lunes, 30 de noviembre de 2009

SCHULZ, CARLITOS, SNOOPY Y NOSOTROS

Uno de los momentos que más disfruté de este Salón de Getxo fue la presentación del libro Schulz, Carlitos y Snoopy. Una biografía (2009, Es Pop) a la que tuvo la amabilidad de invitarme su editor, Óscar Palmer, y que me permitió mantener una charla pública no sólo con él, sino también con Pepo Pérez y Manel Fontdevila, que completaban la mesa redonda.
Schulz, Carlitos y Snoopy llegó en el último segundo a las librerías presentes en el festival, para alivio de Óscar, que tuvo los dedos cruzados durante toda la semana. Como me imagino que ya esta misma semana estará en todas las librerías, creo que no está de más recordar algunas de las cosas que allí comentamos.
Schulz, Carlitos y Snoopy no es un libro sobre cómic, aunque lo parezca. Es un libro sobre cultura popular, o, más exactamente, sobre cultura de masas, que es a lo que se dedica precisamente Es Pop, una jovencísima editorial que ha publicado apenas tres libros: uno sobre cine, otro sobre rock y este tercero sobre historieta. Pero digo que no es sobre cómic porque no es un libro escrito desde el mundo del cómic. Su autor, David Michaelis, es un biógrafo -o un "biografista"- que ya había tenido un gran éxito de ventas con un trabajo sobre la vida de N.C. Wyeth, y que andaba buscando otro tema cuando se topó con Schulz, probablemente el historietista americano más importante del siglo XX.
Como es típico en estas grandes biografías profesionales tan del gusto de los americanos, las más de 600 páginas del volumen están llenas de detalles minuciosos, hasta tal punto que casi podríamos decir que los detalles están llenos de detalles. Y aunque, evidentemente, su lectura es imprescindible para cualquier aficionado al cómic que sienta un poco de curiosidad por la historia del medio, y en efecto hay mucha información sobre el funcionamiento de las tiras de prensa, las agencias y los profesionales de la viñeta en Estados Unidos, Michaelis no intenta hacer un trabajo especializado en historia del cómic. Su perspectiva es más amplia, lo cual es de agradecer porque realmente es necesaria una perspectiva muy amplia para abarcar la figura de Schulz y su serie Peanuts, que es siempre inconmensurable y con frecuencia contradictoria. Porque Peanuts es uno de los cómics más importantes que han existido, sí, pero también es el origen de uno de los emporios comerciales más grandes de todos los tiempos, y conocer esa dimensión es tan necesaria como conocer la puramente viñetera para entender la historia completa.
Curiosamente, de los cuatro que participamos en la mesa de presentación de la obra, tres -Óscar, Pepo y yo- no habíamos llegado a Peanuts como cómic hasta muy tarde, y sólo siendo adultos habíamos empezado realmente a disfrutar la serie. Yo apenas leí Carlitos y Snoopy de crío -mi familia era más de Mafalda-, pero por supuesto que mi contacto con los personajes fue muy intenso desde muy temprana edad. Al fin y al cabo, había figuritas, colonias, anuncios y ropa con la efigie de Snoopy por todas partes. Mi adolescencia coincidió con el apogeo de la apropiación de Snoopy por los pijos, los años duros del "Te lo juro por Snoopy" y de figuritas de Snoopy rampante con la bandera española. Desde luego, las creaciones de Schulz no despertaban mis simpatías por aquel entonces.
Sin embargo, recientemente Peanuts ha sufrido un proceso de rescate. Desde la muerte de Schulz en 2000 (la noche anterior a que se publicara su última tira), los principales autores de novela gráfica han insistido por activa y por pasiva en la enorme influencia de Peanuts sobre su propio trabajo. Algunos, como Ivan Brunetti o Seth, lo llevan escrito en su trazo de forma evidente. El parecido gráfico de la primera etapa de Peanuts con las obras del autor de George Sprott es más que evidente. No es un amor secreto: ha sido precisamente Seth quien se ha ocupado de diseñar la reedición completa y definitiva de Peanuts que Fantagraphics publica desde 2004 (Planeta-DeAgostini, en España). Chris Ware, por su parte, manifiesta siempre que puede su amor por Charlie Brown y compañía. En el número 13 de McSweeney's Quarterly Concern (2004), que él editó, reprodujo varios papeles con los "dibujos preliminares de Charles Schulz", y escribió: "Cualquiera que haya intentado dibujar a Charlie Brown descubre de inmediato que es una tarea imposible; siempre sale mal, como una broma grotesca, como alguien que se hubiera disfrazado para ir a una fiesta".
Aunque no se puede negar que el estilo limpio y minimalista de Schulz es una fuente constante de inspiración para Ware y compañía, es evidente que su influencia va más allá del aspecto gráfico. Es más bien el minimalismo argumental, el despojamiento narrativo y el interés por la representación a través del cómic de estados de ánimo o "no incidentes" lo que sin duda fascina a estos autores interesados en narrar todo aquello que hasta ahora no se había narrado con viñetas.
Excepto en Peanuts, tal vez.
En Apocalípticos e integrados (1965), Umberto Eco incluyó un ensayo sobre "El mundo de Charlie Brown", en el que escribía:
"Desde que el mundo es mundo, artes mayores y artes menores han podido prosperar casi siempre únicamente en el ámbito de un sistema dado que permitía al artista cierto margen de autonomía a cambio de cierta sumisión a los valores establecidos: y que, con todo, en el interior de estos varios circuitos de producción y de consumo, se han visto surgir artistas que, valiéndose de ocasiones concedidas a todos los demás, lograron transformar profundamente el modo de sentir de sus consumidores desarrollando, en el interior del sistema, una función crítica y liberadora. Como siempre, es cuestión de genialidad individual, de saber elaborar un discurso lo suficientemente límpido, incisivo y eficaz para lograr el dominio de todas las condiciones dentro de las que, por la fuerza de las cosas, se mueve".
Continuaba Eco planteando dos vías posibles para elaborar ese discurso: una de ellas la ejemplificaba con la sátira intelectual de Jules Feiffer y su Sick, Sick, Sick. La segunda vía la representaba Krazy Kat de George Herriman, y era en esta tradición en la que insertaba a Peanuts. Es curioso que Eco relacionase a Peanuts con este cauce que él llamaba "lírico", ya que Michaelis también insiste en la influencia de la obra de Herriman sobre Schulz. Parece evidente, pues, que Peanuts es uno de los grandes cómics artísticos de la historia, un cómic que parece destinado a satisfacer las demandas de los lectores más inteligentes.
