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domingo, 10 de julio de 2011

HONESTIDAD BRUTAL


Mientras leía Sin título (2008-2011) (De Ponent, 2011), de Rayco Pulido, tenía la impresión de que su autor había querido hacer una historia como Dios manda (que diría nuestro próximo presidente del gobierno), le había salido un desastre y en lugar de tirarla definitivamente a la papelera, había querido exponer los despojos y las razones para todo aquello. Porque, al fin y al cabo, llegados a cierto punto, eso es lo que verdaderamente importa, no tanto lo que hemos hecho, sino por qué lo hemos hecho.

La razón por la que «Pie de trinchera», que hace aquí la misma función que hacía «El ladrón de orquídeas» en Adaptation (2002), la película de Spike Jonze-Charlie Kaufman, es un desastre es porque las viejas historias ya no sirven. Rayco ya no cree en eso, y lo puede decir en alto en esta obra porque lo ha probado con honestidad brutal y se ha dado cuenta de que no. «Pie de trinchera» es mentira, no realidad, y llega un punto en que las mentiras morales consensuadas por el mercado y la sociedad ya no sirven de nada. La mentira de «Pie de trinchera» se sustenta en una mentira aún mayor, la mentira del estéril analista de guiones. El perro del hortelano, que ni come, ni deja comer. Es una gran mentira, una mentira muy bien teorizada. Como todas. Alrededor del eje dibujo-fotografía gira toda la dinámica de Sin título, que pone de relieve la violencia a la que sometemos las convenciones cuando dejamos de jugar al juego.

Debo decir que simpatizo con esta postura de Rayco. En el siglo XVII, cuando admiraban un cuadro, decían que «era verdad, no pintura», pero en siglo XXI la única forma de llegar a la verdad es a través de la profunda sinceridad del engaño. Es decir, las reglas del ilusionismo ya no sirven. Ahora, la verdad es poner los mecanismos de la ficción en primer término. Es más realista Chris Ware que Alex Ross. Chris Ware es verdad, no pintura.

Yo saludo a Rayco por haber publicado esta novela gráfica. Hay que tenerlos muy grandes o estar muy loco para exponerse con tal desvergüenza en público, y no es algo a lo que estemos acostumbrados en España, un país donde Justin Green, Joe Matt o Eddie Campbell serían apedreados antes de que pudieran poner el pie en la calle, si fueran de aquí (a los extranjeros ya se sabe que les permitimos todo). Siento curiosidad por saber qué va a hacer Rayco después de este exorcismo público. Tal vez el arco de Abel, el protagonista de «Pie de trinchera», no esté tan claro y definido como le gustaría al analista, pero sin duda el dibujante que acaba el libro es mucho más libre que el que lo inicia.

Cómo ser Rayco Pulido: Nunca trabajes solo.

Creo que esta entrada está de alguna manera relacionada con estas otras: