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jueves, 21 de julio de 2011

EL CONGRESO DE LOS ANIMALES


He hablado en otras ocasiones de Jim Woodring en Mandorla, de modo que no quiero extenderme demasiado en este post. Pero no puedo dejar pasar sin un comentario su última novela gráfica, The Congress of the Animals (Fantagraphics, 2011). Temo haber gastado todos los superlativos en la producción anterior de Woodring, y encontrarme ahora con el problema de que The Congress of the Animals supera a todo lo que ha hecho antes, y ya no me quedan palabras para calificarlo. En cierta manera, es lo mismo que se encuentra en Frank y en Weathercraft, pero en cierta manera, también, es la odisea suprema de sus personajes, ahora enzarzados no solo en un eterno viaje al confín de la fantasía, sino también en la parodia de su regreso a casa, a la familia y a la normalidad. No he utilizado la palabra «odisea» por casualidad. Deslumbrante en su ambición de artista moderno y en su devoción de artesano medieval, Jim Woodring demuestra que su talento es un manantial inagotable que alimenta un río fantástico más caudaloso cada año que pasa. Y ya se sabe que los ríos van a dar al papel.

Jim Woodring en Mandorla:

viernes, 4 de junio de 2010

UN MUNDO RARO

Pasar del panorama infantil de Al final a la odisea masoquista de Weathercraft (Fantagraphics, 2010), de Jim Woodring, resulta casi natural. Woodring y Brieva son maestros del dibujo orgánico y cerrado, de la viñeta clausurada, la textura rayada y la figuración carnosa. Woodring es uno de los pocos historietistas norteamericanos contemporáneos que, si no es un auténtico genio, cerca está de serlo. Precursor del cómic alternativo de los 80, precursor del surrealismo pop y precursor del cómic artístico de última hornada, se ha mantenido en un territorio propio y muy definido donde la palabra «surrealismo» no da licencia para tirar por la calle de enmedio, sino que por el contrario significa practicar una disciplina que abre un riguroso camino de exploración de la propia psique. En Woodring todo es extremadamente coherente y sólido, y diría incluso que es uno de los historietistas más realistas de los últimos años. Otra cosa es que queramos tantear el verdadero significado de ese realismo, porque, al fin y al cabo, ¿quién querría entender lo que puede ocultarse en las peripecias de un cerdo-hombre que es continuamente torturado por bufones rizomáticos hasta que alcanza la conciencia y la dignidad humanas para acabar perdiéndola siempre al final, indefectiblemente, y así caer en una humillación mayor que la que sufría cuando empezó?

Woodring no es muy conocido en España, pero su obra está al alcance de todo el mundo, porque no utiliza palabras, y su narración es clara y límpida. Este Weathercraft es una puerta de entrada a su trabajo tan brillante como cualquiera de sus títulos anteriores.