Mucho.

He sido fan de su trabajo como dibujante desde las primeras páginas de Rayos y Centellas, aquel fantástico tebeo de superhéroes españoles en una realidad alternativa que dibujara sobre guión de David Muñoz.  A lo largo de estos siglos que hemos compartido, le he visto pasar por todo tipo de historietas, algunas de las cuales he disfrutado tanto como las aventuras de Zorgo, un cómico supervillano de la antigua escuela. Luis ha tenido siempre un talento desbordante, como dibujante y como diseñador, pero con los años ha ido atemperándolo y puliéndolo para sacarle cada vez más partido, y creo que en 2014 hemos visto lo mejor de él (¡hasta ahora!). Por un lado, la reedición de su novela gráfica Endurance (publicada originalmente en 2009), que narraba majestuosamente la epopeya ártica de la expedición Shackleton. Por otro, sus fantásticas colaboraciones en la revista Orgullo y satisfacción. Luis llevaba años dando pinceladas en El Jueves, pero de alguna forma parecía que lo había hecho tímidamente, o que no le habían dejado explotar con toda su personalidad y asentarse completamente. Casi siempre en colaboración con otros autores, sus trabajos para el semanario satírico me habían parecido un tanto indecisos. Él fue uno de los autores que abandonó la cabecera del grupo RBA el pasado mes de junio y se incorporó a la nueva revista digital independiente que, digámoslo ya y sin moderación, ha demostrado en este puñado de meses ser el acontecimiento más importante del cómic español en lo que va de siglo. En Orgullo y satisfacción, Luis se ha entregado a sus propios designios, y sin cortapisas ni vacilaciones ha practicado un humor monstruosamente exuberante heredero de la mejor tradición del Mad clásico, que además ocupa un espacio en el que nadie más compite hoy en día en el humor español. A pesar de lo mucho que conozco a Luis, debo decir que no me esperaba semejante caudal de risas y con tanto éxito en su nueva etapa. Ha superado mis expectativas.

Lo que sí me esperaba es que la guinda de este loco 2014 de bustoxmanía fuera un tebeazo impresionante, y por eso cuando anunció que había terminado el largamente postergado Versus estaba preparado para lo mejor. A pesar de lo cual, Versus me ha noqueado. Y aquí se acaban las metáforas cutres sobre el mundo del boxeo.



Versus es una historia muy breve y argumentalmente sencilla protagonizada por un boxeador veterano que libra sus últimos asaltos en el ring. A Luis le sirve para desencadenarse gráficamente con todo aquello que durante años ha ido aprendiendo sobre el cómic: cómo se dibuja, como se diseña, cómo se narra y cómo se vive. Especialmente esto último. Y lo que le ha salido es la obra de un visionario que por fin abre los ojos y nos cuenta lo que ve. La primera vez que lo leí me quedé sin aliento. Es uno de los grandes cómics de los últimos años, y que lo haya hecho alguien de quien soy amigo desde hace tanto tiempo es una bendición privada por la que siempre daré gracias.

Lo tenía delante de las narices, así que no pude evitar verlo. Ya que Manel no iba a dibujar ¡García!, jamás encontraría a alguien mejor para hacerlo que Luis Bustos. Un artista capaz de triunfar al mismo tiempo con el humor de Orgullo y satisfacción y con la acción violenta de Versus cubría todos los registros que exige ¡García! Y creedme cuando os digo que ¡García! es un tebeo muy exigente.

Que Luis y yo fuéramos amigos desde hace cerca de 20 años no podía ser obstáculo para que trabajásemos juntos.

De modo que lo consulté con Manel, y tras pagarle una cantidad que dejaremos sin nombrar pero que los lectores con más imaginación podrán adivinar fácilmente, éste nos dio su bendición. Concretamente, nos dijo: "Yo os bendigo, hijos míos".

Así que durante mi última visita a Madrid este verano, la gente de Luis habló con mi gente y concertamos un encuentro secreto en el Reino de Arganzuela. Allí, en una terraza del Paseo del Doctor Vallejo Nájera, hicimos un sacrificio de sangre y nos comimos una ración de ensaladilla rusa (no por ese orden) y cerramos el acuerdo con un apretón de manos, como los aventureros del Endurance, y sabiendo que aceptábamos más o menos las mismas condiciones por un trabajo mucho más duro.

Luego nos separamos, y a los cinco minutos Luis ya se estaba arrepintiendo (esto nunca me lo ha dicho), pero ya era demasiado tarde para echarse atrás. Los aspirantes a guionistas interesados en aprender técnicas para seducir e hipnotizar a dibujantes pueden ponerse en contacto conmigo para adquirir el Curso Básico de Técnicas de Manipulación de Artistas por sólo 19,95€.

Con Luis y yo firmemente comprometidos con este nuevo ¡García!, Astiberri respondió con su entusiasmo habitual a nuestra propuesta de recuperar el proyecto, y a partir de ahí ya vamos imparables, cuesta abajo y sin frenos. Nuestro miedo al hostiazo es inversamente proporcional a la dureza de nuestra cara.

Para quien le interesen los entresijos de cómo se producen los cómics (los míos, al menos), hay mucho que contar sobre este ¡García! El trabajo de reescritura del guión ha sido intenso, y en gran medida debido a la participación del propio Luis, que, como debía ser, ha hecho suyo el personaje y la historia. Las fases por las que ha pasado este concepto desde que se lo comentara a Astiberri hace más de una década hasta que llegue a vuestras manos dentro de unos meses dan para escribir una pequeña historia (bufa) del cómic español. Pero habrá tiempo para hablar de todo eso en los próximos meses. Ahora no quiero adelantar demasiado. Aún no es el momento. Baste con contaros que en el proceso de reconversión de La Obra ésta se ha desdoblado en dos volúmenes, cada uno de ellos de 1.500 páginas (puede que no recuerde bien el número ahora mismo), y que pretendemos sacar el primero para antes del verano y el segundo para el otoño. Luis ya está trabajando en ello, tiene un puñado de páginas acabadas y ha hecho completamente suyos los personajes y escenarios de la historia. Si su trabajo en Versus os ha impresionado, lo que está haciendo en ¡García! os va a dejar flipados. Si en algo he tenido suerte en la vida ha sido en el privilegio de poder trabajar con dibujantes tan buenos. En eso, y en nacer forofo del Real Madrid.

Así que ya lo sabéis, ¡García! vuelve, y vuelve repartiendo estopa. Iremos dando más pistas sobre este tebeo llamado a cambiar el Horizonte de las Manifestaciones Artísticas Contemporáneas en las próximas fechas. Ojalá os guste lo que os estamos preparando.

