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miércoles, 4 de noviembre de 2015

LAS COSAS DE GARCÍA



Con ¡García!, Luis Bustos y yo hemos tenido la fortuna de que nos han hecho algunas entrevistas muy interesantes. Una de ellas se publicó en Entrecomics y es obra de Gerardo Vilches, que nos juntó alrededor de una mesa del centro de Madrid aprovechando la visita de Luis para presentar nuestra criatura. Se puede leer aquí.

Por otra parte, la presentación en Barcelona, que tuvo lugar en la Central del Raval y que condujeron Daniel Ausente y Roser Messa, fue una experiencia fantástica, como ya contamos aquí. Más fantástico todavía es que Roser se ha tomado la molestia de transcribir aquel encuentro y ahora se puede leer (maravillosamente ilustrado) en su blog, Cosas de Absenta.

Además, el pasado sábado Luis y yo tuvimos el placer de que nos invitaran a participar en la Tertulia de Humoristas de A vivir. En el programa que conduce Javier del Pino en la Cadena SER pudimos charlar un buen rato sobre las aventuras de ¡García! en compañía de Mauro Entrialgo, Julio Rey y Aleix Saló, con la aparición estelar vía conexión telefónica de Manel Fontdevila, que si no me equivoco hacía su primera intervención pública hablando de este tebeo que también es suyo. El audio se puede recuperar en la página web de A vivir.

Y hablando de recuperar audios, que tampoco se nos pase la aparición que tuvimos Luis y yo en La hora del bocadillo, el programa de Radio 3 dirigido por la fabulosa Laura Barrachina: ¡Superagente García!

En cuanto a las reseñas, no han dejado de aparecer durante estas últimas semanas, y como muestra enlazo la última que he visto, la de Óscar Senar en Viñetario.

[El dibujo que encabeza esta entrada es obra del Gran Luis Bustos En Persona, por supuesto].

lunes, 5 de octubre de 2015

ESTA SEMANA VOY A MOLAR MUCHO DOS VECES


Así es, amigos, esta semana me podréis ver en el Molar no una, sino DOS veces. En primer lugar el miércoles, donde estaremos presentando el primer volumen de ¡García! con la compañía del coautor del mismo, el Legendario Luis Bustos, y con la presencia especial del Donoso Darío Adanti, que hará de maestro de ceremonias. La foto que encabeza este post la tomó el Incomparable Iñaki Sanz la semana pasada en la presentación que tuvo lugar en La Central del Raval, en Barcelona, en la que el Dionisíaco Daniel Ausente y la Regia Roser Messa estuvieron con nosotros. Si tomamos esa presentación como referencia, os puedo garantizar a todos los que vengáis este miércoles que lo pasaremos muy bien.

El acto será el miércoles 7 en la librería Molar Mucho (Calle de la Ruda 19) a las 19.30 horas.

Aprovecho para dejar aquí algunos de los comentarios sobre ¡García! que han ido apareciendo estos días:

En Sabemos, John Tones: Los héroes del régimen.
En Notodo.com, reseña de Marco Ascione.
En The Watcher and the Tower, Gerardo Vilches: La novela gráfica aquí y ahora: comparando ¡García! con El mundo a tus pies.
En Auxmagazine: ¡García!: El pasado nunca muere.
En Rock & Cómics, entrevista con Hugo Rodríguez Zapata.
En La Isla de las Cabezas Cortadas, Javier Marquina: ¡García!: Todo es posible.
En Pentavox: García: Llega al cómic el superhombre del franquismo.
En cinemascomics, José Carlos Royo: ¡García! Ecos de un pasado demasiado presente.
En rtve.es, Jesús Jiménez: ¡García! Acción y sátira política en un cómic trepidante.

Si todas estas reseñas os han dado unas ganas terribles de leer el tebeo pero este mes no os viene bien soltar los 500 duros que cuesta, tenéis la opción de conseguir uno de los diez ejemplares que regalan en la Revista Mongolia.


Y si el miércoles estaré en Molar hablando de ¡García!, el viernes 9 volveré para hablar de otros tebeos en compañía de David Sánchez y Ana Galvañ, dos de nuestros mejores historietistas de ahora mismo, en una mesa redonda montada por Gerardo Vilches con el título La novela gráfica: Bocadillos de literatura. Será a las 19.30 horas y la entrada es libre, de modo que esperamos veros por allí para charlar un rato sobre viñetas y demás historias.


martes, 22 de septiembre de 2015

GARCÍA ENTRA EN NUESTRAS VIDAS


Desde el pasado viernes 18 de septiembre, ¡García! ha entrado en nuestras vidas. La novela gráfica que hemos hecho Luis Bustos y yo salió a la venta hace unos días, y ya está en manos de los lectores.

En estos momentos, Luis y yo trabajamos duramente (él más duramente que yo, todo hay que decirlo) en el segundo volumen, que concluirá la historia. Vamos muy avanzados, de manera que esperamos cumplir nuestras previsiones y que la continuación de esta historia llegue a las librerías dentro de muy pocos meses.

Como durante estas semanas Luis y yo estamos dando entrevistas y presentando nuestro trabajo, no quiero extenderme aquí sobre los detalles del tebeo. Vais a tener ocasión de conocerlos a través de otros medios. Sólo quiero señalar un par de cosas.

La primera, que en pocas novelas gráficas más vivas que ésta he trabajado jamás. Viva en el sentido de que durante todo el primer volumen Luis y yo fuimos haciendo ajustes sobre la marcha, no sólo para adaptarnos a la actualidad, sino para adaptarnos a la manera en la que los personajes iban desarrollándose ante nuestros ojos. Y así seguimos en el segundo volumen. El guión es sólo un punto de partida a partir del cual el cómic crece con una vitalidad propia que a veces no sabemos de dónde viene, pero que finalmente nos contagia durante el proceso y esperamos que el lector la note en las páginas impresas.

La segunda, que está relacionada con la primera, es precisamente indicar que este cómic prácticamente se ha escrito solo. Una vez creado un personaje como García, basta apenas con soltarle en el mundo real y dejarle actuar, que él mismo desencadenará toda una serie de situaciones interesantes que los autores sólo tenemos que seguir hasta su conclusión. Me siento menos como si estuviera escribiendo las aventuras de García que como si estuviera dejando testimonio de ellas. Y pocas veces me he divertido tanto como escribiendo diálogos como con este desfasado superagente (tanto los pretéritos como los actuales). O con los de Aquilino González Lepanto, por qué no decirlo. Escribir a personajes muy fuertes, personajes de una pieza, siempre produce un placer singular.

Espero que vosotros también sintáis un placer singular leyendo este puñado de páginas que Luis y yo hemos juntado.

Si aún no tenéis el libro, podéis leer un adelanto en la nueva revista cultural caninomag.com.

En su propio blog, Manel Fontdevila, que forma parte integral de este proyecto y que ha tenido la generosidad de cedernos unas cuantas páginas para este volumen, da su propia visión de ¡García!

Entre las primeras reseñas que se han publicado se encuentra ésta de Gerardo Vilches en Entrecomics.

También, Koldo Gutiérrez en la Revista Cactus.