Entonces, yo me pregunto, ¿cómo es posible que también fuera uno de los cómics más populares de todos los tiempos? ¿Cómo podía ser el favorito de las élites el producto más groseramente masificado?
Estamos acostumbrados a pensar que las obras verdaderamente brillantes y originales están condenadas a la incomprensión por parte de las masas (véase precisamente el caso de Krazy Kat). ¿Cuál es el secreto de la magia de Peanuts?
No lo sé -como supongo que no lo sabe nadie, o ya lo habrían patentado, y probablemente el único que lo descubrió fue Bill Watterson y decidió guardárselo-, aunque sospecho que para los americanos, Peanuts representaba la sal de la tierra, ese punto intermedio -geográfico y espiritual- que es el Medio Oeste equidistante de la intelectualidad europea de Nueva York y de la extravagancia de California. Un país que nunca existió pero en el que todos se encontraban en casa. Probablemente también tuviera algo que ver la facilidad de Schulz para generar lemas que fueran el equivalente occidentalizado de la filosofía zen. Los relajantes haikus que son muchas veces las tiras de Peanuts alcanzaron su máxima popularidad durante los años 60, una época que está cruzada de frases de motivación, de espiritualidad resumida en un eslógan y de mantras de autoayuda.
Por supuesto que gran parte de la popularidad que alcanzó Peanuts durante esa década se debe también al ascenso al estrellato de Snoopy, y a la multiplicación de la imagen de éste en todo tipo de productos comerciales y anuncios. Y empiezo a sospechar que hay un tipo de figura -normalmente blanca, indefinida, antropomórfica pero no del todo humana, una especie de interrogación ambulante- que cautiva la imaginación del público masivo en virtud de su propia neutralidad. Me pregunto: ¿hay alguna relación secreta entre Snoopy, Bone, los Moomins, los Schmoo y otros mil avatares de esta silueta fantasmal?
En todo caso, la explotación mercantil de Peanuts se basó -en un principio, al menos-, en las cualidades inherentes a la tira. El origen del imperio está en Happiness is a Warm Puppy, un libro regalo aparecido en 1960 que creó un mercado hasta entonces inexistente. No había libros como ése hasta aquel momento -formato reducido y cuadrado, muy colorido, conformado por apenas unas ilustraciones acompañadas de variantes del lema "la felicidad es..."-, como no había sudaderas de colores con logos de personajes hasta que aparecieron las de Peanuts. Una de las cosas que más me ha interesado del libro de Michaelis es cómo explica de qué manera las creaciones de Schulz han contribuido de manera decisiva a dar forma a la sociedad de consumoen la que hoy vivimos, saturada de logos y de marcas.
[Por cierto, que Happiness is a Warm Puppy ha sido publicado por vez primera en España precisamente ahora, casi 50 años después de su aparición original en Estados Unidos, junto con otros tres títulos de la serie; aquí se llama La felicidad es un cachorrito].
Pero en última instancia, Schulz, Carlitos y Snoopy es, como reza su subtítulo, "una biografía". Lo que importa es la vida de una persona, y ahí es donde el libro de Michaelis ha recibido la mayor contestación por parte de algunos sectores, animados por el hijo mayor de Schulz, Monte.
Monte Schulz fue compañero y amigo de Michaelis durante todo el proceso de documentación y escritura del libro, pero cuando leyó el texto final se sintió profundamente decepcionado por el retrato que hacía de su padre. Sus quejas acabaron dando lugar a un número especial de The Comics Journal (290, mayo de 2008) donde se examinaba con lupa la biografía. En aquel TCJ aparece un largo texto de Monte que intenta corregir la semblanza de su padre que, según él, daba el libro: un hombre frío, distante, en permanente estado de melancolía, con problemas para relacionarse con sus semejantes y su familia, y marcado indeleblemente por la muerte de su madre. Además, de Monte Schulz, especialistas de primerísima línea como R.C. Harvey, Jeet Heer y Kent Worcester hacían críticas muy detalladas de Schulz, Carlitos y Snoopy. Mi impresión, después de leerlas, es que la biografía es muy consistente y fiable, porque la mayoría de las pegas que se le planteaban no pasaban de errores menores. Por ejemplo, que Schulz no leyó Krazy Kat a medida que se publicaba en los periódicos, ya que no aparecía en ninguno al que él tuviese acceso. Por el contrario, descubrió la serie de Herriman recopilada en libro cuando ya no se publicaba en prensa. Es un detalle a tener en cuenta, pero no cambia el hecho de que le influyó poderosamente.
Queda el tema de la veracidad de la descripción que se hace del carácter de Schulz. Evidentemente, puede que Michaelis -que no llegó a conocer en vida al biografiado- nos haya transmitido una impresión equivocada. Diría que incluso me inclino a pensarlo, porque, como señalan Monte Schulz y Harvey -que sí conoció al dibujante-, nadie que viviera amargado podría haber estado realizando durante 50 años un chiste diario. Pero a una persona sólo se la puede conocer realmente tratándola en persona, y a nosotros no nos importa tanto cómo era realmente Schulz, sino que más bien nos interesa el relato absorbente de su vida y sus circunstancias que hace Michaelis. Al fin y al cabo, toda biografía es una ficción, un relato novelesco en el que se reconstruye un argumento a partir de unos elementos anecdóticos que siempre son incompletos, siempre son parciales, siempre son engañosos. Y el mejor biógrafo es el que, consciente de que su verdad es una mentira, la engarza en un tema y lo desarrolla con brío y talento. Schulz tuvo una vida que no se puede considerar interesante. Fue un hombre sencillo -a pesar de su riqueza-, su vida sentimental, si bien no fue anodina, tampoco fue extraordinaria, y su trayectoria profesional se resume diciendo que se pasó medio siglo sentado a una mesa dibujando. Que su biografía se lea apasionadamente es un tributo al brío y talento de Michaelis.
Quería decir más cosas, pero me temo que ya he dicho demasiadas (yo que odiaba los posts largos en los blogs), así que me limito a cerrar con una tira de Peanuts que se publicó en enero de 1973 y que creo que todos los que nos dedicamos al cómic -como autores o como críticos- deberíamos tatuárnosla en la frente. Traduzco los diálogos. Viñeta 1: ¿Qué pasa si trabajas durante 20 años y al final acabas no siendo ni rico ni famoso? Viñeta 2: El placer está en tocar. Viñeta 4: ¡Estás de broma!
Más:
David Michaelis habla de Schulz, Carlitos y Snoopy, subtitulado al español. (Visto en cultura impopular).