(Y por cierto, si alguno de los lectores de Mandorla se pregunta si ¡García! era este guión, le diré que no; ese guión pertenece a otra novela gráfica que ahora mismo está dibujando otro dibujante y de la que espero dar nuevas noticias en breve).

miércoles, 3 de septiembre de 2014

NUEVO CURSO

Con el inicio de septiembre tenemos aún más sensación de empezar un nuevo año que cuando llega el 1 de enero. Para mí, el nuevo curso está señalado en primer lugar por el lanzamiento de Las Meninas, la novela gráfica que he hecho con Javier Olivares y que Astiberri pone a la venta el 19 de septiembre. En algunos medios ya la han incluido entre los cómics que esperan con más interés para este otoño. Por ejemplo, en Zona Negativa y en rtve.es.

Pero ya habrá tiempo de hablar de Las Meninas en las próximas semanas. Precisamente por ese efecto de cesura que produce el verano, quiero aprovechar para recordar algunas de las cosas que he ido publicando estos últimos meses y que todavía están en las librerías.

Por ejemplo, Beowulf, el tebeo dibujado por David Rubín, que todavía no hace ni un año que salió (han pasado tantas cosas desde entonces que me parece que fue hace siglos) y que ha sido recientemente nominado en los premios de la crítica en dos categorías: mejor obra y mejor dibujante. De paso, recomiendo echar un vistazo a esta entrevista con David que publicó El País hace unos días: «El gran sueño americano de David Rubín».

Más recientes todavía son Tengo hambre, con Manel Fontdevila, y El fin del mundo, con Javier Peinado. Y ahora que ya ha vuelto la Liga es el momento de recuperar Fútbol. La novela gráfica, con Pablo Ríos. Aquí, por cierto, una reseña de Octavio Beares para el Faro de Vigo.

Una vez que ya nos hemos parado un momento a mirar brevemente hacia atrás, es el momento de seguir caminando hacia el horizonte. En las próximas semanas espero que podamos hablar no sólo de Las Meninas, sino también de otros proyectos que se están fraguando ahora mismo.

domingo, 6 de julio de 2014

MÁS SOBRE LOS TEBEOS CARAMBÓLICOS

He actualizado la entrada En torno a «El fin del mundo» y «Tengo hambre» con algunas nuevas reseñas aparecidas. Dos online, ambas de Octavio Beares, y otra procedente de la edición impresa de Rockdelux, a cargo de Raúl Minchinela.

lunes, 30 de junio de 2014

EN TORNO A "EL FIN DEL MUNDO" Y "TENGO HAMBRE"



Desde hace unas semanas, El fin del mundo y Tengo hambre están en la calle. Ambos tebeos publicados por ¡Caramba!, el primero dibujado por Javier Peinado y el segundo por Manel Fontdevila. Algunos medios online ya han dado su opinión sobre ellos. Aquí tenéis un pequeño índice de reseñas:

Tengo hambre en Zona Negativa por Raúl Silvestre.
Tengo hambre en ZonaZhero por Ander Luque.
Tengo hambre por Gerardo Vilches en The Watcher and the Tower.
El fin del mundo por Gerardo Vilches en The Watcher and the Tower.
Tengo hambre por Octavio Beares en Serie de viñetas.
El fin del mundo por Octavio Beares en Serie de viñetas.

Tengo hambre por Raúl Minchinela en la revista impresa Rockdelux:



Gerardo Vilches fue, por cierto, el conductor de la presentación de ambos títulos que celebramos en Madrid el pasado 31 de mayo, y él también se ha ocupado de transcribir la charla resultante de aquel evento en el blog de ¡Caramba!:
Hambre y dinosaurios al habla.

miércoles, 18 de junio de 2014

ESTO ES IMPORTANTÍSIMO


Hace hoy exactamente dos miércoles estaba en Bilbao asistiendo al extraordinario festival Letras y fútbol cuando me enteré de que el hito más estable del panorama del cómic español de la democracia, casi podríamos decir nuestra Casa Real de la historieta, saltaba por los aires. La consecuencia de la retirada de una portada sobre la abdicación de Juan Carlos I en El Jueves fue la dimisión de un nutrido grupo de dibujantes de la revista, entre ellos algunos de mis mejores amigos. Menciono esto porque no quiero que nadie dude de que, aunque ni me va ni me viene lo que pase en El Jueves, he sentido una implicación personal en lo que ha pasado a través de estos amigos, cuya situación extremadamente difícil no he dejado de tener muy en cuenta durante casi cada hora de estas dos últimas semanas.

No voy a relatar lo que todo el mundo sabe ya. En internet se puede encontrar abundante información al respecto. Si alguien busca un relato coherente con el que no perderse, recomiendo que lea este resumen de Gerardo Vilches en Entrecomics: RBA retira una portada de El Jueves sobre la abdicación real y varios dibujantes abandonan el semanario en respuesta. También hay una exhaustiva sinopsis repleta de citas y referencias a cargo de José Antonio Serrano en Guía del Cómic.

Tampoco voy a desahogarme con obviedades sobre la ruina que es España ahora mismo, un lugar donde personas honradas y trabajadoras se ven obligadas a renunciar a su empleo por mostrar una dignidad de la que están exentos los que nos gobiernan desde las instituciones políticas y económicas y desde la prensa que nos pastorea. No es lugar ni momento de eso. Es momento y lugar de regocijarse y de movilizarse. Movilizarse sin moverse del sillón sobre el que estamos sentados leyendo este post, se entiende.

Tenemos que regocijarnos porque los dibujantes que abandonaron El Jueves han realizado un esfuerzo inmenso para montar una revista completamente libre y autónoma en la que seguir ejerciendo su profesión: el humor, la sátira social y política. El periodismo, a fin de cuentas, aunque a muchos se les haya olvidado lo que esa palabra significa. Esa revista es Orgullo y satisfacción, se publica en formato digital y se pone a la venta hoy miércoles al precio mínimo de 1,50€.

¿Por qué digo precio mínimo? Porque Orgullo y satisfacción es algo más que una cuestión de principios. Es también una cuestión de supervivencia. Para muchos de los dibujantes que han abandonado El Jueves, éste era su único medio de subsistencia. Como autónomos que son, se han quedado sin sueldo, sin subsidio y sin protección alguna de la noche a la mañana. Y como profesionales del dibujo que son, han dedicado años a trabajar a cambio de tarifas muy modestas. No penséis que tienen un colchón en el banco. Lo que sí siguen teniendo son familias que alimentar e hipotecas que pagar. Orgullo y satisfacción es su finiquito, un puente tendido hacia el futuro, en el que espero no tarden en organizarse para lanzar una revista nueva y viable donde puedan seguir su profesión. Pero ahora necesitan nuestra ayuda para llegar hasta ahí. Orgullo y satisfacción vale mucho más que un euro y medio.

