lunes, 31 de mayo de 2010

LA NOVELA NEGATIVA

José Torralba reseña La novela gráfica en Zona Negativa.

domingo, 30 de mayo de 2010

MÁS NOVELA (GRÁFICA)

Ayer salió en ABCD una reseña de La novela gráfica firmada por Manuel Muñiz Menéndez. Se puede consultar en la página web del periódico, pinchando aquí.

Además, otra reseña, ésta de Jorge Duarte, en el blog La vida en viñetas.

sábado, 29 de mayo de 2010

AGAIN

Una vez más, vuelvo al tebeo que probablemente he releído más veces en mi vida adulta.

viernes, 28 de mayo de 2010

JAVIER OLIVARES Y JIM STERANKO, JUNTOS EN CAPITÁN AMÉRICA

Es un dato poco conocido de la historia Marvel, pero Javier Olivares y Jim Steranko colaboraron en un número de Capitán América. El dato es tan poco conocido que probablemente el mismo Jim Steranko lo ignore, pero por fin ha llegado el momento de hacerlo público.
Javier coloreó la historia de Steranko para Capitán América 4 (Vértice), cuando todavía no era conocido en el mundo del cómic profesional. Hoy ha recordado el curioso suceso cuando estaba recogiendo cajas en el estudio que ahora desaloja. Ha señalado una estantería con ejemplares de tebeos de Vértice y me ha dicho: «Si los quieres, para ti». Y es entonces cuando he descubierto esta pequeña obra de arte de la que reproduzco algunas muestras:
Viendo los ejemplos, es evidente que Javier sabía de qué color era Hulk (perdón, la Masa), que no aparece en la portada del tebeo, pero no había visto nunca coloreado a Bucky (Rick Jones, en este episodio) y tuvo que improvisar según le dictó su gusto estético, ya revolucionario por entonces.
A los que os habéis criado con tebeos de Forum os parecerá muy primitivo que los viejos leyéramos tebeos de superhéroes en blanco y negro, pero quizás no todos sepáis que también teníamos superhéroes a color. Aunque, por supuesto, eso no significaba que nos ofrecieran una imagen más fidedigna de los auténticos tonos de los superpersonajes americanos. Queda claro en otro par de ejemplos sacados también de la colección de Javier, a punto de ser embalada. Primero, con este tebeo de Los 4 Fantásticos por el cual estaría dispuesto a matar a mi amigo, si hubiera terminado ya de dibujar el proyecto que nos traemos entre manos:
Obsérvese el pintoresco colorido del austero Doctor Muerte (y éste no está pintado con ceras):
Editorial Valenciana, que durante una época publicó cómics de DC, también tenía por costumbre colorear en casa los tebeos yanquis. Fantástico este Batman de capa verde procedente de otro de los hitos del Archivo Olivares. Debo decir que a mí, de chaval, me volvían loco los extravagantes colores del Batman de Valenciana:

Este pequeño arranque de nostalgia enlaza bastante bien con un reciente post de Pepo en Es Muy de Cómic, en cuyos comentarios además se observaba que la portada de Spiderman de Vértice reproducida allí había sido repasada con bolígrafo, al menos en su figura principal. Yo era de los que hacía eso. Y lo de los colores también.

jueves, 27 de mayo de 2010

LA NOVELA GRÁFICA EN LA MAR

Ya se puede escuchar (o descargar, según los gustos) el podcast de El estado de la mar dedicado a La novela gráfica. Andrés Oliva y Daniel de Partearroyo me invitaron a charlar sobre cómics y lo estuvimos haciendo durante una hora. A los interesados por la cultura actual les recomiendo echar un vistazo por el archivo del programa, donde encontrarán entrevistas con Carolina León y Elena Cabrera, acompañadas de Alvy Singer, hablando de literatura, con Borja Cobeaga de cine, y con Jordi Costa y Darío Adanti de Amenábar, entre otras cosas.
Andrés y Daniel fueron los responsables de organizar las jornadas UCMCOMIC en la Universidad Complutense que tan buen recuerdo nos dejaron a todos.

miércoles, 26 de mayo de 2010

LA CRÍTICA DE CÓMICS (O DE NOVELAS GRÁFICAS)

«Hace aproximadamente un año en The Grove, un centro comercial de Los Ángeles, bajaba por las escaleras mecánicas de una librería de tres pisos de Barnes and Noble. Dos niñas adolescentes, de 13 ó 14 años, iban delante de mí, discutiendo el tema clave del día:

Chica nº 1 - ¿Entonces qué es una novela gráfica?
Chica nº 2 - No puedo creer que no sepas lo que es una novela gráfica. Una novela gráfica es seria. Los cómics son graciosos.
De ninguna manera pretendo que este diálogo fuera definitivo. Ahora bien, que las adolescentes de los centros comerciales discutan cómo hay que llamar a los cómics, eso sí que es un momento definitivo. Sobre cómo los cómics se convirtieron en un tema candente -para el público de los Temas Candentes, y para los votantes de los Óscar, y los comités del Guggenheim, y los bibliotecarios públicos que alimentan las secciones de cómics, y los soportes para reseñas de libros importantes, y en su propia lista de best-sellers en el New York Times- es sobre lo que trata este libro.
Y si se me permite, no puedo creer que no sepa cómo llamar a las "novelas gráficas". O, al menos, desearía conocer un término que cubriera la ficción con dibujos, la no ficción gráfica, las picto-novelas, el humor de tono poético, el cómic autobiográfico y los garabatos con palabras. Graciosos o no, yo los llamo cómics. En cuanto a la clase que se discute en este libro, lo llamo cómics literarios o cómics "lit". Esta antología cubre textos y pensamientos críticos, y algunas historietas, de los años 2000-2008: concretamente, desde el 12 de septiembre de 2000 hasta 2008. El 12 de septiembre es el día que Pantheon publicó Jimmy Corrigan de Chris Ware y David Boring de Daniel Clowes. A partir de ese momento, los cómics literarios ampliaron su distribución, su acceso y su interés público hasta llegar al estado actual».
Ben Schwartz inicia así su introducción al volumen The Best American Comics Criticism (Fantagraphics, 2010), que él mismo ha editado, recogiendo textos, entre otros, de Brian Doherty, Paul Gravett, R. Fiore, Gerard Jones, David Hajdu, Seth, Douglas Wolk, Alan Moore, Peter Bagge, Donald Phelps, Jeet Heer, John Updike, Jonathan Franzen, Daniel Clowes, Dan Nadel, Chris Ware, Rick Moody, Robert C. Harvey, Gary Groth y otros.

martes, 25 de mayo de 2010

HIJOS DEL HORROR

En el último número de Tebeosfera acaban de publicar «Hijos del horror», un artículo que he escrito sobre el horror -o la inquietud, o el miedo- en la novela gráfica contemporánea. Agradezco a los chicos de Tebeosfera que me hayan dado la oportunidad de hacer este texto, porque me ha servido para aprender, y para ampliar en cierta medida el campo de estudio de La novela gráfica, entrando en ciertos detalles muy específicos que no tenían cabida en el libro.
Es curioso que en el artículo hable bastante de Daniel Clowes, y que precisamente poco después de entregarlo leyera Wilson, que creo que habría encajado de lleno con el argumento que propongo. Si alguien lo lee y se anima a comentarlo por aquí, estaré encantado de conocer sus impresiones.

lunes, 24 de mayo de 2010

REGRESO DEL PLANETA DE LOS CÓMICS

Regreso de Valladolid todavía sintiendo el síndrome postraumático de añoranza de los judiones de la Granja que cené anoche y con un montón de trabajo atrasado que recuperar. No es de extrañar que uno vuelva con gusto al Boliche, porque la gente de la asociación el Planeta de los Cómics te da un baño de cariño y humanidad durante tres días que es como una sesión de masaje, sauna y relax para el ego. Me habéis dejado como nuevo, chavales. Qué bien organizada y qué maja es esta gente, y cuánto provecho le sacan a su exiguo presupuesto. Toño, Jorge, Bego, Raúl, Adolfo, Pablo, Luis, Luisa y demás, permitidme que ya os considere amigos.
Aparte, también lo pasamos muy bien con ese par de caballeros que son Kim y Antonio Altarriba, con mi entrañable editor astibérrico Laureano Domínguez, con Pepo Pérez y Alberto García, por supuesto, y con otros amigos que se pasaron por allí como Doc Pastor (a él le he robado la foto que ilustra este post) y David Aja.
Y mientras voy recuperando algo de tiempo libre para actualizar el blog, os dejo con un par de enlaces externos:
La versión ampliada de la entrevista que me hizo Borja Crespo para El Correo, que ahora se puede leer completa en Guía del Cómic.
Una nueva reseña de El Vecino (los tres volúmenes) en Om & Asociados.

sábado, 22 de mayo de 2010

EN PLENO BOLICHE

Por Valladolid, como siempre: pasándolo bien, muy bien.
Ayer tuve charla de La novela gráfica, acompañado del gran Alberto, y esta mañana he disfrutado del encuentro con Altarriba y Kim, a quienes presentaban Toño Garrido y Pepo Pérez.
De todas maneras, lo mejor, como siempre, en las comidas y las cenas.
Hace calor, y dentro de un rato nos vamos a tomar el café. El tema de tertulia, la novela gráfica.
Pues claro, hombre.

jueves, 20 de mayo de 2010

VUELVO A VALLADOLID


Mañana vuelvo a Valladolid, y lo hago gustoso. Después de lo bien que lo pasamos en los anteriores Diálogos del Sr. Boliche, no podía ser de otra manera. En esta ocasión las estrellas del evento serán Kim y Altarriba, flamantes ganadores con El arte de volar de todos los premios posibles en el Salón del Cómic de Barcelona, que añadieron al Premio Nacional del Cómic de Cataluña que ya habían obtenido, y que sin duda no serán los últimos galardones que recibirán por dicha obra. Es el tebeo del año y del lustro, y en Pucela tendréis ocasión de ver de cerca a los que lo han hecho.

Seguro que serán dos días intensos de charlas sobre cómic y, por qué no decirlo, también de tapas y buen humor. En el cartel tenéis el programa completo. Si os podéis pasar, no lo dudéis.

miércoles, 19 de mayo de 2010

LA ANTI-NOVELA GRÁFICA

Uno no se enfrenta a una obra nueva de Daniel Clowes de cualquier manera. Cuando se trata de uno de los tres o cuatro nombres que han dado cara a este movimiento (¡él estaba ahí antes que Ware!), y cuando lleva más de un lustro sin engordar su bibliografía con nada serio, uno se toma la lectura de su nuevo libro -su primer libro- como si fuera un acontecimiento.
Eso es problemático.
Así que antes que nada, diré que Wilson (Drawn & Quarterly, 2010) me ha gustado mucho, y que lo he pasado muy bien leyéndolo. Es un Clowes perfectamente reconocible, que vuelve sobre muchos de los temas y personajes que ya ha manejado en su carrera, pero al que nunca había visto tan vivo, tan ágil y tan gracioso. Creo que con Wilson es con el único tebeo de Clowes con el que me he reído en voz alta. He leído un par de opiniones en otro sentido, la de David Muñoz y la de Álvaro Pons, y debo decir que lo que escriben ambos está en el libro, no se lo voy a discutir. Creo que no es tanto una cuestión de que hayamos leído cosas distintas, sino de que somos lectores distintos, y cada uno encuentra en la obra aquello que buscaba (o no). La descripción que hacen ambos se ajusta a la realidad de lo que he leído yo. La diferencia está en cómo te lo tomas.
Clowes vuelve una vez más a la narración por piezas cortas, que es lo que lleva practicando desde siempre (sólo Como un guante de terciopelo forjado en hierro y David Boring se saldrían de ese esquema), y que es ahora mismo una técnica muy en boga en los grandes novelistas gráficos (véase George Sprott, de Seth). Creo que quien realmente ha abierto este camino es Chris Ware, pero en Wilson, Clowes encuentra la forma de hacerlo suyo y alejarlo del modelo Acme, que era el que había practicado en Ice Haven y The Death-Ray. Con Wilson, Clowes consigue un equilibrio entre la reflexión sobre la forma (la historieta de una página, con título propio) y la continuidad narrativa, lo que hace que la lectura tenga mucho ritmo y consiga sumergir al lector, al mismo tiempo que autoriza al dibujante a poner en práctica técnicas anti-realistas, como es el continuo comentario en voz alta del protagonista. Que es, precisamente, lo que le da tanta vida, tanta gracia y tanta chispa a Wilson. Leído, parece muy sencillo, pero la síntesis que ha encontrado Clowes entre los esquemas narrativos de una Little Lulu y los recursos del relato postmoderno no es ninguna tontería. Y funciona muy bien. Este libro tiene un aspecto menos experimental que los dos últimos Eightball. Aunque en gran medida, es más experimental.
Por supuesto, el estilo de dibujo forma parte de todo de manera indisoluble. Clowes alterna entre dos polos de caricatura: la más realista (cargada de texturas, detalles, volúmenes, sombras y juegos de luces con el color) y la más caricaturesca (limpia, exagerada, simple, plana), y entre medias practica todo un rango de variantes. Dejando de lado uno de los posibles motivos para esta decisión (los dibujantes a veces se aburren dibujando siempre igual, y prefieren variar, así de simples son algunas de las decisiones creativas que se toman en ocasiones), la fluidez del trazo corresponde muy bien a la indefinición del propio Clowes (¿cuál es su estilo de dibujo? Porque a lo largo de su carrera le hemos reconocido en registros muy diferentes, sin que podamos decir que ninguno de ellos sea el canónico), que es el más versátil de los maestros de la novela gráfica (Burns, Ware, Seth, Brown, se modulan mucho menos que él), y también a la indefinición del personaje, que es dramático y a la vez patético. Y tal vez en ese dramatismo patético que impregna toda la obra de Clowes se expliquen las propias dificultades del dibujante para dar con una fórmula gráfica definitiva con la que identificarse. Clowes no es el dibujante realista que también hace caricatura, ni el caricaturista que también se vuelve más realista. Clowes es todo a la vez, y Wilson es exactamente lo que vemos en portada: un extraño aborto, un personaje retratado con una extrañísima caricatura realista que lo convierte casi en un freak de feria, un enano deforme y cabezón. Pero real.
Para el debate que tenemos ahora mismo abierto sobre la novela gráfica, es interesante observar que éste es el libro con el que Clowes por fin ha claudicado. A pesar de ser uno de los inspiradores del movimiento, hasta ahora Clowes se ha resistido tenazmente al término (da un poco de vergüenza autocitarse, pero trato el tema en La novela gráfica, con diversas declaraciones de Clowes al respecto), llegando hasta el extremo de parodiarlo con cosas como «comic-strip novel» (en la portada de la edición americana de Ice Haven; en la española suprimido sumariamente por el editor que busca la «etiqueta comercial»). Sin embargo, en Wilson escribe por vez primera «graphic novel» de su puño y letra, en el texto biográfico, y no sólo lo aplica al libro actual, sino retroactivamente a los anteriores. Lo curioso es que describa Wilson como «su primera novela gráfica original», porque en realidad parece haber hecho todos los esfuerzos posibles para alejarla de esa apariencia y, como decía, darle el aspecto de una recopilación de páginas sueltas. Si para algo sirve de ejemplo perfecto Wilson, es para explicar que una novela gráfica no es una novela. Es, casi, una anti-novela.
La experiencia de lectura de Wilson es completamente distinta a la de una novela. Hay otro tipo de novelas gráficas, como el Berlín de Jason Lutes, donde está claro que lo que se busca es una suerte de remedo de una forma de narrar propia de la novela y del cine. En Wilson, sin embargo, se bucea en la propia historia del cómic para encontrar la manera de presentar una narración adulta con características propias. Y ahí está el gran campo de batalla de la novela gráfica para los próximos años, y el gran tema de debate que tal vez habría que discutir (o investigar). Cuando pasé el tribunal del DEA donde presenté La novela gráfica como trabajo de segundo año de doctorado, Fernando Castro, uno de los miembros del tribunal, me dijo -con la perspicacia que a veces tienen los que nos observan desde fuera, sin las orejeras del mundillo- que el tema clave del estudio era, tal vez, la ansiedad por la densidad. Creo que, efectivamente, es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el cómic en nuestros días, y creo que se manifiesta de forma muy evidente en la obra de Clowes. Wilson es una gran lectura, pero es una hora de lectura, como mucho. Cuesta pensar en ello como una «obra maestra» cuando tiene la ligereza de una comedia indie de las que hay una docena al año (digamos, Art School Confidential, la película, por ejemplo). Y cuando decimos que los cómics no son caros en relación con otros libros, con comparaciones materiales tipo «250 páginas a color por 20 euros es más barato que cualquier novela de 300 páginas en blanco y negro que cuesta 30 euros», olvidamos que el comprador no está pagando por página, sino por minuto de lectura, y que una novela de 150 páginas que cuesta 10 euros supone a menudo una experiencia de lectura mucho más intensa que una novela gráfica de 350 páginas. Y Wilson, por si alguien lo dudaba, no compite por el público de JLA o Los Vengadores, sino por el público de Todd Solondz y Haruki Murakami.
La cuestión entonces es: ¿la novela gráfica va a reclamar su propio territorio siendo más parecida a la novela y compitiendo con ella (y con el cine) cuerpo a cuerpo? ¿O la novela gráfica va a buscar su propio territorio, incomparable, partiendo de la tradición específica del cómic e inventando un arte completamente nuevo que leeremos como algo distinto?
Daniel Clowes, de momento, parece que se apunta a la anti-novela con su primera novela gráfica.

martes, 18 de mayo de 2010

TITÁN, LA FIGURA

Como me ha dado una envidia que te cagas la estatuilla de Silvio José de Paco Alcázar, he decidido que yo no iba a ser menos y que ya era hora de que sacara a pasear por este blog a mi auténtico Titán Edición Limitada. ¡Ea!

LOS ESTUDIOS

Una de las mejores noticias que he leído últimamente es ésta.

Es una noticia que tenía que haber llegado mucho antes, pero ya sabemos que aquí las cuestiones de investigación siempre van un poco lentas. En general. Así que en cómic, más. Pero eso ya no importa, lo importante es que ha llegado, y que trae consigo la promesa de consolidar una situación que era muy complicada. Porque estudiar en el vacío, en la soledad, es muy difícil. Tener colegas con los que intercambiar opiniones y debatir, con los que compartir recursos e informaciones, es absolutamente necesario para que se desarrolle un ambiente de investigación sano y productivo. Y no nos engañemos, necesitamos investigación, mucha investigación, para consolidar el cómic en el mundo cultural. Los tebeos no se imponen como obras de arte ante la sociedad por su propia y evidente calidad. Necesitan ir acompañados de sus estudios. El momento parece bueno, pero hay que aprovecharlo.
Necesitamos, también, generar investigaciones y textos propios, desarrollar una tradición propia de estudio del cómic en nuestro país. Precisamente ayer me llegaba el primer número de Studies in Comics, una nueva revista académica internacional que, obviamente, todavía no me he podido leer, pero que tiene una pinta estupenda. Uno de los participantes en esta primera entrega es Roberto Bartual, de la Universidad Autónoma de Madrid. Y eso está fenomenal, porque tenemos que salir de nuestras fronteras y hacer nuestra aportación al debate global. Basta ya de provincianismo. Pero mejor todavía si la aportación se genera como parte de una dinámica propia, y no como esfuerzos individuales que a veces se agotan en sí mismos. Tenemos tanto trabajo por hacer...
Este fin de semana coincido con Antonio Altarriba en los Diálogos del Señor Boliche, en Valladolid. A ver qué me cuenta del tema. A él y a Álvaro Pons y Manuel Barrero, gracias por poner esto en marcha. Confío en que tenga largo recorrido.

lunes, 17 de mayo de 2010

LA NOVELA DE LOS NOVELES

Elisa G. McCausland me ha hecho una entrevista para los noveles que se puede leer ya online en su último número. Hablamos, claro, de la novela gráfica y de La novela gráfica, pero no sólo de eso.

De propina, un par de reseñas de La novela gráfica en el ciberespacio:
Francisco Naranjo en flora y fauna.
Dani Gómez en Hincando el diente.

miércoles, 12 de mayo de 2010

PRENSA

Recojo algunas notas que han ido apareciendo en prensa y radio sobre las últimas cosas que he publicado (gracias, Fernando, Óscar y Pepo).

Reseñas de La novela gráfica en:

Dolmen 175, mayo de 2010:

AU (Agenda Urbana), mayo de 2010:

Calle 20, mayo de 2010:

Go Mag 111, mayo de 2010:

Popular 1 439, mayo de 2010:
La Libélula, programa de Radio 3, nos entrevista a Pepo Pérez y a mí sobre El Vecino (13 de abril de 2010):

El vecino (Pepo Pérez & Santiago García) (LaLiBéLuLa)

martes, 11 de mayo de 2010

¡CARACOLES!

Tenía muchas ganas de pillar este Duelo de caracoles (Sinsentido, 2010) de Pere Joan y Sonia Pulido, y no me ha decepcionado lo más mínimo. Quiero con esto decir que me ha producido una agradable sensación de desconcierto que te dejan las cosas que necesitan tiempo y relecturas para hacerse amigas tuyas. Mientras tanto, flotan libremente por los recovecos de tu cabeza, asomándose por donde menos lo esperas. Que de momento es en alguna loma lejana del horizonte imaginativo de Emanuel Guibert, Rutu Modan y Eddie Campbell, bajando hacia un valle donde habita el -en esta misma semana, al menos- inevitable 1-Hervir un oso de Jonathan Millán y Miguel Noguera. Y antes de que alguien piense que es barbaridad bárbara comparar la aparente cursilería burguesa de este Duelo de caracoles con el humor extraviado y oblicuo de 1-Hervir un oso, aclararé que me refiero a que ambos comparten una manera actual de entender el lenguaje del cómic, una manera que está entre la señalética y la ilustración editorial de prensa, y que, en definitivas cuentas, y esto es lo importante, intenta construir un discurso reflexivo a través de las imágenes, aunque su base sea realmente la palabra.
No se trata de un discurso representativo, sino descriptivo. Es decir, que si en 1-Hervir un oso renuncian directamente a mostrarnos las cosas (del «Gato Rausán» [16], por ejemplo, ofrecen dos posibles apariencias), en Duelo de caracoles no «vemos» el cielo despejado, la brisa agradable y el brillo de la grasa en las mejillas, es decir, todo aquello que constituye el verano como Dios manda, a través de las imágenes, sino que éstas sólo permiten, como si fueran palabras, que lo reconstruyamos, lo imaginemos o, mejor aún, lo reimaginemos.
Es curioso ver cómo Sonia Pulido maneja un lenguaje absolutamente moderno con una estética retro: remite más a los 60 ye-yés que al verdadero pop internacional. Lo cual es como una banalización de lo banal, y podría parecer un desperdicio de un talento inmenso. Pero habrá que verlo. También podemos imaginar que hay una fina ironía debajo de este preciosismo, y suponer un juego en las miradas y los silencios de los comensales, en las pausas y los espacios en blanco, que sólo se percibe en una lectura a la velocidad del caracol, un animal lento incluso en su cocción (tres horas, indica la receta incluida en el volumen). Tal vez tres horas sean las necesarias para sacar de su caparazón de ñoñería obvia este «duelo» y para zamparse de un bocado su sustancia gelatinosa y ambigua, chorreante.
Tal vez.

RICOS Y PODEROSOS

Hablando de cosas antiguas que son absolutamente modernas: esta página de Superman Chronicles volumen 8 (Action Comics 47, 1942; Jerry Siegel y John Sikela), me ha impresionado. Aparte de que formalmente es bastante rara para la época (una viñeta página repleta de bocadillos de texto), el contenido es tan actual que da escalofríos. Un grupo de ricos y poderosos se reúne para discutir cuál es el más rico de todos. El premio para el que lo sea: tres millones de dólares. Por supuesto, todos son unos canallas y lo proclaman sin escrúpulos, sabiendo que la recompensa por su avaricia será únicamente más dinero.
Uno es un especulador inmobiliario quiere los tres millones para comprar más propiedades. «¿Por qué?», dice. «¡No lo sé! -se contesta- Comprar bienes inmuebles es una obsesión para mí». Otro afirma alegremente haberse gastado el dinero de los accionistas de una gran firma aparentemente boyante, pero arruinada en secreto. Un tercero declara que controla 500 millones en cuentas de ahorro, pero que quiere esos tres millones de dólares «porque me gustaría tenerlos. ¡Ésa es razón suficiente para mí!» Un pobre desgraciado empieza directamente confesando que es un impostor y no tiene ni un chavo en el banco. ¿Y los demás, alma de cántaro, esos no son impostores?
En fin, señor Siegel, me quito el sombrero ante usted, aunque sea con 68 años de retraso.

EL ESLABÓN PERDIDO

Hojeando el volumen 8 de Superman Chronicles me llama la atención una historieta en la que aparece un hombre primitivo que, tras haber dormido congelado en un bloque de hielo durante siglos, despierta en nuestros días causando todo tipo de problemas y el inevitable enfrentamiento con el Hombre de Acero (en Action Comics 44, enero de 1942; Jerry Siegel y Leo Nowak).

Me hace gracia porque recientemente me he estado repasando algunos Incredible Hulk antiguos, y en uno de ellos precisamente el señor verde y furioso se enfrentaba con un cavernícola que resucitaba en nuestros días. En este caso, y dado que estamos en los años 60, el primitivo en cuestión era radiactivo, como no podía ser menos (Incredible Hulk 105, julio de 1968; Bill Everett, Roy Thomas, Marie Severin y George Tuska).


Por supuesto que el hombre (o animal) prehistórico que despierta en nuestros días y siembra el caos es un tópico muy repetido. ¿Cuántas veces vimos algo parecido en los tebeos de nuestra infancia? Demasiadas, tal vez. Pero entonces, revisando precisamente el Captain America 112 (abril de 1969; Stan Lee, Jack Kirby y George Tuska) del que hablaba en la entrada anterior, me doy cuenta de que cuando alguien vuelve directamente desde el pasado, saltándose el tiempo, no hace falta que sea una criatura bestial para convertirse en un monstruo. Ser anacrónico es en sí ser monstruoso:


Y de pronto, eso me hace sentir que estoy trabajando en una larga y noble tradición de los tebeos, intentando traerla a nuestros días. Como debe ser.
Porque siempre tenemos que ser absolutamente modernos.

UN ESPACIO PARA LA PUBLICIDAD

Y ya que estoy, añado que comprar comic books originales es un ejercicio muy sano, aun cuando ya tengas todo su contenido cinco o seis veces en distintos tomos recopilatorios en blanco y negro o a color, publicados con diverso grado de lujo, en inglés o en español, o incluso en archivos digitales. Como ya hemos comentado muchas veces en este blog, no hay nada como tener en las manos el objeto original en el que se publicó un tebeo, y en este caso eso no es sólo útil para conocer el origen de los superhéroes, sino también para conocer las fuentes de una parte de la novela gráfica o el cómic de vanguardia contemporáneo. Uno se mira un tebeo de Marvel de 1969 y, por un lado, está viendo la historia viva de los superhéroes, pero por otra, está viendo el modelo de los anuncios falsos de Acme Novelty Library, por ejemplo. A veces cuesta saber qué es más interesante para nuestros ojos de hoy en día. Todas las publicidades que reproduzco a continuación están sacadas de un único tebeo, el Captain America 112 (abril de 1969). Atentos, porque el demonio está en los detalles.
(Por cierto, que, como me suele pasar, siempre me llevo algún tebeo repetido, y esta vez le tocó precisamente a éste... Te lo guardo, Pepo...)






EL DURMIENTE DESPIERTA


Hace algún tiempo, comenté en este blog el primer tebeo de superhéroes que leí en mi vida. Bueno, pues os podéis imaginar que cuando vi que en un puesto del Salón del Cómic tenían a la venta uno de los comic books USA incluidos en aquel tebeo de Vértice, no me lo pensé mucho. No es sólo nostalgia, es que casi cuarenta años después me sigue flipando esa etapa de Captain America.
Ahora bien, flipar, flipar, flipé de verdad cuando vi que aquel tebeo que era el primero que había leído en mi vida se había publicado originalmente... ¡el mismo mes que nací! Cuando lo vi, casi podía oír una música ominosa al estilo de Perdidos sonando en el ambiente (lo cual tampoco era raro, teniendo en cuenta que el Salón del Cómic no deja de parecerse a la isla, es decir, es un sitio en el que continuamente te encuentras por azar a personajes conocidos pero inesperados detrás de cada elemento del decorado, y del que no puedes salir nunca por mucho que lo intentes).
Y sí, sé que los tebeos con fecha de portada de junio de 1968 no salieron a la venta ese mes, sino un par de meses antes, pero la ficción se construye teniendo fe en ella, el Captain America 102 es de junio del 68, y punto.

viernes, 7 de mayo de 2010

jueves, 6 de mayo de 2010

AL TAJO

START

NOS VEMOS EN BARCELONA

Dentro de un rato, como quien dice. Esta tarde firmo en el stand de Astiberri en el Salón de 17:30 a 18:00 horas.
A las 20:00 horas presentamos La novela gráfica en la Fnac Triangle (Plaça Catalunya). Tendré una compañía de excepción: Pepe Gálvez, Max y Paco Roca.
Mi programa completo durante estos días, aquí.
¡Acercaos a saludar, no seáis tímidos!

miércoles, 5 de mayo de 2010

ESPERPENTO

Casi con la maleta en la mano, me descuelgo un momento para dejar cuatro líneas sobre un tebeo que me acabo de leer y que merece no pasar desapercibido. Como no soy lector habitual del Jueves, he descubierto a Joan Cornellà con Abulio (Glénat, 2010), el álbum en blanco y negro que acaba de publicar. Desde luego, si no estuviera ya publicando en El Jueves, se lo recomendaría inmediatamente. Como si hubiera recogido los restos de una colisión múltiple entre Drew Friedman, Paco Alcázar y Pedro Vera (con Dave Cooper de acompañante en alguno de los coches siniestrados), Cornellà dibuja una odisea grotesca y (ejem) abúlica de nuestros días donde demuestra tener maneras y talento para esto del humor. También demuestra que le falta kilometraje, sobre todo para pulir mejor la puesta en página (me pregunto si el formato álbum era realmente el mejor para este trabajo), y a veces el guión largo se le hace un poco largo, pero todo lo que parece mejorable en este libro sólo necesita más rodaje y más páginas para ser mejorado. Todavía no está del todo ahí, pero está llegando. Un nombre a seguir.

ALFOMBRAS

mercado.jpg

Lo siento, pero James Sturm siempre me ha parecido un plasta. Sé que representa la cara positiva, didáctica y divulgativa de la novela gráfica norteamericana, pero las obras anteriores que han caído en mis manos (The Cereal Killings, Arriba y abajo y El asombroso swing del Golem) me han parecido sosas, burdas y excesivamente prolijas. Bienintencionadas, pero torpes. Y de pronto, me llevo la sorpresa de toparme con este Día de mercado (Astiberri, 2010), donde me encuentro al mismo Sturm de siempre, con su misma y leal laboriosidad, su noble esfuerzo de documentación, sus buenas intenciones y su honesto trabajo de artesano viñetero... pero a otro nivel. A un nivel muy superior. Mucho más suelto, más osado, con un dominio muy superior de la forma y con una propuesta gráfica mucho más madura que en sus títulos previos. Como bien dice David Muñoz, Día de mercado es una alegoría (bastante transparente, por cierto), sobre el equilibrio entre el arte y la vida, y yo diría que de forma aún más evidente, sobre la profesión de historietista en los tiempos actuales. Lo más curioso es que Sturm ha sido capaz de hacer una novela gráfica sobre hacer tebeos que interesará a todas las personas que no tienen ningún interés por los tebeos per se. Es decir, al público general que suponemos que está comprando novela gráfica ahora mismo. Porque hay que decir que este pequeño embrión de Andrei Rublev es una novela gráfica contemporánea completamente típica, y sin embargo no es autobiografía, ni costumbrismo, ni trata de enfermedades o temas sociales. Otro mito que se desmonta. El resto, el sábado en la charla que tendremos en el salón Fernando Tarancón y servidor en el stand de Euskomik.

Termino con Día de mercado: es un placer ver crecer a un historietista de 45 años. Tal vez ésta sea realmente la parte de novela que tiene la novela gráfica, la parte de empezar de verdad a ser alguien cuando uno ya tiene una cierta edad, en vez de dejarlo precisamente entonces. Otro detalle: cómo hacer una obra que no es de género y sin embargo aprovecharse de un recurso de género para insuflarle vida, y me refiero a que a través de todo Día de mercado corre un latido subterráneo y casi mudo de thriller que mantiene siempre alerta al lector. Y lo último: hablaba hace poco de Milt Gross y su invención del inglés a través del mestizaje yiddish, y Día de mercado muestra cómo la tradición yiddish sigue presente hoy en día en las viñetas americanas. Tradición, qué palabra tan bonita cuando significa algo.

MANDORLA EN BARCELONA

Mañana me voy a Barcelona, donde estaré hasta el domingo. Si a alguien le apetece pasar a saludarme por el Salón del Cómic y charlar un rato, estaré encantado de hacerlo. Os dejo aquí las actividades que tengo previstas y en las que se me podrá localizar:

JUEVES 6
17:00-18:30 - Firmas en el stand de Astiberri
20:00-21:00 - Presentación de La novela gráfica en Fnac Triangle (Plaça Catalunya). Con Pepe Gálvez, Max y Paco Roca
VIERNES 7
12:30-14:00 - Firmas en el stand de Astiberri con Pepo Pérez
17:00-18:00 - Firmas en el stand de Universal con Javier Olivares
19:30-21:00 - Firmas en el stand de Astiberri con Pepo Pérez
22:00-03:00 - Ahogamiento de amarga decepción tras no haber ganado ningún premio en bares diversos a determinar
SÁBADO 8
16:00-17:00 - Firmas en el stand de Fnac con Pepo Pérez
18:00-19:00 - Charla «Los mitos de la novela gráfica», con Fernando Tarancón en el stand de Euskomik
DOMINGO 9
11:00-12:00 - Firmas en el stand de Fnac con Javier Olivares
12:30-14:00 - Firmas en el stand de Astiberri con Pepo Pérez

 

MICROENTREVISTA: PACO ALCÁZAR

Paco Alcázar también estará esta semana en Barcelona, nominado a los premios del Salón en la categoría de mejor guión por Silvio José. Pero si el Salón fuera de música en vez de cómic, también podría estar nominado al mejor guión, porque Paco lleva años escribiendo una gran novela musical protagonizada por una multitud de grupos distintos inventados por él mismo, de los cuales Humbert Humbert, junto al también dibujante Miguel B. Núñez, fue uno de sus episodios más célebres, y Granito, junto a su mujer Laura, el más reciente. Paco Alcázar acaba de poner a disposición del público la discografía de Mal Amigo (su sello virtual) a través de una página web donde se pueden escuchar y descargar todas las canciones de Robo-Tronik, Van Delay, Black Beethoven y otras ignotas luminarias, y me ha parecido el momento oportuno para hablar un poco con él, pero no sólo de viñetas, sino también de cómics. [La foto que ilustra esta entrada está sacada de un concierto de Humbert Humbert en 2006; el concierto lo tengo grabado en vídeo, así que cualquier día lo subo a Youtube].

Mauro Entrialgo, tu odiado Chris Ware, Joann Sfar, Ron Regé Jr., Zak Sally, Brian Chippendale, tú y muchos más dibujantes de cómics sois también músicos. ¿Crees que existe alguna relación entre una cosa y la otra, que hay una «música de las viñetas», o que es puramente casual y podríamos encontrar el mismo número de ejemplos de dibujantes que también son fontaneros o peluqueros?

Pues no lo sé... Supongo que tanto la música como los tebeos son cosas que han rodeado a cualquiera que haya tenido inquietudes artísticas en los últimos 50 años, así que es normal que mucha gente coincidamos en las dos cosas. Además, el rock y los cómics comparten una cierta «mitología», son cosas más o menos afines... En mi caso, tuvo bastante que ver con conocer gente en la escuela de arte. A los quince días de entrar había que montar un grupo y hacer un fanzine, si no, aquello no tenía ningún sentido.

No sabía que Chris Ware también hacía música. Tiene pinta de ser un virtuoso del banjo o algo así. Con ese cabezón que tiene. Lleno de banjos. Sus putos banjos.

Revisando la discografía de Mal Amigo desde los noventa hasta ahora, no puedo evitar la sensación de que hay una relación entre esa música y tus historietas. Quiero decir que hay cierta sintonía estilística o espiritual, por llamarlo de alguna manera. Que es la música que uno se imaginaría hecha por el tío que dibuja esos tebeos. Es más, que hay una evolución paralela entre la música y las historietas, del ruidismo más agresivo, contemporáneo de la época en que entroncabas más con la «línea chunga», a los collages actuales, tipo antipop, por decir algo, semejantes al colorido informático de tu obra más reciente. ¿Es todo una paja mental mía o tú también ves esa relación?

Buf, la verdad es que nunca lo había visto así. De hecho, yo diría que no hay ninguna relación entre lo que dibujo y la música que hago, aunque también es verdad que este tipo de cosas a veces se ven más claras desde fuera que como las percibe uno mismo... No sé, yo conscientemente nunca he pretendido que hubiera ninguna coherencia, desde luego. Creo que la música que he hecho ha tenido más que ver con la música que he escuchado, con la gente con la que he coincidido y con los instrumentos que he utilizado más que con nada relacionado con los tebeos. Y los tebeos, lo mismo; yo no veo ninguna relación entre ellos... más allá de que, evidentemente, están hechos por una misma persona que ha ido cambiando con el paso del tiempo y supongo que de alguna manera, las dos cosas me retratarán en cada momento, pero no veo un «discurso» común ni nada parecido. Como mucho, un cierto sentido del humor, la cultura pop americana... cosas un poco generales.

Una cosa que me llama la atención de tu producción musical es que la música parece solamente una parte de un proyecto más amplio, un proyecto que a falta de otro nombre llamaré narrativo, en el que creas un mundo paralelo de grupos, portadas y estilos que es casi tan importante como la música misma. Es como si te divirtieras haciendo no sólo música, sino como si, además, jugaras a crear un microuniverso musical propio, formado por grupos que son como esos personajes tuyos que viven dentro del cuerpo de alguien sin saberlo. ¿La música necesita tener una cara, un nombre y una historia detrás? Y si es así, ¿entonces con la desmaterialización de la música en internet, con la pérdida del objeto y el envoltorio, vamos a perder algo importante?

Es verdad, algo de eso sí que hay. Prácticamente, todos mis grupos han respondido a algún tipo de fantasía más o menos «narrativa», como tú dices. A cada uno me lo imaginaba como una banda formada por gente inventada y con una cierta historia propia; Black Beethoven, por ejemplo, eran un montón de negros con un teclista blanco que habían tocado en los 70 en clubes de striptease, Los Súper-Asesinos eran unos tíos que hacían bandas sonoras para pelis de serie B, Funnier Than Suicide eran un grupo diferente en cada canción, Van Delay son doce ex-miembros de Robo-Tronik que, de hecho, creé físicamente para la portada de su primer disco... Es cierto, esa sensación de crear un pequeño universo para cada uno y con sus portadas y tal, me gusta casi tanto como la música en sí. Recuerdo que hace tiempo pensé en dejarme de pseudónimos y firmarlo todo con mi nombre, pero al final llegué a la conclusión de que sería mucho menos divertido.

No creo que la música tenga que ser siempre el honesto reflejo de un artista y esas cosas... A mí siempre me han fascinado esos productores que se inventaban grupos y de alguna manera «manipulaban» al consumidor. Era algo muy común en los 50 y 60. Luego llegaron Bob Dylan y los malditos hippies y lo jodieron todo, ja ja... Ahora también existe eso, claro, pero en circuitos musicales que no me interesan nada...

Internet es un campo ideal para que crezcan como setas proyectos de este tipo. Para empezar, ya se ha cargado la industria musical. Bien. Ahora hay que cargarse a los músicos. Bueno, a lo mejor no. Pero hay que reconocer que toda la filosofía socio-místico-musical del siglo XX ya está más que agotada. Ya sabemos lo bonitos que eran los discos, lo maravillosos que eran los tocadiscos y lo guay que era ser superestrella de rock. Ya está. Pasemos a otra cosa. Yo creo que sería bonito que internet sirviera para que surja algo nuevo, una nueva manera de entender no sólo la distribución de música, sino incluso, la creación musical. Lo dejo ahí, ja ja...

Haces música en el tiempo libre que te dejan los tebeos. Pero, ¿si te dedicaras profesionalmente a la música, harías tebeos en el tiempo libre que te dejara la música?

Me temo que nunca lo sabré, pero supongo que sí. A mí me agobian bastante las obligaciones, así que supongo que si tuviera que pasarme el día haciendo música por narices, no me costaría nada ponerme a pensar guiones para unos tebeos que no irían a ninguna parte.

Dime cinco discos que escucharas mucho antes de 2000 y que hayas vuelto a escuchar el último año.

No soy muy aficionado a volver a escuchar cosas que ya oí mucho en su día. Supongo que te refieres a los típicos grupos de los 90 que ahora pueden provocar mucha dentera. No sé... hace un tiempo con el Spotify recuerdo haber escuchado otra vez el primer disco de Frank Black, que me entusiasmaba y me volvió a gustar... También me vienen a la cabeza los discos de The Jesus Lizard que recuperé hace unos meses y la verdad es que me volví a enganchar a ellos como cuando los escuché por primera vez, los primeros discos de Dwarves me han vuelto a flipar años después... El Check Your Head o el Ill Communication de Beastie Boys los he vuelto a escuchar y me siguen pareciendo la bomba. Estoy seguro de que también hay muchos discos que me decepcionaría volver a escuchar ahora, pero creo que una voz misteriosa dentro de mí sabe cuáles son y me mantiene alejado de ellos.

¿Qué estás escuchando últimamente?

Ja ja, me encanta que me hagas esa pregunta porque me gustaría hablarte del Rock Turco de Los 70. Me tiene abducidísimo: Ersen, Erkin Koray, Mogollar... Como siempre con estas cosas hay que seleccionar, pero hay verdaderas joyas. También escucho bastante punk americano en plan A-Frames, Intelligence, TV Ghost, Factums... creo que le llaman «shitgaze», pero no me hagas mucho caso... Es punk medio garajero pero mezclado con un rollo más arty, muy distorsionado, con mucha reverberación. Me encanta la reverberación, ja ja... También llevo años enganchado a R. Stevie Moore, otro tío que lleva grabando en plan casero desde los 70 y lleva como 400 discos o así, es buenísimo. Aunque creo que sólo me gusta el 1% de lo que ha hecho, eso significa casi más canciones que las de cualquiera de mis grupos favoritos. Cuando conocí su historia me recordó un poco a mí mismo (aunque con mucho más talento y mucha más neurosis por su parte, claro) así que le hice un pedido por correo y el hombre me escribió una nota de agradecimiento en la parte de atrás de un cartón de cereales. Me pareció entrañable e inquietante a partes iguales. En los vídeos tiene pinta de haberse quedado un poco loco depués de tantos años encerrado grabando música. No sé, probablemente lo del onanismo musical es bastante peligroso. Yo no lo recomiendo, desde luego.

Gratis a tu disposición: Mal Amigo.

martes, 4 de mayo de 2010

LA GEOMETRÍA DE LOS SENTIMIENTOS

El otro tebeo que quería mencionar brevemente es Skibber Bee-Bye (Apa-Apa, 2010), de Ron Rege Jr., que fue el que puso en el mapa a este autor... ni más ni menos que en 2000. Más vale tarde que nunca, y así vamos completando un retrato de familia del alternativo americano más reciente al que todavía le faltan piezas notables, pero que cada vez está mejor definido.

En Skibber Bee-Bye hay mucho costumbrismo sentimental como base de la tarta, y también hay otros elementos reconocibles para el lector veterano de indie americano que nos permitirían mencionar a Jim Woodring, Charles Burns y Richard Sala, y hasta a Dash Shaw, que es, por supuesto, posterior. Pero por encima de todo eso hay una visión original y una peculiarísima puesta en escena que permiten reconocer rápidamente que tenemos entre las manos un tebeo de apariencia modesta pero largo alcance. Skibber Bee-Bye es una pequeña biblia llena de curiosos versículos que hay que descifrar con paciencia. No es un tebeo para todo el mundo, pero quien sepa apreciarlo, lo va a disfrutar muchísimo.

EL HÉROE PERFILADO

Hoy me he escrito un par de reseñas que saldrán próximamente en prensa, y como no me quiero repetir, no voy a extenderme aquí sobre esos tebeos. Pero tampoco quiero dejar de mencionarlos, porque se merecen toda la difusión posible.

El primero es Los 12 trabajos de Hércules (Edicions de Ponent, 2010), de Miguel Calatayud el Magnífico. A todo lo que dije sobre Peter Petrake habría que añadir que ésta es una obra en cierta medida más señorial y sobria, aunque igualmente deslumbrante. Como decía, no voy a entrar en profundidad en el tema, sólo quiero mencionar la fascinación que me produce la rigurosa planitud del héroe perpetuamente de perfil, estático y a la vez en continua posición de avance hacia un bestiario de criaturas que parecen dibujadas con rayos X psicodélicos. Hay algo que es a la vez primitivo (en un sentido profundo) y moderno (como una cosa que siempre está por venir) en este Hércules monumental, insólito y a la vez sabio, una obra de genio y de oficio que sigue tan extraordinariamente vigente que mencionar que es una reedición histórica es casi lo que menos importa.

LAS TARJETAS DE GUÍA DEL CÓMIC




Más cositas del Salón: José Antonio Serrano, ese infantigable animador del cómic patrio, se ha marcado una serie de postales de tebeos españoles que estarán listas justo para repartir en el próximo evento barcelonés. Tres de los cómics representados en esas tarjetas tienen participación mía: La tempestad, que hice junto a Javier Peinado, El Vecino, con Pepo Pérez, y El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, con Javier Olivares. Si queréis saber cuál es el lote completo y cómo conseguir las postales, pasad por guía del cómic. Podéis ver fotos de todas las tarjetas en el flickr de guía del cómic.