Toda la información sobre el libro (incluidas 10 páginas en pdf) en cultura impopular, el blog de Óscar Palmer y Es Pop ediciones.

JAR: VIDA Y OBRA

El salón de Getxo coincidió este fin de semana con el acto de homenaje a Juan Antonio Ramírez organizado en el Reina Sofía, del que hablamos hace unos días. Por lo que me han contado personas que estuvieron allí, fue un suceso emotivo, como no podía ser de otra manera.
Una de las personas que más trabajó en la organización de ese acto es Guillermo García Fernández, compañero y amigo mío (¡pero no pariente!), y becario de Juan Antonio, con quien había empezado a hacer su tesis.
Durante los últimos meses, Guillermo ha trabajado intensamente en la realización de una página web dedicada a Juan Antonio, proyecto que empezó con nuestro profesor todavía en vida. El sábado, la página se presentó en público y ya está accesible para quien quiera visitarla.
La página, diseñada con la Courier tan característica de Juan Antonio, es un verdadero tesoro de información y conocimientos sobre quien fue uno de los principales escritores sobre arte de nuestro país en la democracia. Hay una breve biografía, fotos, todos sus libros con sus portadas y una reseña, artículos, su excelente autobiografía intelectual y muchos más contenidos. Me permito recomendar a quien tenga interés que no se pierda la sección de "Actividades re-creativas", que permitirá descubrir a quienes no le conocieron en persona -los que tuvimos esa suerte ya lo sabíamos- que Juan Antonio no sólo fue muy grande, sino que también era muy divertido.

Juan Antonio Ramírez, vida y obra, a un clic de distancia.

(Gracias, Guillermo)

MI PATRIA ES EL TEBEO

El sábado por la mañana, aprovechando que estaba descargado de actividades en el salón de Getxo, un grupo de amigos nos acercamos al Guggenheim, donde pudimos disfrutar de una excelente exposición sobre Frank Lloyd Wright (un arquitecto cuyo nombre está precisamente unido al de la Fundación desde que diseñó el emblemático edificio de la misma en Nueva York). Además de montones de planos y maquetas, una de las secciones de la exposición que más nos llamó la atención fue la dedicada a la tarea educativa de Wright en Taliesin Oeste, donde los estudiantes estudiaban en un entorno natural donde no sólo aprendían arquitectura, sino también a convivir unos con otros, como atestiguaban algunas películas caseras.
Revisar la historia del arte es revisar la historia de grupos y comunidades más o menos amplios que desarrollaron su propia visión del arte y de la vida en un momento determinado, diferenciándose no sólo de otros movimientos contemporáneos, sino también, y de forma aún más importante, de sus predecesores. Con mayor o menor organización o rigor, los artistas asociados formalmente en la Bauhaus, los irregulares vecinos del Bateau-Lavoir o los estudiantes de Wright en Taliesin encontraron en sus compañeros apoyo moral, pares con quienes discutir y reflexionar, rivales con quienes competir, y, sobre todo, un círculo de semejantes que les ayudó a definir su propia identidad y a descubrir y resolver los problemas de su tiempo.
Esto es una de esas cosas de las que ha carecido la historia del cómic, y que ahora echamos mucho de menos.
El dibujante de cómics, de siempre -y más ahora- ha tendido a ser solitario y a trabajar aislado, y la mayoría de las grandes escuelas -sea el Marvel Way, el Style atome o la Escuela Bruguera- son fruto más del control de los cómics de masas tradicionales por parte de la editorial que de iniciativas surgidas de los artistas. Cuando estos sí han compartido ese sentimiento de comunidad, como en el caso de los historietistas underground de San Francisco en los años 60, la energía que han generado ha sido tan intensa que ha sido capaz de transformar la historia del cómic.
Pero en general, eso no se ha dado y no se da.
Y creo que, en cierta manera, eso es lo más importante de eventos como el Salón de Getxo de este fin de semana. Sirven para que quienes practicamos día a día este arte de las viñetas aislados en nuestros estudios de Vigo, Manresa, Bilbao, Madrid, Valencia, Granada o Huesca nos encontremos con nuestros semejantes, nos reconozcamos y descubramos que también formamos una comunidad. Que no estamos solos.
En el momento actual, creo que únicamente los salones del cómic producen la dinámica de un "mundo del cómic" en España. Los que nos reunimos allí -y no me refiero sólo a los historietistas, sino a lectores, blogueros, libreros, editores y comunicadores- no somos un grupo ni una asociación, pero cuando nos vemos las caras, nos reconocemos como hijos de la diáspora de una patria sin tierra.
Todo lo cual me lleva a decir lo siguiente: Gracias, Borja. No tenías por qué hacerlo, pero es bueno que lo hagas.

Van aflorando fotos de Getxo en flickr:

También en el blog de cortocuentos.

domingo, 29 de noviembre de 2009

BOTÍN DE GETXO

Tanto el Doctor Santiago como Mister García hemos vuelto sanos y salvos de Getxo. Como siempre que uno se pasa por un evento donde hay gran acumulación de papel impreso con texto y dibujos, ambos hemos traído nuestro pequeño botín.