También me gustaría que todo el mundo tuviera claro que detrás de Orgullo y satisfacción no hay ningún grupo mediático, ningún inversor, ningún apoyo financiero. Son los propios dibujantes los que se han organizado y financiado el proyecto, que aprovecha la mínima estructura editorial preexistente de ¡Caramba!, una microeditorial de cómics fundada por uno de ellos hace apenas tres años. Es una publicación verdaderamente independiente, algo cuyo valor creo que todos estamos empezando a apreciar más cada día, sobre todo después de estas semanas de bombardeo propagandístico sobre las excelencias del Régimen que Franco nos dio en la figura de los Borbones. Es el momento de estirarse un poquito y demostrar con la cartera que creemos en todo lo que decimos en Twitter. Es el momento de comprar.

COMPRA ORGULLO Y SATISFACCIÓN

ADEMÁS: Los dibujantes de Orgullo y satisfacción llevan muchos años haciendo excelentes cómics, en El Jueves y fuera del mismo. Comprar esos cómics es más una forma de ayudarse a uno mismo que a ellos. Me permito hacer unas pocas sugerencias al lector curioso que pueda necesitar entretenimiento para las inminentes vacaciones estivales:

23 fotogramas por segundo, de Albert Monteys.
Ser un hombre: cómo y por qué, de Albert Monteys.
La industria de los sueños, de Paco Alcázar.
Reunión, de Manel Fontdevila.
Manual de instrucciones para libros de instrucciones, de Bernardo Vergara.
¡Escucha esto!, de Manuel Bartual.
Sexorama, de Manuel Bartual.
Sexorama. Donde caben dos, caben tres, de Manuel Bartual.
No os indignéis tanto, de Manel Fontdevila.
¡La crisis está siendo un éxito!, de Manel Fontdevila.
Profundamente anticlerical, de Manel Fontdevila.
¡Esto es importantísimo!, de Manel Fontdevila.
Daño gratuito, de Paco Alcázar.
Huracán de sensatez, de Paco Alcázar.
El mundo según Ptolomeo, de Bernardo Vergara.
Zorgo, de Luis Bustos.
Anunciado en TV, de Sergio Morán y José Luis Ágreda.

TODO LO IMPORTANTE YA ESTÁ DICHO. Pero si has llegado hasta aquí y eres lector habitual de Mandorla, no me resisto a dejar anotadas dos ideas que posiblemente tengan desarrollo en el futuro. Para los que seguimos y estudiamos el cómic español, creo que durante este par de semanas se han producido un par de hechos significativos que deberíamos recordar cuando hagamos historia de esta época. Por un lado, la escisión muy probablemente suponga la muerte efectiva de El Jueves, tras una agonía más o menos larga y dolorosa. Si esto fuera así, se estaría cerrando todo un capítulo de la historia del cómic español, porque El Jueves era la última superviviente de la época en que el cómic de prensa inundaba los kioscos. Representaba un modo de trabajar y un concepto de la profesión de historietista que ya sólo El Jueves mantiene y que se ha extinguido, probablemente para no volver. La segunda idea está relacionada con ésta, ya que precisamente la plataforma que han elegido los autores salientes de El Jueves para articular Orgullo y satisfacción es ¡Caramba!, una microeditorial fundada por Manuel Bartual y Alba Diethelm hace apenas tres años y que representa el modelo completamente opuesto al de la gran empresa al estilo RBA/El Jueves. Un modelo que, de hecho, ha sido frecuentemente denostado y menospreciado desde el propio mundillo del cómic tradicional que se aferra al sistema de El Jueves pensando que todo tiempo pasado fue mejor. Pero cabe preguntarse, ¿dónde estarían ahora los dibujantes exiliados si no existiera ¡Caramba! para darles voz? Aún más: ¿de qué oferta de humor crítico disfrutarían los lectores esta semana del traspaso de poderes de Juan Carlos a su hijo? Quizás a esto se refiriese el Borbón cuando dijo que había que dejar paso a una nueva generación. Todo está cambiando siempre, continuamente, pero sólo en ocasiones esos cambios se visibilizan ante nuestros ojos de una forma tan evidente. Tan revolucionaria, sí.

[Despedida a gritos desde el pasillo: no tengo palabras para expresar lo espectacular que fue el trato que recibimos en Bilbao; cuando os inviten allí... ¡dejadlo todo y salid corriendo!]

ACTUALIZACIÓN: Leído Orgullo y satisfacción, me he reído muchísimo. Tal vez sea por eso que dicen de que el hambre agudiza el ingenio, o porque los autores no han tenido tiempo de pensarlo demasiado y se han lanzado a tumba abierta sobre sus páginas, pero el nivel de esta revista es abrumador. Realmente han respondido a la ocasión dando lo mejor de sí mismos. Por otra parte, la revista funciona maravillosamente en el iPad, hasta el punto de que hacerme pensar que preferiría leer algo así en formato digital todas las semanas antes que en papel. Quizás Orgullo y satisfacción esté marcando un momento más histórico de lo que creemos y abra el camino de la viabilidad del cómic digital para el futuro.


De izquierda a derecha, Paco Alcázar, Manuel Bartual, Luis Bustos
y Olga Rodríguez. En pantalla: Pepe Colubi y Albert Monteys.

ACTUALIZACIÓN 2 · «ORGULLO Y SATISFACCIÓN» EN VIVO EN LAVAPIÉS: Ayer tuve ocasión de asistir a uno de los eventos en torno al cómic más peculiares y emocionantes que recuerdo. Uno de esos que te hace pensar «Me alegro de haber estado allí» porque olía a histórico. Si al mediodía se ponía a la venta Orgullo y satisfacción, apenas seis horas después se había organizado una improvisada presentación de la revista en el Teatro del Barrio, en Lavapiés. La presentación ofreció numerosas y significativas diferencias con lo que estamos acostumbrados a ver en las típicas presentaciones del mundo del cómic. Se celebró en un escenario que no pertenece al circuito de cómics, asistió un público muy numeroso que no es lector de cómics habitual y se difundió por streaming a través de eldiario.es, alcanzando así a un público aún mayor. Aún más significativa fue la calidez con la que el público arropó a los chicos de Orgullo y satisfacción, dedicándoles numerosas ovaciones llenas de cariño, algo que los normalmente solitarios dibujantes de cómics no están acostumbrados a recibir. Los tres autores presentes en persona -Manuel Bartual, Paco Alcázar y Luis Bustos- estuvieron muy simpáticos e inspirados, entre los lamentos de un Bartual en estado de alucinación después de «40 horas sin dormir» hasta las ocurrencias de un Paco Alcázar que demostró que, si las cosas van mal en el futuro, ellos siempre podrán ganarse la vida yendo de salón del cómic en salón del cómic y contando el numerito de la ruptura con El Jueves, al estilo de las viejas estrellas de Star Trek en las convenciones americanas. También hubo conexiones vía Skype con Albert Monteys y Pepe Colubi, primero, y con Bernardo Vergara, después. Todo ello conducido por la periodista Olga Rodríguez.

