viernes, 31 de diciembre de 2010

TEMAS DE CONVERSACIÓN

El caso es que llevo dos días con la casa patas arriba. Mientras estábamos en México tuvimos una inundación y a nuestro regreso ha habido que cambiar todo el suelo y pintar las paredes. No es algo que os recomiende hacer si tenéis la casa llena de estanterías y las estanterías repletas de libros. Sólo os servirá para descubrir cuántos de esos títulos «imprescidibles» tiraríais con gusto por la ventana.

Pero en fin, sobre ese tema mejor cuanto menos se hable, mejor. A lo que iba. Poco me imaginaba yo que los cómics podrían incorporarse a ese brumoso territorio conocido como los «temas de conversación» que puedo compartir con los obreros de la construcción. O sea, cuando al jefe de los carpinteros le llaman al móvil y suena el himno del Madrid, me puedo imaginar que tarde o temprano acabemos hablando de Mourinho y Benzema, pero cuando me dice que el otro día ha visto en las noticias que hay una española dibujando para Marvel, siento una extraña sensación de irrealidad. Su ayudante se apunta añadiendo que a él le molan más los antihéroes, como el Punisher y Watchmen, y acabamos repasando Dragon Ball y Naruto, que son los favoritos de los hijos del jefe, y discutiendo sobre los valores intergeneracionales de Mortadelo y Filemón. Al final, se llevan un taco de enorme de tebeos de superhéroes de los que necesitaba desprenderme.

Al día siguiente, los pintores se llevan algunos tomos de El Jueves que me sobraban.

A mí me sigue pareciendo todo muy raro. Estas cosas no pasaban hace veinte años.

martes, 28 de diciembre de 2010

OJALÁ FUERA UNA INOCENTADA


¿Pero qué es esto? Y aún diría más: ¿pero qué coño es esto?

Ah, sí, la magnífica, restaurada y actualizada edición de Roberto Alcázar y Pedrín 2011. Lo mismo de siempre, pero en glorioso PhotoColor, para que el público moderno lo entienda mejor en toda su grandeza.

¿Hasta cuándo vamos a tener que seguir tragando con estas mierdas? ¿Hasta cuándo van a seguir subeditores de subeditores alejados en mil grados de los editores y autores originales ordeñando cadáveres muertos hace décadas, como si todavía fueran productos frescos y rentables que se venden en los kioskos de 1955? ¿He oído por ahí que el cómic ya está reconocido y respetado como arte?

No, esto tampoco es una inocentada, aunque me lo haya comprado hoy.

Iba a escanear más páginas de muestra, pero para qué perder el tiempo. Con ésta me basta. Me encantan especialmente los brillitos del papel en la última viñeta.

Puestos a elegir, prefiero el monocromo rojo (véase entrada anterior).

Más batallitas sobre colorines: Pepo Pérez en Es Muy de Cómic.

NO ES UNA INOCENTADA


Aunque lo parezca. No, no es una inocentada, es un Spiderman griego que me regaló ayer un amigo. El ejemplar es de 1984 (o eso parece) y, aparte de lo más obvio (que los textos están en griego) lo más llamativo del tebeo es que alterna dos páginas en blanco y negro con dos páginas en color. Y digo bien: en color, no en colores, ya que son páginas en «escala de rojos», algo que recuerdo como una de las experiencias cromáticas más extrañas que me hicieron vivir los tebeos de Bruguera en los años setenta. Está claro que esta práctica fue internacional y que los editores cutres utilizaban las posibilidades de la tecnología de impresión del momento para ahorrarse unos dracmas y seguir pudiendo decir que ellos imprimían «a color», sin pensar en el desconcierto que le producía a cualquier chaval la sensación de que alguien se había olvidado de colorear algunas páginas, quién sabe por qué.



El tebeo, por cierto, incluye una historieta de Spiderman de Ditko, una del Capitán América de Zeck y otra de Shang-Chi dibujada por un Gene Day seudo-Gulacy que, no hace falta decir, es la que produce efectos psicodélicos más desconcertantes con su paso al monocromismo discontinuo.


Si ésta fuera la edición de Spiderman que me tocara tragarme hoy en día, echaría pestes, pero mirándola con la nostalgia de la niñez y con los ojos del que estudia las formas de edición del pasado, hasta me hace gracia. Siempre he sentido cierta debilidad por esas páginas enrojecidas. Pero, afortunadamente, hoy vivimos otros tiempos y gozamos de otras ediciones, mucho más respetuosas con los cómics de nuestra noble tradición popular. Hoy en día, en las condiciones actuales, nadie se atrevería a manipular de forma tan burda una historieta alterándole los colores con tan poco respeto hacia la obra original.

¿Verdad?

jueves, 23 de diciembre de 2010

EL INVIERNO DE BRUGUERA

Calle Jaime el Conquistador, Madrid.

domingo, 19 de diciembre de 2010

ENCUENTRO EN LA BIBLIOTECA

Guillermo Velasco, coordinador de los Talleres de Cómic en las Bibliotecas Públicas Municipales del Ayuntamiento de Madrid, de la Asociación Fábula, ha tenido la amabilidad de invitarme a participar en un encuentro de autores de cómic que se celebrará mañana lunes, día 20, en la Biblioteca Pablo Neruda, en Ciudad Lineal (calle Ascao, 4). Allí estaré a partir de las 18 horas, intentando aprender un poco de Felipe Hernández Cava, Juan Díaz Canales y Javier Olivares, los otros participantes en la reunión con el público. Si algún lector de Mandorla se pasa por allí, que me diga hola. Es gratis.

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿POR DÓNDE EMPIEZO?


Tengo lectura para el fin de semana.

jueves, 16 de diciembre de 2010

miércoles, 15 de diciembre de 2010

martes, 14 de diciembre de 2010

VIÑETAS MEXICANAS

Hace unos meses me pidieron una historieta para la revista de música Indie Rocks! En un pispas hice una cosita con el gran Javier Olivares. La historieta aún no se ha publicado, y si la tuviera que escribir hoy, sería completamente distinta, porque cuando uno se va de México no es el mismo que cuando llegó. Pero sea como sea, aquí queda publicada, como recuerdo de mis impresiones de los primeros días y como broche de los últimos.

PISTAS


Creo que ya he dejado algunas pistas sobre cómo leer cómic mexicano, pero, ¿qué leer sobre cómic mexicano? ¿Cuáles son los títulos más recomendables para acercarse a la historia y la teoría de las viñetas en este país?

Probablemente la obra más importante sobre cómic mexicano sea Puros cuentos: La historia de la historieta en México, un monumental trabajo de Armando Bartra y Juan Manuel Aurrecoechea del que han aparecido tres volúmenes publicados por Grijalbo en 1988, 1992 y 1994. Se supone que la obra sigue abierta y faltaría un cuarto volumen que abarcaría hasta la actualidad, pero de momento ese tomo no existe. Los tres primeros, en realidad, es casi como si no existieran, porque están agotadísimos. Yo tuve la inmensa fortuna de encontrarme con el segundo en un mercadillo callejero, pero en general me temo que hay que considerarla una obra inaccesible, salvo para consultarla en las bibliotecas que la posean.

A nuestro alcance tenemos, sin embargo, El cómic hispánico (Cátedra, 2003), de Ana Merino, un excelente repaso a las principales tradiciones viñeteras en nuestro idioma, que va desde España a Cuba pasando por Argentina y, por supuesto, también México. Merino hace especial incidencia -como no podía ser menos- en Gabriel Vargas y Rius, y en el apartado histórico sigue bastante de cerca a Bartra y Aurrecoechea, con lo cual sirve de perfecta introducción al neófito. El libro, además, no es difícil de conseguir en cualquier librería general española.

Reciente es también el catálogo De San Garabato al Callejón del Cuajo, que acompañaba a la exposición que dedicó al cómic el Museo del Estanquillo en 2007-2008, de nuevo con especial protagonismo para los autores de La familia Burrón y de Los supermachos. El libro está excelente diseñado, repleto de material gráfico interesante (desde páginas y portadas reproducidas a partir de originales hasta fotografías de época) y cuenta con varios textos brillantes (con Carlos Monsiváis a la cabeza, como no podía ser menos), aunque no se puede considerar una historia del cómic mexicano formal ni organizada.

Daniel Raeburn dedicó el número 4 (2002) de su fancine crítico The Imp a los sensacionales, los estridentes cómics de kiosko de los cuales he subido unas cuantas portadas a Mandorla. Aunque Raeburn intenta hacer una especie de nuevo periodismo post-Tarantino que, finalmente, cae en los tópicos de la visión gringa de México y no deja de ser condescendiente (el tono con el que trata a la historieta mexicana no es el mismo con el que trata a Chris Ware), su trabajo es una lectura interesante para acercarse a algunas particularidades de este tipo de cómic. Además, se inicia con una anécdota que tiene como protagonista precisamente a la mencionada Ana Merino. Todos los números de The Imp, incluido éste, se pueden descargar gratis desde la página de Raeburn.

Por último, menciono un trabajo académico reciente que reúne todas las características de los estudios universitarios modernos: ¡Viva la historieta! Mexican Comics, NAFTA, and the Politics of Globalization (2009, University Press of Mississippi), de Bruce Campbell. Este volumen utiliza muestras muy diversas de la producción viñetera mexicana, que van desde los cómics institucionales hasta los sensacionales, pasando por la inevitable La familia Burrón de Vargas y los recientes El Bulbo de Bachan y Operación Bolívar de Clement, para analizar el modo en que las transformaciones sociales y políticas de México se reflejan en sus cómics. Es una lectura seria, pero no espesa, como suelen serlo casi todos los textos académicos norteamericanos. Muy recomendable, aunque se entiende mejor si se conoce un poco el país y su historia política reciente, al menos.

MEXICAS EN LA RED


El cómic mexicano contemporáneo tiene un problema: faltan editoriales que lo publiquen (las modestas Resistencia y Caligrama apenas cumplen ese papel; Sexto Piso empieza a dar pasos ahora en esa dirección) y espacios que lo vendan (no hay punto de comparación entre la sección de cómic de Fnac y la de Gandhi o Sanborns). Pero eso nos da una ventaja a los que vivimos fuera de México: podemos conocerlo desde la comodidad de nuestras pantallas porque todo el mundo cuelga sus trabajos en la red. Mi impresión es que así estaríamos en España si no fuera por la novela gráfica. Inversamente, podríamos decir que si la novela gráfica consiguiera echar raíces en México, la situación de los dibujantes mexicanos cambiaría mucho. En el epílogo de Espiral, Bef escribe: «Ojalá haya salido bien librado del lance, del mismo modo en que espero que vengan muchas más novelas gráficas mexicanas. Es la única manera de consolidar una escena. No me preocupa mucho, estoy rodeado de colegas talentosos».

En efecto, el talento no entiende de adversidades y siempre se abre paso, por abrupto que sea el terreno. Y ahora mismo, se abre paso en la red, de manera que invito a quien quiera asomarse siquiera levemente a lo que pueden ofrecer los dibujantes mexicanos de ahora a que se dé un garbeo por algunas de las siguientes páginas:

De Bachan y Bef ya he hablado en entradas anteriores, pero los vuelvo a mencionar aquí para que no se les pierdan a los despistados.

Juanele es uno de mis favoritos. Francamente, me parece un talento descomunal, con una facilidad de trazo increíble y la capacidad de juntar el estilo cartoon más clásico e inocente con un ingenio surrealista y provocativo. Me gustaría ver sus Moco-comics en El Jueves, por ejemplo. Dentro de poco saca libro con Resistencia, y estoy deseando leerlo.

Jorge Pinto es otro que encajaría perfectamente en el Jueves con su desternillante tira, Bunsen, un cómic de ciencia y chocolate. Pasen y vean, es gratis.

Uno de los grandes éxitos del cómic mexicano en la red es Cindy la Regia, de Ricardo Cucamonga, historietas sobre una niña fresa (o sea, pija) de nuestros días. Lo veo menos exportable, pero da una buena muestra del sabor local.

En otro tono, alejándose ya del humor, Augusto Mora está por publicar El Maizo en libro. Augusto es una de las grandes promesas del cómic mexicano, con apenas 25 años de edad y diez de trayectoria profesional, y anda tanteando una mezcla entre la fantasía heroica internacional y el folklore y las tradiciones locales.

De Luis Fernando ya hablé hace unos días en este blog. Su Comixtlán es uno de los mejores tebeos mexicanos contemporáneos que he leído.

En lo que podríamos llamar el cómic mexicano artístico, el nombre de Edgar Clement se alza como el del padre de la novela gráfica contemporánea, gracias a su Operación Bolívar. En la red se puede seguir su último trabajo, Los perros salvajes.

Sergio Tapia es un tipo fenomenal que ha pasado de dibujar en la última etapa del cómic de quiosco mexicano (series semanales de éxito enorme como La Bestia Roja) en los ochenta a dibujar lo que le place en la red. Le gustan las mezclas explosivas, como en Aztecas contra romanos.

Por supuesto que hay más, muchísimos más, pero no era mi intención hacer un «quién es quién» del cómic mexicano actual, sino extender una pequeña invitación a conocer a algunos de estos autores. Profundizar más en «la escena» es fácil, porque muchos de los blogs de estos dibujantes vinculan a los de otros. En cualquier caso, la página de Producciones Balazo es un buen portal de introducción a las viñetas de aquí, y el blog del guionista, estudioso y organizador de eventos Luis Gantus, uno de los mejores medios para mantenerse al tanto de la actualidad viñetera mexicana.