Éste es el botín del Doctor Santiago:
Y éste es el de Mister García:
La semana que viene, hablaremos del gobierno.

UNA BIOGRAFÍA EN GETXO

viernes, 27 de noviembre de 2009

jueves, 26 de noviembre de 2009

EL VECINO EN LA ESPANTAJERÍA

Leído y comentado en el blog de Toni Bascoy.

EL VECINO LAMINADO

Este fin de semana en Getxo, Astiberri pondrá a la venta una lámina del Vecino perteneciente a su colección IlustrArte, en edición limitada de 150 ejemplares, numerada y firmada por el autor. Yo ya estoy pensando en qué pared va a quedar mejor la mía.

EL VECINO IMPACIENTE

Una lectura muy paciente de El Vecino 3 en el blog El lector impaciente.

GETXO 2009

Mañana me voy a Getxo, donde pasaré todo el fin de semana. Me apetece bastante porque no soy muy salonero (creo que sólo conozco los festivales de Barcelona, La Coruña y Madrid) y Getxo ya se ha ganado una fama interesante (o al menos la mítica boité del hotel donde se alojan los invitados). Diría que el principal aliciente de un salón es entrar en contacto directo con los lectores y pasarlo bien con los amigos, pero la verdad es que en Getxo vamos a trabajar un huevín. ¡El cómic como espectáculo! ¡Aquí no se viene a beber, comprar tebeos y hablar de los blogueros que no han asistido! ¡Aquí se viene a currar! Como prueba, a continuación pongo un pequeño calendario de dónde estaré localizable, por si alguien quiere que le plante una firma en un ejemplar nuevo de El Vecino o, sencillamente, obsequiarme con 100 ó 200 euros que le sobren y con los que no sepa qué hacer. (No hace falta decir que en las sesiones de firmas estaré acompañado del inmarcesible Pepo Pérez, co-autor de El Vecino 3, y que también estará a mano Javier Olivares, con nuestro Jekyll y Hyde debajo del brazo).

Viernes 27:
19.00: Firmas en el stand de Astiberri.
Sábado 28:
17:05: Presentación del Vecino 3 junto con otras novedades de Astiberri.
18.00: Firmas en el stand de Astiberri.
Domingo 29:
12.00h: Mesa redonda en homenaje a Charles Schulz en el décimo aniversario de su muerte. Óscar Palmer, Pepo Pérez, Manel Fontdevila y yo hablaremos de Peanuts y de la biografía Schulz, Carlitos y Snoopy que publica ahora mismo Es Pop, la editorial de Óscar.
12.45: Mesa redonda (¡ni me levanto de la mesa!) moderada por Ricardo Mena, con el título "Relación entre prensa y cómic, ¿quién critica a los críticos?", que da mucho miedito, espero que la respuesta final sea "...pues nadie". Estaré con Koldo Azpitarte (que estrena blog, estrena libro, estrena editorial y, por tanto, esperamos que estará a obligado a pagar varias rondas de algo) y Óscar Palmer.
17.30: Firmas en el stand de Astiberri.
Y después de eso... ¡agur!

miércoles, 25 de noviembre de 2009

EL VECINO ENCARCELADO

Y reseñado en el blog de Álvaro Pons. Ya sabéis cuál.

HOMENAJE A JUAN ANTONIO RAMÍREZ

Este sábado a las 19.00 horas se celebra un homenaje a Juan Antonio Ramírez en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Diferentes personalidades del mundo académico repasarán algunos aspectos de la obra de JAR: Antonio Bonet Correa, Simón Marchán Fiz, Valeriano Bozal, Víctor Nieto Alcaide, Pilar Pedraza, Luis Fernández Galiano y Carlos Reyero. La entrada es gratuita hasta completar el aforo.

El acto se celebra, casualmente, la misma semana en que estamos dando las últimas revisiones a La novela gráfica, el trabajo que dirigió Juan Antonio y que publicará como libro Astiberri a principios del año que viene. Precisamente hace dos días estaba repasando su magnífico prólogo, que debe de ser uno de los últimos textos que escribió Juan Antonio.
Por desgracia, no podré asistir al homenaje porque coincide con el Salón de Getxo, con el que me había comprometido hace tiempo. La verdad es que me da mucha rabia, porque estoy seguro de que va a ser una ocasión memorable.

viernes, 20 de noviembre de 2009

ESTO DICE


Octavio B. (Señor Punch) después de leerse El Vecino 3. En su blog, claro.

jueves, 19 de noviembre de 2009

LA TAPA


Pepo Pérez habla de la portada de V3 en Es muy de cómic.

¡ACCIÓN!


Leo en Entrecomics una nota sobre un concurso para elegir las 75 portadas más "icónicas" (signifique eso lo que signifique) de DC en toda su historia. Consulto los resultados y no me lo creo: resulta que entre 75 portadas, 75, que se dice pronto, no está la de Action Comics 1, que para mí no es que sea la portada más icónica de DC, es que es la portada más icónica de la historia del comic book. Si me parecerá icónica que una versión de la misma protagonizada por los personajes del Vecino y dibujada por Pepo Pérez ha estado a punto de acabar siendo la portada de El Manglar 11, de inminente salida, aunque al final nos decidimos por versionear otra cosa que también tiene bastante de icónica. Aprovechando la casualidad, recupero ese boceto descartado para El Manglar, con el que abro este post. La portada de Action Comics 1, por si alguien no la conoce, es ésta, por supuesto:

Y ya que estoy con El Vecino, enlazo la reseña que sobre V3 ha dejado Jordi Olmos, de Continuará Cómics, en la impagable sección Píldoras Nacionales que comanda Toni Box en zona negativa.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

MIL O MIL DOSCIENTOS


Acabo de venir de comer con Óscar Palmer y Manuel Bartual, y precisamente una de las excusas para quedar ha sido que Óscar me pasara ejemplares del U, ya que él conservaba los "fondos" y yo sólo tenía una colección, cada día más ajada. Óscar me ha dado un buen puñado de ejemplares, y de algunos me ha informado que ya "eran los últimos". Como no se pueden juntar tres ex-alcohólicos alrededor de una botella de whisky sin que se pongan a recordar viejas borracheras, y como encima tenemos tan reciente la discusión en los comentarios del post sobre Volumen, el U ha sido tema predilecto de la conversación. Según me contaba Óscar -que fue quien se ocupó no sólo de dirigir, sino prácticamente de todo el proceso durante la última etapa de la revista- en la fase final de autoedición, el U vendía entre 900 y 1.200 ejemplares (que era la tirada en esa época). Por lo que yo recuerdo de cuando nos publicaban Camaleón y La Factoría de Ideas, las cifras rondaban esas mismas cantidades, tal vez con algún pico hacia los 1.500 en números concretos. En su momento, me parecían muy pocos; ahora, me parecen una barbaridad. Por supuesto, no hemos podido evitar plantearnos la Gran Pregunta: ¿vendería hoy en día una revista parecida al U -digamos de periodicidad anual y más gorda todavía- 1.000 ó 1.200 ejemplares a un precio de portada de 10-12€, más acorde con su verdadero coste? Yo apostaría a que no.

LEWIS TRONDHEIM. LA MÁQUINA DE HACER TEBEOS

“Soy muy vago”, confiesa Lewis Trondheim, el dibujante que ha entregado a imprenta más de 2.000 páginas durante la década de los 90. Páginas que abarcan un registro amplísimo, casi impracticable para cualquier otro autor: desde la vis experimental de un Chris Ware hasta la más rotunda y directa narrativa de género, desde la autobiografía hasta la pantomima muda. Lewis Trondheim sabe cómo hacer reír al lector, y también cómo hacerle llorar. Su incesante actividad le ha convertido en uno de los nombres clave de la década que ahora termina, y con toda seguridad le va a convertir en uno de los grandes maestros de la primera mitad del siglo XXI. La publicación por vez primera de uno de sus álbumes en España (La mazmorra, en colaboración con Joann Sfar, Norman), nos animó a acercarnos a este gigante emergente para conocerle un poco más.


El público español tuvo la oportunidad de ver tu trabajo en las páginas de Nosotros somos los muertos, donde aparecieron unas breves historietas sobre el génesis del universo. ¿Qué pueden esperar esos lectores cuando se acerquen a La mazmorra? ¿Es algo muy distinto?

Lo que los lectores esperen de mi trabajo no es problema mío. Yo soy dibujante y me encanta hacer tebeos, toda clase de tebeos, los alternativos, los autobiográficos, los de humor y los de aventuras. Hago cómics por mi propio gusto, y los lectores lo que deben hacer es escoger aquellos que más les atraigan. La mazmorra es claramente una serie de aventuras humorísticas. Utilizamos ingredientes de espada y brujería, pero confío en que hayamos conseguido llegar más lejos que la mayoría de los cómics de espada y brujería de dibujo realista. Es una historia de fantasía con multitud de personajes distintos, pero no nos reímos de ellos, son ellos mismos los que se ríen. Y si alguien muere, permanece muerto. No es caricaturesco.


¿Qué opinión personal te merece la espada y brujería?

Demasiadas ambiciones y ninguna buena historia. Pero es difícil hacer algo después de Tolkien.


¿Qué proceso de colaboración seguís Sfar y tú?

El primer paso en el guión lo doy yo, y después hablamos mucho por teléfono. Él dibuja los primeros bocetos y yo reescribo lo que él ha hecho y lo entinto. Pero ahora, con el volumen 101, yo haré la planificación y él entintará. Y en el volumen -99, será Christophe Blain quien entinte. En estos momentos estamos haciendo tres series de La mazmorra simultáneamente. Una está ambientada en el pasado, otra en el presente y la tercera en el futuro.


Has declarado que no sabías dibujar cuando empezaste a hacer historieta, y que eso te llevó a utilizar técnicas minimalistas como las que empleas en Psychanalyse [la primera obra publicada de Trondheim, en la cual la misma imagen fotocopiada se repite en todas las viñetas]. Si te sentías incapaz de dibujar, ¿cómo es que decidiste dedicarte a historietista?

Había visto tebeos alternativos con un estilo de dibujo extraño que sin embargo contaban buenas historias. Así que pensé que el hecho de que dibujara mal no importaría demasiado, porque lo único importante es tener algo que decir. De manera que hice un montón de historias con dibujo minimalista. Por fin, acabé por sentirme limitado con ese estilo de dibujo y entonces hice una historieta de 500 páginas [Lapinot et les carottes de Patagonie] para aprender a dibujar.


¿Entonces crees que es posible hacer buenos cómics con un mal dibujo?

¡Por supuesto! En caso contrario, tendría que dejarlo ahora mismo.


Has dicho que “Para hacer cómics, lo primero que hay que ser es un guionista”...

Eso depende de las necesidades de cada cual. Yo, personalmente, necesito una buena historia. Pero hay otras personas que prefieren dibujos bonitos o virtuosos, o efectos especiales si hablamos de cine, o historias psicológicas...


¿Cómo surgió tu afición a los cómics y cómo te encaminaste a ellos?

Yo fui un chico tímido, después un adolescente tímido y finalmente un joven adulto tímido. Quería escribir historias pero no sabía cómo hacerlo hasta que, por accidente, fui conociendo a diferentes personas que me orientaron hacia “El País de los Cómics”.


¿Cuáles son tus lecturas favoritas actualmente?

Montones de tebeos alternativos, franceses y americanos.


¿Te sientes influido por alguna clase de cómics?

Tal vez por los de Carl Barks...


¿Y por algún otro medio, como el cine o la literatura?

No, por supuesto que no.


Has mencionado los cómics alternativos. ¿Crees que existe un “espíritu común universal” en los cómics independientes a lo largo de todo el mundo? Me refiero a una voluntad compartida por el indie francés y el americano, así como por otros autores europeos, como podría ser Max en España.

Eso es lo que pienso desde hace años. Cada continente desarrolla su propio estilo de cómics. En Japón es el manga, en Estados Unidos los superhéroes, en Europa las historias breves a color con 46 páginas y temática de humor o aventuras. Pero en todos los territorios, el cómic alternativo comparte el mismo espíritu. Eso nunca desaparecerá.


En tu trayectoria aparecen toda una serie de dicotomías que parecen definir tu obra. Por ejemplo: ¿representa para ti alguna diferencia trabajar para un editor pequeño e independiente o para Dargaud?

Todas las historietas que hago, las hago por la misma razón: para divertirme. Algunas las publican grandes editoriales, y otras sólo aparecen bajo editores alternativos. Es cierto que gano más dinero con las grandes, pero eso no me impide hacer cómics, y de hecho en la actualidad estoy haciendo cómics gratis, para l’Association.


Trabajo en solitario frente al trabajo en colaboración.

Para mí es importante colaborar con otras personas porque así puedo hacer cosas que nunca sería capaz de hacer sin ellos. Además, confío en que este método me impida caer en el amaneramiento típico que se produce al trabajar solo año tras año.


Cómics mudos frente a cómics llenos de juegos de palabras.

Ambos son divertidos de hacer. Me relaja hacer historietas mudas, pero me obliga a practicar un difícil ejercicio de contención, aunque por otra parte me entusiasma contenerme así, ya que esta clase de trabajo puede ser leído por cualquier persona del mundo sin necesidad de que medie una traducción. Pero las palabras son útiles cuando se trata de expresar cosas más complejas.


Ficción de género frente a ficción no de género.

Hum... por tu pregunta supongo que la ficción se opone a la autobiografía... Todo vale en el cómic. La autobiografía es muy interesante, pero por el momento no necesito seguir practicándola. La ficción también me permite hablar sobre nuestras vidas. De todas maneras, recuperar los géneros clásicos de la ficción popular, tipo pulp, tampoco es el viaje en el que yo estoy embarcado. Pero otras personas pueden preferirlo, y a veces obtener un buen resultado. No tienes más que ver el Batman de Frank Miller.


Cuando trabajas en color, ¿eso cambia de alguna forma tu trabajo, o se trata sólo de una cuestión que afecta a las calidades de producción?

Es meramente una cuestión relacionada con la producción editorial, pero no afecta a mi método de trabajo.


Aunque la mayoría de tu público te conoce como potente narrador de ficción de género, has hecho una buena cantidad de historietas experimentales, y bastante radicales. ¿Qué valor le das a la experimentación?

La empresa que deja de invertir en laboratorios de investigación acabará por morir. Creo que lo mismo les ocurre a los autores. Si uno hace sólo o que ya sabe hacer, estará repitiéndose. Por otra parte, los hallazgos que se encuentran en los trabajos experimentales no sólo son valiosos en sí mismos, sino también por cómo se pueden aplicar posteriormente en trabajos más estándar.


Has llegado a redibujar completamente un álbum para Dargaud (Slaloms) sin alterar el guión. ¿Por qué te tomaste esa molestia? ¿No habría sido mejor invertir ese esfuerzo en hacer otro álbum completamente nuevo?

De cara al público, sí. Pero lo hice por mí mismo. Quería dibujarlo de la misma manera que lo había pensado cuando lo escribí. En aquellos momentos, mi dibujo no era lo suficientemente bueno para conseguirlo. Como sabía que podía redibujarlo exactamente en la forma en que había querido dibujarlo l aprimera vez, lo hice. No es que me sienta orgulloso, pero sí que estoy satisfecho de haberle dado esa nueva forma. Pero no he redibujado solamente un tebeo, ya llevo cuatro.


Con La Mouche tuviste ocasión de trabajar para los japoneses y asomarte al mercado nipón.

Dibujé cuatro páginas de La Mouche para l’Association, y un tipo que trabajaba para Kodansha las vio y me pidió que dibujara un manga con ese personaje, pero que tendría que cambiar su aspecto. Dibujé más de 48 páginas para ellos, y entonces decidieron detenerlo. Redibujé todas esas páginas y añadí más para completar el volumen francés de La Mouche. ¿No habría sido mejor haber invertido ese esfuerzo en hacer otro libro completamente nuevo? Ja ja...


Lapinot el conejo es tu personaje más conocido.

Apareció por primera vez en aquel libro de 500 páginas que hice para aprender a dibujar. La razón por la que el mundo de Lapinot está habitado por animales antropomórficos es bien sencilla: son más fáciles de dibujar. Soy muy vago. A pesar de su aspecto, los personajes de Lapinot no son icónicos ni metafóricos. Creo que mis animalitos son actualmente más “realistas” y están más “vivos” que muchos personajes dibujados con un estilo más realista y que en realidad resultan mucho más tópicos.


¿Qué opinas del cómic autobiográfico?

Como en todo, los hay buenos y los hay malos. Actualmente en Francia hay una verdadera explosión de cómics autobiográficos, siempre dentro del campo alternativo. Pero demasiada gente piensa que sus vidas son interesantes. Y demasiada gente que podría ser capaz de hacer historietas de ficción quiere exhibir su propia vida. La autobiografía y la ficción son estilos exigentes. Cuando he hecho Aproximativament [el tebeo autobiográfico de Trondheim] ha sido para intentar saber quién era yo, para conocerme a mí mismo.


¿Te ves a ti mismo, al menos en parte, como una especie de “intelectual” del cómic con un punto de vista postmoderno?

Ja ja ja... Nooooo. Sólo soy un dibujante.


Por último, tengo una gran curiosidad por saber algo. ¿Cómo puedes ser tan prolífico?

Porque me encanta este trabajo y tengo muchas cosas que decir. Trabajo muy rápido, aunque no trabajo muchas horas diarias. Puede que me dedique unas cuatro o cinco horas al día. Me despierto alrededor de las once, echo un vistazo al correo, y como a las doce. Después, trabajo hasta que termino una página. Cuando está acabada, me puedo dedicar a jugar o a ver la tele. Como te dije, soy muy vago.


[Publicado originalmente en Volumen 1 nº 7, octubre de 1999].

Es interesante rescatar esta entrevista ahora. Cuando se realizó, Trondheim estaba prácticamente inédito en España, mientras que durante la última década, su presencia ha sido continua. Dos de los tebeos que se mencionan en la conversación han sido ya publicados en nuestro país, ambos por Astiberri: Approximativement, bajo el título Mis circunstancias (2002) y Les carottes de Patagonie, como Lapinot y las zanahorias de la Patagonia (2009).

lunes, 16 de noviembre de 2009

VOLUMEN


(Las dos portadas de Alex Ross en Volumen 1 nº 1)

Supongo que era de esperar, pero a mí me ha sorprendido la noticia de que The Comics Journal abandona su formato tradicional de revista para pasarse a internet y reconvertirse en una especie de libro de lujo de periodicidad semestral (o algo así). Uno se acostumbra a que haya ciertas cosas ahí durante toda su vida, y piensa que van a seguir siempre, sin más, porque sí, por inercia. Pero la existencia mensual del Comics Journal siempre ha sido un milagro que se ha prolongado demasiado. Y ya sabemos que los nuevos tiempos digitales amenazan al papel, a nuestro querido papel.

Lo del Journal me ha hecho recordar algo en lo que caí hace unas semanas, cuando estuve en el programa de radio de Christian Osuna. Hace ya diez años que Christian, Luis Bustos y yo, junto con un equipo de colaboradores, fundamos la revista mensual de información sobre cómic Volumen. En realidad, el título de la revista era Guía mensual del cómic, pero decidimos que utilizaríamos como cabecera la palabra Volumen, ya que decidimos articularla por volúmenes anuales. Al terminar cada año, se emprendería un volumen nuevo con su propia numeración.

(Portada de Pepo Pérez para Volumen 1 nº 9)

Christian editaba Volumen -producción, publicidad, distribución, mil jaleos-, Luis se ocupaba de darle un aspecto magnífico con el diseño y la maquetación, y yo dirigía la revista, que en el editorial del número 1 declaraba su "vocación abierta, plural y accesible, donde tengan cabida todos los tebeos que se publican: lo mismo superhéroes que alternativos en blanco y negro, lo mismo álbumes franceses que tomos de manga, lo mismo autores españoles que extranjeros". Y cuando decíamos todo, no queríamos decir casi todo, sino todo-todito-todo. En "El Centinela", el cuadernillo central de reseñas, dábamos cuenta de cada título que se publicaba en nuestro país, salvo error u omisión. La de reseñas de Spawn, Xena, Wildcore y muchos títulos infumables de Image que tan en auge estaban por entonces que se tragó mi álter ego Trajano Bermúdez...
(Magneto, la tira de Gallardo, en Volumen 1 nº 1)

El gran capital de Volumen era su equipo de colaboradores. Si digo que eran fantásticos, sonará a tópico, así que mencionaré algunos nombres (sólo algunos, por no alargarme) para que cualquiera que haya seguido el mundo del cómic en la última década compruebe por sí mismo que, en efecto, eran fantásticos y además siguen siéndolo: J. Edén, Eduardo García Sánchez, Antoni Guiral, José María Méndez, David Muñoz, Óscar Palmer, Eduardo de Salazar, José Antonio Serrano, Enrique Bonet, Francisco Naranjo, Yexus, Álvaro Pons, Pepo Pérez, Manuel Bartual, Pepe Gálvez... Siempre insistí en que contáramos con entrevistas originales con autores que estuvieran de actualidad, y pudimos hacerlo gracias sobre todo al trabajo incansable de Óscar Palmer y de Yexus. Óscar entrevistó a Miguel Ángel Martín, Charles Burns, Ralf König, Carlos Giménez, Santiago Sequeiros, Paul Grist y Eddie Campbell. Yexus, a Ramón F. Bachs, Sergio Córdoba, Manel Fontdevila y Albert Monteys y Daniel Torres. Algunas de las entrevistas que realizaron otros colaboradores fueron las de John Romita Jr. (Ray Mescallado) y Lewis Trondheim (servidora).

Los colaboradores de Volumen no fueron sólo los redactores y periodistas que aportaron sus textos, reseñas, noticias y entrevistas, sino también los dibujantes que entregaron sus historietas. Gallardo publicaba una tira patrocinada por la librería madrileña Elektra, y Sergio Córdoba y Bernardo Vergara hacían "En el espacio interior" y "Los Retractilados", respectivamente. Además, unos cuantos dibujantes nos regalaron portadas originales: Bachs, Sergio Córdoba, Sequeiros, Manel y Monteys, Pepo Pérez... Lo de la portada fue una de las originalidades de Volumen. Desde el número 1, en cada entrega teníamos dos portadas. La cosa surgió un poco por casualidad. Para el primer número, que llevaba como reportaje principal un artículo sobre los sesenta años de Batman, queríamos utilizar una ilustración de Alex Ross para No Man's Land. Pero Ross había hecho toda una secuencia a partir de la misma ilustración, y no nos decidíamos por cuál elegir, de modo que al final nos quedamos con dos. Mucha gente no se dio cuenta de que el número 1 de Volumen tenía dos portadas diferentes, pero a partir del segundo eso resultó evidente: Predicador-Bachs, Agujero negro-Star Wars, Sergio Córdoba-Jack Kirby o John Romita Jr.-Carlos Giménez fueron las alternativas que planteamos los meses siguientes.

(Los Retractilados, de Bernardo Vergara, y En el espacio interior, de Sergio Córdoba, en Volumen 1 nº 7)

Volumen 1, número 1, salió a la venta en abril de 1999. Tenía 32 páginas de tripas a color y costaba 275 pesetas. En el número 3, ya habíamos aumentado a 48 páginas. Mi ritmo de vida durante aquellos meses era de locos. Al mismo tiempo, seguía co-dirigiendo con David Muñoz la revista U, que era bimestral y más sesuda (algún día hablaremos de ella) y a pesar de eso, en realidad me ganaba la vida traduciendo. Así no podía durar mucho, de modo que dejé la dirección de Volumen con el número 1 del Volumen 2, en enero de 2000, después de haber completado 10 números. Óscar Palmer, que sin duda había sido el colaborador más importante de la revista, se hizo cargo de la dirección durante cuatro números más, y finalmente el propio Christian editó los dos últimos. Volumen 2 nº 8, la entrega final, se publicaba en septiembre de 2000.