Durante el acto, ya se sabía que Orgullo y satisfacción había sido un éxito, superando las previsiones de sus organizadores. 17.000 ejemplares vendidos (que no hay que multiplicar por 1,5€, ya que muchos compradores pagaron más). Debido a este éxito, reinaba una atmósfera de incertidumbre y de excitación. Nadie sabe qué va a pasar ahora, pero la sensación es que se ha abierto una puerta y al otro lado está el futuro. Ésta es la primera vez que un cómic digital funciona de esta manera en España (bueno, de ésta o de cualquier otra), y más allá de todos los análisis que se quieran hacer sobre las circunstancias irrepetibles del fenómeno, Orgullo y satisfacción ha demostrado que ahí hay un negocio, si se sabe encontrar la manera de explotarlo y articularlo. Y ese negocio es el que tiene que reemplazar al antiguo y caduco negocio de la prensa de kiosco, de modo que más vale que los observadores de este episodio se lo tomen con la debida atención y rigor, porque su valor es histórico.

Pero ayer hubo otra cosa que me llamó la atención. El apoyo y la participación del público, sincero y entusiasta, mostraba que hay al menos una parte de la población que está harta de consignas oficiales y prensa institucional y que demanda rupturas en todos los órdenes de la vida social española, y entre ellos en los medios de comunicación y los productos informativos y culturales que consumimos. No cabe la menor duda de que uno de los motivos por los que Orgullo y satisfacción se ha ganado el apoyo de este público ha sido por lo que su acto tiene de ruptura. Ruptura con la gran empresa, ruptura con las consignas oficiales, ruptura con un sistema y un medio de vida que cada vez más se percibe como alienante y dañino para el ciudadano medio. Hay sed de nuevas propuestas, de propuestas auténticas e independientes que den respiro entre tanta tormenta mediática de las corporaciones internacionales. Creo que Orgullo y satisfacción no habría tenido el mismo apoyo si simplemente hubiera estado respaldado por otra editorial, por un competidor de RBA. Ser pequeño parece hoy una clara ventaja, y es difícil que no te venga a la cabeza la metáfora de los ágiles mamíferos que correteaban entre los descomunales dinosaurios durante el ocaso de estos. Creo que hay una parte del público que está muy necesitada de sentir que los nuestros toman la voz en la guerra de difusión de mensajes propagandísticos.

Todos los autores de cómics estamos embarcados en nuestra propia guerra continua, que es la de ampliar nuestro público, llegar a nuevos lectores. Tal vez ayer se escenificara de forma más evidente que nunca la necesidad de salir a buscar a ese nuevo público en nuevos espacios, acercándose a ellos con nuevas maneras y nuevos temas que les interesen e impliquen. Y ésta puede ser la lección más importante que nos ha dado esta semana un grupo de dibujantes que deberían sentirse henchidos de un merecidísimo Orgullo y Satisfacción.

[A las 10 de la mañana del día 19, 22 horas después de su salida a la venta, Manuel Bartual me confirma que las ventas ya han llegado a los 21.000 ejemplares, y siguen subiendo].

martes, 6 de mayo de 2014

DOS TEBEOS EN CARAMBA



En apenas diez días tendré dos cómics nuevos en la calle: El fin del mundo, dibujado por Javier Peinado, y Tengo hambre, dibujado por Manel Fontdevila. Ambos publicados por ¡Caramba!, estarán disponibles para el Graf, ese evento maravilloso al que todavía no he tenido ocasión de asistir, aunque nada me gustaría más. Bueno, me gustaría más encontrarme un millón de dólares por la calle, pero ya me entendéis.



El fin del mundo es un tebeo de 24 páginas a color que pertenece a la colección Jaimito. Sale al mismo tiempo que 23 fotogramas por segundo, de Albert Monteys, porque los Jaimitos siempre salen en parejas, como la Guardia Civil. Peinado y yo volvemos a colaborar en un tebeo completo después de Héroes del espacio, el álbum que hicimos en 2009. Desde entonces, sólo nos habíamos reencontrado en algunas historietas cortas. No hace falta decir que ha sido un placer volver a trabajar con Javi. Tampoco hace falta decir nada más sobre el tebeo, porque sería destriparlo y no merece la pena. Es mucho mejor dejar que se revele por sí solo al lector.



Tengo hambre también es un tebeo de 24 páginas, aunque en esta ocasión en blanco y negro, y no pertenece a la colección Jaimito. ¿Por qué no pertenece a la colección Jaimito? El formato y la presentación son un tanto distintos, y nos parecía que no encajaba demasiado como parte de una colección, sino que era más bien un cuerpo extraño. Creo que, salvo alguna página suelta que habíamos hecho anteriormente, es la primera vez que Manel y yo conseguimos completar una colaboración de cierta envergadura, después del lamentable fracaso de nuestra Obra Magna García. Nos ha costado un huevo, pero aquí está por fin, y no podríamos estar más contentos de este tebeo que ha estado ten years in the making.

En los próximos días me extenderé un poco más sobre ambos títulos. Hoy sólo quiero añadir la ilusión que me hace pasar a formar parte del catálogo de ¡Caramba! No sólo porque los editores son dos amigos a quienes quiero mucho, sino porque bajo este sello han aparecido algunos de los cómics que más me han gustado de los últimos años. En concreto, Humor cristiano, de Alberto González Vázquez, Grandes verdades de la humanidad, de Carlos de Diego, y Esto se ha hecho mil veces, de Xabi Tolosa, son tres joyas que muy probablemente no existirían hoy si no fuera por Alba Diethelm y Manuel Bartual. Compradlos. Comprad media docena de copias de cada uno y regaladlas a vuestros seres queridos mientras todavía estáis a tiempo.

De manera que sí, sacar un par de tebeos con ¡Caramba! me produce un cosquilleo muy especial.

martes, 10 de diciembre de 2013

¡VIVA ESPAÑA! (CON PERDÓN)

Durante estas últimas semanas han aparecido algunos cómics que me han impresionado mucho. Hay un par de ellos que me parece que alcanzan la categoría de verdadero acontecimiento en la historia de nuestro medio, y siendo como son extraordinariamente diferentes, no he podido evitar leerlos sino como dos capítulos de la misma historia: Los surcos del azar de Paco Roca y No os indignéis tanto, de Manel Fontdevila (ambos publicados por Astiberri, que es a su vez la editora de Beowulf, sirva esto como disclaimer).