Sergio Benítez en Fancueva.

viernes, 2 de enero de 2015

¡GARCÍA!: BORN AGAIN


¡García!
Santiago García y Luis Bustos
Una novela gráfica dividida en dos volúmenes
Los publicará Astiberri en 2015

De las tinieblas del olvido se levanta el héroe caído, el que se había sumido en la derrota y ya había sido llorado por sus deudos. El que nunca había de volver a caminar sobre la tierra se ajusta una vez más las solapas de la chaqueta y hace temblar el suelo con sus pisadas mientras dirige su severa mirada hacia los malhechores que se creían libres para cometer fechorías en su ausencia...

Así no es como empieza ¡García!, el nuevo proyecto que Luis Bustos y yo estamos haciendo juntos y que publicará Astiberri en dos entregas durante este recién nacido 2015. Pero me ha parecido una forma apropiada de atraer vuestra atención e introduciros de nuevo en una peripecia editorial que ni yo mismo me acabo de creer.

Como los infinitos seguidores de este blog ya sabéis, ¡García! es un viejo proyecto al que dimos vueltas durante años Manel Fontdevila y yo. Después de eones incontables de marear la perdiz, finalmente anunciamos que lo abandonábamos sin completarlo. Fue hace casi exactamente dos años, en enero de 2012, y en este mismo Garciacanal: ¡La muerte de García!

El momento en que anunciamos el fracaso de ¡García! fue un momento de importante limpieza psicológica para mí. En los mismos días anuncié que Javier Olivares y yo nos desprendíamos del pesado lastre de Beowulf que llevábamos muchos años arrastrando. Renunciaba así definitivamente a dos de mis proyectos más ambiciosos y en los que más ilusiones había depositado como autor de cómic. Vamos, una limpieza psicológica con verdadera categoría de lavado de cerebro.

Un momento... ¿definitivamente?... Ah, qué joven e ingenuo era yo hace apenas veinticuatro meses. Qué poco sabía por entonces del arrojo de mis compañeros dibujantes y de la gravedad de mis propios trastornos obsesivos. El anuncio del final de Beowulf provocó que David Rubín se ofreciera a retomar el libro él mismo, y así la historia del héroe escandinavo acabó haciéndose realidad gracias al héroe gallego. El renacer de Beowulf me despertó unas nuevas ilusiones que han dado su fruto durante los últimos meses. Para mí, fue un fenómeno maravilloso, inesperado y absolutamente irrepetible.

Bueno, tampoco exageremos, maravilloso e inesperado, sí. Absolutamente irrepetible... no tanto.

La muerte de ¡García! me seguía doliendo. Por muchos motivos. Uno de ellos era porque Manel Fontdevila es uno de mis mejores amigos, y me hubiera gustado poder terminar un tebeo con él. Eso, finalmente, lo conseguimos el año pasado cuando completamos el monumental, colosal y épico Tengo hambre después de una década de trabajos incansables, agotadores y descomunales. A la venta en la mesa que encontrarán en el vestíbulo de este blog.

Pero no me dolía sólo por Manel, me dolía también por el bueno del señor García. Seguía creyendo en el personaje, seguía creyendo en su validez y oportunidad (incluso me parecía que ahora era un personaje mucho más necesario) y seguía pensando que aquel guión era uno de los mejores que había escrito en mi vida. O al menos eso era lo que me decía a mí mismo todas las noches cuando me levantaba sudando a las 3 a. m. para hacer shadowboxing delante del espejo mientras la gata me miraba con un ojo entrecerrado desde su cesta. Aquello no podía quedar así. Claro que no. Necesitaba secuestrar a alguien y obligarle a dibujar este tebeo.

ENTER LUIS BUSTOS

Conozco a Luis desde hace muchos, muchos años, tantos como para poder escribirlo en un texto móvil que se va deslizando hacia la lejanía sobre un fondo de paisaje espacial. Le conozco desde que correteaba con un chupete, un aro y un MacIntosh Performa debajo del brazo por la redacción de la revista U cuando todo esto que veis ahora tan sólo era campo. Le conozco desde antes de que fuera nombrado Marqués y ganara Eurovisión.

Luis y yo hicimos codo con codo la revista Volumen que publicara Christian Osuna todavía en el siglo pasado.

En resumen: Luis y yo nos conocemos.

Mucho.

He sido fan de su trabajo como dibujante desde las primeras páginas de Rayos y Centellas, aquel fantástico tebeo de superhéroes españoles en una realidad alternativa que dibujara sobre guión de David Muñoz.  A lo largo de estos siglos que hemos compartido, le he visto pasar por todo tipo de historietas, algunas de las cuales he disfrutado tanto como las aventuras de Zorgo, un cómico supervillano de la antigua escuela. Luis ha tenido siempre un talento desbordante, como dibujante y como diseñador, pero con los años ha ido atemperándolo y puliéndolo para sacarle cada vez más partido, y creo que en 2014 hemos visto lo mejor de él (¡hasta ahora!). Por un lado, la reedición de su novela gráfica Endurance (publicada originalmente en 2009), que narraba majestuosamente la epopeya ártica de la expedición Shackleton. Por otro, sus fantásticas colaboraciones en la revista Orgullo y satisfacción. Luis llevaba años dando pinceladas en El Jueves, pero de alguna forma parecía que lo había hecho tímidamente, o que no le habían dejado explotar con toda su personalidad y asentarse completamente. Casi siempre en colaboración con otros autores, sus trabajos para el semanario satírico me habían parecido un tanto indecisos. Él fue uno de los autores que abandonó la cabecera del grupo RBA el pasado mes de junio y se incorporó a la nueva revista digital independiente que, digámoslo ya y sin moderación, ha demostrado en este puñado de meses ser el acontecimiento más importante del cómic español en lo que va de siglo. En Orgullo y satisfacción, Luis se ha entregado a sus propios designios, y sin cortapisas ni vacilaciones ha practicado un humor monstruosamente exuberante heredero de la mejor tradición del Mad clásico, que además ocupa un espacio en el que nadie más compite hoy en día en el humor español. A pesar de lo mucho que conozco a Luis, debo decir que no me esperaba semejante caudal de risas y con tanto éxito en su nueva etapa. Ha superado mis expectativas.

Lo que sí me esperaba es que la guinda de este loco 2014 de bustoxmanía fuera un tebeazo impresionante, y por eso cuando anunció que había terminado el largamente postergado Versus estaba preparado para lo mejor. A pesar de lo cual, Versus me ha noqueado. Y aquí se acaban las metáforas cutres sobre el mundo del boxeo.



Versus es una historia muy breve y argumentalmente sencilla protagonizada por un boxeador veterano que libra sus últimos asaltos en el ring. A Luis le sirve para desencadenarse gráficamente con todo aquello que durante años ha ido aprendiendo sobre el cómic: cómo se dibuja, como se diseña, cómo se narra y cómo se vive. Especialmente esto último. Y lo que le ha salido es la obra de un visionario que por fin abre los ojos y nos cuenta lo que ve. La primera vez que lo leí me quedé sin aliento. Es uno de los grandes cómics de los últimos años, y que lo haya hecho alguien de quien soy amigo desde hace tanto tiempo es una bendición privada por la que siempre daré gracias.