MEXIMANGA


Y mientas tanto, ¿qué es del manga en México? Como en todas partes, aquí también ha causado un gran impacto (no podía ser menos en un país tan poblado y con una población juvenil tan elevada), pero ahora mismo no se publica prácticamente nada (Vid parece que abandona el cómic japonés). Al menos de manera oficial. Si uno se acerca a sitios tan peculiares como la «Plaza del manga», también conocida como «Plaza friki», una galería comercial que está sobre Eje Central, cerca de Bellas Artes, dedicada al anime, los videojuegos y el cómic, se puede encontrar una cantidad de productos de todo tipo comparable (o tal vez superior) a la de cualquier salón del manga español. Pero eso sí, nada (o casi nada) con licencia. La economía sumergida es aquí mucho más que una fuente de ingresos alternativa.

Por descontado, existen en México dibujantes con veinte años de trayectoria haciendo meximanga, como Jorge Break, que prefiere denominar su trabajo como manganaco. Pero en la plaza del manga también te puedes comprar fancines de gente joven que tiene muy buenas maneras. Es el caso del excelente Épsilon, producido por unas chicas de Chihuahua que forman bajo el nombre de Studio XIII (Adriana de la Torre, América Irigoyen, Georgina Chacón y Alejandra Zúñiga) y las cuales, sinceramente, tienen un nivelazo propio de profesionales. Si yo fuera Hernán Migoya (no lo soy, no hagan caso de las habladurías) las ficharía inmediatamente para la línea Gaijin.

Es curioso cómo el manga ha generado una especie de «internacional» bajo la que se aglutinan chicos y chicas de todo el mundo que, sin importar su nacionalidad, raza o idioma, se identifican con unos rasgos constantes en cualquier continente. En Chihuahua, París o Sabadell se reproducen los mismos sueños de ojazos descomunales y guirnaldas de flores.


También en la plaza del manga conseguí un cómic que no puedo considerar propiamente manga, ni casi tampoco un fancine. Estilísticamente no tiene nada que ver con lo japonés, y materialmente podríamos describirlo como un comic book lujoso, casi tamaño revista, a todo color e impreso en papel de alto gramaje. De él sólo sé que sus autores son Serner (historia/guión) y Strider (arte/ilustración) y que Mexica, que así se llama, está publicado en Hidalgo por el «Centro de Arte y Filosofía». El cómic, que promete ser la primera entrega de una larga saga, empieza con un drama prehistórico entre dinosaurios para saltar inmediatamente a una lluvia de meteoritos y al conflicto espacial entre dos razas extraterrestres enfrentadas: los jaguares y las serpientes. Supongo que no es la primera vez que el cómic mexicano explota en clave de ciencia ficción la mitología azteca, pero en el caso presente el tratamiento gráfico y la narración son tan osados, tan brutales y tan descaradamente personales que a mí me han dejado deseando leer muchas más páginas de Mexica. Espero que las haya en el futuro y que esto no quede en un simple inicio sin continuidad.


ESPIRAL


Bernardo Fernández, Bef, acaba de sacar una novela gráfica, Espiral (Alfaguara, 2010), y como todo lo que hace Bef, es un pequeño acontecimiento. Dentro de un mundillo comiquero marcadamente insular como es el mexicano, Bef representa una de las miradas más abiertas e internacionales del panorama. Baste decir que una de sus mayores influencias reconocidas es Yves Chaland, aparte de los clásicos nacionales Germán Butze y Abel Quezada.


Bef es diseñador, ilustrador y novelista, con un par de libros publicados (y premiados) en España, a donde sin embargo no han llegado sus cómics, que son tal vez su primera y más íntima vocación. En México tiene publicadas dos recopilaciones de historias cortas, Monorama (Resistencia, 2007) y Monorama 2 (Resistencia, 2009), y con Espiral ha querido construir su primer relato largo a base de engarzar relatos cortos, en lo que él ha llamado «un cómic recursivo». Es decir, un cómic donde cada historia se engancha en la siguiente como un eslabón de una espiral sin fin que vuelve a empezar al llegar a la última página.

Bef, que siempre ha tenido la tentación del intimismo emotivo (véase «Yo sí soy bien alternativo», una de sus historias que más me gustan) pero que ha preferido juguetear con los géneros, especialmente la ciencia-ficción (aunque también el policíaco), convierte Espiral en una batidora de referencias que abre mucho el campo de sus posibilidades narrativas, no sólo en lo temático, sino también en lo estilístico. Los amigos que han hojeado el volumen me preguntaban si era una recopilación de diversos autores. Pues no, es todo Bef, siempre en perpetua mutación, variando sobre la constante hacia horizontes similares pero algo distintos.

Ahí está quizás el problema: en que Bef no avanza hacia ninguno de esos horizontes que nos muestra. Espiral parece más un catálogo de las habilidades de su autor, o (nuevamente, y tal y como decía antes al hablar del maxicómic del Bulbo de Bachan) un ejercicio de estilo, que la obra contundente que podría ser. Que no se me malinterprete: probablemente sea el mejor cómic que es posible publicar dadas las circunstancias de la edición de la historieta hoy en día en México, donde el talento sobra, pero las condiciones son adversas y los estímulos mínimos. Autores como Bachan o Bef están en el período de sembrar y construir un nuevo panorama para su historieta, y los resultados todavía tardarán en llegar. Estoy impaciente por ver qué es lo que dibujan en el futuro.

Por último.
Hay una frase del epílogo que escribe Bef en Espiral que me voy a imprimir en un cartel enorme en la pared de delante de la mesa de trabajo:

«Durante más tiempo del que quisiera dibujé pocos cómics. Menos de lo que debí».


EL MEXI-MAXI-CÓMIC

Lo último de Bachan es una pequeña joya, una acrobacia viñetera con triple salto mortal en una esquina de una pista lateral. Si parpadeas, te la pierdes, pero su belleza está en la sencilla facilidad con la que hace un complicadísimo tirabuzón. O sea, como si no estuviera actuando, sino ensayando.

Bachan está considerado por muchos de sus coetáneos como «el mejor dibujante de cómics mexicano» del momento. Y no es exagerado, porque Bachan es un dibujante superlativo, de los de alta escuela internacional. De hecho, ha tenido sus escarceos con las grandes editoriales internacionales, tanto en Francia como en Estados Unidos, pero ahora se dedica principalmente a sus propios personajes, el paródico superhéroe El Bulbo y el antropomórfico Vinny, el perro de la Balbuena, entre otros. Consolidado como ilustrador y diseñador de éxito en su país, se puede permitir dibujar cómics porque le gusta y como le gusta.

Y parece que le gusta rizar el rizo, porque la última entrega de El Bulbo, definida como maxi-cómic, parece un comic book, pero sus páginas, en lugar de pasarse a la manera convencional, se despliegan, ampliándose a cada paso, hasta llegar a una impresionante viñeta-página-póster final. La anécdota es trivial, pero sirve perfectamente a la función de mostrar la maquinaria narrativa y gráfica de Bachan en un rápido crescendo hacia la explosión total. Es un ejercicio de estilo (aparte de un ejercicio técnico, como indica el propio Bachan en su blog), pero un ejercicio que inspira.

También es una demostración del estado de tensión que vive el nuevo cómic mexicano. Atrincherado en la red, se juega su suerte al webcómic, pero en una añoranza perpetua de la edición en papel. Bachan es un claro ejemplo de esta dualidad. Su obra está disponible en internet, pero sus esfuerzos por encontrar efectos únicos en la edición física en papel son continuos.

Para entender mejor qué es esto del maxi-cómic y cómo funciona, recomiendo consultar la entrada del blog de Bachan sobre el mismo, donde además se puede ver un instructivo vídeo donde Luis Gantus explica el modo de empleo de esta miniaventura del Bulbo.

EL PISTOLERO Y SU HEMBRA

La ley del revólver nº 699 (15 de marzo de 2010), Editorial Mango. Portada de Rafael Gallur.

SENTENCIA DE MUERTE POR UNAS EXUBERANTES FORMAS FEMENINAS

La ley del revólver nº 672 (24 de agosto de 2009), Editorial Mango. Portada de Rafael Gallur.

CERCO DE ODIO

El solitario, jinete sin fronteras año 20, número 49 (9 de diciembre de 2010), Editorial Multicolor. Portada de J. Díaz L.

LA SANTA DE EL DORADO

El solitario, jinete sin fronteras año 19, número 2 (8 de enero de 2009), Editora Contemporánea.

BELDAD SIN DESTINO

El solitario, jinete sin fronteras Año 19, número 1 (1 de enero de 2009), Editora Contemporánea.

PESADILLA AMERICANA

La novela policiaca nº 2556 (2010), Editorial Niesa.

MALDITOS ASESINOS

La novela policiaca nº 2550 (2010), Editorial Niesa. Portada de Javier A. Díaz Benítez.

EL INFIERNO DE MONTY

La novela policiaca nº 2542 (2010), Editorial Niesa. Portada de Javier A. Díaz B.