Tienen algunas características comunes: por un lado, son dos libros de dos de los verdaderos maestros de la historieta española contemporánea que han ido madurando poco a poco durante estos últimos años, asimilando tendencias y novedades y perfilando cada vez más su discurso, su retórica y su dominio de las nuevas herramientas de las que disponemos los historietistas en la actualidad; por otro, y esto tal vez sea lo más importante, son libros necesarios, es decir, libros que nacen de una obligación íntima del autor, de un sentido de la responsabilidad hacia la sociedad en la que viven y del deseo de dar respuesta al momento histórico por el que estamos pasando. Cada uno lo hace desde una perspectiva muy diferente y aplicando recursos muy diversos, pero creo que finalmente confluyen en su intención última.

viernes, 26 de julio de 2013

«LA HISTORIA DEL CÓMIC» DE E. H. GOMBRICH. EXTRACTOS.

En Zona Negativa, Toni Boix entrevista a Vicente Galadí en torno a la revista de cómics que dirigió en la primera década del siglo XXI: Dos veces breve. Esto me ha hecho recordar que colaboré en un par de ocasiones con aquella publicación y me ha animado a recuperar una de aquellas historietas, excepcional por la diversidad de su autoría. Con la ayuda de mis amigos (por orden de aparición) Manuel Bartual, Javier Olivares, Javier Peinado, Bernardo Vergara, Manel Fontdevila y Pepo Pérez, montamos unos extractos de una imaginaria Historia del cómic de E. H. Gombrich procedente de alguna dimensión paralela donde el desarrollo de las artes fue muy parecido, pero ligeramente distinto, al que tuvo en nuestro mundo. Salió originalmente en Dos veces breve nº 16 («Especial guionistas»), publicado en 2008.







jueves, 26 de enero de 2012

¡LA MUERTE DE GARCÍA!


Ayer hablaba aquí de Reunión, una de las últimas cosas que ha publicado Manel Fontdevila, y tal vez algunos de los lectores de Mandorla recuerden que hace ya tiempo que se anunció en este blog una colaboración entre Manel y servidor, e incluso llegó a aparecer en el catálogo de Astiberri para 2010. Estamos ahora en los inicios de 2012 y todavía no ha aparecido esa novela gráfica, titulada ¡García! ¿Qué ha pasado con ella? ¿En qué estado se encuentra y cuándo la veremos en las librerías?

La respuesta corta es: no la veremos nunca.

El proyecto ha llegado a las 122 páginas completamente acabadas (en realidad, hay muchas más dibujadas, porque Manel repitió un buen número), y ahí se ha quedado, sin alcanzar las aproximadamente 300 que habría tenido en toda su extensión. Durante mucho tiempo lo hemos arrastrado, como esos vaqueros que arrastran a través del desierto a un compañero herido y tambaleante sobre su caballo hasta que por fin se desmorona y lo tienen que enterrar debajo de una cornisa, a mitad de camino de Fort Worth. Pues bien, el verano pasado nos convencimos de que definitivamente estaba muerto y lo dejamos en paz. Ahora pertenece al reino de las carpetas polvorientas que se acumulan en la gran biblioteca de las obras imaginarias. Que muchas veces son las más bonitas, las jodidas.

¿Por qué dejamos de hacerlo? Por el mismo motivo por el que empezamos a hacerlo. Cuando empezamos, parecía una buena idea empezar; cuando acabamos, parecía una buena idea acabar. Es así de fácil.

Nos queda un guión completamente escrito y terminado en 2009, ese puñado de páginas dibujadas, rotuladas y completamente finalizadas, y un montón de horas de trabajo y diversión que a mí, personalmente, me han servido para aprender muchísimo del arte de hacer tebeos y por las cuales estoy enormemente agradecido al Coloso Manresano. Y ya que estoy en el capítulo de agradecimientos, también me siento agradecido al apoyo constante de nuestros editores. Gracias, Astiberri, siento mucho que no pudiera ser, no ha sido culpa vuestra.

Es una tragedia íntima que no justifica el espectáculo público de la lamentación, a pesar de que a veces parezca el deporte nacional en España. Pero sí quería al menos dejar constancia aquí del suceso, por un par de razones. 

La primera, porque puede que estas líneas las estén leyendo dibujantes jóvenes con aspiraciones de publicar. Y está bien que sepan que no es fácil, que cuesta lo suyo, y que muchos proyectos se quedan por el camino, incluso cuando tienes un buen editor, incluso cuando los emprenden autores ya publicados y conocidos. Hay quien cree que una novela gráfica se hace en dos patadas y que sale de una fábrica de churros. No es nuestro caso. 

La segunda, porque puede que estas líneas las estén leyendo posibles lectores futuros de ¡García! que estuvieran esperando el libro, y lo mínimo que les debemos es una palabra, una explicación y una notificación. Éste es, pues, el telegrama que no querían leer y que nosotros no queríamos escribir. Pero ya está. Mañana os enseñaremos algunas páginas. Eso sí lo vamos a cumplir.

miércoles, 25 de enero de 2012

¿QUIÉN HA DEJADO UN TORO EN EL BORDE DE LA MESA?

El otro día, al hablar de Diamond Flash, la película de Carlos Vermut, decía que hay formas de hacer las cosas que están alejadas de los sistemas industriales y más próximas al compromiso personal. Y aunque Manel Fontdevila, precisamente Manel, me lo puntualizaba en comentarios, creo que ése es un valor singular y poco común. Y además, creo que es algo que aprecio más a medida que pasa el tiempo, por cierto.

Compromiso personal es el que tengo, por ejemplo, con mis amigos Alba Diethelm y Manuel Bartual, de manera que sólo puedo escribir sobre ellos desde la amistad. Y compromiso personal es el que tienen ellos con su microeditorial ¡Caramba!, que tiene su mayor capital en la cantidad desbordante de ideas que maneja y en el talento y la habilidad de sus fundadores.

Gestionando el tinglado desde el salón de casa, Alba y Manolo sacaron una publicación espectacular dedicada a los mecanismos del humor, y a continuación se han descolgado con un libro que es uno de los objetos más singulares que se han visto en el cómic español reciente y que, sin embargo, muestra una coherencia absoluta con su primer lanzamiento. Porque Reunión, de Manel Fontdevila, también está dedicado a explorar cómo se enciende la chispa del humor, cómo se da ese primer paso en dirección hacia la risa.

[Después, el catálogo de ¡Caramba! ha engordado con uno de los libros estrella de las pasadas navidades, Let's Pacheco!, de Carmen y Laura Pacheco; y ya asoma por el horizonte la singular cabeza de Paco Alcázar; termina aquí toda la publicidad institucional y gratuita de Mandorla sobre ¡Caramba!].

Reunión recoge con apariencia de facsímil -la encuadernación imita un bloc de espiral- montones de hojas de los apuntes que ha tomado Manel Fontdevila mientras asistía a las reuniones del consejo de redacción de El Jueves entre 1997 y 2011. Hay en sus páginas un barullo de texto, tipografías espectaculares, dibujos, viñetas, caricaturas y ocurrencias de todo tipo semejante al que se podría encontrar en las hojas en las que cualquier persona garabatea mientras está hablando por teléfono. Siempre y cuando, claro está, esa cualquier persona esté dotada de un talento que, al cabo de los años, cada vez me voy convenciendo más de que es casi sobrehumano o mutante. Podría hablar del testimonio directo -a modo de diario- que supone este cuaderno de la vida cotidiana de España, vista desde la terraza de una revista satírica de actualidad, y cómo los temas que nos parecían preocupantes en 2007 se van disolviendo poco a poco en el magma de la Final Crisis actual, que finalmente parece derretirlo todo, todo, todo, hasta acabar con el mismo cuaderno en una página final que da las explicaciones más pertinentes que se pueden dar sobre la economía mundial.

Pero voy a intentar no extenderme demasiado, así que me voy a concentrar en otra cosa que tiene más que ver con los temas aromáticamente comiqueros que solemos tratar en este blog. Desde luego, no es la primera vez que se hace un cuaderno de bocetos de un dibujante de cómics, ni siquiera de Manel Fontdevila (en alguna estantería de mi casa debe de dormitar el que le publicó Midons hace más de una década), pero sí que creo que Reunión revela que la perspectiva que tenemos del cómic (algunos, claro) es ahora muy distinta de la que teníamos hace unos años.

No hace tanto que la reivindicación del cómic -que nadie os engañe, el cómic lleva toda la vida intentando reivindicarse, esa voluntad no es nueva- venía por el dibujo. La famosa expresión que Toutain tatuó en su colección más lujosa, «Cuando el cómic es arte», se leía como «cuando el dibujo de cómic es tan bueno que es artístico». En 2012, sin embargo, (para algunos) el cómic ya ha alcanzado carta de naturaleza autónoma, y arropado por teorías propias -todavía incipientes, pero con ganas de crecer- se reconoce que sus cualidades más artísticas no están en calidad del dibujo, sino en una suma singular de procesos diversos.

Quiere esto decir que Reunión no es un libro de dibujos para admirar de esa manera desfallecida en la que nos enseñaron a celebrar el Sublime Trazo del Divino Maestro, sino un libro para leer, para recorrer en diferentes direcciones y a diferentes velocidades, y también, claro, siendo Manel Fontdevila el responsable último, un libro para reír. En ocasiones, a carcajadas. Véase por ejemplo la página donde aparece el texto que titula este post.

En resumidas cuentas, y se mire por donde se mire, Reunión es un cómic. De forma libre y singular, que en virtud de esa heterodoxia implícita reivindica el cómic como algo más que un conjunto de formas estandarizadas o como un mero lenguaje formulaico. Leyendo Reunión, a la pregunta «¿Qué es cómic?» responderíamos: «Cómic eres tú», siempre y cuando quien nos clava en la pupila su pupila azul mientras formula esa pregunta sea el ínclito, ubérrimo y manrésimo Manel. Impepinablemente.

Extra 1: Más cosas que hace Manel en los márgenes: Aviador.


Aviador es un microtebeo publicado por Badabum donde Manel Fontdevila se pone lírico, que es algo que le gusta mucho aunque intente disimularlo. Al igual que en el caso de Reunión, la forma también lo convierte en una golosina de sabor especial. El propio Manel os cuenta más cosas en su blog. Ah, y esto también es importantísimo: Manel Fontdevila por fin tiene blog. Internet no volverá a ser lo mismo.

Badabum es, por cierto, otra de esas maravillosas editoriales domésticas que están empezando a proliferar en España, al estilo de ¡Caramba! Entre sus fundadores se encuentra el gran Pep Brocal, de quien ya hablamos en Mandorla. Acaban de hacer un maravilloso vídeo de presentación de su catálogo.

Extra 2: Más cosas que hace Manuel Bartual en los márgenes: 85.12.30.



Manolo se compra una cámara de vídeo para hacer entrevistas a los autores de ¡Caramba! y las energías creativas incontenibles que se agolpan en su sobaco le impulsan a hacerse un cortometraje casero que ya está entre los favoritos del festival Notodofilmfest. Así se escribe la historia, señores.

Extra 3: Dos entrevistas muy buenas donde Manel habla de Reunión.

La primera, de Alberto García Marcos, en la propia web de ¡Caramba!

La segunda, de Rubén Lardín en Vice.

domingo, 24 de julio de 2011

CUANDO ESCUCHO ALGO ASÍ ME CUESTA CREER QUE UN DÍA TENGA QUE MORIR


En verano, como el resto de los seres humanos, yo también tengo mis rachitas de tiempo libre en las que intento ponerme al día con tantas cosas acumuladas a lo largo del año, y cuando digo cosas me refiero concretamente a «lecturas». O en el caso del post de hoy, mejor que a «lecturas», a escrituras. Durante los últimos meses he ido leyendo algunos cómics que me han gustado mucho y a los que siempre he reservado el espacio mental para escribir un comentario extenso e individual sobre ellos, pero nunca he encontrado el tiempo necesario para hacerlo. Y como es una pena que pasen sin una sola mención, y como es posible que muchos de los lectores de Mandorla tengan ahora ese tiempo extra para lecturas y estén rebuscando entre el material publicado durante los últimos meses algo que llevarse a la playa (o a la montaña), voy a hacer un gazpacho de comentarios por si a alguien le sirve de algo. Todo lo que comento aquí son buenos tebeos, incluso excelentes, que le recomendaría leer a cualquier persona interesada en las últimas novedades del arte secuencial moderno.


Cuadernos ucranianos (Sinsentido, 2011), de Igort, es realmente un libro monumental. Yo nunca había sido muy fan de Igort, a quien veía demasiado esteticista en sus trabajos anteriores, pero con Cuadernos ucranianos pone todo su buen gusto al servicio de una narración de gran envergadura. Siguiendo los pasos del maestro Sacco, Igort se vuelve hacia la realidad, hacia el reportaje, hacia lo documental y hacia la memoria, pero lo hace con su propia personalidad, sin renunciar a ese esteticismo que mencionaba, el cual encaja sublimemente con las necesidades narrativas de su materia para articular los diferentes niveles, tiempos y fuentes del mismo. Cuadernos ucranianos es un excelente ejemplo de cómic de la realidad de nuestros días, en el que el lenguaje de las viñetas se fuerza, modela y adapta para llegar a rincones que le resultaban inéditos hasta hace muy poco. Un libro sobre el que volver una y otra vez.