Lo tenía delante de las narices, así que no pude evitar verlo. Ya que Manel no iba a dibujar ¡García!, jamás encontraría a alguien mejor para hacerlo que Luis Bustos. Un artista capaz de triunfar al mismo tiempo con el humor de Orgullo y satisfacción y con la acción violenta de Versus cubría todos los registros que exige ¡García! Y creedme cuando os digo que ¡García! es un tebeo muy exigente.

Que Luis y yo fuéramos amigos desde hace cerca de 20 años no podía ser obstáculo para que trabajásemos juntos.

De modo que lo consulté con Manel, y tras pagarle una cantidad que dejaremos sin nombrar pero que los lectores con más imaginación podrán adivinar fácilmente, éste nos dio su bendición. Concretamente, nos dijo: "Yo os bendigo, hijos míos".

Así que durante mi última visita a Madrid este verano, la gente de Luis habló con mi gente y concertamos un encuentro secreto en el Reino de Arganzuela. Allí, en una terraza del Paseo del Doctor Vallejo Nájera, hicimos un sacrificio de sangre y nos comimos una ración de ensaladilla rusa (no por ese orden) y cerramos el acuerdo con un apretón de manos, como los aventureros del Endurance, y sabiendo que aceptábamos más o menos las mismas condiciones por un trabajo mucho más duro.

Luego nos separamos, y a los cinco minutos Luis ya se estaba arrepintiendo (esto nunca me lo ha dicho), pero ya era demasiado tarde para echarse atrás. Los aspirantes a guionistas interesados en aprender técnicas para seducir e hipnotizar a dibujantes pueden ponerse en contacto conmigo para adquirir el Curso Básico de Técnicas de Manipulación de Artistas por sólo 19,95€.

Con Luis y yo firmemente comprometidos con este nuevo ¡García!, Astiberri respondió con su entusiasmo habitual a nuestra propuesta de recuperar el proyecto, y a partir de ahí ya vamos imparables, cuesta abajo y sin frenos. Nuestro miedo al hostiazo es inversamente proporcional a la dureza de nuestra cara.

Para quien le interesen los entresijos de cómo se producen los cómics (los míos, al menos), hay mucho que contar sobre este ¡García! El trabajo de reescritura del guión ha sido intenso, y en gran medida debido a la participación del propio Luis, que, como debía ser, ha hecho suyo el personaje y la historia. Las fases por las que ha pasado este concepto desde que se lo comentara a Astiberri hace más de una década hasta que llegue a vuestras manos dentro de unos meses dan para escribir una pequeña historia (bufa) del cómic español. Pero habrá tiempo para hablar de todo eso en los próximos meses. Ahora no quiero adelantar demasiado. Aún no es el momento. Baste con contaros que en el proceso de reconversión de La Obra ésta se ha desdoblado en dos volúmenes, cada uno de ellos de 1.500 páginas (puede que no recuerde bien el número ahora mismo), y que pretendemos sacar el primero para antes del verano y el segundo para el otoño. Luis ya está trabajando en ello, tiene un puñado de páginas acabadas y ha hecho completamente suyos los personajes y escenarios de la historia. Si su trabajo en Versus os ha impresionado, lo que está haciendo en ¡García! os va a dejar flipados. Si en algo he tenido suerte en la vida ha sido en el privilegio de poder trabajar con dibujantes tan buenos. En eso, y en nacer forofo del Real Madrid.

Así que ya lo sabéis, ¡García! vuelve, y vuelve repartiendo estopa. Iremos dando más pistas sobre este tebeo llamado a cambiar el Horizonte de las Manifestaciones Artísticas Contemporáneas en las próximas fechas. Ojalá os guste lo que os estamos preparando.

(Y por cierto, si alguno de los lectores de Mandorla se pregunta si ¡García! era este guión, le diré que no; ese guión pertenece a otra novela gráfica que ahora mismo está dibujando otro dibujante y de la que espero dar nuevas noticias en breve).

miércoles, 18 de junio de 2014

ESTO ES IMPORTANTÍSIMO


Hace hoy exactamente dos miércoles estaba en Bilbao asistiendo al extraordinario festival Letras y fútbol cuando me enteré de que el hito más estable del panorama del cómic español de la democracia, casi podríamos decir nuestra Casa Real de la historieta, saltaba por los aires. La consecuencia de la retirada de una portada sobre la abdicación de Juan Carlos I en El Jueves fue la dimisión de un nutrido grupo de dibujantes de la revista, entre ellos algunos de mis mejores amigos. Menciono esto porque no quiero que nadie dude de que, aunque ni me va ni me viene lo que pase en El Jueves, he sentido una implicación personal en lo que ha pasado a través de estos amigos, cuya situación extremadamente difícil no he dejado de tener muy en cuenta durante casi cada hora de estas dos últimas semanas.

No voy a relatar lo que todo el mundo sabe ya. En internet se puede encontrar abundante información al respecto. Si alguien busca un relato coherente con el que no perderse, recomiendo que lea este resumen de Gerardo Vilches en Entrecomics: RBA retira una portada de El Jueves sobre la abdicación real y varios dibujantes abandonan el semanario en respuesta. También hay una exhaustiva sinopsis repleta de citas y referencias a cargo de José Antonio Serrano en Guía del Cómic.

Tampoco voy a desahogarme con obviedades sobre la ruina que es España ahora mismo, un lugar donde personas honradas y trabajadoras se ven obligadas a renunciar a su empleo por mostrar una dignidad de la que están exentos los que nos gobiernan desde las instituciones políticas y económicas y desde la prensa que nos pastorea. No es lugar ni momento de eso. Es momento y lugar de regocijarse y de movilizarse. Movilizarse sin moverse del sillón sobre el que estamos sentados leyendo este post, se entiende.

Tenemos que regocijarnos porque los dibujantes que abandonaron El Jueves han realizado un esfuerzo inmenso para montar una revista completamente libre y autónoma en la que seguir ejerciendo su profesión: el humor, la sátira social y política. El periodismo, a fin de cuentas, aunque a muchos se les haya olvidado lo que esa palabra significa. Esa revista es Orgullo y satisfacción, se publica en formato digital y se pone a la venta hoy miércoles al precio mínimo de 1,50€.

¿Por qué digo precio mínimo? Porque Orgullo y satisfacción es algo más que una cuestión de principios. Es también una cuestión de supervivencia. Para muchos de los dibujantes que han abandonado El Jueves, éste era su único medio de subsistencia. Como autónomos que son, se han quedado sin sueldo, sin subsidio y sin protección alguna de la noche a la mañana. Y como profesionales del dibujo que son, han dedicado años a trabajar a cambio de tarifas muy modestas. No penséis que tienen un colchón en el banco. Lo que sí siguen teniendo son familias que alimentar e hipotecas que pagar. Orgullo y satisfacción es su finiquito, un puente tendido hacia el futuro, en el que espero no tarden en organizarse para lanzar una revista nueva y viable donde puedan seguir su profesión. Pero ahora necesitan nuestra ayuda para llegar hasta ahí. Orgullo y satisfacción vale mucho más que un euro y medio.

También me gustaría que todo el mundo tuviera claro que detrás de Orgullo y satisfacción no hay ningún grupo mediático, ningún inversor, ningún apoyo financiero. Son los propios dibujantes los que se han organizado y financiado el proyecto, que aprovecha la mínima estructura editorial preexistente de ¡Caramba!, una microeditorial de cómics fundada por uno de ellos hace apenas tres años. Es una publicación verdaderamente independiente, algo cuyo valor creo que todos estamos empezando a apreciar más cada día, sobre todo después de estas semanas de bombardeo propagandístico sobre las excelencias del Régimen que Franco nos dio en la figura de los Borbones. Es el momento de estirarse un poquito y demostrar con la cartera que creemos en todo lo que decimos en Twitter. Es el momento de comprar.

COMPRA ORGULLO Y SATISFACCIÓN

ADEMÁS: Los dibujantes de Orgullo y satisfacción llevan muchos años haciendo excelentes cómics, en El Jueves y fuera del mismo. Comprar esos cómics es más una forma de ayudarse a uno mismo que a ellos. Me permito hacer unas pocas sugerencias al lector curioso que pueda necesitar entretenimiento para las inminentes vacaciones estivales:

23 fotogramas por segundo, de Albert Monteys.
Ser un hombre: cómo y por qué, de Albert Monteys.
La industria de los sueños, de Paco Alcázar.
Reunión, de Manel Fontdevila.
Manual de instrucciones para libros de instrucciones, de Bernardo Vergara.
¡Escucha esto!, de Manuel Bartual.
Sexorama, de Manuel Bartual.
Sexorama. Donde caben dos, caben tres, de Manuel Bartual.
No os indignéis tanto, de Manel Fontdevila.
¡La crisis está siendo un éxito!, de Manel Fontdevila.
Profundamente anticlerical, de Manel Fontdevila.
¡Esto es importantísimo!, de Manel Fontdevila.
Daño gratuito, de Paco Alcázar.
Huracán de sensatez, de Paco Alcázar.
El mundo según Ptolomeo, de Bernardo Vergara.
Zorgo, de Luis Bustos.
Anunciado en TV, de Sergio Morán y José Luis Ágreda.

TODO LO IMPORTANTE YA ESTÁ DICHO. Pero si has llegado hasta aquí y eres lector habitual de Mandorla, no me resisto a dejar anotadas dos ideas que posiblemente tengan desarrollo en el futuro. Para los que seguimos y estudiamos el cómic español, creo que durante este par de semanas se han producido un par de hechos significativos que deberíamos recordar cuando hagamos historia de esta época. Por un lado, la escisión muy probablemente suponga la muerte efectiva de El Jueves, tras una agonía más o menos larga y dolorosa. Si esto fuera así, se estaría cerrando todo un capítulo de la historia del cómic español, porque El Jueves era la última superviviente de la época en que el cómic de prensa inundaba los kioscos. Representaba un modo de trabajar y un concepto de la profesión de historietista que ya sólo El Jueves mantiene y que se ha extinguido, probablemente para no volver. La segunda idea está relacionada con ésta, ya que precisamente la plataforma que han elegido los autores salientes de El Jueves para articular Orgullo y satisfacción es ¡Caramba!, una microeditorial fundada por Manuel Bartual y Alba Diethelm hace apenas tres años y que representa el modelo completamente opuesto al de la gran empresa al estilo RBA/El Jueves. Un modelo que, de hecho, ha sido frecuentemente denostado y menospreciado desde el propio mundillo del cómic tradicional que se aferra al sistema de El Jueves pensando que todo tiempo pasado fue mejor. Pero cabe preguntarse, ¿dónde estarían ahora los dibujantes exiliados si no existiera ¡Caramba! para darles voz? Aún más: ¿de qué oferta de humor crítico disfrutarían los lectores esta semana del traspaso de poderes de Juan Carlos a su hijo? Quizás a esto se refiriese el Borbón cuando dijo que había que dejar paso a una nueva generación. Todo está cambiando siempre, continuamente, pero sólo en ocasiones esos cambios se visibilizan ante nuestros ojos de una forma tan evidente. Tan revolucionaria, sí.

[Despedida a gritos desde el pasillo: no tengo palabras para expresar lo espectacular que fue el trato que recibimos en Bilbao; cuando os inviten allí... ¡dejadlo todo y salid corriendo!]

ACTUALIZACIÓN: Leído Orgullo y satisfacción, me he reído muchísimo. Tal vez sea por eso que dicen de que el hambre agudiza el ingenio, o porque los autores no han tenido tiempo de pensarlo demasiado y se han lanzado a tumba abierta sobre sus páginas, pero el nivel de esta revista es abrumador. Realmente han respondido a la ocasión dando lo mejor de sí mismos. Por otra parte, la revista funciona maravillosamente en el iPad, hasta el punto de que hacerme pensar que preferiría leer algo así en formato digital todas las semanas antes que en papel. Quizás Orgullo y satisfacción esté marcando un momento más histórico de lo que creemos y abra el camino de la viabilidad del cómic digital para el futuro.


De izquierda a derecha, Paco Alcázar, Manuel Bartual, Luis Bustos
y Olga Rodríguez. En pantalla: Pepe Colubi y Albert Monteys.

ACTUALIZACIÓN 2 · «ORGULLO Y SATISFACCIÓN» EN VIVO EN LAVAPIÉS: Ayer tuve ocasión de asistir a uno de los eventos en torno al cómic más peculiares y emocionantes que recuerdo. Uno de esos que te hace pensar «Me alegro de haber estado allí» porque olía a histórico. Si al mediodía se ponía a la venta Orgullo y satisfacción, apenas seis horas después se había organizado una improvisada presentación de la revista en el Teatro del Barrio, en Lavapiés. La presentación ofreció numerosas y significativas diferencias con lo que estamos acostumbrados a ver en las típicas presentaciones del mundo del cómic. Se celebró en un escenario que no pertenece al circuito de cómics, asistió un público muy numeroso que no es lector de cómics habitual y se difundió por streaming a través de eldiario.es, alcanzando así a un público aún mayor. Aún más significativa fue la calidez con la que el público arropó a los chicos de Orgullo y satisfacción, dedicándoles numerosas ovaciones llenas de cariño, algo que los normalmente solitarios dibujantes de cómics no están acostumbrados a recibir. Los tres autores presentes en persona -Manuel Bartual, Paco Alcázar y Luis Bustos- estuvieron muy simpáticos e inspirados, entre los lamentos de un Bartual en estado de alucinación después de «40 horas sin dormir» hasta las ocurrencias de un Paco Alcázar que demostró que, si las cosas van mal en el futuro, ellos siempre podrán ganarse la vida yendo de salón del cómic en salón del cómic y contando el numerito de la ruptura con El Jueves, al estilo de las viejas estrellas de Star Trek en las convenciones americanas. También hubo conexiones vía Skype con Albert Monteys y Pepe Colubi, primero, y con Bernardo Vergara, después. Todo ello conducido por la periodista Olga Rodríguez.

Durante el acto, ya se sabía que Orgullo y satisfacción había sido un éxito, superando las previsiones de sus organizadores. 17.000 ejemplares vendidos (que no hay que multiplicar por 1,5€, ya que muchos compradores pagaron más). Debido a este éxito, reinaba una atmósfera de incertidumbre y de excitación. Nadie sabe qué va a pasar ahora, pero la sensación es que se ha abierto una puerta y al otro lado está el futuro. Ésta es la primera vez que un cómic digital funciona de esta manera en España (bueno, de ésta o de cualquier otra), y más allá de todos los análisis que se quieran hacer sobre las circunstancias irrepetibles del fenómeno, Orgullo y satisfacción ha demostrado que ahí hay un negocio, si se sabe encontrar la manera de explotarlo y articularlo. Y ese negocio es el que tiene que reemplazar al antiguo y caduco negocio de la prensa de kiosco, de modo que más vale que los observadores de este episodio se lo tomen con la debida atención y rigor, porque su valor es histórico.

Pero ayer hubo otra cosa que me llamó la atención. El apoyo y la participación del público, sincero y entusiasta, mostraba que hay al menos una parte de la población que está harta de consignas oficiales y prensa institucional y que demanda rupturas en todos los órdenes de la vida social española, y entre ellos en los medios de comunicación y los productos informativos y culturales que consumimos. No cabe la menor duda de que uno de los motivos por los que Orgullo y satisfacción se ha ganado el apoyo de este público ha sido por lo que su acto tiene de ruptura. Ruptura con la gran empresa, ruptura con las consignas oficiales, ruptura con un sistema y un medio de vida que cada vez más se percibe como alienante y dañino para el ciudadano medio. Hay sed de nuevas propuestas, de propuestas auténticas e independientes que den respiro entre tanta tormenta mediática de las corporaciones internacionales. Creo que Orgullo y satisfacción no habría tenido el mismo apoyo si simplemente hubiera estado respaldado por otra editorial, por un competidor de RBA. Ser pequeño parece hoy una clara ventaja, y es difícil que no te venga a la cabeza la metáfora de los ágiles mamíferos que correteaban entre los descomunales dinosaurios durante el ocaso de estos. Creo que hay una parte del público que está muy necesitada de sentir que los nuestros toman la voz en la guerra de difusión de mensajes propagandísticos.

Todos los autores de cómics estamos embarcados en nuestra propia guerra continua, que es la de ampliar nuestro público, llegar a nuevos lectores. Tal vez ayer se escenificara de forma más evidente que nunca la necesidad de salir a buscar a ese nuevo público en nuevos espacios, acercándose a ellos con nuevas maneras y nuevos temas que les interesen e impliquen. Y ésta puede ser la lección más importante que nos ha dado esta semana un grupo de dibujantes que deberían sentirse henchidos de un merecidísimo Orgullo y Satisfacción.

[A las 10 de la mañana del día 19, 22 horas después de su salida a la venta, Manuel Bartual me confirma que las ventas ya han llegado a los 21.000 ejemplares, y siguen subiendo].

viernes, 22 de julio de 2011

LA NOCHE DEL MURCIÉLAGO


En 1998 publiqué un libro sobre Batman. Se titulaba La noche del murciélago. Hazañas, secretos y enemigos de Batman en cómic, cine y televisión, lo firmé como Trajano Bermúdez y salió en Camaleón Ediciones. Ahora he decidido rescatarlo en Mandorla, donde lo voy a ir publicando por entregas, cada lunes a las 12 de la mañana, a lo largo de 94 posts en los que lo he dividido. Me hace gracia la idea de republicar el libro en formato serial, tan adecuado para el propio personaje que lo protagoniza. Lo recupero tal cual apareció en su día, sin actualizaciones, sin enmiendas, sin ningún tipo de corrección, ni de estilo ni de contenido. Las omisiones y errores del original se mantienen en esta nueva vida digital, por tanto. He podido recuperar las ilustraciones originales gracias a Luis Bustos, quien lo maquetó en su día y que todavía las conservaba. No aparecerán todas las ilustraciones (el libro era más profuso), pero todas las que aparezcan, estaban en el libro. Eso sí, en blanco y negro, que es como aparecieron en su día. También me ha parecido gracioso conservar ese blanco y negro en el blog, hoy que estamos acostumbrados al color a raudales. Será uno de los elementos de distinción de las entradas de este libro. Para localizarlas todas cómodamente agrupadas, bastará con utilizar la etiqueta «La noche del murciélago» y así recuperar todos los posts correspondientes.

Nada más, ya saben, el próximo lunes, primera entrega de la vida (o las vidas) de Batman, a la misma bathora en este mismo batdorlacanal. Que ustedes lo disfruten.

martes, 28 de junio de 2011

EL FAN



Ya que estoy con Eddie Campbell, añado una nota personal que viene a cuento. Uno de los grandes privilegios de tener amigos dibujantes es que de vez en cuando te hacen regalos que sólo ellos te pueden hacer. Eso pasó hace poco, cuando un puñado de mis más queridos amigos se juntaron para regalarme una página original de Campbell. Se trata de una fantástica página autoconclusiva de Alec que me llegó dedicada desde las Antípodas. Pero eso era solo la mitad del regalo. La otra mitad era una versión de esa misma página realizada por mis colegas dibujantes, adaptando ligeramente las imágenes y la historia para encajar con el regalo. En la parte superior del post podéis ver la página de Campbell tal y como se publicó en la edición de Alec de Astiberri, en primer lugar, y su variante española, en segundo lugar. Podéis entreteneros intentando adivinar quién hizo cada viñeta. Gracias, Fer, Lau, Hélo; gracias, Eddie; gracias, Manolo, Manel, Ber, Javier, Luis, Pepo. ¡A ver cómo os superáis a la próxima!

martes, 22 de diciembre de 2009

MICROENTREVISTA: LUIS BUSTOS


Hace un par de días vi un interesante documental de 45 minutos sobre Osamu Tezuka rodado a principios de los 80, incluido en un DVD que acompaña al libro The Art of Osamu Tezuka.El documental me lo pasó Luis Bustos, que lo ha colgado completo en su blog para que se lo descargue quien quiera, vía megaupload. Luis ha publicado este año dos cómics excelentes de los que he hablado anteriormente: Zorgo 2 (Dibbuks) y Endurance (Planeta-DeAgostini). Éste último era su primera experiencia como guionista con una historia larga, y la presencia de Osamu Tezuka parecía percibirse como uno de los faros que habían guiado al dibujante madrileño-catalán en su peligrosa travesía. Todo esto me hizo pensar que sería interesante hacerle algunas preguntas a Luis Bustos sobre Osamu Tezuka, para entender en qué manera dialoga un dibujante español de ahora con un dibujante japonés clásico.

¿Cuándo descubriste a Tezuka?
Yo nunca he sido un gran lector de manga, aunque sí que me interesaban mucho ciertos autores, de Otomo a Takahashi. A Tezuka, como mucha gente, le pillé más tarde con Adolf. Cuando anteriormente había lidiado con algunos autores clásicos siempre había una barrera que me impedía disfrutar al 100% de sus obras, quizás por la distancia en el tiempo y un discurso a veces un tanto alejado de lo que en ese momento me interesaba... Pero ojo, con Tezuka fue diferente, aquello era de una modernidad pasmosa. Descubrí un tipo con unos recursos y una ambición desbordante, con un sentido del humor y el dramatismo (integrándolo en ocasiones en la misma página) que me fascinaba, así como el juego moral al que sometía a los protagonistas. Es cierto que Adolf fue de una de sus últimas obras pero rastreando en las anteriores, todos esos elementos ya estaban presentes.