(Portada de Manel Fontdevila y Albert Monteys para Volumen 1 nº 8)

Repasar aquellos números de Volumen es curioso, porque uno se topa con temas recurrentes. Hace diez años, Spiderman "renacía" con nuevos títulos, nuevos autores y un nuevo concepto para darle definitivamente el impulso que llevaba años necesitando; hace diez años, Carlos Giménez "volvía"; hace diez años, el cómic español "se hundía", en aquel caso en la línea Laberinto de Planeta-DeAgostini; hace diez años, Expocómic no levantaba cabeza y era el patito feo de los salones del cómic españoles, pero confiábamos en que fuera mejorando en próximas ediciones...

Aunque, por supuesto, no todo es recurrente. Hace diez años, cuando salía Volumen, también salía U y, por supuesto, Dolmen. Y Nemo, y Yellow Kid, y Dentro de la viñeta, y Trama y no sé cuántas más. Menos el infantigable Dolmen, todas las revistas se extinguieron cuando se les acabó el impulso a sus equipos redaccionales. El ciclo de sucesión generacional en la crítica sobre cómic en España era considerado por entonces algo casi natural. Antes habían estado los Bang, los Tribulete, los Krazy Comics, los Slumberland, y después de nuestros Volumen y nuestros U, vendrían otros.

Pero no vinieron.

Resulta que nunca se ha hablado tanto en los medios sobre cómic como ahora, nunca han tenido una presencia tan continua en los suplementos culturales y las universidades, nunca han conseguido implantarse con tanta fuerza en las librerías generales como hoy. Nunca se han publicado tantos títulos diversos, probablemente. Y no hay ni una sola revista (aparte de Dolmen) que oriente un poco entre tanto título a tanto lector nuevo.

¿Qué ha pasado?

¿Dónde están los que tenían que venir después?

Y por favor, que no me digan que en los blogs, porque yo también tengo un blog. Y no es lo mismo.

domingo, 15 de noviembre de 2009

LECTURAS VECINALES


Otro par de reseñas de V3 que ya han aparecido en internet.

La primera, en Técnica del quemarropa, el blog del crítico de cómics y estudioso de la cultura transversal Valentín Vañó.

La segunda, en The Watcher and the Tower (donde ya hablaron hace unas semanas de El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde, de Javier Olivares y el que firma).

sábado, 14 de noviembre de 2009

EL BATMAN VALENCIANO

El otro día comentábamos el álbum gigante que Editorial Valenciana publicó de Batman en 1976, y hoy me doy cuenta de que lo tenía en casa. Está claro que tengo que poner un poco de orden en las estanterías. Me ha parecido oportuno compartir el baño de nostalgia que me he dado hojeándolo, así que vamos a hacer un breve repaso fotográfico por sus páginas (lo siento, pero es tan grande que no me cabe en el escáner; de todos modos, para activar la memoria, que es de lo que se trata, ya vale y hasta sobra). Dedicado especialmente a Bruce (el de la capucha no, el amigo de los comentarios).

El índice y la primera página de la primera historia, con "La troupe del Payaso". En el índice, por cierto, debajo de "Batman" pone "Neal Adams", sin más. El dibujo del sumario es de Carmine Infantino, así que es de suponer que el crédito se refiere a la portada. Claro que eso no te lo aclaraban cuando lo leías una y mil veces de crío, así se producían las confusiones que se producían...

La segunda historia era "El odio del Verdugo Encapuchado", aunque cronológicamente tendría que haber sido la tercera:
"¡Tenemos asientos preferentes para la lucha más grande del año!"
Luego, por supuesto, "El caso":
"Una noche de calor en Gotham City". Yo la recordaba muda... ¡Para que veáis lo que puede pesar un silencio!
Concretamente, este silencio:
"El fantasma de los cielos de muerte". Creo que me aprendí de memoria todas las poses de Batman en estas dos páginas.
"Estoy volando muy elegantemente"...
"Cómo dibujar a Batman", una de esas odiosas lecciones que te hacían sentir incompetente. Hoy me hace casi más gracia el anuncio de Roberto Alcázar y Pedrín. Qué gran crossover hubieran hecho con Batman y Robin.
El Diorama que nunca me atreví a hacer. Ahora ya sabéis qué tebeo marcó la infancia de Chris Ware.

UNA VESINA


Dibujo y reseña de V3 a cargo del pablo. Visto a través de Pepo, que hoy estará firmando ejemplares de nuestro nuevo hijito en la librería malagueña En Portada a partir de las 19.30.

Lo que no sé es cómo ha averiguado elpablo que lo de Titana ya estaba en marcha...

viernes, 13 de noviembre de 2009

V3 HAS LANDED








Safari fotográfico de un viernes por la mañana en Madrid.

jueves, 12 de noviembre de 2009

EL VECINO: LA TIRA DE PRENSA






En 1969 se sindicó durante un breve periodo la tira de prensa del Vecino (bajo el título de Las aventuras de Titán), que llegó a aparecer en ocho periódicos de la Costa Este norteamericana. El experimento no tuvo el éxito esperado y al cabo de unas pocas semanas la agencia responsable de su distribución canceló la serie creada por dos jóvenes autores españoles.

Luego me caí de la cama y me desperté, y a continuación escribí un guión que Pepo Pérez interpretó maravillosamente para otra de las historias cortas del Vecino publicadas en El Manglar. Ésta apareció en el número 7 (julio de 2008) y creo que no hace falta que dé muchas pistas sobre cuál es su inspiración más directa (no haremos entrega de un no-premio al primer lector que la identifique).

Mañana llega El Vecino 3 a las librerías; durante las últimas semanas hemos estado recuperando algunas de las historietas cortas aparecidas entre este volumen y el anterior, El Vecino 2, que se publicó en 2007.