También hay una voluntad experimental en La señorita Else (Sinsentido, 2011), de Manuele Fior, que adapta una novela de 1924 de Arthur Schnitzler, autor de Traumnovelle, en la que se basaba la película Eyes Wide Shut de Stanley Kubrick. La referencia la hago no solo por ubicar un poco al autor, sino porque quienes hayan visto la película tal vez encontrarán algo de su aroma en este cómic: cierto olor a corrupción sexual, a trauma psicológico, a teatro de los sueños levemente espectral. A decadencia moral, también. Lo experimental de La señorita Else es el intento de traer a un medio tan visual como el cómic la esencia de una novela intimista, de los sentimientos, profundamente psicológica, muy al estilo de los años 20, y hacerlo sin caer en lo fácil, que es la transposición literal de tochos de texto. Fior se fía de la fuerza de su dibujo, también muy en sintonía con las corrientes centroeuropeas de la época de entreguerras. Es otro libro que inspira por su voluntad y por su osadía.


Pero sin duda, el libro «que hay que tener» de los que ha publicado este año la editorial madrileña es Un lugar equivocado (Sinsentido, 2011), del jovencísimo Brecht Evens, una exhibición deslumbrante de cómic contemporáneo que parece novísimo, aunque hunda sus raíces gráficas en la ilustración de las revistas de mediados del siglo XX. Evens se presenta completamente formado, como otro pequeño genio juvenil que situar al lado de Dash Shaw y Bastien Vivès en la vanguardia de los autores últimos que llegan al cómic sin la carga de un pasado profesional. Una cosa es haber luchado toda tu vida por ser libre, como les ha ocurrido a los grandes maestros de lo que llamábamos el cómic independiente, y otra cosa es haber nacido libre, como les pasa a estos cachorros. Tal vez por eso obras como Un lugar equivocado tengan ese aire de facilidad, de comodidad, de desenfado, y estén tan felizmente despojadas de todos aquellos compromisos que hemos adquirido los que nos hemos criado leyendo a Gil Kane. En todo caso, y por concretar, una de las cosas más importantes que creo que ofrece Un lugar equivocado es una concepción nueva del espacio -el espacio físico en el que se mueven los personajes y el espacio de la página-. La anécdota que sustenta su ejercicio visual es leve. Me recuerda a la descripción que Vila-Matas hace en París no se acaba nunca de una película de Adolfo Arrieta: «En realidad, toda la película de Arrieta era una fiesta. Se iniciaba con unas escenas en Nueva York en las que la cámara del mítico cineasta Jonas Mekas servía de soporte a un pequeño journal de un joven escritor (Javier Grandes) que era esperado en París en una fiesta. El tiempo que duraba ésta era el tiempo del film. Tam-Tam era la historia de una fiesta continua, sin límites, que se desarrollaba sin interrupción de Nueva York a París pasando por el sur de España (Marbella), y en un apartamento, que era todos los apartamentos: esa casa de París en la que esperaban a Grandes, que, por estar en Nueva York, no acudía, pero tenía el detalle de mandar a su hermano gemelo». Eso es Un lugar equivocado, la fiesta móvil, la conga uróboros. Y el leve, casi imperceptible sabor amargo del café y los cigarrillos.


Otro libro profundamente urbanita y moderno es Cecil y Jordan en Nueva York (La Cúpula, 2011), de Gabrielle Bell, una colección de relatos cortos que supera con mucho a Afortunada, el anterior libro de Bell, que ya me había gustado mucho. En Cecil y Jordan en Nueva York, la variedad de registros, temáticos y gráficos, y la introducción inesperada de elementos fantásticos enriquece los relatos y los convierte en pequeñas joyas como el primero, el de la silla, que ya por sí solo justifica todo el libro. Ficción contemporánea de primer nivel.


Lo primero en lo que pensé al leer Cárcel de amor (Apa-Apa, 2011), de Sergi Puyol, fue en El coleccionista, legendaria película de William Wyler que marcó mi infancia. Aparte de eso, Cárcel de amor se mueve en unos registros completamente opuestos a los de una gran producción cinematográfica clásica, y se acerca más a la sensibilidad típica del pop indie español. De hecho, hay muchas cosas típicas del indie (comiquero, no musical): el protagonista es el fracasado típico que no encaja con las demandas de la sociedad pero que, al fin y al cabo, está justificado porque todos los que le rodean son todavía más desagradables (esa mirada ternurista y autocomplaciente que tanto daño ha hecho a lo alternativo); tiene treinta y tantos años, y está en el momento justo en el que se acaba la expectativa de mantener eternamente la infancia y se empieza a saborear de verdad el fracaso. Cárcel de amor está bañado en fracaso y depresión, podríamos decir que es el reverso áspero y psicópata de Arroz pasado, de Juanjo Sáez. Pero lo interesante es que todo esto se puede interpretar como una parodia del indie, y que lo importante no es tanto el discurso expreso como lo que muestran las imágenes: los paisajes urbanos y los jardines desolados. La verdadera cárcel. Lo íntimo, pero también lo inexpresable. Lo importante de Cárcel de amor no es que intente contar una historia, sino que intenta contar un estado de ánimo.

Un estado de ánimo que puede ser colectivo, como demuestra el fanzine Colibrí, editado por el propio Puyol con Toni Joan Mascaró (uno de los editores de Apa-Apa) y que viene al rescate de esa ética indie que ya parece de otra época invocando a un buen puñado de autores españoles con vocación alternativa, acompañados de algunos nombres extranjeros. Llevan tres números y valen la pena para quien quiera salirse un poco de los caminos más trillados.


Si hay un libro del que me hubiera gustado hablar más a fondo es de Fagocitosis (Glénat, 2011), de Marcos Prior y Danide. A Danide lo descubro ahora, y es un inmenso dibujante, que por momentos me recuerda en el estilo a Luis Bustos. Aquí demuestra versatilidad y capacidad para dibujar lo que quiera, como quiera y donde quiera. Veremos en qué se concreta. Prior, por su parte, tiene ya una larga carrera en las trincheras del experimentalismo. Abnegadamente fiel al laboratorio, lleva años proponiendo una apertura de esquemas temáticos y formales para el cómic español que llegó a algo muy serio en Fallos de raccord (Diábolo, 2008), dibujado por él mismo, y que ahora concreta quizás más su ambición. Fagocitosis ataca el tema de nuestros días: el sistema, y lo hace desde un horizonte político y estético que los propios autores enmarcan sin complejos (como debe ser): desde Miguel Noguera hasta Slavoj Zizek pasando por Eloy Fernández Porta (con quien también ha colaborado Prior). Es decir, las coordenadas del posthumor y del afterpop, o lo que es lo mismo, la búsqueda de lo que está después de todo lo que hemos heredado, y en nuestro caso concreto, de los tebeos. Y sí, este Fagocitosis es un tebeo deliberadamente afterpop porque utiliza los materiales de la historia del tebeo (como los clásicos ilustrados o los personajes icónicos) con la conciencia de estar reutilizando objetos dados para dotarlos de un nuevo sentido al cambiar su red de relaciones y referencias. Fagocitosis es un tebeo extremadamente ambicioso en lo formal, y muy logrado en gran medida, con el que yo tengo un pequeño problema, y es que la sátira nunca me ha llenado (prefiero la comedia de situación, pero hablaré más de eso en un próximo post), y por lo tanto acaba siendo un tebeo gracioso que no me hace tanta gracia. Es más, al situarse dentro del horizonte del humor, Fagocitosis parece en cierta medida menos experimental de lo que es, ya que sobre todo sirve para revelarnos que el humor siempre ha sido el territorio más avanzado en el cómic. Las parodias de anuncios, la mezcla de materiales, el choque entre fotografía, publicidad y caricatura, son habituales en las revistas satíricas de todas partes desde hace mucho (incluyendo a El Jueves, por supuesto), y por tanto en ese contexto no choca ver según qué experimentos. Pero me interesa mucho cómo se puede aplicar el modelo narrativo de Fagocitosis a otro tipo de relatos, los que llamaríamos «serios» o «realistas» (siguiendo las convenciones de la tradición del cómic), que siempre han sido más pacatos y están más necesitados de renovación. Es decir, que me interesa mucho el camino de Fagocitosis y que creo que es uno de los más adecuados para describir el mundo en el que vivimos.