¿Qué influencia crees que ha tenido Tezuka sobre tu trabajo?
Sobre todo el deseo de lanzarme a dibujar algo más ambicioso, de atreverme por primera vez a escribir y dibujar una novela gráfica de casi 200 páginas. Por que a mí, aún moviéndome por el campo del humor, el género de la aventura dramática siempre me había gustado. Con Tezuka (y con Gallardo) descubrí que un estilo cartoon en el dibujo no tiene por que impedirte contar cosas "grandes y serias". De hecho, ese elemento cómico, del que gustaba tanto Tezuka, me parece uno de sus aciertos más importantes. Ese choque entre lo ligero y lo tremebundo, a veces de una viñeta a otra, me descoloca muy agradablemente. Empatizas con los protagonistas, te implicas y luego, casi sin esperarlo, sueltas un mazazo que amplifica el resultado.

¿Cuál es tu obra favorita de Tezuka?
Aunque empecé con "Adolf", me quedo sin lugar a dudas con Fénix y en especial el relato de "El Futuro". Es una historia apocalíptica que habla sobre el fin de la humanidad, la soledad y el deseo de supervivencia que se transforma inesperadamente en un discurso metafísico valiente y apabullante. Es ahí cuando me di cuenta de la grandeza de Tezuka. Sus historias parecían no terminar nunca y no por un recurso de exprimir o alargar el relato innecesariamente por cuestiones comerciales. Creo que Tezuka era animista con cierto interés por el budismo y eso se nota. La mayoría de autores occidentales, influidos por el cristianismo, tendemos a crear historias autoconclusivas y en menor o mayor medida tendemos a finalizar el relato con alguna especie de mensaje moral y a encajar los personajes en ciertos roles que obedecen a patrones estereotipados (y ojo, no tiene por qué ser malo, ¿eh?). En el caso de Tezuka, sus "actores" parecen vivir, son ambiguos y muy poco etiquetables. Sus historias son caminos que desconoces el destino, pero sabes que el viaje habrá merecido la pena. Para Tezuka, como para los budistas, la vida no tiene fin, es una rueda de circunstancias que no sabes dónde te llevará.

¿Qué es lo que más te impresionó del documental?
Aparte del "pinopuente" del final, ja, ja... la humildad y humanidad que desprendía. Una persona de su posición, que no tenía nada más que demostrar a nadie por que ya era un "dios" en la historia del cómic, seguía trabajando horas y horas, entregando puntualmente decenas de páginas y siempre con una sonrisa en la cara. Sí, a veces una sonrisa triste, por que era consciente del papel que jugaba en la industria y el camino que había tomado ya era irreversible.

La presencia de Tezuka en Endurance parece apreciarse en el diseño de página, tal vez también en la ambición narrativa. ¿Y en Zorgo?
Zorgo es diferente, aunque hay algún elemento común. Quizás especialmente en algunos diseños de página, en los que por aquel entonces empezaba a experimentar. Suena como muy serio, pero no lo es, disfrutaba con "retorcer" las viñetas, no había un discurso "artístico", sólo ganas de aprender el dificil arte de hacer un gag de una página y que resultase divertido (¡gracias, Bernardo Vergara!).

¿Tezuka, Kirby, Gallardo?
Ja, ja, ja...¿debo elegir? ¡No puedo! Todos me han aportado cosas increíbles... Tezuka, esa ambición y la posibilidad de perder el miedo a enfrentarse a retos sofisticados, además con él me he reencontrado con el blanco y negro en el dibujo. De Kirby, su trazo poderoso, su vitalidad, la extraordinaria capacidad para crear su propio mundo con sus reglas, y por supuesto, ¡los puntos gordotes de energía, oiga! De Gallardo, la gracia natural de su trazo y su humor, el talento para mezclar elementos dispares de la cultura pop y crear algo con cara y ojos.
Hay otros semidioses, pero estos son mi panteón particular, ja, ja...

[El retrato de Tezuka que ilustra esta entrada es, por supuesto, cortesía de Luis Bustos].

viernes, 4 de diciembre de 2009

HUMORISTAS

Me he leído consecutivamente dos tebeos de dos amigos humoristas y la verdad es que me he reído mucho con los dos.
El primero es El mundo según Ptolomeo (Diábolo, 2009), un álbum de Bernardo Vergara que recopila montones de historietas de lo más heterogéneas publicadas previamente en El Jueves y El Heraldo de Aragón, entre otros sitios. En El mundo según Ptolomeo hay de todo, pero sobre todo hay lo que solemos llamar humor de actualidad, y aún más, de un tipo de actualidad "intemporal" que más o menos es cíclica o permanente, que siempre forma parte de nuestro paisaje social. Vamos, que nunca deja de ser actualidad: la iglesia, el coche, el cine, el rey, El Señor de los Anillos... Las páginas han sido realizadas a lo largo de mucho tiempo, pero el tono es bastante regular; ni en dibujo y color (donde a Bernardo le ayuda Carmen Recreo) ni en guiones se aprecia desnivel entre las historietas más antiguas y las más recientes. Esa evolución sí era fácil notarla en obras anteriores de Bernardo, como Manual de instrucciones para libros de instrucciones (Astiberri, 2002) o Urbano: mi colega invita (Astiberri, 2003), lo cual me imagino que significa que el autor está ya muy maduro y en pleno dominio de sus facultades. Para mí, éste es el mejor Bernardo Vergara, el más inspirado y que se muestra más en su salsa, sacando chiste tras chiste de la materia que llena los telediarios, es decir, de la información compartida entre todos nosotros. Porque Bernardo, digámoslo ya, no es realmente un crítico social, sino un crítico de los medios. Su tradición es formalmente la de Bruguera, pero espiritualmente está más cerca de Mad. El mundo según Ptolomeo es un libro de humor "general" que encantaría a cualquier lector "general" que no suela leer cómics, ahora sólo falta esperar que Diábolo sepa hacerlo llegar hasta ese lector.
El segundo libro es Zorgo 2 (Dibbuks, 2009) de Luis Bustos, que no se parece en nada a lo de Bernardo salvo en que la mayoría de sus páginas también tienen su origen en El Jueves (la editorial, no la revista) y en que ambos dan mucha risa. Por lo demás, el libro de Luis parece muy ligero después de emerger de la increíble densidad del de Bernardo (atención, compradores de El mundo según Ptolomeo, sabed que las 80 páginas que os lleváis a casa equivalen aproximadamente a 350 de cualquier otro tipo de cómic... no se lee en un rato tonto), y Luis no es un observador de la realidad como Bernardo. Más bien todo lo contrario, lo suyo es inventarse una realidad singular que podríamos denominar a veces de pop cazurro o chic castizo. Zorgo nació como serie juvenil en la revista Mister K, y Dibbuks ha recopilado en dos volúmenes todo el material que se publicó allí (más algunas páginas añadidas que han ido apareciendo en El Manglar, si no me equivoco). Aunque el humor de Zorgo -un supervillano de opereta, "azote de la democracia, mariscal del terror, amado y temido a días alternos"- es lo bastante blanco como para que lo puedan leer los críos, la verdad es que la sofisticación de la que hace gala Luis lo convierte en una lectura la mar de entretenida para los mayores también. Bustos siempre se ha confesado un admirador de Gallardo, y se nota, pero la soltura con la que maneja aquí los discursos desopilantes ha hecho que me recuerde más de una vez y más de dos al Manel Fontdevila más desbocado. Zorgo merecía haber tenido más suerte. En otro país se habría convertido en una franquicia con derivados de animación y muñequitos, pero aquí estamos para lo que estamos. Sospecho que hay muchos lectores que han descubierto por vez primera a Luis Bustos como el autor serio y épico de ese novelón gráfico de aventuras clásicas que es Endurance (Planeta-DeAgostini, 2009). Espero que Zorgo también llegue a sus manos para que descubran el verdadero rostro de Luis: cuando se les pase el soponcio, se van a tronchar.
Qué curioso mercado tenemos en España. Salen dos libros nacidos por impulso de una industria comercial pero materializados finalmente por editoriales minoritarias. El contenido de ambos no sólo es excelente, sino de lo más interesante para el gran público. Y sin embargo, tanto Ptolomeo como Zorgo podrían acabar siendo lectura exclusiva de aficionados muy cafeteros. Ah, pero me había prometido no meterme en grandes reflexiones en este post...

lunes, 16 de noviembre de 2009

VOLUMEN


(Las dos portadas de Alex Ross en Volumen 1 nº 1)

Supongo que era de esperar, pero a mí me ha sorprendido la noticia de que The Comics Journal abandona su formato tradicional de revista para pasarse a internet y reconvertirse en una especie de libro de lujo de periodicidad semestral (o algo así). Uno se acostumbra a que haya ciertas cosas ahí durante toda su vida, y piensa que van a seguir siempre, sin más, porque sí, por inercia. Pero la existencia mensual del Comics Journal siempre ha sido un milagro que se ha prolongado demasiado. Y ya sabemos que los nuevos tiempos digitales amenazan al papel, a nuestro querido papel.

Lo del Journal me ha hecho recordar algo en lo que caí hace unas semanas, cuando estuve en el programa de radio de Christian Osuna. Hace ya diez años que Christian, Luis Bustos y yo, junto con un equipo de colaboradores, fundamos la revista mensual de información sobre cómic Volumen. En realidad, el título de la revista era Guía mensual del cómic, pero decidimos que utilizaríamos como cabecera la palabra Volumen, ya que decidimos articularla por volúmenes anuales. Al terminar cada año, se emprendería un volumen nuevo con su propia numeración.

(Portada de Pepo Pérez para Volumen 1 nº 9)

Christian editaba Volumen -producción, publicidad, distribución, mil jaleos-, Luis se ocupaba de darle un aspecto magnífico con el diseño y la maquetación, y yo dirigía la revista, que en el editorial del número 1 declaraba su "vocación abierta, plural y accesible, donde tengan cabida todos los tebeos que se publican: lo mismo superhéroes que alternativos en blanco y negro, lo mismo álbumes franceses que tomos de manga, lo mismo autores españoles que extranjeros". Y cuando decíamos todo, no queríamos decir casi todo, sino todo-todito-todo. En "El Centinela", el cuadernillo central de reseñas, dábamos cuenta de cada título que se publicaba en nuestro país, salvo error u omisión. La de reseñas de Spawn, Xena, Wildcore y muchos títulos infumables de Image que tan en auge estaban por entonces que se tragó mi álter ego Trajano Bermúdez...
(Magneto, la tira de Gallardo, en Volumen 1 nº 1)

El gran capital de Volumen era su equipo de colaboradores. Si digo que eran fantásticos, sonará a tópico, así que mencionaré algunos nombres (sólo algunos, por no alargarme) para que cualquiera que haya seguido el mundo del cómic en la última década compruebe por sí mismo que, en efecto, eran fantásticos y además siguen siéndolo: J. Edén, Eduardo García Sánchez, Antoni Guiral, José María Méndez, David Muñoz, Óscar Palmer, Eduardo de Salazar, José Antonio Serrano, Enrique Bonet, Francisco Naranjo, Yexus, Álvaro Pons, Pepo Pérez, Manuel Bartual, Pepe Gálvez... Siempre insistí en que contáramos con entrevistas originales con autores que estuvieran de actualidad, y pudimos hacerlo gracias sobre todo al trabajo incansable de Óscar Palmer y de Yexus. Óscar entrevistó a Miguel Ángel Martín, Charles Burns, Ralf König, Carlos Giménez, Santiago Sequeiros, Paul Grist y Eddie Campbell. Yexus, a Ramón F. Bachs, Sergio Córdoba, Manel Fontdevila y Albert Monteys y Daniel Torres. Algunas de las entrevistas que realizaron otros colaboradores fueron las de John Romita Jr. (Ray Mescallado) y Lewis Trondheim (servidora).

Los colaboradores de Volumen no fueron sólo los redactores y periodistas que aportaron sus textos, reseñas, noticias y entrevistas, sino también los dibujantes que entregaron sus historietas. Gallardo publicaba una tira patrocinada por la librería madrileña Elektra, y Sergio Córdoba y Bernardo Vergara hacían "En el espacio interior" y "Los Retractilados", respectivamente. Además, unos cuantos dibujantes nos regalaron portadas originales: Bachs, Sergio Córdoba, Sequeiros, Manel y Monteys, Pepo Pérez... Lo de la portada fue una de las originalidades de Volumen. Desde el número 1, en cada entrega teníamos dos portadas. La cosa surgió un poco por casualidad. Para el primer número, que llevaba como reportaje principal un artículo sobre los sesenta años de Batman, queríamos utilizar una ilustración de Alex Ross para No Man's Land. Pero Ross había hecho toda una secuencia a partir de la misma ilustración, y no nos decidíamos por cuál elegir, de modo que al final nos quedamos con dos. Mucha gente no se dio cuenta de que el número 1 de Volumen tenía dos portadas diferentes, pero a partir del segundo eso resultó evidente: Predicador-Bachs, Agujero negro-Star Wars, Sergio Córdoba-Jack Kirby o John Romita Jr.-Carlos Giménez fueron las alternativas que planteamos los meses siguientes.

(Los Retractilados, de Bernardo Vergara, y En el espacio interior, de Sergio Córdoba, en Volumen 1 nº 7)

Volumen 1, número 1, salió a la venta en abril de 1999. Tenía 32 páginas de tripas a color y costaba 275 pesetas. En el número 3, ya habíamos aumentado a 48 páginas. Mi ritmo de vida durante aquellos meses era de locos. Al mismo tiempo, seguía co-dirigiendo con David Muñoz la revista U, que era bimestral y más sesuda (algún día hablaremos de ella) y a pesar de eso, en realidad me ganaba la vida traduciendo. Así no podía durar mucho, de modo que dejé la dirección de Volumen con el número 1 del Volumen 2, en enero de 2000, después de haber completado 10 números. Óscar Palmer, que sin duda había sido el colaborador más importante de la revista, se hizo cargo de la dirección durante cuatro números más, y finalmente el propio Christian editó los dos últimos. Volumen 2 nº 8, la entrega final, se publicaba en septiembre de 2000.