Ya que he mencionado El Jueves, no puedo pasar por alto que nuestro historietista supremo de estos momentos, Manel Fontdevila, sacó hace un par de meses una recopilación de los chistes que publica todos los días en el diario Público: ¡La crisis está siendo un éxito! (Astiberri, 2011), recopila y reordena multitud de chistes sobre el tema de nuestros días, de tal manera que parece crear con ellos una especie de relato. Aunque en realidad es un relato intemporal, que acaba siendo prácticamente un mito. Podríamos llamarlo el mito de la opulencia occidental. El éxito de Manel está en que no se limita a la caricatura de actualidad, sino que hace la crónica de la crisis a pie de calle. O a pie del escenario que corresponda, porque los hay muy diversos en este libro: los grandes ámbitos empresariales y financieros poblados por gigantescos semidioses habitualmente dotados de gafas de sol, o sea, sin ojos, o sea, sin alma; los pequeños negocios, desesperados, cerrados, y las oficinas de los bancos donde solo queda el desafío del señor con su cerdito; el escenario doméstico, el saloncito invadido (física o figuradamente) por la crisis: los matrimonios desaliñados, los jóvenes sin futuro. Manel sabe recoger la vieja tradición del humor español para darle la vuelta y hacerla nuevamente actual: remetaforiza una metáfora cuando hace que los quinquis hablen como empresarios, o rescata al clásico mendigo que pide en la esquina (un auténtico hito nacional), o nos hace vitorear al pequeño y recio obrero, un muñeco simpático al que dan ganas de apretar a ver si pita, que es, efectivamente, lo que hacen los orondos empresarios. Este libro es un perfecto compañero para Fagocitosis, y es tentador verlo como otra lectura afterpop de la crisis. La fragmentación del chiste diario construye una gran realidad escrita en cooperación por el dibujante y por la Invisible Mano Negra que rige nuestros destinos. También hay otro aspecto de interés en ¡La crisis está siendo un éxito! y es que, al igual que Bodyworld, de Dash Shaw, es un libro que se ha publicado íntegramente primero en internet (donde sigue a disposición de los lectores, gratis) y posteriormente en papel. Siento, por tanto, curiosidad por ver qué éxito comercial tiene. ¿Será la base de lectores acumulada en internet la base del éxito de su versión física, o será la accesibilidad en la red la que impida que despeguen sus ventas? Ni idea. [Disclaimer: cuando digo que Manel Fontdevila es nuestro historietista supremo en estos momentos, lo digo porque lo creo; también es amigo y colaborador mío; si alguno cree por tanto que lo digo por interés espurio, sírvase usted mismo]


Y ya que estoy plenamente metido en el humor, que finalmente acaba siendo el género más maduro y rico que hasta el momento nos ha dado el cómic, acabo con dos fogonazos satíricos que tienen un par de cosas en común: ambos vienen de Francia y ambos se basan en la sátira de costumbres de la juventud. El primero es Girls Don't Cry (2011, Glénat), de Nine Antico, de quien conocía su ambiciosa novela gráfica Coney Island Baby (L'Association, 2010), un volumen épico protagonizado por Bettie Page y Linda Lovelace de muy distinto tono. Girls Don't Cry va de forma muy directa al retrato descarnado de unas jovencitas estúpidas y superficiales devoradas por la moda. Un blanco fácil que podía haber precipitado una serie de lugares comunes, pero que Nine Antico salva con una cierta empatía hacia sus criaturas e inclinando el relato hacia lo puramente cotidiano. Más pop que afterpop, con su estética conectada por vía directa con la psicodelia de los 60, Girls Don't Cry tiene de verosímil lo que no tiene de estrictamente gracioso.

El segundo volumen se sitúa ya a otro nivel. La vida secreta de los jóvenes II (La Cúpula, 2010) es una obra maestra de nuestros días. Rebuscando por Mandorla veo que no hay nada sobre el primer volumen, cosa que no entiendo porque era fantástico (sí escribí sobre otro libro de Sattouf, el también excelente Manual del pajillero). Para mi sorpresa, esta segunda entrega es aún mejor. Aunque el punto de partida podría parecer semejante al de Girls Don't Cry (la observación naturalista de las costumbres de la juventud), esta serie hace tiempo que ya rebasó ese planteamiento para extender su mirada curiosa a toda la sociedad. Verdadera colección de retazos de vida captados en plena naturaleza (urbana), a modo de guiones encontrados, por un lado La vida secreta de los jóvenes II es afterpop (por seguir con el tema de este post) en su visión fragmentaria del mundo, que construye como un magma irónico sin orden ni jerarquía alguna. Pero por otro, remite a la observación costumbrista más tradicional de la historia del cómic. La caricatura, la gestualidad (los rostros que dibuja Sattouf son fabulosos), el uso del lenguaje (la traducción es una brillante recreación), en todo esto se podría comparar, por ejemplo, a Milt Gross, que es otro autor del que me tocaría hablar por la reciente aparición en España de Él fue malo con ella. En La vida secreta de los jóvenes II abunda el plano televisivo, porque hay algo de exhibicionista y de reality en la forma en que nos revela ante nosotros mismos. Nos permite mirarnos y, la mayoría de las veces, sin reírnos, pasar la página abochornados y al mismo tiempo hiponitzados, deseando llegar al final de algo que querríamos que no acabara nunca. Es tan fácil reconocernos que a veces hasta creo reconocer conceptos abstractos con los que vivimos dentro de nuestra cabeza. Por ejemplo, en la página que reproduzco a continuación, he tenido la sensación de que el viejo protagonista es el cómic de toda la vida. Menos mal que gente como Sattouf tiene la suficiente perspectiva para verlo de lejos y pintar otra escena.