(Portada de Manel Fontdevila y Albert Monteys para Volumen 1 nº 8)

Repasar aquellos números de Volumen es curioso, porque uno se topa con temas recurrentes. Hace diez años, Spiderman "renacía" con nuevos títulos, nuevos autores y un nuevo concepto para darle definitivamente el impulso que llevaba años necesitando; hace diez años, Carlos Giménez "volvía"; hace diez años, el cómic español "se hundía", en aquel caso en la línea Laberinto de Planeta-DeAgostini; hace diez años, Expocómic no levantaba cabeza y era el patito feo de los salones del cómic españoles, pero confiábamos en que fuera mejorando en próximas ediciones...

Aunque, por supuesto, no todo es recurrente. Hace diez años, cuando salía Volumen, también salía U y, por supuesto, Dolmen. Y Nemo, y Yellow Kid, y Dentro de la viñeta, y Trama y no sé cuántas más. Menos el infantigable Dolmen, todas las revistas se extinguieron cuando se les acabó el impulso a sus equipos redaccionales. El ciclo de sucesión generacional en la crítica sobre cómic en España era considerado por entonces algo casi natural. Antes habían estado los Bang, los Tribulete, los Krazy Comics, los Slumberland, y después de nuestros Volumen y nuestros U, vendrían otros.

Pero no vinieron.

Resulta que nunca se ha hablado tanto en los medios sobre cómic como ahora, nunca han tenido una presencia tan continua en los suplementos culturales y las universidades, nunca han conseguido implantarse con tanta fuerza en las librerías generales como hoy. Nunca se han publicado tantos títulos diversos, probablemente. Y no hay ni una sola revista (aparte de Dolmen) que oriente un poco entre tanto título a tanto lector nuevo.

¿Qué ha pasado?

¿Dónde están los que tenían que venir después?

Y por favor, que no me digan que en los blogs, porque yo también tengo un blog. Y no es lo mismo.

jueves, 1 de octubre de 2009

LA GRAN AVENTURA




Tengo la sensación de que cada vez se publican más tebeos españoles que me interesan de verdad. Aunque el retraso endémico nacional que sufrimos en todas las áreas también se extiende a las viñetas, poco a poco vamos recuperando el terreno perdido y empezamos a presentar títulos que entrarían en nuestras listas de "los mejores tebeos del año", y no, como hasta hace poco era frecuente, de "los mejores tebeos nacionales del año". Voy a comentar tres de los cómics españoles que más me han gustado de los que he leído durante los últimos meses (sobre el cuarto ya escribí hace algunas fechas) y voy a hacerlo sin muletas, porque me han gustado tanto como cualquier tebeo extranjero que haya leído.

Endurance (Planeta DeAgostini, 2009), de Luis Bustos, es una novela gráfica en blanco y negro que pertenece a la nueva incursión de la gran editorial barcelonesa en la edición de cómics de producción propia, como el Héroes del espacio que hemos firmado Javier Peinado y yo. Conozco a Luis desde hace muchos años -hemos compartido fatigas en U, Volumen y Más libros, entre otras- y, a pesar de eso, este libro me ha sorprendido. Luis es un dibujante de un talento enorme que había demostrado gran facilidad para el humor en tramos cortos. Una de las mejores muestras de sus habilidades cómicas se puede encontrar en Zorgo, una serie protagonizada por un patoso supervillano y su ayudante Manolito, que se publicó originalmente en la revista juvenil Mister K, de El Jueves, y de la que Dibbuks ha sacado un álbum recopilatorio de lo más recomendable (y el segundo está al caer, sumando páginas que ahora se publican en la revista El Manglar).

Pero entre montar un gag de una página y levantar una novela gráfica de casi 200 hay la misma diferencia que entre hacer una caseta en el árbol y construir las pirámides de Egipto. Sí, lo uno y lo otro es hacer tebeos, pero son cosas muy distintas, y cada una requiere su sensibilidad. A pesar de sus años de experiencia, Luis era un novato en el tipo de trabajo que requería Endurance.

Él mismo ha declarado que la inspiración le vino al visitar una exposición itinerante sobre la expedición a la Antártida de Ernest Shackleton en 1914, que ha recorrido varias ciudades españolas durante el último año. La expedición forma parte de la mitología de la gran aventura, a la que sirve de epílogo. La labor pedía más un tratamiento épico que la caricatura fácil que era el sello de Bustos.

Luis ha respondido al desafío acudiendo a dos fuentes de inspiración clásicas, pero con las que se sentía cómodo: Kirby y Tezuka. Ahí es nada. Palabras mayores y riesgo evidente, pues los astros de tal tamaño a menudo tienen el peligro de atraer con una fuerza de gravedad tan potente que hacen que sus satélites se estrellen en el desierto de la imitación. Luis salva el peligro porque tiene interiorizados de una forma tan natural a ambos maestros que no necesita imitarlos: simplemente los incorpora a su propia personalidad. De Kirby lo más evidente es el volumen ciclópeo de sus personajes, el peso que tienen y que los convierte en piedras capaces de resistir la erosión de los vientos árticos. De Tezuka está un diseño de página amorfo y dúctil, y el descaro para contar sucesos grandes a lo grande. De ambos maestros llega a Endurance esa capacidad para acometer la empresa sin timidez, para dejarse arrastrar por lo enorme y lo arrollador y lo brutal sin pedir disculpas. Y esto es muy importante para hacer grande a Endurance, porque Endurance no triunfa por ser un trabajo fino, sino por ser un trabajo osado.

La potencia de Endurance no llega del guión, que podríamos considerar casi parco y amorfo, sino de la puesta en página y del dibujo. La primera tiene una modernidad clásica; es decir, es rompedora y juguetona al estilo de las páginas innovadoras de los años 70 -como las del mismo Tezuka- más que al estilo de ahora mismo. Si en la historia lo importante no son los personajes, sino el ambiente, el entorno sobrecogedor, en el tebeo ese entorno sobrecogedor es la página y las viñetas cambiantes y amenazadoras. De un simple vistazo, comprendemos que para los pequeños personajes que transitan por ellas, negociar el camino a través de esas viñetas ariscas, oblicuas, ondulantes y disueltas es una verdadera aventura gráfica. Si los personajes no se pierden y naufragan en ese temporal de viñetas embravecidas es porque son personajes muy sólidos, y me refiero a muy sólidamente dibujados. Creo que he visto todo lo que ha dibujado Luis Bustos en su carrera, y esto es lo mejor que ha dibujado nunca. Y es la cualidad inherente al dibujo la que confiere a los personajes un valor que un guión meticulosamente convencional nunca habría podido darles.

Finalmente, al terminar el libro no sé si habré aprendido mucho sobre la expedición de Shackleton, pero sí tengo la sensación de haber vivido una experiencia intensa, más intensa cuanto más desesperada es la situación de los expedicionarios, y sé que no es fácil transmitir eso hasta la página final, y sé que es muy difícil transmitir toda ese energía y desesperación a través de cuatro trazos de tinta (bueno, y unas tramas grises excepcionalmente aplicadas). Es muy difícil hacer un tebeo que resulte tan abrumadoramente físico. Y Luis lo ha logrado como lo lograban los grandes, como Kirby o Tezuka.

El día 9 de octubre hay una sesión de firmas de Endurance en Universal (Barcelona).



Es inevitable terminar esta entrada citando esta canción del grupo favorito de todos los tiempos de Luis, que imagino le habrá amenizado las largas horas dedicadas a dibujar esta novela gráfica: